Herederos de Dios y Coherederos con Cristo (Romanos 8:16-17)
HEREDEROS DE DIOS EN CRISTO
"El Espíritu mismo da testimonio a nuestro
espíritu, de que somos hijos de Dios.
Y si hijos, también herederos; herederos de
Dios y coherederos con Cristo" (Ro.8:16-17)
SOBREABUNDANTE GRACIA EN CRISTO
"en quien tenemos redención por su sangre,
el perdón de pecados según las riquezas de
su gracia, que hizo sobreabundar para con
nosotros en toda sabiduría e inteligencia" (Ef.1:7-8)
QUE LA GRACIA REINE Y NO EL PECADO
"la ley se introdujo para que el pecado
abundase; mas cuando el pecado
abundó, sobreabundó la gracia; para que...
la gracia reine ...mediante Jesucristo" (Rom.5:20-21)

 


29 de septiembre de 2026

 
 
RESPONSABILIDAD GENERACIONAL
 
Isaías 39:7-8 De tus hijos que saldrán de ti, y que habrás engendrado, tomarán, y serán eunucos en el palacio del rey de Babilonia. Y dijo Ezequías a Isaías: La palabra de Jehová que has hablado es buena. Y añadió: A lo menos, haya paz y seguridad en mis días
 
 
Nuestros actos afectan a las siguientes generaciones. Por ello no solo debemos buscar paz ahora; sino cimentar en Cristo a los que quedan.
 
En su alegría por haber sido librado de la muerte, al ser sanado, el rey Ezequías recibió con agrado la visita de representantes del imperio Babilonio. Pero, al mostrarles todos los tesoros del reino, cometió un grave error que Isaías le reprochó; pues con esto había incentivado a los Babilonios para que años después invadieran a Jerusalén.
 
Ezequías fue librado del asedio de los Asirios; pero dio pie para el futuro asedio de los Babilonios. Ezequías fue librado de morir joven; pero muchos jóvenes morirían y muchos serían secuestrados, cuando Babilonia invadiera a Jerusalén por su ligereza al haber mostrado los tesoros del reino. Aun así, cuando se le advirtió de esta calamidad, Ezequías solo vio lo “bueno” del asunto en el hecho de que Él y su generación no sufrirían esto.
 
Nunca servimos a Dios solo por salvarnos a nosotros y a los nuestros. Pues, aun cuando no fuéramos a rendir cuentas en la eternidad, lo cual muy probablemente no tenía claro Ezequías, nuestro deseo siempre debería ser vivir de tal forma que impulsemos hacia el Señor a los que vienen después de nosotros; y que no seamos un riesgo para que ellos pierdan lo que el Señor nos permitió disfrutar en Cristo.
 
Lo que creemos, anhelamos y practicamos debe ser un buen ejemplo que inspire a las generaciones futuras a vivir en Cristo. Es por ello que debemos ser cuidadosos con la doctrina que predicamos, con las pasiones que alimentamos y con las actividades que realizamos; pues si ellas son realizadas con descuido, alejándose poco a poco de la voluntad del Señor revelada en la Biblia, estaríamos arriesgándonos a desestabilizar la percepción que las generaciones futuras tengan sobre Cristo y Su evangelio.
 
Recuerde vivir como si de su ejemplo dependiera que las generaciones futuras conozcan y sirvan a Cristo.
 
 

28 de septiembre de 2026

 
 
DIOS RESPONDE
 
Isaías 38:5 Vé y dí a Ezequías: Jehová Dios de David tu padre dice así: He oído tu oración, y visto tus lágrimas; he aquí que yo añado a tus días quince años.
 
 
La convicción de quien ora, en medio del llanto, debe ser que el Señor sabe si la pasión de su petición es por glorificarle y que es ante ello que el Señor responde.
 
Ante el aviso enviado por Dios a través de Isaías, en el cual se le dijo que moriría por la enfermedad que estaba padeciendo, Ezequías dirigió “su rostro a la pared, e hizo oración a Jehová” (Isaías 38:2). La respuesta de Dios llegó; pues Ezequías había entregado su vida al Señor y no veía salida a sus dificultades en nadie más que en Dios.
 
En su oración, Ezequías le decía llorando al Señor sobre su entrega total para cumplir Su voluntad; y Dios, en Su misericordia, de nuevo a través de Isaías, le respondió afirmándole que lo sanaría y que viviría quince años más. 
 
La oración de Ezequías, después de esta respuesta del Señor, nos revela que su afán por no morir se dio por la incomprensión que se tenía en ese tiempo sobre la vida después de la muerte (Isaías 38:18), no teniendo claridad de que después de esta vida nos encontraremos con el Señor (2 Corintios 5:6-8). Además, Ezequías reveló que el dolor lo había inundado de lágrimas; porque pensó: “No veré a Jehová, a Jehová en la tierra de los vivientes” (Isaías 38:11).
 
El dolor que lleve a un creyente a derramar lágrimas en su oración debe basarse en su deseo apasionado por disfrutar de la comunión con Dios y de hacer Su voluntad, queriendo ser un instrumento del Señor en esta tierra. Este tipo de gemidos, en oración, son los que Dios usa como instrumento de Sus más grandes bendiciones; como cuando Dios produce conversiones a Cristo luego de que sus siervos lloran por el deseo de ver Su gloria en los corazones de los hombres.
 
Recuerde, si sus lágrimas se ponen delante del Señor con el deseo bíblico de hacer Su voluntad, grandemente obrará Él sobre su vida y sobre aquellos por los que usted ore.
 
 

27 de septiembre de 2026

 
 
DIOS ESTÁ AL CONTROL
 
Isaías 37:6-7 Y les dijo Isaías: Diréis así a vuestro señor: Así ha dicho Jehová: No temas por las palabras que has oído, con las cuales me han blasfemado los siervos del rey de Asiria. He aquí que yo pondré en él un espíritu, y oirá un rumor, y volverá a su tierra; y haré que en su tierra perezca a espada.
 
 
El creyente no debe temer a los hombres, no debido a que no pueda sufrir persecuciones; sino porque aun sobre sus perseguidores gobierna el Señor.
 
Estas palabras registradas en Isaías 37:6-7 constituyen la respuesta que el profeta Isaías le dio al rey Ezequías, luego de que este último llevara las amenazas verbales del reino Asirio ante el Señor en oración. Aun después de esta respuesta, al ser amenazado de nuevo por cartas, en Isaías 37:15-20 se registra que Ezequías volvió a llevar estas amenazas, pero ahora por escrito, ante el Señor en oración; por lo cual Dios terminó por confirmar, a través de Isaías, Su voluntad de librar a los judíos del acecho del rey de Asiria.
 
Al final se cumplió lo que Dios mismo predijo por boca de Isaías. Con una gran mortandad, y por los rumores que escuchó el rey de esa nación, los Asirios se alejaron de los judíos; y finalmente su rey falleció (Isaías 37:36-38). Dios cumplió Su palabra; porque Él también es soberano sobre los enemigos de Su pueblo.
 
Los creyentes en Cristo no debemos temer lo que el ser humano nos haga; pues hasta las personas más terribles no alcanzan a escaparse de la mano del Señor (Lucas 12:4-5). Si hoy sufrimos, sabemos que Dios lo ha permitido con el propósito de glorificarse en nosotros a través de esa circunstancia; pues Él es soberano. Nunca olvidemos que Él está al control y acerquémonos confiadamente a Él en oración; pues el Señor hace grandes maravillas en favor de los suyos.
 
Anímese; porque, si usted está en Cristo, su vida está en las manos de quien controla todo el universo (Lucas 12:6-7), incluyendo a sus enemigos.
 
 

25 de septiembre de 2026

 
 
HUMILLACIÓN VERBAL
 
Isaías 36:22 Entonces Eliaquim hijo de Hilcías, mayordomo, y Sebna escriba, y Joa hijo de Asaf, canciller, vinieron a Ezequías, rasgados sus vestidos, y le contaron las palabras del Rabsaces.
 
 
Por más terribles que sean las amenazas del mundo en nuestra contra, no debemos responderle. Más bien debemos venir ante Dios en oración.
 
Las amenazas del Rabsaces, de parte del rey de los Asirios, luego de poner sus ejércitos cerca de Jerusalén, fueron muy humillantes. Se burlaron de la confianza que los judíos tenían en la ayuda de Egipto, en su propia capacidad militar y en el cuidado de Dios. Y todo lo hablaron en lengua hebrea; para que todos los judíos presentes escucharan y temieran.
 
Los judíos, emisarios del rey Ezequías, callaron; no les respondieron. Ellos solo hablaron ante su rey; con los vestidos rasgados, en señal de dolor y humillación, le contaron a él lo sucedido.
 
No hay necesidad de enredarnos discutiendo con quienes nos amenazan y quieren hacer tambalear nuestra confianza en Dios. Si la situación es tal que no son atendidas nuestras palabras llenas de confianza en el Señor, o si estamos tan confundidos que no sabemos que responder, es mejor no tratar de resolver en nuestras fuerzas el conflicto; es mejor buscar a quienes nos puedan orientar y avivar nuestra fe en el Señor, y orar con ellos.
 
No hay necesidad de “rasgar nuestros vestidos” (símbolo de dolor) ante quienes nos persiguen; sino ante el Señor. Pues es ante Él, en compañía de quienes le conocen, que debemos humillarnos. Es ante Él que debemos referir las acusaciones y amenazas en nuestra contra; pues solo Él puede socorrernos en Cristo.
 
Cuando usted sea humillado verbalmente, cuide bien sus palabras. Pues los hombres del mundo amedrantan con lo que dicen; pero los cristianos saben que el poder no está en lo que se dice, sino en el Dios ante el que se clama en oración.
 
 

24 de septiembre de 2026
 


 
CAMINO DE SANTIDAD
 
Isaías 35:8 Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad; no pasará inmundo por él, sino que él mismo estará con ellos; el que anduviere en este camino, por torpe que sea, no se extraviará.
 
 
El caminar en Cristo es alegre y seguro, porque nos lleva a vivir en la santidad que refleja a Dios.
 
Esta sección de Isaías indudablemente se refiere a la alegría que sentirían los judíos cuando regresaran a su tierra, muchos años después de haber sido exiliados. Es por ello que inicia con la afirmación: “Se alegrarán el desierto y la soledad”, en Isaías 35:1; y continua con una serie de alusiones a obras milagrosas sobre la naturaleza y sobre los discapacitados, que serían el reflejo de esta gran alegría de un milagroso retorno a su tierra.
 
Aunque sabemos que la historia registra el retorno de los judíos a Jerusalén, las referencias a milagros sobre enfermos en Isaías 35:5-6 fueron citadas por el mismo Señor Jesús, cuando Juan el bautista le mandó a preguntar si Él era realmente el Mesías o si tenían que esperar a otro. Cristo respondió a los mensajeros diciendo: “Id, y haced saber a Juan las cosas que oís y veis. Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio” (Mateo 11:4-5).
 
Esto nos muestra como Cristo cumplió plenamente con las señales que ratificaban que Él mismo es el camino seguro a Dios, el camino que nos saca de la terrible desolación que produce la vida en pecado y nos lleva a reconciliarnos con el Señor. Pero, al mismo tiempo, conforme se enseña en Isaías 35:8, el caminar en Cristo es seguro porque nos impulsa a vivir en la santidad que Dios ama, para reflejarlo a Él y ser realmente felices.
 
Recuerde, si desea caminar por la fe en Cristo, su alegría real debe ser el vivir libre de la esclavitud del pecado y glorificar al Señor en santidad.
 
 

23 de septiembre de 2026

 
 
JUICIO A LAS NACIONES
 
Isaías 34:12 Llamarán a sus príncipes, príncipes sin reino; y todos sus grandes serán nada.
 
 
Los títulos del mundo no valdrán nada cuando Dios traiga a juicio a la humanidad.
 
En esta sección del libro de Isaías se da una profecía de juicio contra Edom (Isaías 34:5); pero sirve de referente para el juicio de Dios sobre todas las naciones (Isaías 34:1-2). En ella se describe desolación y muerte; a tal punto que los animales salvajes proliferarán y se adueñarán del territorio antes habitado por los seres humanos (Isaías 34:11, 13-17).
 
Y, en medio de esta descripción, aparece la frase: “Llamarán a sus príncipes, príncipes sin reino; y todos sus grandes serán nada”; mostrando, así, como las posiciones sociales, económicas y políticas no sirven de nada frente a Dios, especialmente cuando somos juzgados por Él.
 
En realidad, es muy necesario tener esquemas humanos que mantengan el orden de los pueblos, especialmente a través de gobiernos, lo cual Dios aprueba (Romanos 13:1-6); incluso el Señor hasta nos manda a que oremos por los líderes políticos (1 Timoteo 2:1-4). Pero también debemos saber que estos gobernantes nos representan y, en cierto sentido, revelan lo que la humanidad es: Orgullosa, prepotente y rebelde a la voluntad de Dios. 
 
Muchos critican a sus gobernantes; pero, muy seguramente, serían iguales, o peores, si estuvieran en su posición; y seguramente también se aferrarían al poder, confiando en su posición y alejándose de Dios.
 
No olvide que ante Dios no valdrán sus títulos, logros e influencias humanas. Ante Él solo contará el haberse sometido al señorío de Cristo, en humilde arrepentimiento y fe. Entonces ¿Vivirá para cultivar su influencia en el mundo, o su relación con Dios?
 
 

22 de septiembre de 2026

 
 
DIOS SALVA CON SU SEÑORÍO
 
Isaías 33:22 Porque Jehová es nuestro juez, Jehová es nuestro legislador, Jehová es nuestro Rey; él mismo nos salvará.
 
 
La salvación no es una simple autorización de entrada al reino de los cielos, sino una inserción eterna bajo el Señorío divino.
 
En medio de las continuas profecías de juicio para el pueblo judío, Dios, por medio del profeta Isaías, presentaba imágenes de salvación posterior en las que esta no era retratada solo como una salida de problemas, al recibir el perdón del Señor (Isaías 33:2); sino que también se incluía en ella una verdadera sujeción a la voluntad de Dios. Es así como la verdadera salvación era profetizada como el reinado de la sabiduría divina y del temor de Dios (Isaías 33:6); y también como la práctica de la justicia divina que reflejaría el deleite permanente en el Señor (Isaías 33:15-17).
 
Hoy es muy necesario resaltar este aspecto de la salvación en Cristo; porque muchos solo interpretan la obra del Salvador como una mera liberación del castigo eterno por el pecado y no desean someter su vida en obediencia a Cristo como Señor. 
 
¿Cómo espera alguien ser libre de condenación si no espera deleitarse en Dios por la eternidad? y ¿Cómo puede alguien creer que pasará la eternidad deleitándose en Dios si no desea vivir bajo Su voluntad ahora? 
 
Recuerde: Jesús es Señor, o dueño, de todo el que salva. Si no es así, si Cristo no señorea esa vida, dicha persona no ha sido salvada por Él. ¡Busque a Jesús como Señor de su vida, pues solo así recibirá verdadera salvación!
 
 

21 de septiembre de 2026

 
 
EL REY DE JUSTICIA
 
Isaías 32:1 He aquí que para justicia reinará un rey, y príncipes presidirán en juicio.
 
 
Cristo reinará con verdadera justicia, así como ahora reina en los corazones que ha justificado por Su sacrificio redentor.
 
Esta profecía tenía como objetivo brindar esperanza al pueblo judío en el futuro reinado mesiánico; ya que se avecinaba el comienzo del asedio del reino Asirio. Era necesario que supieran que el Señor no los abandonaría y que los años terribles de persecución e invasión que vendrían serían totalmente compensados cuando el mesías, descendiente de David, reinara con justicia.
 
Así sucede aún para los creyentes en Cristo; pues somos animados y consolados con el futuro regreso de nuestro Salvador. Es por ello que no debemos desmayar al ver como el mundo se sumerge cada vez más profundamente en el pecado, obrando injustamente y alimentando su rebeldía contra Dios.
 
La humanidad irá exaltando cada vez más al hombre, negando más directamente la existencia de Dios y quebrantando más abiertamente la ley moral dada en la Biblia. Pero vendrá un día en que Cristo vuelva, para reinar con “cetro de justicia” (Salmo 45:6; Hebreos 1:8) y para ser para los suyos “como escondedero contra el viento, y como refugio contra el turbión; como arroyos de aguas en tierra de sequedad, como sombra de gran peñasco en tierra calurosa” (Isaías 32:2).
 
Anímese, Cristo volverá para reinar con justicia. Recuerde que, en Su regreso, Él premiará “a todos los que aman su venida” (2 Timoteo 4:8), a todos aquellos en los que ahora Él reina en su corazón.
 
 

20 de septiembre de 2026

 
 
SOLO DIOS DA AYUDA REAL
 
Isaías 31:1 ¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, y confían en caballos; y su esperanza ponen en carros, porque son muchos, y en jinetes, porque son valientes; y no miran al Santo de Israel, ni buscan a Jehová!
 
 
Si no contemplamos permanentemente al Señor, corremos el peligro de que nos parezca más atractivo el mundo y su ayuda.
 
La razón por la que los judíos no debían confiar en Egipto, por más que pareciera lo correcto, les fue revelada así: “los egipcios hombres son, y no Dios; y sus caballos carne, y no espíritu; de manera que al extender Jehová su mano, caerá el ayudador y caerá el ayudado, y todos ellos desfallecerán a una” (Isaías 31:3).
 
No es que el poder humano que se ostenta no sea real, sino que es pasajero y está destinado a perecer en uno u otro momento; pero el poder de Dios permanece para siempre. No es que no se deban hacer alianzas en ninguna ocasión; sino que no se debe poner la esperanza en ellas, en lugar de ponerla en Dios. Lamentablemente, en la mayoría de los casos, dichas búsquedas de ayuda de los hombres son solo el reflejo de una falta de contemplación y búsqueda del Señor.
 
Al creyente en Cristo no le beneficia en nada el embelesarse con el mundo y sus ofertas de ayuda limitada; porque solo lo distraerá de su confianza en el Señor. Por el contrario, así como Cristo rechazó el contemplar las riquezas del mundo que Satanás mismo le ofrecía (Lucas 4:5-8), el cristiano debe rehusarse a enfocar su atención en el mundo; más bien debe aumentar su contemplación de Dios en oración y estudio bíblico.
 
Asegúrese de estar fortaleciendo su fe en Dios, por medio del estudio bíblico diligente y de la oración continua; porque, de hacer lo contrario, podría terminar más impresionado por el mundo que por el poder de Dios.
 
 

19 de septiembre de 2026

 
 
COBIJO CORRECTO
 
Isaías 30:1 ¡Ay de los hijos que se apartan, dice Jehová, para tomar consejo, y no de mí; para cobijarse con cubierta, y no de mi espíritu, añadiendo pecado a pecado!
 
 
La rápida búsqueda de ayuda humana, para solucionar la consecuencia de un pecado, añade el error de no buscar primero a Dios.
 
Dios reprendió fuertemente a su pueblo, por medio del profeta Isaías, por aliarse con Egipto; pues ellos pensaban que este pueblo los libraría del imperio Asirio, pero esta alianza les sería “para vergüenza y aun para oprobio” (Isaías 30:5). Ellos no quisieron esperar confiadamente a que el Señor los librara (Isaías 30:15), sino que buscaron huir del problema protegiéndose con ayuda humana (Isaías 30:16); por ello Dios haría que les pasara todo lo contrario, pues tendrían que huir de sus enemigos (Isaías 30:17).
 
¡Qué tremendo! ¡Estar bajo el sufrimiento por desobedecer a Dios y aun así no buscarlo primero a Él sino al mundo! Esto es añadir pecado al pecado. Esto es decirle a Dios que, además de no respetarlo para obedecerle fielmente, tampoco se le estima como poderoso para socorrernos en la dificultad.
 
La clave del asunto en el pecado es la falta de confianza en Dios, en Su bondad y en Su buena voluntad; lo cual siempre lleva a establecer alianzas con el mundo. Esto no debería suceder con el cristiano genuino; pues se supone que él sabe que, si Dios “no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” (Romanos 8:32). Por ello el cristiano debería preferir esperar en Dios, sin desobedecerle.
 
Tranquilícese, porque es mejor esperar en el Señor y disfrutar de Su paz mientras confiamos en Él, que buscar afanosamente salida en el mundo y caer en desobediencia, al aumentar nuestras faltas contra Dios. ¡Busque cobijo en el Señor!
 
 

18 de septiembre de 2026

 
 
DIOS BUSCA EL CORAZÓN
 
Isaías 29:13 Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado
 
 
Dios no busca meros métodos o mecanismos que le honren, busca corazones que le amen profundamente y le teman reverentemente.
 
Esta sección del libro de Isaías vuelve a tratar con el castigo que el Señor había dispuesto para Su pueblo, específicamente para Jerusalén. Isaías 29 inicia describiendo de forma simbólica la gran catástrofe que sufrirían cuando la ciudad fuera sitiada y devastada, pero termina prometiendo restauración luego de todo esto; y, en medio del capítulo, se encuentra el diagnóstico divino a la desobediencia de los judíos: “este pueblo se acerca a mí con su boca, …pero su corazón está lejos de mí”.
 
Esto sucedía también cuando Cristo vino a salvarnos; por lo cual Jesús citó las palabras de Isaías a los fariseos (Mateo 15:7-9), cuando estos cuestionaban su comportamiento. No es que realmente estuvieran preocupados por honrar  reverentemente a Dios ni que amaran apasionadamente al Señor, como lo querían hacer ver; pues, si así hubiera sido, se hubieran entregado a Cristo. Lo que sencillamente sucedía era que estaban furiosos porque Jesús invalidaba su forma de ver a Dios y sus mandamientos meramente humanos.
 
¡Qué tremenda realidad! ¡Qué fragilidad la del ser humano para caer en mera religiosidad! Y sigue siendo así hoy. En la actualidad, muchos de los que se autodenominan cristianos se conforman con cambiar de costumbres, de lugar de culto y de denominación; pero no se examinan para saber si han sido transformados en su corazón, para saber si realmente aman y buscan al Señor como su más grande tesoro, y si realmente procuran obedecer Sus mandamientos por temor reverente a Él.
 
Acuérdese, Dios no quiere que le sirva rutinariamente. Él envió a Cristo para sacarnos de la hipocresía de las apariencias; y para darnos una vida que verdaderamente lo glorifique desde nuestro corazón.
 
 

17 de septiembre de 2026

 
 
EL DÍA DE LA RESTAURACIÓN
 
Isaías 28:5-6 En aquel día Jehová de los ejércitos será por corona de gloria y diadema de hermosura al remanente de su pueblo; y por espíritu de juicio al que se sienta en juicio, y por fuerzas a los que rechacen la batalla en la puerta.
 
 
Como en la restauración futura prometida a los judíos, Dios levantará del sufrimiento al pequeño grupo de creyentes fieles a Él.
 
El contraste entre el juicio profetizado a Samaria y la restauración futura que se promete es innegable. Al profetizar sobre la destrucción de Samaria se menciona una “corona” que no simbolizaba la presencia de Dios en medio de ellos; pues se les dijo: “Ay de la corona de soberbia de los ebrios de Efraín” (Isaías 28:1). Con esta expresión, posiblemente, se apela irónicamente a la forma de corona que se veía en la ciudad, por sus plantaciones; y a las coronas que sus habitantes usaban en sus fiestas, en las cuales vivían ebrios.
 
Aunque también se puede concluir que el “remanente de su pueblo” era el reino de Judá, que quedaría luego de que Samaria fuera saqueada por los Asirios, sigue siendo valioso el saber que el Señor siempre sigue trabajando con los que permanezcan fieles a Él, así sean solo un pequeño grupo, un remanente. Es hermoso saber que los bendecirá, tanto así, como tuvo que disciplinar a quienes no le sirvieron obedientemente.
 
Es así como debemos estimularnos a permanecer fieles al Señor; a pesar de que muchos que se llaman “cristianos” sucumban ante el mundo y sus tentaciones. No debemos actuar a la ligera, pues podemos caer en tentación y luego seríamos disciplinados; más bien debemos procurar vivir en la santidad con la que Dios corona a los pocos que le son fieles.
 
Aliéntese a seguir hasta el final en Cristo. El Señor promete restaurar a Su pueblo; por lo que, los que le sean fieles, podrán disfrutar plenamente de la restauración final en el cielo. No olvide que “el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (Mateo 24:13) ¡No desmaye!
 
 

16 de septiembre de 2026

 
 
DIOS PROTEGE SU VIÑA
 
Isaías 27:2-3 En aquel día cantad acerca de la viña del vino rojo. Yo Jehová la guardo, cada momento la regaré; la guardaré de noche y de día, para que nadie la dañe.
 
 
La protección de Dios sobre su pueblo no mengua al tratar con su desobediencia; por el contrario, se hace más evidente.
 
El primero y el segundo versículo del capítulo 27 de Isaías comienzan con la expresión “En aquel día”; dando a entender que esto se cumpliría en el futuro, cuando ya Dios, simultáneamente, hubiera eliminado los grandes países opresores (simbolizados por las criaturas del versículo uno) y tuviera bajo su cuidado especial a Israel (simbolizado por la “viña del vino rojo”) para restaurarlo.
 
La aplicación para el cristiano de hoy se encuentra en el hecho de saber que Dios, por la intercesión de Cristo, no nos quita del mundo, pero si nos guarda del mal (Juan 17:15). Es hermoso saber que por grandes que sean los instrumentos humanos que Dios use para disciplinarnos en la aflicción, estos nunca podrán separarnos del amor protector de Dios en Cristo.
 
Es por ello que el apóstol Pablo, inspirado por el Espíritu Santo, escribió: “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?... Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó” (Romanos 8:35-37).
 
Anímese; pues, si usted ha caído en tentación, debe ser corregido por el Señor; pero, a su vez, “abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo” (1 Juan 2:1). Por Cristo, el amor de Dios se hará manifiesto y nos restaurará, protegerá y consolará sin merecerlo.
 
 

15 de septiembre de 2026

 
 
FORTALEZA DE PAZ
 
Isaías 26:3 Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.
 
 
Confiar en la verdad revelada de Dios, hasta saturar nuestros pensamientos, nos permite disfrutar de la paz del Señor.
 
Isaías inicia el capítulo 26 diciendo: “En aquel día cantarán este cántico en tierra de Judá: Fuerte ciudad tenemos; salvación puso Dios por muros y antemuro”. Esto muestra que la acción poderosa de Dios para salvar protege realmente a Su pueblo, lo cual trae Su paz.
 
Pero para que esto suceda, y el Señor nos guarde en completa paz, debemos ser gente “guardadora de verdades” (Isaías 26:2); debemos mantener nuestro pensamiento en lo que el Señor ha revelado en su Palabra y confiar en Él. Solo así podremos vivir en la paz que viene al ser salvados por Cristo, como al vivir en una ciudad protegida por fuertes muros.
 
Es así como el cristiano, que disfruta de verdadera paz, no es aquel que sufre menos dificultades, sino aquel que vive saturado y saturándose de lo que la Biblia enseña sobre Jesucristo y Su obra salvadora, sin importar que tantos problemas sufra.
 
Alégrese, porque si desea vivir realmente en paz, no necesita que Dios lo libere de todo sufrimiento. Usted no necesita cambiar de casa, familia, ciudad o trabajo; lo que necesita es cambiar de actitud y prestar atención a lo que Cristo hizo por usted, más que a lo que el mundo hace en su contra.
 
 

14 de septiembre de 2026


CONSUELO ETERNO
 
Isaías 25:8 Destruirá a la muerte para siempre; y enjugará Jehová el Señor toda lágrima de todos los rostros; y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra; porque Jehová lo ha dicho.
 
 
La promesa de Dios de restaurar a Israel, junto a los demás pueblos, revela Su propósito de consolarnos en Cristo eternamente.
 
En este cántico de Isaías, el profeta comienza alabando a Dios de forma personal: “Jehová, tú eres mi Dios; te exaltaré, alabaré tu nombre, porque has hecho maravillas; tus consejos antiguos son verdad y firmeza” (Isaías 25:1); y lo hace al contemplar como el Señor cumplirá sus juicios sobre la humanidad y salvará a sus escogidos.
 
Aunque este escenario de redención se ubique específicamente en “este monte”, que debe ser el monte de Sion según Isaías 24:23, los hechos profetizados trascienden en el espacio y el tiempo hasta cuando el Señor “destruirá a la muerte para siempre” y enjugará “toda lágrima de todos los rostros”; lo cual es citado en 1 Corintios 15:54 y Apocalipsis 21:4 como resultado de la resurrección, en Cristo, de los redimidos por Él de todos los pueblos.
 
Tanto dolor, tantos juicios, tantas tribulaciones como resultado del pecado de la humanidad; y al final solo podrán ser consolados realmente quienes en medio de todo hayan rendido su vida a Jesucristo. Pues solo el verdadero creyente en Jesús experimentará la resurrección de vida (Juan 5:29), que le permitirá ser consolado de toda lágrima que hubiere derramado.
 
Acérquese a Cristo para ser consolado ahora, como anticipo del consuelo final que recibirá en la eternidad con Él; y no permita que los sufrimientos temporales de la vida le roben la paz que Dios ha designado para los que aman al Señor y esperan Su regreso.
 
 

13 de septiembre de 2026

 
 
JUICIO GLOBAL
 
Isaías 24:4-5 Se destruyó, cayó la tierra; enfermó, cayó el mundo; enfermaron los altos pueblos de la tierra. Y la tierra se contaminó bajo sus moradores; porque traspasaron las leyes, falsearon el derecho, quebrantaron el pacto sempiterno.
 
 
Toda la tierra se someterá al juicio divino, por la acumulación de pecado contra el Dios justo y misericordioso.
 
En este capítulo Isaías termina su serie de profecías contra las naciones con una profecía de juicio global. Esta profecía muestra como el pecado no distingue razas, pueblos o grupos sociales; revelando que todas las personas son pecadoras, sin importar que tan religiosas o místicas sean sus culturas.
 
Es necesario comprender esto para no caer en un error que desde la iglesia primitiva se ha querido infiltrar al cristianismo; el cual consiste en creer en una supuesta libertad del juicio divino por el simple hecho de ser del pueblo judío. Pues ni siquiera la nación de Israel ha estado libre, ni lo estará, del juicio divino global por el pecado.
 
“Como está escrito: No hay justo, ni aun uno” (Romanos 3:10). Así que tampoco caigamos en el error de pensar que Dios se abstendrá de pasar al mundo por Su juicio; y, a la vez, entendamos que lo único que nos libera de la condenación eterna es la obra salvadora de Jesucristo. Pues, aunque Él no pagó para redimir a todos y cada uno del juicio futuro en el mundo, Él si murió en la cruz para “llevar muchos hijos a la gloria” (Hebreos 2:10).
 
Acuérdese del juicio sobre el mundo y nunca piense que un grupo humano es mejor que otro; pues solo si así su corazón podrá aferrarse a Cristo y no a condiciones u obras humanas. Además, así también se sentirá impulsado a predicar “el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15) y a hacer “discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19).
 
 

12 de septiembre de 2026

 
 
DIOS CONTRA LA SOBERBIA
 
Isaías 23:8-9 ¿Quién decretó esto sobre Tiro, la que repartía coronas, cuyos negociantes eran príncipes, cuyos mercaderes eran los nobles de la tierra? Jehová de los ejércitos lo decretó, para envilecer la soberbia de toda gloria, y para abatir a todos los ilustres de la tierra.
 
 
La altivez del ser humano, por más alabada que sea por el mundo, es abatida por Dios a través de Sus decretos sobre la humanidad.
 
En esta profecía contra Tiro, Dios resalta el contraste entre la gloria que el puerto marítimo ostentaba y el abatimiento al que lo sometería cuando cayera bajo Su juicio. Al igual que con muchas otras naciones, Dios había determinado abatir a Tiro bajo la destrucción que les propinaría otro pueblo; mostrando como Él obra Su voluntad por sobre la soberbia humana.
 
Esta es la forma en que por lo general Dios sacude al ser humano orgulloso, por medio de grandes dificultades decretadas por Él. No es que el Señor se complazca maliciosamente en hacer sufrir a la gente; sino que así logra atenuar la maldad de la humanidad y desbaratar sus intenciones soberbias y egoístas, como cuando envió la confusión de los idiomas a quienes construían la torre de Babel para hacerse un nombre que llegara hasta los cielos (Génesis 11:1-9).
 
No deberíamos esperar calamidades que nos derrumben de nuestra soberbia, especialmente si estamos en Cristo. Más bien deberíamos percibir como el Espíritu Santo nos impulsa a tener la misma actitud del Señor: “manso y humilde de corazón” (Mateo 11:29). Pues solo sometiéndonos humildemente a Dios hallaremos descanso para nuestras almas.
 
No desmayemos al saber de grandes calamidades sobre la humanidad; porque seguramente Dios está tratando con la soberbia del ser humano. Más bien asegurémonos de estar en Cristo, por medio de la comunión diaria con Él, para que nuestro orgullo sea tratado directamente por el Espíritu Santo, a través de la oración y de la meditación bíblica.
 
 

11 de septiembre de 2026

 
 
LA BURLA DE LA MUNDANALIDAD
 
Isaías 22:12-13 Por tanto, el Señor, Jehová de los ejércitos, llamó en este día a llanto y a endechas, a raparse el cabello y a vestir cilicio; y he aquí gozo y alegría, matando vacas y degollando ovejas, comiendo carne y bebiendo vino, diciendo: Comamos y bebamos, porque mañana moriremos.
 
 
Vivir en placeres mundanos y pecaminosos es una muestra clara de irreverencia y burla frente al llamado de Dios al arrepentimiento.
 
En esta sección, Isaías percibe la actitud burlona de sus oyentes frente a sus profecías de destrucción sobre el pueblo por sus pecados. La expresión “Comamos y bebamos, porque mañana moriremos” fue citada por Isaías como muestra de la reacción de sus contemporáneos en contra de la Palabra de Dios.
 
¡Qué Ironía! Dios llama a arrepentimiento en llanto y el ser humano reacciona con alegría en fiesta. Dios proclama un día en que ha de juzgar el pecado y el ser humano se burla de ello y vive como quiere. Muchos incluso dicen creer que un día Dios los ha de juzgar y los ha de condenar por su pecado; pero, irresponsablemente, dicen: “mientas tanto gocemos de este mundo, antes de que Dios nos condene eternamente”. Muestran que valoran más el deleite temporal que el bienestar eterno; y, como Esaú, cambian su bendición en Cristo por un “plato de lentejas” (Génesis 25:29-34).
 
Esta misma frase, “Comamos y bebamos, porque mañana moriremos”, fue citada por Pablo en 1 Corintios 15:32 como parte de su argumento sobre la necesidad de que Cristo haya resucitado para darnos vida eterna. Pues, si no hay vida después de la muerte, dejaríamos de “gozar” de este mundo innecesariamente; pero si la hay, conforme lo enseña la Biblia, arriesgamos la eternidad solo por deleitarnos en cosas pasajeras que nos endurecen y que alimentan nuestra falta de fe y arrepentimiento, alejándonos de Cristo.
 
Acuérdese, “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche” (2 Pedro 3:9-10).
 
No se distraiga ni se entretenga con este mundo; pues esto es una burla al llamado a venir a Cristo en arrepentimiento y fe. No olvide que Cristo resucitó, y que volverá.
 
 

10 de septiembre de 2026

 
 
SENSIBILIDAD PROFÉTICA
 
Isaías 21:2-3 Visión dura me ha sido mostrada. El prevaricador prevarica, y el destructor destruye. Sube, oh Elam; sitia, oh Media. Todo su gemido hice cesar. Por tanto, mis lomos se han llenado de dolor; angustias se apoderaron de mí, como angustias de mujer de parto; me agobié oyendo, y al ver me he espantado.
 
 
El corazón del siervo de Dios, como el del Señor, se conmueve por el sufrimiento de otros, aunque esto sea lo justo por sus pecados.
 
No hay en el corazón de Isaías ninguna clase de satisfacción al ver lo que sucederá con los babilonios, al igual que con los demás pueblos de los cuales Dios le deja ver su sufrimiento futuro. No existe en su alma un deseo de ver sufrir a los demás pueblos, así estos hubieran sido verdugos del pueblo de Israel por voluntad de Dios.
 
En este capítulo, donde Isaías tiene visiones que simbolizan lo que sucederá con Babilonia, Edom y Arabia, hay mucho lenguaje simbólico y entrecortado; pero se entiende con claridad que el profeta es simbolizado como un “centinela”, como un “guarda” que permanece en la torre de vigilancia llamada “atalaya”, esperando ver lo que sucederá con los pueblos de acuerdo a lo determinado por Dios.
 
Esta posición profética de Isaías es ejercida por los cristianos de hoy en día de una forma generalizada; ya que tenemos las profecías bíblicas de juicio sobre el mundo, hechas hasta por nuestro mismo Señor Jesús, donde se describe la gran tribulación que sufrirán las naciones por el pecado de la humanidad. Por ello estamos vigilando que esto acontezca; y estamos proclamando a todos en el mundo que deben arrepentirse y buscar a Cristo para su salvación, antes de que vengan los más terribles juicios de Dios. Pero, aun así, no nos alegramos del sufrimiento de los demás.
 
Reflexione, si usted está en Cristo, no debe alegrarse por ver o saber del sufrimiento de los demás por su pecado. Debe ser compasivo, orar a Dios por ellos y darle gracias al Señor de ser librado, por mera gracia, a través de Cristo; y debe hacerlo sin importar que usted mismo haya sufrido a manos de aquellos que Dios juzgará por su pecado. Recuerde que Cristo tuvo compasión por sus verdugos y oró diciendo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34).
 
 

09 de septiembre de 2026

 
 
INUTILIDAD DE ALIANZAS MUNDANAS
 
Isaías 20:6 Y dirá en aquel día el morador de esta costa: Mirad qué tal fue nuestra esperanza, a donde nos acogimos por socorro para ser libres de la presencia del rey de Asiria; ¿y cómo escaparemos nosotros?
 
 
Las alianzas con el mundo, para protegernos del mundo, no sirven si van en contra de la voluntad del Creador Soberano del mundo.
 
El capítulo veinte de Isaías narra como Dios hizo que el profeta anduviera en paños menores por tres años, para así ilustrar como quedaría el pueblo egipcio por obra de los asirios y para de esta manera desmotivar la alianza de los judíos con Egipto. 
 
Así sucede siempre que el pueblo de Dios apela a la ayuda del poder humano, antes que a la del poder divino. Pues aunque resulte más confiable, a primera vista, el aliarnos con gente poderosa de este mundo; ellos no son nada si Dios no se los permite.Y, al mismo tiempo, por la ligereza de nuestras decisiones, nos exponemos a ser disciplinados por Dios a causa de nuestra falta de confianza real en Él.
 
Confiar verdaderamente en Dios no solo implica pensar en ello y proclamarlo; también hace necesario el esperar pacientemente Su ayuda, buscando diligente y continuamente Su guía, para no actuar en nuestras fuerzas sino bajo Su gracia y poder.
 
Asegúrese de no estar actuando a la ligera por el afán de salir de dificultades, olvidando consultar con Dios en oración y en meditación de Su Palabra. Recuerde que confiar en alianzas humanas, y no en Dios, nos expone junto con el mundo, como si no estuviéramos en Cristo.
 
 

08 de septiembre de 2026

 
 
DIOS SOMETE EL CORAZÓN IDÓLATRA
 
Isaías 19:1 Profecía sobre Egipto. He aquí que Jehová monta sobre una ligera nube, y entrará en Egipto; y los ídolos de Egipto temblarán delante de él, y desfallecerá el corazón de los egipcios dentro de ellos.
 
 
Cuando Dios decide someter a alguien comienza por derribar sus ídolos, haciéndole desfallecer de su rebeldía.
 
Esta profecía en contra de Egipto deja ver como Dios determina destruir su confianza en ellos mismos (Isaías 19:2), en sus sabios religiosos paganos (Isaías 19:3, 11-15) y en sus riquezas naturales (Isaías 19:5-10); y muestra como Dios trata directamente con aquello que el ser humano levanta para poner en ello su confianza y no ponerla en Dios.
 
Es maravilloso ver como en ese mismo capítulo se habla de una conversión futura de Egipto, mostrando el efecto del castigo divino. Aunque muchos piensan que, por los acontecimientos históricos, esta parte de la profecía aún no se ha cumplido; y otros piensan que sucedió, de forma general, cuando Egipto se acogió a la religión judía bajo el imperio de Alejandro Magno; lo cierto es que nos sirve de referente sobre lo que Dios hace con el ser humano que se entrega a Cristo: Lo derriba de su idolatría en arrepentimiento; y lo levanta con fe en Él por Su gracia.
 
Aun los creyentes en Cristo siguen siendo tentados a levantarse ídolos; porque como alguien dijo: “el corazón humano es una fábrica continua de ídolos”. Pero la especialidad de Dios es derribarlos; para así reinar plenamente y hacer que el creyente disfrute del verdadero gozo que realmente puede satisfacer su alma, el cual es la relación continua, armoniosa y eterna con Dios.
 
Alégrese, ni sus posesiones, ni sus alianzas humanas, ni usted mismo puede sustituir a Dios. Por lo cual, cuando Él vea que algo de esto está tomando Su lugar en su corazón, lo tratará y disciplinará para que no deje de disfrutar del verdadero gozo de estar con Él.
 
¡Que Cristo sea siempre nuestro Señor, nuestra confianza y nuestro gozo!
 
 

07 de septiembre de 2026

 
 
DIOS Y SU APARENTE QUIETUD
 
Isaías 18:4 Porque Jehová me dijo así: Me estaré quieto, y los miraré desde mi morada, como sol claro después de la lluvia, como nube de rocío en el calor de la siega.
 
 
Así los acontecimientos transcurran sin aparente intervención de Dios, Él los controla soberanamente desde Su trono.
 
Esta sección habla de cómo Dios actuaría sobre el pueblo etíope; y aunque es un poco compleja la interpretación del pasaje bíblico, queda claro que el Señor proclama Su quietud desde los cielos, mientras que al mismo tiempo Su obra en la tierra sigue Sus designios soberanos.
 
Es así como muchas veces, tanto individual como colectivamente, los cristianos no alcanzamos a percibir la intervención de Dios en nuestras circunstancias; pareciera como que Dios solo fuera un espectador más de los acontecimientos de esta vida. Pero, cuando así sucede, seguramente es porque el Señor supervisa desde los cielos la ejecución del plan que ha trazado para nuestro bien y para Su gloria.
 
Cristo afirmó: “Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo” (Juan 5:17), cuando se le acusaba de hacer milagros en el día de reposo; y con esto no solo terminaba “haciéndose igual a Dios” (Juan 5:18), también demostraba que Dios nunca deja de dirigir los acontecimientos humanos, por pequeños que estos sean. De hecho, bajo esta realidad, Cristo les infundió valor a sus discípulos, diciéndoles: “aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis” (Lucas 12:7).
 
Tranquilícese, no desmaye sí parece como que Dios no interviene en sus circunstancias; porque seguramente ahora es cuando más tremendamente está conduciendo todo para su bien, si es usted de aquellos que lo aman (Romanos 8:28) habiendo rendido su vida a Cristo. 
 
 

06 de septiembre de 2026

 
 
PERSECUCIÓN TEMPORAL
 
Isaías 17:14 Al tiempo de la tarde, he aquí la turbación, pero antes de la mañana el enemigo ya no existe. Esta es la parte de los que nos aplastan, y la suerte de los que nos saquean.
 
 
La ventaja de ser parte del pueblo de Dios es que el Señor no permitirá que seamos pisoteados para siempre, sino que a su tiempo nos librará.
 
En medio de todas las profecías que se proclaman en Isaías, contra diferentes pueblos, existe un mensaje claro: Dios no permitirá que Su pueblo padezca más allá de lo que Él ha determinado; y de forma súbita le librará de sus opresores.
 
Esto también se aplica a los creyentes en Cristo, individual y colectivamente; ya que, como Cristo oró “No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal” (Juan 17:15), a sabiendas de que el mundo nos aborrecería por ser sus discípulos, podemos esperar que solo por seguir fielmente a Cristo seamos aborrecidos y perseguidos de muchas maneras. Y si, además, caemos en pecado, seguramente Dios permitirá aun mayor persecución para disciplinarnos. 
 
Pero, a pesar de todo esto y precisamente por todo esto, siempre debemos recordar y asimilar también para nosotros las palabras de Cristo a sus discípulos: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).
 
Lo importante es recordar que de un día para otro podemos ser librados por el Señor; ya sea por Su intervención soberana en los asuntos de esta tierra, como se profetiza en Isaías, o porque nos lleve a morar eternamente con Él. De cualquier forma, Él nos librará en el tiempo oportuno; y siempre de acuerdo a Su propósito de glorificarse en nosotros.
 
Aliéntese en saber que ninguna aflicción durará para siempre; y que, a los que estamos realmente en Cristo, Dios nos librará de toda clase de tribulación.
 
 

05 de septiembre de 2026

 
 
INUTILIDAD DE LA IDOLATRÍA
 
Isaías 16:12 Y cuando apareciere Moab cansado sobre los lugares altos, cuando venga a su santuario a orar, no le valdrá.
 
 
Los ídolos, físicos o espirituales, a los que muchos acuden en busca de ayuda, nunca podrán consolar el corazón que está bajo el juicio de Dios.
 
Esta realidad le fue recordada al pueblo de Moab antes del cumplimiento del juicio que Dios había destinado para ellos. Así mismo, esta es la realidad proclamada anticipadamente sobre todos aquellos que no acuden al Dios verdadero; o que dicen hacerlo, pero distorsionando Su carácter, o mezclándolo con las enseñanzas idolátricas del mundo pagano.
 
Es una gran pérdida de tiempo, y de fuerzas, invertir la vida en buscar ayuda de las cosas, personas o circunstancias que hemos elevado al lugar que debería ocupar el Señor en nuestro corazón. Todos esos ídolos reales, como estatuas e imágenes religiosas, son tan nocivos como los ídolos funcionales, que son los que forman parte natural de nuestra vida pero que se han convertido en nuestra razón de vivir, reemplazando a Dios y a Su voluntad.
 
La gran diferencia se percibe cuando pasamos por aflicciones que Dios permite a causa de nuestro pecado. Porque nuestra reacción natural sería buscar consuelo en la relación con esa persona que me es más importante que Dios; o tratando de descansar, al disfrutar de esa posesión o actividad que se había elevado al lugar que solo debe ocupar el Señor; o, peor aún, acudiendo a objetos religiosos que me sirvan de supuesto “contacto” con el amor de Dios. Pero la cruda realidad es que nada trae paz al corazón, sino conocer al Dios de la Biblia y entregarse completamente a Él; y para ello debo rendirme arrepentido a quien Dios envió a salvarme, a Jesucristo el Señor.
 
No busque consuelo donde no está Dios; busque a Cristo en oración y estudio de la Biblia. Pues conocer a Dios por medio de Cristo, y rendirse a Él, le consolará verdaderamente mientras sufre en esta vida y le librará de la condenación eterna.
 
 

04 de septiembre de 2026

 
 
LLANTO POR EL JUICIO
 
Isaías 15:3 Se ceñirán de cilicio en sus calles; en sus terrados y en sus plazas aullarán todos, deshaciéndose en llanto.
 
 
Para no tener que llorar por el terrible juicio de Dios, ahora y en la eternidad, es mejor llorar en arrepentimiento ante Jesús.
 
Esta expresión de Isaías 15:3 da a entender un juicio muy fuerte en contra del pueblo de Moab, como lo fue también la mayoría de las expresiones que Dios usó en el libro de Isaías para anunciar Su castigo sobre los pecadores. Esta expresión apela al llanto como una reacción humana de quebramiento frente a las pérdidas grandes y repentinas.
 
Estar “deshaciéndose en llanto” implica estar tan quebrantado que no importa que tanto se nos consuele, ni quien nos acompañe, ni que posibilidades haya de recuperación. Esto sucede cuando perdemos todo rápida, estrepitosa y contundentemente; como cuando perdemos posesiones, familia y estabilidad; como cuando nos sucede una gran calamidad.
 
Por terrible que parezca, Dios es quien determina esto como castigo por el pecado; pues peor, que permitir que las catástrofes golpeen a pueblos enteros por su extrema pecaminosidad, será cuando Dios castigue a pueblos enteros al regreso de Cristo en juicio. Todo lo que tendrán es el tormento eterno, por preferir el vivir en pecado y no rendir la vida a Cristo (Mateo 5:29-30; 10:28; 18:8-9; Marcos 9:43-48; Lucas 13:28).
 
Despierte, si usted es creyente en Cristo, usted ha sido salvado para que no llore en la eternidad sino ahora en arrepentimiento; por lo cual, su llanto siempre terminará en gozo (2 Corintios 7:9-10). Pero debe tener el deseo de ser usado por Dios para librar a muchos de esta terrible condición, al predicarles el evangelio.
 
Si usted no se ha rendido realmente a Cristo ¡Despierte! Él es quien más habló del tema del juicio eterno en la Biblia y es quien juzgará a todos los que amaron más esta vida que Su obra. Más bien busque llorar ante Él ahora y ser restaurado por Su perdón, en vez de esperar para llorar eternamente bajo el juicio divino.
 
 

03 de septiembre de 2026

 
 
MANO EXTENDIDA DE DIOS
 
Isaías 14:27 Porque Jehová de los ejércitos lo ha determinado, ¿y quién lo impedirá? Y su mano extendida, ¿quién la hará retroceder?
 
 
Cuando Dios “extiende su mano”, para ejecutar juicio sobre los pecadores y salvar a Su pueblo, no hay nada que lo detenga.
 
Al terminar la profecía en contra de Babilonia se describe la paz que sentirían las naciones con su ruina (Isaías 14:1-11). También se ilustra su caída; pero de una manera tan particular, que pareciera estar hablando de la caída de satanás cuando habla de la caída del rey de Babilonia (Isaías 14:12-20). Sin embargo, Dios proclama que todo sucedería por Su mano extendida, como contra Asiria, sin que nadie la hiciera retroceder (Isaías 14:21-27).
 
¿Quién puede oponerse a una acción específica que Dios ha determinado realizar? ¿Cómo detener la acción justiciera de aquel que es Soberano sobre Su creación, incluyendo a la humanidad? y ¿Cómo no esperar que Dios mismo sea quien salve a sus escogidos, si Él será quién juzgue toda la tierra?
 
Esto nos lleva, como toda enseñanza en la Biblia, indefectiblemente a Cristo; pues en él Dios descargó su mano justiciera como en ningún otro juicio sobre la humanidad pecadora se ha descargado, ni se descargará. Pues, esa mano que le hizo clamar “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”(Mateo 27:46), era al mismo tiempo la mano misericordiosa de Dios que nos estaba salvando por medio de su sacrificio.
 
La realidad es que un Dios que verdaderamente puede juzgar sin restricción es el único que nos puede salvar de la condenación; porque si la salvación que Cristo obtuvo para nosotros reposara en nuestras capacidades, sería imposible liberarnos del juicio. Pero, debido a que nuestra salvación reposa en la acción de Dios a nuestro favor, podemos tener seguridad de Su perdón; así como también está seguro el juicio para quienes rehúsan rendirse a Cristo.
 
Alégrese, pues Dios, el mismo que juzgará poderosamente al mundo, no ha acortado Su mano “para salvar” (Isaías 59:1). Él nos salva de Su juicio al haberlo descargado en Cristo. Disfrute de Su perdón, al mismo tiempo que admira y vive bajo Su poder y gloria.
 
 

02 de septiembre de 2026

 
 
DIOS LIMITA LAS IMPERIOS
 
Isaías 13:19 Y Babilonia, hermosura de reinos y ornamento de la grandeza de los caldeos, será como Sodoma y Gomorra, a las que trastornó Dios.
 
 
Que Dios usara el imperio Babilonio para castigar al pueblo judío, no impediría que planeara su fin a través del imperio Medo; pues Dios gobierna soberano.
 
La sentencia profética contra el imperio Babilonio fue “He aquí que yo despierto contra ellos a los medos” (Isaías 13:17); ya que por más que Dios use a una persona o a un pueblo para disciplinar a los Suyos, nunca le exime de su responsabilidad ante Él. Babilonia, con su paganismo y soberbia, colmaría el límite de pecado que Dios le había establecido; y por ello la desaparecería como hizo con Sodoma y Gomorra, pero a través de otro imperio.
 
¡Qué gran lección del gobierno soberano de Dios sobre el mundo! Porque no solo controla los acontecimientos físicos, también dirige las manifestaciones humanas, como las victorias de un imperio sobre otro; y es de tal forma que, cuando observamos lo que enseña la Biblia, podemos concluir que ninguna acción humana, individual o masiva, o que incluso se lleve a cabo por meros intereses mundanos pecaminosos, toma desapercibido a Dios. Es más, el Señor mismo las controla; a tal punto que, sin producir los deseos pecaminosos del corazón humano, Dios dirige todo según Su plan soberano.
 
Esto tiene su punto más alto de expresión en la muerte redentora de Cristo; por lo cual, sin excusarlos de su maldad, cuando les recordaba la muerte de Cristo mientras les predicaba, Pedro mencionó a sus verdugos como actuando conforme a lo predeterminado por Dios, diciendo: “a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole” (Hechos 2:23).
 
Alégrese, porque si Dios controla soberanamente las acciones de la humanidad, por más terrible que sea lo que usted sufre a manos de otros, Dios los usará para su crecimiento espiritual y le dará recompensa eterna en Cristo. Pero a los otros, que solo son meros instrumentos humanos de Su juicio, Dios les ha puesto un límite para su obra en esta tierra.
 
 

01 de septiembre de 2026

 
 
ALEGRÍA DEL PERDÓN
 
Isaías 12:2-3 He aquí Dios es salvación mía; me aseguraré y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es Jehová, quien ha sido salvación para mí. Sacaréis con gozo aguas de las fuentes de la salvación.
 
 
Ninguno de los que entienden y experimentan el perdón de Dios en Cristo puede dejar de gozarse en Él.
 
El profeta escribe al pueblo de Israel: “En aquel día dirás: Cantaré a ti, oh Jehová; pues aunque te enojaste contra mí, tu indignación se apartó, y me has consolado” (Isaías 12:1). Lo hace porque sabe lo indignos que eran delante del Señor; y se goza de ver la misericordia de Dios para con Su pueblo, así esta esté proyectada para ser aplicada en el futuro.
 
Es más, inspirado por el Espíritu Santo, Isaías levanta un cántico en el resto del capítulo doce para animar al pueblo a alabar a Dios. Pero este cántico ya no es visto por los creyentes en Cristo como un canto para entonar en el futuro, sino que lo podemos cantar en la actualidad con todo nuestro se; porque ya se nos ha redimido por medio de la obra redentora en la cruz.
 
Lo inquietante del asunto es que alguien pueda decirse perdonado por el Señor y reconciliado con Él, por la obra de Cristo; y no encontrar gozo alguno en ello. Esto no tiene sentido; pues en toda la Biblia se proclama que el gozo de la salvación es la mayor, más profunda y permanente alegría que un ser humano puede experimentar.
 
Si el cristiano no posee ese gozo continuo en Cristo, puede ser que lo haya descuidado al confundirlo con el gozo pasajero de los deleites terrenales, cayendo, así, en cierta forma de pecado; por lo cual debería clamar a Dios como lo hizo David: “Vuélveme el gozo de tu salvación, Y espíritu noble me sustente” (Salmo 51:12).
 
Recuerde, la alegría del creyente no depende de lo que posee o de quien le ama en esta vida. Pues aquel que debía aborrecerlo por su pecado y condenarlo en la eternidad, le amó, le ama y le amará en Cristo; para que Dios llegue a ser su mayor deleite y posesión.
 
 

31 de agosto de 2026

 
 
CONOCIENDO A DIOS SE VENCE EL MAL
 
Isaías 11:9 No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar.
 
 
Al final de los tiempos Cristo vencerá definitivamente el mal. Por ello, hoy, solo quienes conocen a Dios, por medio de Cristo, vencen el mal.
 
La forma en que se presenta a Cristo, en esta sección del libro de Isaías, es como “retoño” o “renuevo” del “tronco” o de la “raíz” de Isaí (Isaías 11:1); lo cual quiere decir que sería descendiente del rey David, ya que Isaí fue el padre de David. Y al mismo tiempo se muestra que el Señor estaría lleno, por el Espíritu Santo, de sabiduría, entendimiento, consejo, poder, conocimiento de Dios y respeto al Señor (Isaías 11:2-3); porque Él será quien al final de los tiempos gobierne el mundo sin maldad, sin violencia y sin muerte, en un mundo que será el resultado “del conocimiento de Jehová” (Isaías 11:4-9).
 
Esta es una realidad futura y universal, que tiene un cumplimiento previo y particular en cada corazón en el que Cristo reina. Porque cada persona que rinde su vida a Cristo tiene la autoridad en Su nombre, y el poder en el Espíritu Santo, para vencer continuamente el mal. Porque el mal pierde su hegemonía cuando el conocimiento de Dios nos envuelve “como las aguas cubren el mar”.
 
El que obremos mal, o andemos en caminos de maldad, no es otra cosa que una demostración de lo poco que conocemos a Dios. Pero, cuando nos encontramos con Cristo, y vivimos rendidos a Él en oración y en meditación de Su palabra, empezamos a obrar así como Él nos enseña que es Dios: Bueno, Justo y Misericordioso; y entonces podemos aplicar en nuestras vidas el consejo divino: “No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal” (Romanos 12:21).
 
Alégrese, porque si vive lleno del conocimiento de Dios, por medio de Cristo, se parecerá cada vez más a Él y vencerá cada vez más fácilmente el mal en su vida.
 
 

30 de agosto de 2026

 
 
DIOS DISCIPLINA POR AMOR
 
Isaías 10:24-25 Por tanto el Señor, Jehová de los ejércitos, dice así: Pueblo mío, morador de Sion, no temas de Asiria. Con vara te herirá, y contra ti alzará su palo, a la manera de Egipto; mas de aquí a muy poco tiempo se acabará mi furor y mi enojo, para destrucción de ellos.
 
 
El que Dios corrija a Su pueblo por medio de quienes no lo son, no significa que no los perdonará, ni que olvidará el abuso que sufrieron.
 
En el libro de Isaías Dios dice de Asiria: “vara y báculo de mi furor, en su mano he puesto mi ira” (Isaías 10:5); y la razón es muy sencilla: Él usa a los pueblos que no le siguen para disciplinar y corregir a Su pueblo. Pero, al mismo tiempo, el Señor se indigna con quienes se jactan de ser opresores de Su pueblo; porque Él aborrece que sus instrumentos se vanaglorien. Él dice: “¿Se gloriará el hacha contra el que con ella corta? ¿Se ensoberbecerá la sierra contra el que la mueve? ¡Como si el báculo levantase al que lo levanta; como si levantase la vara al que no es leño!” (Isaías 10:15).
 
No debemos olvidar nunca que los creyentes necesitamos ser corregidos, como parte de nuestra formación a la imagen de Cristo; porque para nuestro proceso de santificación Dios puede recurrir, y de hecho lo hace, a personas, instituciones, o sociedades mundanas que nos aflijan y nos lleven a reflexionar sobre nuestro caminar en Cristo. Pero esto nunca significa que ellos se deban creer más que meros instrumentos de Dios para nuestro bien.
 
No se desanime pensando equivocadamente que el favor divino, que debe reposar sobre el cristiano, reposa sobre quienes le oprimen; por más poderoso que sea el opresor. Nunca desaproveche la aflicción que le impriman quienes no se han sometido al señorío de Cristo; sino úsela para reflexionar sobre si realmente está viviendo conforme la voluntad de Dios y tómela como un instrumento divino para forjar en usted el carácter de Cristo.
 
Dios es bueno con el creyente en Cristo, incluso cuando lo disciplina; pues lo hace porque lo ama (Hebreos 12:5-6).
 
 

29 de agosto de 2026

 
 
EVANGELIO SEGÚN ISAÍAS
 
Isaías 9:6-7 Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.
 
 
En Isaías, sin dejar de tratar los problemas de esa época, Dios proclama maravillosamente la obra salvadora de Cristo.
 
Es hermoso ver como durante su ministerio, conforme quedó registrado en su libro, el profeta Isaías tuvo mucha relevancia para los problemas de su pueblo. Pero, al mismo tiempo, también es maravilloso ver como Dios, que era quien inspiraba a Isaías, usó la vida de este hombre para dar tan claras profecías sobre la venida de Cristo al mundo.
 
En los versículos seis y siete, del capítulo nueve, se nos muestra como Cristo vendría como Dios hecho carne, a través de un nacimiento natural, en su primera venida. Y también se nos revela como su Reino de paz no tendrá fin; lo cual se hará evidente a toda la humanidad en su segunda venida.
 
Esta es la esencia de nuestra salvación, de nuestra paz y de nuestro gozo; no existe un evento más importante que se haya profetizado, ni uno más grande del que se haya enseñado, que la venida gloriosa y salvadora de Cristo al mundo. Pues no importa que tanta fama tengan hoy determinados personajes actuales o históricos; porque, por carismáticos e influyentes que hayan sido, ninguno de ellos son “Dios fuerte” o “Príncipe de paz”; y ninguno de ellos reinará con una paz que “no tendrá límite”, “ahora y para siempre”.
 
Si usted es creyente en Cristo, debe vivir bajo la gloriosa realidad del evangelio eterno; para no caer en la angustia de este mundo, que viene por dar a las personas y a las circunstancias de la vida mayor transcendencia que al autor de la vida. Pues Jesús vino a vivir, a morir y a resucitar para darnos vida eterna; Él es Cristo, el Salvador.
 
 

28 de agosto de 2026


DIOS ES REFUGIO DE QUIEN LE REVERENCIA
 
Isaías 8:12-14 No llaméis conspiración a todas las cosas que este pueblo llama conspiración; ni temáis lo que ellos temen, ni tengáis miedo. A Jehová de los ejércitos, a él santificad; sea él vuestro temor, y él sea vuestro miedo. Entonces él será por santuario
 
 
No basta con decir que Dios nos protege; pues, para tenerlo como refugio, hay que reverenciarlo. Hay que obedecerle a Él, antes que a lo que el mundo nos dice.
 
Ante las amenazas de los pueblos vecinos, Dios le prometió al pueblo de Judá que detendría a sus adversarios por medio del imperio Asirio. Pero, al final, el mismo Judá terminaría afectado, al rechazar la ayuda exclusiva del Señor; porque Dios no les sería más por “santuario” protector, sino que le sería “a las dos casas de Israel, por piedra para tropezar, y por tropezadero para caer, y por lazo y por red al morador de Jerusalén” (Isaías 8:14).
 
La clave de la protección divina no está en presumirse como protegido por Dios, sino en vivir bajo Su dirección y no bajo el criterio de moda en el mundo. Lo narrado en este capítulo nos sirve de ejemplo de cómo podemos olvidarnos de esto; pues vemos como Dios le estaba enviando Su palabra a la “casa de Jacob” a través de su profeta Isaías, le estaba dando señal de advertencia a través de la vida de los hijos del profeta y aun así algunos propusieron que consultaran a encantadores y adivinos (Isaías 8:17-19).
 
A aquellos que le propusieron al pueblo que consultara a adivinos, Dios les mandó a responder: “¡A la ley y al testimonio!” (Isaías 8:20); porque el Señor desea que nos refugiemos en Su palabra, en lo que Él nos ha revelado, en Su verdad eterna.
 
Hoy, más que nunca, busque refugio en la Palabra de Dios para que sea protegido por el Dios de la Biblia; el cual solo protege verdaderamente a quien le busca en Cristo y a quien vive buscando Su voluntad en la Escritura, antes que en la gente que lo rodea.
 
 

27 de agosto de 2026

 
 
SEÑAL DE DIOS
 
Isaías 7:14 Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.
 
 
La señal milagrosa de la concepción virginal salió de la mente de Dios como la forma en que habitaría en medio de nosotros.
 
En la situación histórica descrita en el libro de Isaías, ante la amenaza de la invasión de países enemigos, Dios habló palabras de aliento al rey de Judá y le pidió que le solicitara una señal; pero este se rehusó, diciendo “No pediré, y no tentaré a Jehová” (Isaías 7:10-12). Ante esto, Dios mismo se propuso dar la señal de la concepción de “Emanuel”, que significa “Dios con nosotros”.
 
En esas circunstancias Dios reveló: “antes que el niño sepa desechar lo malo y escoger lo bueno, la tierra de los dos reyes que tú temes será abandonada” (Isaías 7:16). Por lo cual es lógico, como muchos suponen, pensar que el niño fue concebido por una mujer “doncella” y no una “virgen”; y que esa mujer sería la profetisa descrita en Isaías 8:3-4. Pues así se cumpliría la profecía en el tiempo que Dios estipuló.
 
Pero, siendo una señal profética que viene del corazón de Dios, esta fue llevada por el mismo Señor a una dimensión mayor, al usarse profetizar el nacimiento virginal de Su Hijo, nuestro “Emanuel” (Mateo 1:22-23). Así fue como el ángel le reveló a José el nacimiento de Jesús, nuestro Salvador, mientras dormía: Como el cumplimiento de “lo dicho por el Señor por medio del profeta”.
 
Cristo si nació de una mujer virgen; pues era necesario que fuese concebido directamente por Dios en un vientre virginal, para no tener contacto con la naturaleza pecaminosa de la humanidad. Fue así como “aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros” (Juan 1:14); y, siendo Dios, se hizo ser humano como nosotros, pero sin pecado (Hebreos 4:15).
 
Todo esto por salvarnos a quienes no lo merecíamos ¡Qué gran misericordia la del Señor! Medite en ella y muy seguramente, por la obra del Espíritu de Dios, dejará de necesitar confirmaciones temporales del amor y del cuidado de Dios; pues la señal más grande y permanente de Su amor es que envió a Su hijo a vivir en medio de nosotros y a morir por nuestros pecados ¡A él sea la gloria!
 
 

26 de agosto de 2026

 
 
ENCUENTRO CON LA SANTIDAD DIVINA
 
Isaías 6:5 Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.
 
 
El que Dios se nos revele, cuan santo es Él, nos debe llevar a aborrecer nuestro pecado; para que seamos limpiados y capacitados en Cristo.
 
Este capítulo seis de Isaías, se describe como Dios le salió al encuentro a este hombre a través de una maravillosa visión de Su gloria en el templo. Se muestra la reacción del profeta, como suele pasar en la Biblia y como debería pasar con quien realmente percibe la santidad de Dios: Isaías fue quebrantado por su pecado y por el pecado de su pueblo.
 
Lo maravilloso de todo esto es que a pesar de que Dios lo llamara para revelar Su castigo al pueblo de Israel, el Señor trató directamente con el pecado en la vida de Isaías, lo purificó, quitando su culpa y limpiándolo de su pecado (Isaías 6:7). 
 
Esto es lo mismo que debe acontecer con cada persona que se encuentra con la perfección divina de Dios en Cristo: Por obra del Espíritu Santo, debe experimentar completa rendición en adoración permanente, en profundo quebrantamiento por el pecado y en absoluta certeza de haber sido limpiado por la obra redentora de Cristo ¡Esto es salvación!
 
¿Es esa su experiencia al percibir la santidad de Dios revelada en las Escrituras? ¿O simplemente se conforma con repetir “Santo, Santo, Santo” (Isaías 6:3) porque otros lo dicen o lo cantan? Recuerde que esto no solo sucede en el momento de la conversión, sino que esta es la experiencia continua en la vida de una persona que ha sido llamada a ser adoradora “en espíritu y en verdad” (Juan 4:24).
 
Ore hoy por una experiencia bíblica, verdadera, profunda y continua de encuentro con la santidad de Dios en Cristo.
 
 

25 de agosto de 2026

 
 
¡AY DE QUIEN SE REBELA CONTRA DIOS!
 
Isaías 5:20 ¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!
 
 
Las consecuencias de ir en contra de lo establecido por Dios son ineludibles, ahora y en la eternidad.
 
Isaías proclama, por inspiración divina, un lamento por lo que han de sufrir los orgullosos, los que tienen adicciones y los corruptos (Isaías 5:21-23). Porque es lamentable que no solo practiquen el pecado; sino que, además, lo arrastren con engaños a otras vidas mencionando a Dios, así como se arrastra una carreta (Isaías 5:18-19).
 
Es cierto que cada hombre y mujer, por su naturaleza pecaminosa, tiende a ser egocéntrico y a querer tener siempre la razón. Pero si se está expuesto a lo que Dios dice en Su Palabra y se vive en un ambiente espiritual que continuamente nos invita a someternos a Dios; y, aun así, deliberadamente se hace todo lo contrario de lo que el Señor demanda; las consecuencias vendrán ineludiblemente.
 
Es por ello “que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán” (1 Tesalonicenses 5:2-3). Todo esto porque se dejó de llamar bueno a lo que el Señor le llama bueno y se le atribuyó ese título a lo que Dios revela como malo; solo para poder calmar la conciencia mientras se peca en este mundo.
 
Si usted es creyente en Cristo, por la guía del Espíritu Santo a través de la oración y del estudio de la Biblia, no andará en tinieblas. Pero no olvide que Dios nos exhorta a que “no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios” (1 Tesalonicenses 5:6); para no dejarnos llevar por el mundo en su loca carrera por llamar bueno a lo que Dios condena como pecado.
 
Y si usted no se arrepentido de sus pecados y no ha entregado su vida a Cristo, debe hacerlo ahora. Deje de excusarse bajo el criterio pecaminoso del mundo, líbrese de muchas consecuencias terribles del pecado en esta vida y de la condenación eterna.
 
 

24 de agosto de 2026

 
 
RETOÑAR LUEGO DE LA PRUEBA
 
Isaías 4:2 En aquel tiempo el renuevo de Jehová será para hermosura y gloria, y el fruto de la tierra para grandeza y honra, a los sobrevivientes de Israel.
 
 
La visión de un pequeño grupo que permanece en Israel, luego del gran juicio de Dios, debe motivarnos a permanecer en el Señor, como Su “renuevo” o retoño.
 
En este capítulo, a pesar de las grandes descripciones del juicio de Dios, Isaías reveló que un pequeño grupo retoñaría luego de todo esto; lo cual podría compararse con el remanente del pueblo Israelita que menciona Pablo en Romanos 9:27 y Romanos 11:5.
 
A Dios le ha placido que Su reino nunca quede sin súbditos; y, hasta en medio de las más terribles circunstancias, siempre un grupo permanecerá fiel a Él, por Su gracia. Es así como nuestro objetivo debe siempre estar puesto en permanecer sujetos a la voluntad del Señor, para ser parte de aquellos que retoñan en Él luego de las pruebas.
 
De nada sirve que reconozcamos las circunstancias adversas y que nos pongamos a cuentas con el Señor a través de la fe en Cristo, si dejamos de permanecer y esperar en Él. Debemos aprovechar las diversas pruebas para ejercitarnos en la fe, en la paciencia y en la perseverancia que Dios nos provee por Su gracia. 
 
Levante su corazón; porque no importa lo terrible de la prueba, ni el número de personas que abandonan al Señor. Lo que debe importarnos es que Dios ha dispuesto suficiente gracia en Cristo para que no desfallezcamos; y para que retoñemos en Él, luego de las más grandes dificultades.
 
 

23 de agosto de 2026

 
 
EL VERDADERO SUSTENTO ES DIOS
 
Isaías 3:1 Porque he aquí que el Señor Jehová de los ejércitos quita de Jerusalén y de Judá al sustentador y al fuerte, todo sustento de pan y todo socorro de agua;
 
 
Cuando la confianza en las personas y en las cosas toma el lugar que debe tener la dependencia de la mano de Dios, ser despojados de todo ello nos es un beneficio.
 
A través de Isaías, Dios le prometió al pueblo de Israel despojarlo de “el valiente y el hombre de guerra, el juez y el profeta, el adivino y el anciano; el capitán de cincuenta y el hombre de respeto, el consejero, el artífice excelente y el hábil orador” (Isaías 3:2-3). Porque todos ellos, por buenos que fueran en sus especialidades, no podían tomar el lugar del Señor.
 
Es así como siempre tendemos a confiar en las personas, en sus virtudes y talentos, o en sus posesiones, antes que en Dios. Por lo cual, en muchas ocasiones, Dios debe permitir que seamos despojados de estos “ídolos” funcionales; para que tornemos nuestra mirada verdaderamente a Él, para que no lo veamos como uno más de nuestros colaboradores, sino como el único que realmente puede sustentarnos físicamente, así como sustenta nuestra alma por medio de la fe en Cristo.
 
En vez de lamentarnos por perder recursos físicos o ayudas humanas, en vez de vivir buscando personas que reemplacen a las que antes nos ayudaban, debemos aprovechar esos momentos para alimentar nuestra fe en el Señor, confiando en Su buena voluntad de bendecirnos con una mejor relación con Él; para que aprendamos a depender de Su mano misericordiosa y realmente venzamos en Su nombre toda dificultad.
 
Anímese, si usted realmente está en Cristo y ha perdido influencias, posesiones o colaboradores, es porque el Señor le está enseñando a depender realmente de Él. Ore más que nunca y busque la guía de Dios en Su Palabra; Él es su sustentador.
 


22 de agosto de 2026

 
 
LLAMADO AL PUEBLO DE DIOS
 
Isaías 2:5 Venid, oh casa de Jacob, y caminaremos a la luz de Jehová.
 
 
Así como el pueblo judío fue llamado a retornar a Dios con la esperanza de un futuro glorioso, a los cristianos se nos anima a vivir en santidad por Sus promesas.
 
La profecía de los primeros versículos del capítulo dos de Isaías también se encuentra en el capítulo cuatro de Miqueas; y esta consta específicamente de la proclamación de una época futura donde las naciones vendrían hasta Jerusalén para recibir instrucción del Señor, viviendo bajo Su palabra y dejando toda rivalidad.
 
Esto es especialmente notorio al contrastarlo con la revelación profética del terrible juicio futuro; el cual se le vaticina a los judíos en el resto del capítulo, debido a su comportamiento pecaminoso y pagano. En medio de todas estas proclamaciones del futuro, se encuentra una exhortación a venir y caminar “a la luz de Jehová”; la cual es un llamado a andar conforme la voluntad de Dios revelada en las Escrituras.
 
Hoy deberíamos escuchar claramente este llamado en cada congregación cristiana; pues nos vemos tentados continuamente a adoptar las costumbres del mundo, para asegurar nuestra permanencia en la tierra, olvidando que la bendición del Señor no consiste en meramente permanecer en una sociedad, sino en vivir conforme a la “palabra de Jehová” y en caminar “por sus sendas” (Isaías 2:3).
 
Recuerde, “El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo” (1 Juan 2:6); pues si decimos que estamos en Cristo, que nos hemos acercado a “Jerusalén la celestial” (Hebreos 12:22), debemos vivir conforme a la luz de la santidad del Señor; debemos amar, atesorar y aplicar Su palabra en nuestras vidas.
 
 

21 de agosto de 2026


ENTENDIENDO EL PERDÓN
 
Isaías 1:16, 18 Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo; aprended a hacer el bien; Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.
 
 
La disposición de cambiar totalmente de vida, es la esencia del arrepentimiento que Dios obra en el corazón de aquel a quien ha perdonado en Cristo.
 
La situación social del tiempo de Isaías era decadente; tanto, que Dios aborrecía el que le ofrecieran los sacrificios que Él mismo les había pedido a través de Moisés (Isaías1:11-14); tanto, que Dios los comparó con Sodoma y Gomorra (Isaías1:9-10); y tanto, que Dios los entregó a una tribulación terrible como castigo por su pecado (Isaías1:5-8).
 
Tan pronto empezamos a sufrir grandes dificultades deberíamos examinar nuestras vidas, para ver si es a causa de nuestra falta de fidelidad al Señor; ya que, no importa que estemos asistiendo continuamente a ceremonias o cultos cristianos, o que busquemos orar y leer la Biblia, lo importante es que tengamos un cambio de vida porque Dios haya cambiado nuestro corazón. El Señor nos atrae a sí mismo a través de circunstancias adversas; y lo hace porque ve que nuestras oraciones están centradas en este mundo, contestándonos con algo más importante, que tal vez nunca pedimos, y que es lo que más necesitamos: “Un corazón arrepentido y humillado”.
 
Este es el meollo del asunto: Dios nos perdona, nos limpia y salda nuestro pecado en Cristo; pero, para experimentar todo esto, nuestro corazón debe disponerse a abandonar la vida de pecado y anhelar vivir conforme a la voluntad de Dios. Él nunca dejará que alguien experimente Su perdón sin convencerlo de su pecado, sin hacer que aborrezca su vida pecaminosa y sin darle amor por Su santidad en Cristo.
 
Recuerde, las dificultades son oportunidades para ver la mano de Dios obrando en nuestra vida; pero, más allá de que Él quiera cambiar nuestras circunstancias, lo que desea es cambiar nuestro corazón, para que verdaderamente podamos ser perdonados y reconciliados con Él.
 
 


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