Herederos de Dios y Coherederos con Cristo (Romanos 8:16-17)
HEREDEROS DE DIOS EN CRISTO
"El Espíritu mismo da testimonio a nuestro
espíritu, de que somos hijos de Dios.
Y si hijos, también herederos; herederos de
Dios y coherederos con Cristo" (Ro.8:16-17)
SOBREABUNDANTE GRACIA EN CRISTO
"en quien tenemos redención por su sangre,
el perdón de pecados según las riquezas de
su gracia, que hizo sobreabundar para con
nosotros en toda sabiduría e inteligencia" (Ef.1:7-8)
QUE LA GRACIA REINE Y NO EL PECADO
"la ley se introdujo para que el pecado
abundase; mas cuando el pecado
abundó, sobreabundó la gracia; para que...
la gracia reine ...mediante Jesucristo" (Rom.5:20-21)

 


16 de abril de 2026

 
 
DIOS VENCE EL ORGULLO
 
Salmos 75:5, 10 No hagáis alarde de vuestro poder; No habléis con cerviz erguidaQuebrantaré todo el poderío de los pecadores, Pero el poder del justo será exaltado.
 
 
El gran propósito de Dios de exaltarse por sobre toda Su creación es lógico y natural. Pero que un ser humano no se humille ante Dios, ni espere que Él lo exalte a su debido tiempo ¿qué tiene de lógico?. Por ello, entonces, Dios determina derrotar el orgullo humano por medio de experiencias difíciles en esta vida; y, si es el caso, con su ruina en la eternidad.
 
No es cualquier cosa el orgullo; porque consiste en la exaltación del ego, del yo individual, por sobre los demás, incluyendo a Dios. Aunque la mayoría dice reconocer que Dios está por sobre ellos, en la práctica lo niegan; y esto queda demostrado por la forma como se niegan a someterse a las demandas bíblicas de obediencia y santidad.
 
Al saber que Dios no solo quiere proveerles y ayudarles, sino que también desea señorear o dirigir sus vidas, la mayoría se rebelan ante Su voluntad; aluden que Dios no puede ser tan duro con ellos, que deben ser entendidos, que tienen planes que deben cumplir, o que simplemente no quieren renunciar a cosas, situaciones y personas que el mismo Dios les ha permitido experimentar en esta vida. 
 
La conclusión es sencilla: Se aman más a sí mismos de lo que aman a Dios; esto es orgullo y esto ha de ser doblegado por Dios, porque Él ha de glorificarse en cada ser humano.
 
Recuerde que Cristo resumió la vida cristiana diciendo que primeramente debemos amar a Dios con todo nuestro ser; y esto se traduce en dejar que Cristo sea nuestro Señor (Filipenses 2:9-11).
 
 

15 de abril de 2026

 
 
CUANDO DIOS PERMITE SUFRIMIENTO
 
Salmos 74:10-12 ¿Hasta cuándo, oh Dios, nos afrentará el angustiador? ¿Ha de blasfemar el enemigo perpetuamente tu nombre¿Por qué retraes tu mano? ¿Por qué escondes tu diestra en tu senoPero Dios es mi rey desde tiempo antiguo; El que obra salvación en medio de la tierra. 
 
 
El negar que se sufre, al igual que renegar porque se sufre, son actitudes que impiden llevar el sufrimiento ante Dios. Pero cuando, por la gracia de Dios, se logra exponer clara y continuamente el sufrimiento ante el Señor, Él lo cambia por fe en Su obra salvadora en medio de la tierra.
 
Estos versículos del salmo 74 están en la mitad del salmo, no por su enumeración; sino por ser el punto donde el salmista deja de simplemente exponer la destrucción causada por los enemigos del pueblo de Dios, para recordar las demostraciones terrenales de la obra salvadora del Señor sobre Su pueblo.
 
El salmista inicia describiendo el horror sufrido a manos de quienes no solo destruyeron al pueblo de Dios, sino también los lugares de culto al Señor; pero termina proclamando la grandeza del Señor para salvar. El salmista inicia con un nivel de fe que apenas le alcanza para exponer el sufrimiento y pedir a Dios que no los olvide; pero finaliza en un nivel de fe donde él mismo trae a memoria el poder salvador del Señor, para terminar lleno de esperanza en su corazón.
 
Esto si es orar en medio del sufrimiento. Este tipo de oración bíblica no se parece en nada a las proclamaciones positivistas de moda en las supuestas oraciones de “fe” de hoy en día; ya que en ellas no se alude al poder de Dios para transformar el corazón abatido en oración, sino que se viene ante Dios negando el sufrimiento y haciendo proclamas que aumentan la confianza en el ego de quien orar. Esta nueva forma de “orar” nos dejará más vacíos del poder de Dios, y más llenos de engaño y orgullo.
 
Que su oración sea sincera en medio del sufrimiento, como lo fue siempre la de nuestro Salvador; ya que, si ejercita su fe viniendo de continuo al trono de la gracia, terminará siendo levantado a un mayor nivel de fe en Dios y no viviendo en sus propias fuerzas. 
 
 

14 de abril de 2026

 
 
LA NECEDAD DE ENVIDIAR AL IMPÍO
 
Salmos 73:2-3, 21-22 En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; Por poco resbalaron mis pasos. Porque tuve envidia de los arrogantes, Viendo la prosperidad de los impíos. Se llenó de amargura mi alma, Y en mi corazón sentía punzadasTan torpe era yo, que no entendía; Era como una bestia delante de ti.
 
 
Poner la mirada en el mundo, para anhelar lo que poseen las personas que no aman a Dios, es una torpeza que debe evitar el creyente; porque su felicidad no depende del tesoro terrenal que posee, sino del tesoro espiritual que Cristo ganó para él en la cruz.
 
La situación del salmista llegó a ser tan dramática, al detenerse a envidiar la prosperidad de quienes violan deliberadamente los mandamientos del Señor, que tuvo que confesar: “Se llenó de amargura mi alma, Y en mi corazón sentía punzadas” (Salmo 73:21).
 
Y solo halló paz, recibiendo el entendimiento espiritual que necesitaba, cuando buscó comunión íntima con el Señor; es por ello que dijo: “Cuando pensé para saber esto, Fue duro trabajo para mí, Hasta que entrando en el santuario de Dios, Comprendí el fin de ellos” (Salmo 73:16-17); pues el fin de los que prosperan sin Dios es perecer sin Él.
 
La envidia en el hombre de Dios, así como al salmista, le puede venir disfrazada de indignación ante la aparente injusticia de ver prosperar a quienes peor se comportan y menos buscan a Dios. Pero, al final, sigue siendo envidia; y sigue siendo un menosprecio del tesoro celestial en Cristo, al compararlo con las riquezas terrenales perecederas.
 
Antes de caer en la misma necedad y amargarnos, permanezcamos en comunión con el Señor; para que nuestra alma viva llena de Su amor y Su presencia. Solo así, podremos decirle al Señor con sinceridad: “¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra” (Salmo 73:25). ¡Esto nos liberará del amor al mundo!
 
 

13 de abril de 2026

 
 
INTERCESIÓN POR QUIENES LIDERAN
 
Salmos 72:1 Oh Dios, da tus juicios al rey, Y tu justicia al hijo del rey.
 
 
Si estamos liderando personas, necesitamos que oren por nosotros; y si tenemos líderes sobre nuestras vidas, debemos orar por ellos. Porque la verdadera sabiduría viene de lo alto; viene del mismo Dios que pone en eminencia a algunos, no para que se llenen de orgullo y lideren conforme al mundo, sino para que dependan aún más de Él y sigan los pasos del Señor Jesucristo, quien lideró desde el servicio.
 
Se supone que este salmo es hecho por David, para interceder por su hijo Salomón; y es interesante ver como no pide simplemente que sea inteligente, sabio, justo, prudente, firme de carácter y con los demás virtudes que se suponen como necesarias para liderar. David comienza pidiendo explícitamente que Dios mismo sea quien dé Sus “juicios al rey” futuro; o, dicho de otra manera, que le dé Su “justicia al hijo del rey; porque en ese momento reinaba David.
 
Y la primera conclusión que saca David de la respuesta de Dios, antes de empezar a alabarle por la fama que le dará a su hijo cuando sea rey, está registrada en esta frase: “El juzgará a tu pueblo con justicia, Y a tus afligidos con juicio” (Salmo 72:2). 
 
David entiende que nadie debería ejercer un cargo público, donde influya sobre otros, sin ser transformado y capacitado sobrenaturalmente por Dios; lo cual solo sucede realmente cuando hemos venido a Cristo por medio de la obra del Espíritu Santo. Pues si Cristo es el descendiente de David que sería el rey perfecto del pueblo de Dios; solo viniendo a Cristo, y permaneciendo en Él, tendremos la sabiduría necesaria para ejercer la autoridad que tenemos por Su voluntad.
 
Oremos por quienes dirigen el hogar, el trabajo, la iglesia y el gobierno; para que sean genuinos creyentes en Cristo, gobernados por la guía del Espíritu de Dios; y para que así todos se vean beneficiados y Dios sea glorificado.
 
 

12 de abril de 2026

 
 
FORTALEZA DEL CREYENTE
 
Salmos 71:3 Sé para mí una roca de refugio, adonde recurra yo continuamente. Tú has dado mandamiento para salvarme, Porque tú eres mi roca y mi fortaleza.
 
 
Saber que el Señor mismo ha determinado guardarnos con Su propia presencia, por medio de la obra redentora de Cristo, debe impulsarnos a buscarlo continuamente. Porqueentonces, Él mismo, con todos Sus atributos, se convierte en nuestra fortaleza, nuestro castillo y nuestra roca. 
 
La roca era el símbolo por excelencia de fuerza y fortaleza en la antigüedad; con rocas se construían grandes edificaciones, y también con ellas se peleaba en las batallas. Sobre rocas enormes se cimentaban las construcciones; y bajo ellas, en las cuevas, se protegían los viajeros.
 
Esta es la razón del uso de la roca como símbolo de la fortaleza de Dios al creyente; porque el Señor, con Su propia presencia, sirve de fundamento, de protección, de escudo y de arma en contra de la adversidad al cristiano.
 
Y esto es especialmente importante cuando pasan los años y nuestra humanidad se debilita, como le acontecía al autor del salmo, porque oraba desde su vejez (Salmo 71:9); y lo hacía no para lamentar su desgaste, sino para recordar las obras del Señor (Salmo 71:5, 15), para pedir Su pronto socorro (Salmo 71:12) y a la vez esperar Su ayuda alabándolo por todo lo que ya había hecho en su vida (Salmo 71:14).
 
No es que Dios simplemente mande ángeles a favor de quien está en Cristo, sino que Él mismo se dispone, por el Espíritu Santo, a cubrirlo, levantarlo, protegerlo y fortalecerlo.
 
Nuestra labor es sencilla: Recurrir a Él “continuamente” en oración y por medio del estudio diligente de Su Palabra, dejando de recurrir al mundo por aliento; pues, si así hacemos, entonces podremos decirle como el salmista: “tú eres mi roca y mi fortaleza”.
 
 

11 de abril de 2026

 
 
SENTIDO DE URGENCIA
 
Salmos 70:1 Oh Dios, acude a librarme; Apresúrate, oh Dios, a socorrerme.
 
 
La urgencia real en medio de nuestras dificultades no consiste en que estas sean resueltas, sino en que Dios intervenga; porque nuestra mayor necesidad no es ser libre de conflictos, sino corroborar que Dios está a nuestro favor.
 
El sentido de urgencia que tenemos al clamar a Dios puede llegar a demostrar que tan  convencidos estamos dlo mucho que necesitamos que Él nos socorra. Es por ello que siempre debemos tener cierta medida de urgencia en nuestra oración.
 
Si pedimos a Dios algo que supuestamente es muy importante, que necesitamos que nos responda rápidamente, y que solo Él nos pueda dar, no deberíamos hacerlo de forma simple, como quien pide sin interés; deberíamos usar palabras de angustia, de anhelo, de necesidad urgente. Deberíamos clamar verdaderamente a Dios; porque esto le agrada.
 
En el pasado deben quedar las oraciones frías, que más parecen rezos sepulcralesy las oraciones con expresiones verbales débiles y sin pasión, que nacen del falso concepto de que Dios nos debe algo. Nuestro orar debe ser tan intenso como la convicción de nuestra necesidad permanente del favor de Dios; porque solo así lo honraremos realmente y creceremos en el apego a Su voluntad.
 
Sigamos el ejemplo de nuestro Salvador, ya que “Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente” (Hebreos 5:7).
 
 

10 de abril de 2026

 
 
ALMA ABATIDA POR LAS CIRCUNSTANCIAS
 
Salmos 69:1 Sálvame, oh Dios, Porque las aguas han entrado hasta el alma.
 
 
Cuando las dificultades que suceden a nuestro alrededor terminan por afectar nuestro corazón, no debemos dudar en clamar con todo nuestro ser a Dios; porque solo así mantendremos a salvo lo único que la adversidad nunca nos debería afectar: El alma.
 
El salmista dedica la mayor parte del salmo a describir la forma en que sufre a causa de sus enemigos; él descarga su corazón ante Dios, para encontrar en el Señor fortaleza y terminar gozoso alabándole.
 
Así deberíamos hacer siempre los que nos hemos acercado a Dios por medio de la fe en Cristo, no deberíamos dejar que la adversidad termine por afectar gravemente nuestra almay, tan pronto sintamos que nuestro corazón se ve afectado, deberíamos clamar con todo nuestro ser a Dios, descargar ante Él nuestras angustias y pedir que nos sacie con el gozo de su salvación, para terminar alabándolo desde lo profundo del alma.
 
Depositar ante el Señor las cargas de nuestra alma no debe confundirse con lo que se hace al contarle el problema a un amigo, a un consejero, o a un psicólogo; porque así estos sean hábiles y comprensivos oidores y asesores, nunca podrán sacar de nuestra alma el agua turbulenta de la adversidad que ya se nos ha colado. Solo el Señor puede sanarnos en lo más íntimo de nuestro corazón, con Su amor y Su misericordia.
 
Mas yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas, dice Jehová” (Jeremías 30:17).
 
 

09 de abril de 2026

 
 
SECRETO DEL PODER
 
Salmos 68:35 Temible eres, oh Dios, desde tus santuarios; El Dios de Israel, él da fuerza y vigor a su pueblo. Bendito sea Dios.
 
 
La verdadera fuente del poder del creyente para vencer las dificultades no radica en sí mismo, ni en su propia confianza en Dios, sino en ser capacitado por la fuerza espiritual que viene del Señor; y esta solo la recibe por acercarse continuamente a Su temible presencia, con la confianza de haber sido redimido por Cristo.
 
Nada más lejano de la realidad que el Dios melancólico y pusilánime que muchos profesan, creyendo que si no lo ven así irían contra la verdad de que Dios es amor. El verdadero Dios, el que se revela en el Antiguo y Nuevo testamento, es “fuego consumidor” (Deuteronomio 4:24; Hebreos 12:29) sin dejar de ser “amor” (Génesis 26:24; 2Samuel 7:23; 1 Juan 4:8); y esto, en vez de confundirnos, debería levantar en nosotros un ferviente deseo de adorarle.
 
Es doble la razón por la cual recordar que Dios es temible: Primero, para ser reprimidos del deseo de desobedecerle, al recordar lo dura, aunque justa, que es Su mano para disciplinar a sus hijos (Hebreos 12:6); y segundo, para ser estimulados a buscar en Él la fuerza y vigor para hacer Su voluntad, como motor que impulse nuestra vida en medio de la dificultad.
 
Claro, si no estamos en Cristo, si aún nuestra alma no se ha rendido al Salvador, la temible presencia del Señor debería primeramente impulsarnos a venir a Él para que nos perdone, encontrando fuerzas en Él para vencer al diablo, al mundo y a la naturaleza pecaminosa de nuestra carne. Primero venimos al poderoso Dios por su perdón, para luego fortalecidos en el poder de Su amor.
 
Sin dejar de confiar en el amor de Dios que nos atrae a Cristo, recordemos siempre que Dios es temible; y tomemos fuerzas de Su gran poder, por medio de nuestra relación continua con Él, para vencer toda dificultad.
 
 

08 de abril de 2026

 
 
BENDICIÓN POR MISERICORDIA
 
Salmos 67:1 Dios tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga; Haga resplandecer su rostro sobre nosotros 
 
 
Las verdaderas bendiciones de Dios siempre vienen por medio de Su misericordia, reflejando Su amorosa relación con quienes se han acercado a Él por medio de Jesucristo.
 
Este salmo, en su inicio, trae a memoria parte de la bendición sacerdotal que se impartía sobre el pueblo judío; esta decía: “Jehová te bendiga, y te guardeJehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz” (Números 6:24-26).
 
Esta forma de bendecir muestra el concepto bíblico de bendición como la relación de Dios con nosotros, revelándonos a plenitud Su carácter misericordioso; y muestra que ser bendecidos no es simplemente recibir regalos de Su mano; pues el “rostro” de Dios, mencionado intencionalmente en la bendición, simboliza Su íntima relación con aquellos que Él bendice, lo cual constituye realmente la bendición.
 
No deberíamos anhelar simplemente bendiciones, sino al Dios que nos bendice; no deberíamos pedir simplemente disfrutar de regalos divinos, sino conocer profundamente el carácter misericordioso de un Dios tan generoso que nos amó al punto de dar a su Hijo por nosotros; y no deberíamos olvidar que estas bendiciones son para que los demás conozcan a nuestro glorioso Señor, por lo cual el Salmista afirma: “Para que sea conocido en la tierra tu camino, En todas las naciones tu salvación” (Salmo 67:2).
 
Pongámonos como meta identificar la misericordia de Dios en cada una de sus bendiciones y así disfrutaremos de Él más que de Sus dádivas; pero, para ello, debemos haber reconocido, valorado y rendido nuestra vida a quien es Su más grande regalo, a Cristo, nuestro Salvador. 
 
 

07 de abril de 2026


UN CORAZÓN PREPARADO
 
Salmos 66:18-20 Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, El Señor no me habría escuchadoMas ciertamente me escuchó Dios; Atendió a la voz de mi súplicaBendito sea Dios, Que no echó de sí mi oración, ni de mí su misericordia.
 
 
Al clamar a Dios en oración siempre se debe recordar que es solo por Su misericordia a través de Cristo que el Señor responde. Por ello, quien ora no debe dejarse llevar por el pecadoya que si Dios le responde, lo hace como parte de Su obra santificadora en su vida; y si el que ora se deleita en el pecado, demuestra no desear realmente la respuesta de Dios.
 
Al adorador genuino le es de vital importancia que Dios no eche de Sí su oración, ni quite de sobre su vida Su misericordia; por ello se detiene ante los impulsos que el mundo, satanás y su propia carne le traen a su corazón para vivir en pecado.
 
El tipo de persona que realmente sabe clamar a Dios en oración es aquella que alista su corazón por medio de la fidelidad al Señor. Este es el individuo que a pesar de pecar eventualmente, no se deja atar por el pecado a una vida de iniquidad; y no solo lo hace a nivel de su conducta, lo hace también a nivel de sus pensamientos y sentimientos; él prepara su corazón para Dios.
 
Que ilógico resulta que usted y yo clamemos con todo nuestro ser a Dios, quien ve las intenciones de nuestra alma; y que al mismo tiempo abriguemos pensamientos de lujuria, rencor, venganza, amargura e incredulidad. Ese no es un corazón que se prepara para ver la mano de Dios en su vida.
 
Por ello, pidamos al Señor que prepare nuestro corazón, liberándolo de la perturbación del maligno, de la dureza producida por las circunstancias de la vida, y del amor y el afán por este mundo; así como preparó la buena tierra de la parábola del sembrador (Lucas 8:5-15). Porque solo así podremos recibir sus respuestas y dar fruto en abundancia. 
 
 

06 de abril de 2026

 
 
DIOS RESPONDE
 
Salmos 65:1-2, 5 Tuya es la alabanza en Sion, oh Dios, Y a ti se pagarán los votos Tú oyes la oración; A ti vendrá toda carneCon tremendas cosas nos responderás tú en justicia, Oh Dios de nuestra salvación, Esperanza de todos los términos de la tierra, Y de los más remotos confines del mar.
 
 
La gran dificultad para la oración no se encuentra en si queremos que Dios nos responda, sino en creer que nos responderá; porque aunque a Él vienen todo tipo de personas, no todas lo ven como quien los salva en Cristo de sus terribles pecados, ni como Hacedor y Sustentador de la creación; por lo cualno pueden llegar a creer realmente que les responderá con “tremendas cosas”.
 
Siempre que responde la oración, Dios lo hace “Con tremendas cosas; pero lo hace en “justicia. Por ello, Dios no puede obrar en beneficio real del que clama si este no lo hace en el nombre de Jesús, reconociéndose como pecador merecedor de condenación eterna, pero salvado del juicio y de la esclavitud del pecado por medio de la justicia de su SalvadorAl que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Corintios 5:21).
 
No se conforme con solo sentir profundamente la necesidad por la cual ora, ni con creer meramente que Dios le escucha; busque la fe salvadora en Cristo como el verdadero fundamento de sus peticiones ante Dios, ante el Dios que creó y que sustenta todo lo que existe. Porque solo así obtendrá respuesta del Señor.
 
Es por esto que el salmista dijo: “Bienaventurado el que tú escogieres y atrajeres a ti, para que habite en tus atrios”; porque sabía que quienes somos del Señor, como el salmista, oramos: “seremos saciados del bien de tu casa” (Salmos 65:4). Dios nos responde.
 
 

05 de abril de 2026

 
 
ALEGRÍA QUE LIBRA DEL TEMOR
 
Salmos 64:1,10 Escucha, oh Dios, la voz de mi queja; Guarda mi vida del temor del enemigo. Se alegrará el justo en Jehová, y confiará en él; Y se gloriarán todos los rectos de corazón. 
 
 
La verdadera fórmula para dejar de temer al ser humano no consiste en que Dios nos libre de sufrimientos, sino en que nuestro corazón se regocije en el Señor; porque Él es el único que puede guardar nuestro corazón por medio de la fe en Cristo.
 
La petición inicial y principal en este salmo no es que el salmista fuera librado de sus enemigos, sino del temor de sus enemigos; porque, a pesar de que también deseaba que Dios no dejara que sus enemigos lo encontraran (Salmo 64:2), el salmista sabía que el temor sí lo perseguiría a todo lugar; y porque, a pesar de saber que al final Dios juzgaría severamente a su enemigos, su alma no encontraría reposo en ello si seguía teniéndoles un miedo continuo.
 
La gran esperanza del salmista estaba en que el Señor, a su debido tiempo, haría justicia sobre todos los que persiguen sin causa a Sus siervos (Salmo 64:4, 7), llenando así de alegría el corazón de los justos. Porque la alegría de saberse en comunión con el Señor, con Su amor y Su misericordia, es producida por la misma fe en Dios que vence el temor al hombre (Salmo 64:10).
 
Hoy también, al saberse redimido por Cristo, el cristiano puede gozarse en su Señor y vivir confiado en Él; siendo librado del temor continuo y paralizante hacia el ser humano.
 
Sea libre del temor al hombre, confiando en Cristo por medio del poder del Espíritu Santo. Alégrese en el Señor y viva confiado en Él.
 
 

04 de abril de 2026

 
 
SED DE DIOS
 
Salmos 63:1-3 Dios, Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, En tierra seca y árida donde no hay aguas, Para ver tu poder y tu gloria, Así como te he mirado en el santuarioPorque mejor es tu misericordia que la vida; Mis labios te alabarán.
 
 
La mayor bendición del creyente no consiste en disfrutar las dádivas de Dios, sino en estar plenamente satisfecho con la relación que el Señor le brinda por medio de la fe en Cristo.
 
En la introducción del salmo se nos informa que fue escrito por David “cuando estaba en el desierto de Judá”, lo cual nos da una imagen mental de las circunstancias que rodeaban al salmista y que se resumen en la frase: “tierra seca y árida donde no hay aguas”, simbolizando la aflicción por la que pasaba.
 
Lo impresionante es que el escritor deseaba más fuertemente a Dios que al agua; y por ello la sed física le sirvió de ilustración de su sed de Dios. Esta sed no era casual, era una obra milagrosa del Señor en su corazón; esta sed le venía de recordar lo maravilloso de estar junto a Dios en el santuario; esta sed era el reflejo de un alma que se había deleitado en Dios y que entendía que no hay nada mejor que Su misericordia y amor.
 
Hoy también sigue siendo un milagro obrado por el Espíritu de Dios el que alguien desee a Dios por sobre todas las cosas y se acerque realmente a Él por medio de la obra redentora de Cristo. Pero, a su vez, en los verdaderos cristianos, sigue siendo el resultado de venir continuamente ante el Señor en oración, en meditación de las Escrituras y en el culto congregacional.
 
Si no quiere vivir eternamente insatisfecho, a causa de las necesidades continuas en su vida, debe estar satisfecho en Dios por la fe en Cristo; y, si así sucede, esto se reflejará en que su mayor satisfacción será la relación con su Salvador.
 
 

03 de abril de 2026

 
 
QUIETUD DEL ALMA
 
Salmos 62:1 En Dios solamente está acallada mi alma; De él viene mi salvación.
 
 
Solo al estar plenamente convencidos de la obra salvadora de Dios sobre nuestras vidas, podremos experimentar el silencio de nuestra alma reposando en la paz del Señor.
 
De poco valen las terapias sicológicas, las medicaciones psiquiátricas, las sesiones de relajamiento, o las distracciones de actividades de entretenimiento; porque si Cristo no está gobernando el corazón e impartiendo Su paz divina al alma, el relajamiento mental, la sedación medicada, el bienestar físico y la diversión pasarán, y nos dejarán a merced del ruido producido por nuestra angustia interior.
 
El alma solo calla de quieta tranquilidad cuando se encuentra en paz con su Hacedor, así el resto de la creación esté en su contra; y solo estamos en paz real con Dios cuando reconocemos la maldad del pecado de nuestro ser, el cual clama por la justicia divina sobre nosotros; pero porque entendemos que esa justicia se descargó sobre Cristo para reconciliarnos con Dios.
 
No importa cuán ruidosa sea esta vida, ni que tan estruendosa sea la arremetida en su contra; si Cristo es su Señor, usted está en paz con Dios y su vida puede ser dominada por la quietud y el silencio que dan reposo al corazón.
 
Busque a Cristo, permanezca meditando Su obra salvadora, y dando frutos de su conversión; y su alma estará cada vez más en calma.
 
 

02 de abril de 2026

 
 
ORACIÓN QUE LEVANTA
 
Salmos 61:1-2 Oye, oh Dios, mi clamor; A mi oración atiendeDesde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare. Llévame a la roca que es más alta que yo
 
 
La mejor forma de ser levantado por encima de las dificultades es clamar a Dios en oración; porque así Dios mismo nos sacará de la profundidad en la que estemos, para afirmarnos sobre la roca de Su poder.
 
El clamar, que es una forma intensa de orar en la que se derrama humildemente el alma ante la majestad de Dios, nos pone a merced del poder divino; ya que este poder está a disposición de quienes se acercan al Señor por medio de la fe en Jesucristo y saben que Él es la “roca de nuestra salvación” (Salmo 95:1; Romanos 9:33; 1Corintios 10:4).
 
Por más profunda que sea nuestra depresión en medio de la dificultad, Dios mismo nos levanta cuando clamamos y gemimos, confiando en la obra salvadora de Cristo; porque nuestra alma es remontada sobre la base de la obra perfecta del Hijo de Dios, donde toda tribulación se ve pequeña, por más profunda y terrible que sea.
 
Clame, gima, ore intensamente al Señor; y si siente que desmayará ante la dificultad, ore más, gima más y clame más, confiando en Cristo, en que Él es la roca de la salvación. Porque si nos sacó del futuro castigo en las profundidades del infierno, pagando por nuestros pecados y liberándonos del dominio de la naturaleza pecaminosa, ¿Cómo no va a poder sacarnos de cualquier aflicción temporal de esta vida?
 
Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre” (Salmo 73:26).
 

 
01 de abril de 2026

 
 
VERDADERA AYUDA
 
Salmos 60:10-11 ¿No serás tú, oh Dios, que nos habías desechado, Y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitosDanos socorro contra el enemigo, Porque vana es la ayuda de los hombres.
 
 
La mejor ayuda, en medio de cualquier batalla, es la del único que controla las circunstancias; la del que en Su soberanía ha permitido, por algún buen propósito, que nos persigan; la de aquel que no está limitado como los hombres; la ayuda de Dios.
 
Este salmo también fue escrito en medio de las circunstancias más duras de persecución mortal en contra del salmista; y nos deja ver como el alma del creyente se ve sobrenaturalmente inclinada a pensar que detrás de todo su sufrimiento está Dios; pero no para culparlo, como hace el incrédulo, sino para buscar ayuda en el Señor, y así entender Su propósito en medio del conflicto.
 
Si queremos verdadera ayuda, en medio de las más terribles tribulaciones y dificultades de esta tierra, debemos apelar a Dios, quien es el único que nos libró de la más tremenda enemistad que teníamos, nos libró de la enemistad con Él mismo. Pues éramos enemigos de Él a causa de nuestro pecado; y, a pesar de ello, nos reconcilió con Él por medio de Cristo (Romanos 5:10).
 
El cristiano sabe que su más terrible enemigo era Dios mismo, quien debido a Su justicia debía condenarnos por nuestro pecado; pero Él nos reconcilió en Cristo dando satisfacción a Su justicia, al castigar en la cruz a Cristo en nuestro lugar y al aceptarnos como sus hijos para liberarnos del pecado que nos esclavizaba.
 
¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” (Romanos 8:31-32) ¡Él es mi ayuda!
 
 

31 de marzo de 2026

 
 
BENDICIÓN DE SER GRANDEMENTE PERSEGUIDO
 
Salmos 59:9 A causa del poder del enemigo esperaré en ti, Porque Dios es mi defensa.
 
 
Entre más fuerte sea quien nos persigue, mayor ha de ser nuestra confianza en Dios; porque solo Él puede amparar en Cristo a quienes permanecen bajo Su voluntad.
 
Detrás de todo gran sufrimiento hay una gran oportunidad de aprender a confiar en el Señor; no solo porque ya no nos queden fuerzas para resistir, sino porque no hay otra fuente de poder inagotable para el alma como Él.
 
No hay persecución política, económica, social, laboral, familiar o personal que sea capaz de derrotar al alma que confía plenamente en Dios; porque, aunque nos puedan afectar de muchas formas, nunca nos podrán separar del gozo de sabernos amados y sostenidos por Dios en Cristo.
 
Claro, para poder ser imbatible en nuestro interior, no debemos confiar en nuestros recursos externos, sino en la poderosa fuente de poder que fluye del Espíritu de Dios cuando nuestro corazón satisfecho en la obra de Cristo y seguro de la relación que Dios Padre mantiene por gracia con nosotros. Este poder solo fluye en quienes verdaderamente se han rendido totalmente a Cristo, renunciando a vivir para satisfacer su corazón pecaminoso y buscando deleitarse realmente en Dios.
 
Si usted está en Cristo, piense en las grandes dificultades como oportunidades maravillosas para aumentar su confianza en Dios. Porque, “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venirni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Rom.8:37-39).
 
 

30 de marzo de 2026

 
 
ANTES DE JUZGAR
 
Salmos 58:1-2 Oh congregación, ¿pronunciáis en verdad justicia? ¿Juzgáis rectamente, hijos de los hombresAntes en el corazón maquináis iniquidades; Hacéis pesar la violencia de vuestras manos en la tierra.
 
 
Cada ser humano es propenso a juzgar a los otros olvidando lo que maquina en su propio corazón; y el corazón purificado por la fe en Cristo, aunque tenga un mejor discernimiento entre el bien y el mal, solo disminuye sus prejuicios si vive liberándose de toda malicia.
 
Este es un salmo dedicado a exponer la expresión elevada de la maldad humana; y para ello inicia proclamando que el corazón malicioso, a pesar de su maldad, tiende a convertirse en juez moral de los demás. Lo peor es que el salmista describe que esta circunstancia era generalizada en su entorno; y que la congregación entera (o la mayoría) creía pronunciar justicia y juzgar rectamente, pero su corazón era una máquina de maldad.
 
Hay que recordar que por maduro que sea un cristiano, si descuida su vida de comunión con el Señor, quedándose a merced de su viejo hombre, podría llegar a recaer en maldad; porque la fábrica de ella está en su propio corazón.
 
Revisemos nuestro corazón y oremos a Dios con constancia; para no hallarnos maquinando maldad, sino más bien siendo productores de buenos pensamientos (Fil.4:8). Porque a través de Cristo “Ciertamente hay galardón para el justo; Ciertamente hay Dios que juzga en la tierra.” (Sal.58:11).
 
 

29 de marzo de 2026

 
 
CONSUELO DEL ALMA
 
Salmos 57:1 Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí; Porque en ti ha confiado mi alma, Y en la sombra de tus alas me ampararé Hasta que pasen los quebrantos.
 
 
Mientras sufre, el verdadero cristiano puede encontrar alivio en la comunión con su Señor; ya que por más terrible que sea la situación, esta no puede llegar hasta donde penetra la cobertura del amor divino en Cristo, hasta lo más profundo del alma.
 
Es interesante la figura con que el salmista ilustra la forma en que Dios hace sentir su consuelo al creyente: “en la sombra de tus alas. Coello hace referencia a que la altura del Señor sobre nuestras vidas no le impide proyectarnos Su protección; pero, a su vez, hace necesario que vivamos conscientemente bajo Su sombra protectora (“me ampararé”), si queremos experimentar Su misericordia y consuelo durante las situaciones que nos quebrantan el alma.
 
Buscar al Señor en medio de la angustia no puede ser solo una opción entre tantas para nuestro corazón, sino la única oportunidad real de alivio para nuestro ser. Y debemos hacerlo con constancia y determinación, no permitiéndonos quedar fuera de “la sombra de sus alas; porque quedaríamos a merced de la fragilidad de nuestro humano corazón.
 
Antes de buscar refugio en actividades, diversiones, personas o vicios, póstrese ante Jesucristo el Hijo de Dios; entréguele su vida para siempre, si aún no lo ha hecho; y permanezca bajo la sombra protectora de Su presencia, a través de la oración y de la meditación de su Palabra todos los días.
 
 

28 de marzo de 2026

 
 
LIBRE DE TEMOR AL HOMBRE
 
Salmos 56:3-4 En el día que temo, Yo en ti confíoEn Dios alabaré su palabra; En Dios he confiado; no temeré; ¿Qué puede hacerme el hombre?
 
 
Solo la confianza en Dios puede desplazar el temor al ser humano; porque quien ha rendido su vida a Cristo, y camina en Él, ha pasado a ser del equipo de los protegidos por el Señor.
 
Ser protegido por el Señor no necesariamente significa que un ser humano no nos pueda afectarpero si indica que el corazón se deleita en meditar y exaltar la maravillosa obra salvadora de Diosy por ello el temor se disipa. Porque, al vivir profundizando en la obra redentora de Cristo, se llena de seguridad el corazón. 
 
Para un creyente debería ser tan ilógico temerle al hombre, como para el hijo del dueño de una gran compañía multinacional de tecnología sería ilógico el temer que algún individuo le robara el computador; ya que su papá tiene muchos más y es más poderoso en ese aspecto. Es por ello que la continua meditación y profundización en el amor salvador, que Dios nos da en Cristo, genera una confianza más grande que el temor a todas las dificultades y amenazas de los hombres; pues estas no se igualan a Dios y a Su poder..
 
La respuesta a la pregunta del salmista “¿Qué puede hacerme el hombre?” es tan lógica como dramática; porque en esta vida son múltiples las formas en que el pecador propina sufrimiento a sus enemigos, pero nunca se podrán igualar a todo lo que Dios tiene preparado en el infierno, por la eternidad, para quienes no siguen a Jesús, de lo cual se nos libra por la fe en el Salvador. Lo que hombre hace contra alguien no se comprara con lo que Dios puede hacer a favor de los suyos y en contra de los que se le oponen (Lucas 12:4-5).
 
Confíe en Dios, creyendo y confiando en Cristo; pero asegúrese de entender bien la obra del Salvador, porque solo así dejará de temer lo que le pueda hacerle el hombre.
 
 

27 de marzo de 2026

 
 
ACTITUD DE GUERRA
 
Salmos 55:16-18 En cuanto a mí, a Dios clamaré; Y Jehová me salvaráTarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, Y él oirá mi vozEl redimirá en paz mi alma de la guerra contra mí, Aunque contra mí haya muchos.
 
 
Para el creyente no existe la guerra contra quienes lo persiguen, sino la lucha por someterse a la voluntad de Dios por medio de la oración; porque sabe que solo así el Señor lo fortalecerá y lo ayudará sobrenaturalmente para que salga bien librado en su corazón.
 
La verdadera victoria no consiste en derrotar a los demás, sino en mantenerse firme en contra de los impulsos vengativos que vienen al corazón mientras se es atacado por otros. Pero para que esto no sea una simple acción de reprimirse a sí mismo, el individuo debe encontrar un gozo mayor en esperar que Dios obre a su favor, en vez del deleite de actuar en sus propias fuerzas; y esto solo se logra de rodillas ante el Señor.
 
La oración tiene esa característica maravillosa de poner el alma en contacto con su Creador, especialmente cuando se ha entendido, reconocido y seguido a Cristo como Salvador. 
 
En la oración, mientras se clama, no solo se expresan los sentimientos que a Dios le agradan, también se rinden a los pies del Señor las emociones más oscuras que quieran arraigarse en el alma. Finalmente, si se clama con constancia (“Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré”), encontraremos la victoria de ser dominados por el gozo del Señor, como fruto de nuestra experiencia con Él, aunque estemos siendo fieramente atacados por el mundo.
 
¡Gane de rodillas sus batallas, en vez de ser derrotado por los amargos sentimientos de quien lucha contra los demás!
 
 

26 de marzo de 2026

 
 
INSTRUMENTOS DE DIOS
 
Salmos 54:4 He aquí, Dios es el que me ayuda; El Señor está con los que sostienen mi vida.
 
 
Al recibir la ayuda de Dios, nunca debemos olvidar que Él manda personas específicas a sostenernos de una u otra forma; porque solo así podremos identificar claramente la respuesta del Señor a través de esas vidas y evitaremos sumergirnos en la angustia.
 
Siempre que estemos en una situación difícil estaremos tentados a ver como inútil la compañía y la colaboración de las personas que el Señor nos envía. Pero, si queremos salir de la dificultad, levantando nuestro corazón, debemos enfocarnos en las personas que Dios mueve para socorrernos. Solo así recobraremos la confianza, no en nosotros, sino en Dios.
 
Existe la famosa doctrina moderna de confianza en sí mismo, la cual se supone que nos dará éxito seguro y nos librará de la amargura; pero, al ver cómo nos fallamos y al usar mecanismos pecaminosos para calmar el dolor físico y/o espiritual que producen nuestras fallas, nos damos cuenta que lo que realmente debemos hacer es confiar en el Señor.
 
Debemos alimentar nuestra confianza en Dios; porque, si queremos ser ayudados por Él sin que nos retire Su apoyo, debemos aprender a ser agradecidos, tanto con el Señor como las personas que Él usa como instrumento de nuestra bendición. 
 
Este agradecimiento va más allá de una oración de acción de gracias, o de un regalo para aquel que Dios usa como su instrumento; nuestro agradecimiento llega a su mejor expresión cuando también ayudamos a otros.
 
Dé siempre gracias al Señor por las personas que Él le envía como instrumento de Su bendición; y muy posiblemente usted también terminará convirtiéndose en uno de los que ayudan a otros, así como el Samaritano de la parábola de Jesús (Lucas 10:29-37).
 
 

25 de marzo de 2026

 
 
NEGAR A DIOS
 
Salmos 53:1 Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, e hicieron abominable maldad; No hay quien haga bien.
 
 
La negación de Dios no consiste meramente en pensar que Él no existe, sino en negarle el Señorío de algún aspecto de nuestra vida para neutralizar la conciencia y profundizar en el pecado. Es por ello que todos, por ser pecadores, de una u otra forma hemos negado a Dioal no someternos totalmente a Él.
 
Este salmo es predominantemente trágicoporque en él se expone la base del pecado humano. Es por ello que Pablo, en su carta a los Romanos, al exponer el pecado de la humanidad, cita el versículo 3 del salmo 14, el cual es igual al versículo 3 de este salmo 5se trata el mismo tema: “Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” (Romanos 3:12).
 
Por leve que parezca un pecado, ver la práctica del pecado como una forma de negación de Dios nos ayudará a no minimizar nuestra culpa y nos llevará directamente a los brazos del Salvador por perdón y transformación. Si no se hace así, estaríamos cauterizando nuestra conciencia, creyendo que no es tan grave lo que hacemos.
 
Esta verdad es la base del Evangelio, es la que nos lleva a tener hambre y sed de Cristo, de Su obra salvadora; y es la que nos mantiene firmemente apegados al Salvador.
 
Evangelicemos sin perder la perspectiva de lo abominable que es ante Dios el pecadoy así tampoco nos enfriaremos en nuestra relación con Él. Pues solo en Cristo somos realmente salvados de la condenación por nuestros pecados y de la esclavitud a nuestra propia pecaminosidad.
 
 

24 de marzo de 2026

 
 
MALDAD DEL PODEROSO
 
Salmos 52:1 ¿Por qué te jactas de maldad, oh poderoso? La misericordia de Dios es continua.
 
 
Lo peor de la persona que se aprovecha de su influencia o autoridad, para profundizar en la práctica del pecado, es que se enorgullece de ello. Pero, el creyente entiende que esto es una ofensa directa en contra del Dios que extiende Su misericordia todos los días sobre el ser humano para salvarlo del pecado por medio de la fe en Cristo.
 
Aunque son muchos los mecanismos a través de los cuales se puede hacer el mal, la esencia de esta actitud se resume en la frase: “Amaste el mal más que el bien, La mentira más que la verdad” (Salmo 52:3). 
 
Nuestra pasión por el bien, especialmente por la fuente del bien, quien es Dios, nos impedirá perseverar en el mal. Pero sino no estamos apasionadamente comprometidos con Dios, poco a poco nos iremos involucrando en la práctica del mal, perseverando en ella; e iremos encontrando argumentos para enorgullecernos de los resultados prácticos que obtenemos con esta actitud.
 
Es muy fácil encontrar un negociante que se enorgullece de su éxito al hacer negocios usando mentiras, o un político que ve como exitosa la victoria que ha conseguido con base en sobornos, o un sencillo estudiante que exhibe con orgullo la buena nota que ha obtenido haciendo trampa en un examen; porque todos ellos viven apasionados con las comodidades temporales y así menosprecian la misericordia continua de Dios, la cual los llama a arrepentirse para obtener la vida eterna en Cristo.
 
En contraste, el verdadero cristiano, amando a Dios por sobre este mundo, puede decir con el salmista: “Pero yo estoy como olivo verde en la casa de Dios; En la misericordia de Dios confío eternamente y para siempre” (Salmo 52:8).
 
 

23 de marzo de 2026

 
 
MOTIVO DEL ARREPENTIMIENTO
 
Salmos 51:10-12 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de míNo me eches de delante de ti, Y no quites de mí tu santo EspírituVuélveme el gozo de tu salvación, Y espíritu noble me sustente.
 
 
Más allá de la bendición de una nueva oportunidad para continuar, y de la posibilidad de no llegar a recibir todo lo que merecemos por nuestros pecados; los cristianos genuinos deberíamos arrepentirnos principalmente porque cuando pecamos se nos trunca lo más valioso que poseemos, que es la relación íntima con Dios por medio del Espíritu Santo.
 
David pecó deliberada y aberrantemente al adulterar con la mujer de Urías; y también al hacer que pusieran a este miembro de su ejército en un lugar de la guerra donde lo mataran rápidamente. No solo le robo la esposa a Urías; además le mintió y lo mandó a matar.
 
Lo sorprendente de la oración de David es que en ella no pide a Dios que no le quite a Betsabé de su lado, ni que no toque al hijo que habría de tener con ella; lo que David pide es simple y a la vez glorioso: Que no se le retire al Espíritu Santo, que no le abandone el gozo de la salvación de Dios.
 
Si usted es de los que solo dan señales de arrepentimiento cuando lo descubren; y si cuando confiesa su culpa solo piensa en no sufrir las consecuencias terrenales de su error; pues, entonces, debe evaluar su vida espiritual. Porque, por grave que sea su falta, el temor más grande de su corazón al pecar debería ser el estorbar su relación armoniosa con Dios.
 
Claro, nuestra relación con Dios solo puede darse por la obra redentora de Cristo, e igualmente solo puede restaurarse a través de Su obra intercesora continua; pero si esta relación no es lo que nos importa, entonces ¿Para qué queremos andar en santidad? ¿Solo para no sufrir en este mundo? ¿Solo para tener buena reputación? ¿O porque aún pensamos que mientras mejor nos comportemos hay más posibilidades de no terminar en el infierno? 
 
Mi amigo, quien tiene a Dios, a su Hijo Jesucristo y a su Santo Espíritu como su mayor tesoro, nunca pensaría en otra cosa más que en agradar a su Señor; y, por ello, al pecar, su arrepentimiento se genuino, porque glorificará a Dios. 
 
¿Qué motiva su arrepentimiento luego de caer ante una tentación?
 
 

22 de marzo de 2026

 
 
EL CORAZÓN DE LA ADORACIÓN
 
Salmos 50:14-15 Sacrifica a Dios alabanza, Y paga tus votos al AltísimoE invócame en el día de la angustia; Te libraré, y tú me honrarás.
 
 
Aún desde el Antiguo Testamento, en donde Dios mismo había establecido el sacrificio de animales para acercarse a Él, se hace el énfasis de la adoración en el corazón del adorador; porque el adorador debía estar tan satisfecho en Dios, que la sola expresión de sus labios debía ser el primero de sus sacrificios ofrecidos ante el Señor.
 
Para resaltar la inutilidad de los sacrificios animales ofrecidos de forma mecánica ante Él, Dios habla irónicamente en el salmo 50 diciendo: “Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti; Porque mío es el mundo y su plenitud¿He de comer yo carne de toros, O de beber sangre de machos cabríos?” (Salmo 50:12-13).
 
Esto no quiere decir que el Señor no haya establecido los sacrificios de animales en el viejo pacto, sino que estos tenían un propósito mayor que el mero hecho de realizarlos. Primeramente debían llevar al ofrendante a reflexionar sobre su pecado y a asegurar su arrepentimiento por ofender al Señor; pero, también, proféticamente, debían apuntar al salvador, a Cristo, como ofrenda perfecta por el pecado (Hebreos 10:1-18).
 
Lamentablemente, hoy también continúa el mismo problema de querer adorar a Dios sin tener un corazón realmente enfocado en Él. Muchos, aun estando en congregaciones con la más sana y centrada doctrina cristiana bíblica, solo realizan actos litúrgicos, ceremoniales, ritualistas o religiosos de forma mecánica; pero su corazón está lejos de Dios.
 
Asegúrese de que su corazón esté satisfecho en el Dios de la Biblia, para que sus labios sacrifiquen verdadera alabanza y sus actos cumplan la voluntad de Dios. Esto le dará seguridad en el día de la angustia, para clamar con fe a su Señor.
 
  

21 de marzo de 2026

 
 
DIFERENTES FINALES
 
Salmos 49:15-17 Pero Dios redimirá mi vida del poder del Seol, Porque él me tomará consigo. Selah. No temas cuando se enriquece alguno, Cuando aumenta la gloria de su casaPorque cuando muera no llevará nada, Ni descenderá tras él su gloria.
 
 
La base de la felicidad del creyente en esta vida no son sus bienes, sino el Dios que le da más que bienes terrenales y le da vida eterna. Es por ello que el creyente no teme a quienes son poderosos; pues aunque parezcan ser los más bendecidos ahora, al final, en la eternidad, cuando perezcan sin Dios, se verá su verdadera condición.
 
Como dice el salmista, “aun los sabios mueren y perecen del mismo modo que el insensato y el necio” (Salmo 49:10). Pero aun así los creyentes se diferencian de los impíos en que estos últimos no podrán mantenerse ante Dios al final de su vida; pues “Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano, Ni dar a Dios su rescate” (Salmo 49:7). Pero a los siervos del Señor ya les ha sido pagada su redención por Cristo, con Su sangre.
 
¿No es hermoso saber que al final todo terminará? Ya que, por mucho que hayamos sufrido, Dios nos tiene reservada Su salvación por la obra de Cristo para redimirnos. Esto debería estimularnos a dejar de temer al hombre, por poderoso que este sea; y debería llenarnos del gozo verdadero de la salvación.
 
En el final todo será diferente a como se pudo haber visto en esta vida. Si usted está en Cristo, crea esto, confiéselo y úselo como motor de su obediencia y fidelidad a Dios.
 
 

20 de marzo de 2026

 
 
DIOS ETERNO
 
Salmos 48:14 Porque este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre; Él nos guiará aún más allá de la muerte.
 
 
Como el Dios que servimos es eterno, estamos convencidos de que nos guiará eternamente. Es por ello que sabemos que estaremos con el más allá de la muerte; porque para ello fue que Cristo nos redimió.
 
Luego de exaltar al Señor por Su grandeza y Sus maravillas sobre Su pueblo en esta vida, el salmista finaliza confesando que la eternidad de su Dios le hará disfrutar a Su pueblo hasta “más allá de la muerte”.
 
Esto se enseña con mayor claridad en el Nuevo Testamento; pero también es lo que muchos no aceptan en la actualidad. Porque no solo hay denominaciones religiosas enteras que enseñan que no hay vida después de la muerte; sino que también hay quienes distorsionan la vida eterna que Cristo ganó para nosotros en la cruz.
 
La mayoría, en su afán materialista, piensan que estar con Dios eternamente es disfrutar de los mismos deleites terrenales, solo que viéndolos como más sublimes. Pero lo que la Biblia muestra es que el deleite del creyente en el cielo será esencialmente Dios mismo.
 
El gozo después de la muerte consiste en que “Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre. No es que simplemente nos dé Sus bendiciones; sino que Su misma presenciasantificadora, amorosa, benigna y justa, nos satisfará por la eternidad.
 
Piénselo, ¿Quiere vivir eternamente con Dios por lo que Él mismo es, o solo por Sus bendiciones? Recuerde que Sus bendiciones temporales solo son un anticipo de la bendición de Su presencia en la eternidad.
 
 

19 de marzo de 2026

 
 
ADORACIÓN EMOTIVA
 
Salmos 47:1-2 Pueblos todos, batid las manos; Aclamad a Dios con voz de júbiloPorque Jehová el Altísimo es temible; Rey grande sobre toda la tierra.
 
 
Si el corazón del creyente se llena de un temor reverente al meditar en el infinito poder de Dios; entonces no ha de extrañarnos que, al exaltar la misericordia de Dios para con nosotros en Cristo, los creyentes tengamos expresiones emotivas y espontáneas de gozo.
 
Mucho se ha especulado y mucho se ha abusado de las emociones en medio de la adoración pública. Por ello hay quienes han llegado a reprimir las manifestaciones emotivas hasta el punto de condenar a quien se salga del orden litúrgico establecido; y hay quienes han llegado a darle tanta rienda suelta a las emociones que, por su comportamiento, fácilmente se podrían confundir con los pacientes de un hospital psiquiátrico.
 
Ambos extremos alegan buscar la gloria de Dios, los unos al querer exaltar al Señor como un Dios de orden y los otros al querer exaltar al Señor como un Dios más personal, el cual se relaciona íntimamente con las necesidades afectivas de Su pueblo. La verdad es que ambos tienen razón y para ambos se encuentra sustento bíblico; pero solo se logra una perspectiva sana cuando se busca el punto de equilibrio en Dios.
 
Los salmos son la mejor prueba de la aceptación divina de expresiones emotivas en la adoración, ya que los aplausos y gritos de alegría son mencionados en varios de ellos; y, por mucho que se diga que esto fue solo para la época del viejo testamento, es evidente que no se restringe en la adoración neo-testamentaria.
 
Por ello, aun cuando siempre debamos seguir el orden en la adoración pública, también debemos estar atentos y ser sensibles a la dirección divina; para que el mismo Dios nos dirija a expresar nuestra adoración de formas diferentes, formas más espontáneas, que reflejen el gozo profundo de la salvación de un modo especial, pero sin perder el orden eclesial.
 
El gozo de servir a un Dios vivo y lleno de misericordia se puede ver en la adoración pública.
 
 

18 de marzo de 2026

 
 
DIOS ES MÁS FUERTE
 
Salmos 46:1-3 Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulacionesPor tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, Y se traspasen los montes al corazón del marAunque bramen y se turben sus aguas, Y tiemblen los montes a causa de su braveza
 
 
En la mente del creyente retumba la grandeza de su Dios por encima de los estruendos de sus tribulaciones; y por ello no se deja consumir por el temor, sino que usa las adversidades para avivar su fe en Dios como su ayudador y protector por la obra redentora de Cristo.
 
Sería terrible ver a un monte traspasarse al centro del turbulento mar, porque ya solo ver al mar embravecido es atemorizante; pero eso no llega a ser tan terriblemente poderoso como el poder del Dios que creó el universo y que crea nuevas vidas por medio de la fe en Cristo.
 
Esta es la razón por la cual, en el mismo salmo, Dios nos habla así: “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios” (Salmo 46:10); para que, al recordar que Él es más poderoso que cualquier cosa que nos pudieran ocurrir, podamos decir con el salmista: “Jehová de los ejércitos está con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob” (Salmo 46:7, 11).
 
No pierda la perspectiva; para aquel que está en Cristo, Dios es su amparo y su fortaleza. ¡El Señor es más fuerte que su dificultad!
 
 

17 de marzo de 2026

 
 
REINADO DIVINO
 
Salmos 45:6 Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; Cetro de justicia es el cetro de tu reino.
 
 
En Cristo se reúne la soberanía universal de Dios con la autoridad de un rey terrenal; por ello el cristiano entiende que por medio de su Salvador no solo ha obtenido perdón, sino que también ha entrado a formar parte de un reino eterno.
 
Este salmo tiene como objetivo exaltar al rey; pero, al elevar de manera extrema las virtudes de un monarca, se puede concluir que habla proféticamente de un personaje que superará por mucho a todos los grandes líderes terrenales; porque su reino irá más allá en autoridad que cualquier otro, hasta el punto de que su reino sea el mismo gobierno eterno de Dios. Por todo esto concluimos que aquí se proclama proféticamente a Cristo.
 
Al pensar así no hacemos una interpretación caprichosa de este pasaje, sino que nos ajustamos a lo que el Nuevo Testamento interpreta; ya que en Hebreos 1:8-9, cuando el autor está exponiendo la supremacía de Cristo sobre los profetas y sobre los ángeles, se cita textualmente el Salmo 45:6-7.
 
No deberíamos pensar que rendir la vida a Cristo es simplemente obtener un boleto de entrada al cielo, sino más bien deberíamos verlo como el ser introducidos en Su reino para ser Sus súbditos fieles; y si realmente así nos ha sucedido, al percatarnos de la grandeza de nuestro Rey, deberíamos acompañar al autor del salmo 45 a adorar a nuestro Soberano, exaltando la hermosura de Su gobierno eterno y justo.
 
Si usted está en Cristo, no debe esperar hasta morir para disfrutar de su salvación; sino que ahora, por medio del sometimiento voluntario a su Soberano, usted puede ser lleno del gozo que produce nuestro Rey en sus siervos al relacionarnos con Él; pues Él, que es el “más hermoso” para nuestra alma, nos hará hermosos de corazón para Él (Salmo 45:2, 11).
 
 

16 de marzo de 2026

 
 
SUFRIMIENTO GARANTIZADO
 
Salmos 44:22 Pero por causa de ti nos matan cada día; Somos contados como ovejas para el matadero.
 
 
Sin perder el gozo eterno de saberse en comunión con Dios por la fe en Cristo, el creyente nunca debe olvidar que el mundo lo ha de tratar en algún grado como a su salvador. El creyente maduro sabe que debe sufrir y que de alguna forma sufrirá; pero también sabe clamar a su Señor en medio del sufrimiento que los enemigos de Dios le causan.
 
El salmista comienza reconociendo las obras salvadoras de Dios que sus antepasados judíos le han contado, y proclama que Dios es el salvador de Su pueblo y le alaba; pero, inmediatamente, cuando comienza a reflexionar sobre cuánto están sufriendo a manos de los ejércitos de los pueblos enemigos, le dice a Dios: “Nos entregas como ovejas al matadero, Y nos has esparcido entre las naciones” (Salmo 44:11).
 
Esta es la realidad inminente que se ha vivido en todos los tiempos contra quienes Dios escoge como Su pueblo; pues es la respuesta lógica de un mundo que aborrece a Dios, Sus mandamientos y Su verdadera oferta de salvación en Cristo. Es por ello que Pablo, luego de exponer la persecución en contra del creyente diciendo: “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?” (Romanos 8:35), inspirado por el Espíritu de Dios, citó el Salmo 44:22 y agregó: “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó” (Romanos 8:36-37).
 
El mundo seguirá haciéndonos sufrir para que abandonemos a Dios, sin entender que es entonces cuando más nos aferramos al amor de Dios en Cristo; porque la promesa divina no es que vamos a dejar de ser perseguidos por el mundo, sino que en medio de dicha persecución experimentaremos más plenamente el amor de nuestro Salvador.
 
 

15 de marzo de 2026

 
 
TRISTEZA INNECESARIA
 
Salmos 43:1-2 Júzgame, oh Dios, y defiende mi causa; Líbrame de gente impía, y del hombre engañoso e inicuoPues que tú eres el Dios de mi fortaleza, ¿por qué me has desechado? ¿Por qué andaré enlutado por la opresión del enemigo?
 
 
Si Dios está a favor del creyente que es perseguido injustamente; y si Él ha prometido librarlo, protegerlo y fortalecerlo por la fe en Cristo; entonces, entristecerse en extremo por las persecuciones es ilógico e innecesario.
 
¿Qué necesidad tenemos de preocuparnos hasta el punto de deprimirnos? ¿Acaso esto solucionará nuestra adversidad? ¿Acaso esto cambiará el corazón de nuestros perseguidores? No, solo Dios puede cambiar corazones y circunstancias; y si Él está a favor de nosotros, no debemos deprimirnos.
 
Es en esos momentos, cuando tendemos a deprimirnos, que debemos recordar las palabras de nuestro Salvador: “...no temáis a los que matan el cuerpo, más el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. ¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro PadrePues aun vuestros cabellos están todos contadosAsí que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillosA cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 10:28-32).
 
No se deje deprimir; si Dios defiende su causay si realmente usted está rendido a Cristo, Él será su fortaleza.
 
 

14 de marzo de 2026

 
 
FUENTE DE PAZ
 
Salmos 42:5 ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.
 
 
En medio de la turbación interna que se produce como reacción natural ante las situaciones conflictivas, el creyente retorna al estado de paz que Cristo ganó para él en la cruz cuando se enfoca deliberadamente en exaltar la obra salvadora de su Señor.
 
No se trata de negar el abatimiento o la turbación del alma, sino de encaminar todo esto al Señor; así como se conduce un rebaño del peligro de los depredadores a pastos delicados y a aguas mansas (Salmo 23:2-5).
 
Es por ello que, usando la simbología detrás de las necesidades de los animales en el desierto, el salmista inicia proclamando: “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma míaMi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?” (Salmo 42:1-2).
 
La Nueva Versión Internacional traduce este primer versículo del salmo así: “Cual ciervo jadeante en busca del agua, así te busca, oh Dios, todo mi ser”; con lo cual se ilustra aún más la necesidad imperiosa de Dios que el adorador debe tener cuando está atribulado o en angustia.
 
Es nuestro deber, si es que somos verdaderos creyentes en Cristo, no dejar que nuestra alma se sumerja en la angustia, sino deliberadamente conducirla a Dios en adoración.
 
No se deje abatir; cualquiera que sea su adversidad, busque a Cristo; Él dijo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).
 
 

13 de marzo de 2026

 
 
DIOS ASEGURA RECOMPENSA
 
Salmos 41:1-3 Bienaventurado el que piensa en el pobre; En el día malo lo librará Jehová. Jehová lo guardará, y le dará vida; Será bienaventurado en la tierra, Y no lo entregarás a la voluntad de sus enemigos. Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor; Mullirás toda su cama en su enfermedad.
 
 
En ningún lugar de la Biblia se asegura que el fiel creyente de Dios estará totalmente libre de dificultades; pero Dios si promete que cuando tenga dificultades le recompensará por su fidelidad y su generosidad en medio de ellas.
 
Protección en el día malo, felicidad en la tierra, liberación de los enemigos, provisión y aliento a pesar de la incapacidad y de la enfermedad; estas son las promesas de Dios para quien, compungido por el Señor y deseoso de ayudar a los demás, piensa en glorificar a Dios ayudando a otros.
 
Todo esto es una realidad para quien vive meditando en la Palabra de Dios, orando con fervor para cumplirla y ayudando a otros a que conozcan al Señor. Dios es verdaderamente fiel en pagarles a sus hijos todo lo que hacen por lo demás; pero lo hace especialmente con aquellos que lo hacen de corazón, con quienes antes de ayudar al pobre “piensan” en él.
 
¿Piensa usted en quien tiene necesidad? ¿Ya sea cercano o lejano? Porque aunque haga mucho por él, Dios sabrá si usted en verdad lo hace con pensamientos de misericordia hacia el necesitado para la gloria del Señor, o si por el contrario lo hace por un mero sentimiento prepotente de lástima y de búsqueda de gloria personal.
 
Recuerde: “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombressabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís” (Colosenses 3:23-24).
 


12 de marzo de 2026

 
 
CONFIANZA DEL CREYENTE
 
Salmos 40:17 Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.
 
 
Aun en las más grandes dificultades, el verdadero creyente logra sostenerse por medio de su confianza en que Dios piensa continuamente en su bien. Es así como el cristiano puede orar con persistencia y esperar pacientemente a que el Señor le conteste.
 
Nuestra aflicción y necesidad no limita la ayuda de nuestro Señor; lo cual debería quedarnos claro desde el momento mismo en que, por la gracia de Dios, nacimos de nuevo para rendirnos a Cristo como nuestro Salvador.
 
Nunca tuvimos posibilidades de reformarnos a nosotros mismos hasta el punto de poder llenar la medida de la perfección divina; pues nos sumergimos tanto en determinados tipos de pecado que, así fueran poco repudiados por la sociedad, estos llegaron a esclavizarnos y a descomponernos la vida. Ni siquiera intentábamos rendirnos a Dios verdaderamente; porque nuestros mejores esfuerzos religiosos solo eran meros mecanismos para calmar nuestra conciencia; pero, aun así, desde antes de la fundación del mundo, Dios pensó en nosotros, nos escogió para ser salvos en Cristo, envió a Su Hijo a redimirnos y luego su Santo Espíritu nos dio vida para creer en Él. ¿Cómo no creer que Dios piense en nosotros a pesar de nuestra aflicción?
 
Tener claro que las circunstancias no limitan a nuestro Salvador, y vivir confiados en Su buena voluntad para con nosotros, nos fortalecerá y sostendrá en la dificultad; y esto no nos permitirá desfallecer en la oración, sino que nos dará paciencia para esperar la respuesta.
 
Al final, podremos cantar con el salmista: “Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamorY me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. (Salmo 40:1-2).
 
 

11 de marzo de 2026

 
 
SENSATEZ DEL CREYENTE
 
Salmos 39:4 Hazme saber, Jehová, mi fin, Y cuánta sea la medida de mis días; Sepa yo cuán frágil soy.
 
 
Entender la fragilidad de nuestro ser nos hará necesitar cada día más al Salvador. Es por ello que Dios nunca permite que el creyente olvide su condición sin Cristo.
 
En medio de la distorsión moderna del evangelio, se le enseña a los cristianos a nunca dudar de sí mismos, bajo la excusa de que esto sería dudar del poder de Cristo en nosotros. Pero esto no es más que una forma bien elaborada de egolatría, en la que el Salvador es reducido a un simple motivador del supuesto campeón que llevamos dentro.
 
Debemos clamar por sensatez y orar para no confundir a Dios, en nosotros, con nosotros usando a Dios; lo cual solo es posible cuando, por Su amor misericordioso, el mismo Señor nos confronta con nuestra fragilidad humana. Esto se da por medio de Su trato personal con nosotros, a través de la oración y la meditación correcta de la Biblia, o por medio de las circunstancias.
 
Oremos para que sea de la forma ideal, a través de la comunión continua con el Señor, que seamos aterrizados y puestos en conciencia de nuestras debilidades y de nuestra necesidad de vivir en dependencia continua del Salvador.
 
Aprendamos a reconocer nuestras debilidades y a ponerlas bajo la gracia de Diosasí como Pablo, que llegó a decir: “de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo” (2 Corintios 12:9).
 
Recuerde que Cristo es el poderoso; y que entre más reconozca su debilidad, más necesitará usted al Salvador. Pero, también, más podrá experimentar el poder de Cristo sobre su vida.
 

10 de marzo de 2026

 
 
RELACIÓN ENTRE JUICIO Y PECADO
 
Salmos 38:3 Nada hay sano en mi carne, a causa de tu ira; Ni hay paz en mis huesos, a causa de mi pecado.
 
 
Reconocer realmente el pecado en nuestra vida está directamente relacionado con la aceptación de la justa represión divina; ya que incluso el cristiano verdadero, el que confía en la obra de Cristo para salvarlo, entiende que el Padre celestial debe disciplinarlo para formar su carácter en Cristo.
 
No es bueno andar negando el derecho que Dios tiene de ejercer juicio sobre el hombre, solo por no causar escándalo en las personas. Es por ello que no debemos andar culpando al mundo ni al diablo por todo lo que nos sucede; porque, aunque ambos actúen en contra de los mandamientos divinos, ninguno de los dos deja de estar bajo el dominio soberano del Señor.
 
Dios mismo usa al mundo y a Satanás para conducir al inconverso a Cristo y para disciplinar y santificar al verdadero creyente; porque, al permitir que una calamidad o una enfermedad le ocurra, Dios está advirtiendo anticipadamente del castigo eterno al inconverso y le está recordando el llamado a la santidad al creyente.
 
Es por ello siempre necesario que nos examinemos continuamente para saber si estamos padeciendo a causa de una conducta pecaminosa nuestra; porque el mismo Dios que pagó con la sangre de Cristo por nuestro perdón definitivo, también lo hizo por nuestra santificación continua.
 
Recuerde que, al orar todos los días, Cristo nos mandó a pedir: “perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores” (Mateo 6:12)Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas” (Mateo 6:14-15)
 
Esta advertencia de Cristo no pretende poner en duda Su capacidad de perdonarnos, sino que busca asegurarnos Su capacidad de santificar a aquellos a quienes convierte en hijos de Dios por la fe en Él.
 
¿Entiende que Dios puede y debe dejarnos sufrir muchas veces por nuestro pecado? Pues entonces siga el consejo que Cristo le dio a la mujer adúltera después de perdonarla: “vete, y no peques más” (Juan 8:11).
 
 
 
09 de marzo de 2026

 
 
CLAVE PARA QUE DIOS RESPONDA
 
Salmos 37:4-5 Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará.
 
 
Saber lo que hace que Dios nos responda, y que actúe a nuestro favor, es muy fácil; consiste en deleitarnos en Él y entregarle nuestras vidas para que las dirija. Lo difícil es cumplirlo en nuestras fuerzas humanas tan limitadas; por lo cual debemos clamar a Él para que nos haga deleitar en Su presencia y en Su voluntad revelada en Cristo.
 
El pastor Jhon Macarthur, aludiendo a este texto, planteó que quien le pide a Dios para agradarlo debe pedir lo que quiera; porque si se deleita en Dios y en Su voluntad, lo que pida será conforme al corazón de Dios y el Señor gozosamente le responderá. Es por ello que deleitarnos en Dios, y encomendarnos totalmente a Él, es la clave para ver respondidas nuestras oraciones y para percibir al Señor actuando poderosamente en nuestras vidas.
 
Lo triste es que muchos de los que hoy se llaman cristianos están haciendo todo al revés; primero se deleitan en sí mismos y en sus caprichos, para luego venir a pedirle a Dios que intervenga a su favor. Pero, cuando así se hace, no se ora realmente; y por ello lo pedido no llega ni al techo del lugar donde se hizo la petición.
 
No debemos olvidar que el objetivo general de este salmo es que el creyente no se impaciente al ver como prosperan quienes no se deleitan en Dios (Salmo 37:1, 7), y que aprenda a esperar hasta el final su recompensasin dejar de vivir para agradarlo a Él (Salmo 37: 29, 34, 37, 40); pues, al final, el que aborrece al Señor sufrirá su justo castigo (Salmo 37:2, 9-10, 20, 22, 38).
 
Es por ello que nuestro objetivo no debe ser simplemente que Dios nos responda cada petición, para suplir nuestra necesidad temporal; sino que nos enseñe a deleitarnos siempre en Él, para ver cómo nos responde según Su perfecta voluntad.
 
¿Dios y Su voluntad es su deleite? ¿Su Palabra, meditada en oración, es la guía que inspira su vida? Porque si realmente es así, debería poder pedir lo que quiera y serle concedido.
 
  

08 de marzo de 2026


LOCURA DEL PECADOR
 
Salmos 36:1-4 La iniquidad del impío me dice al corazón: No hay temor de Dios delante de sus ojosSe lisonjea, por tanto, en sus propios ojos, De que su iniquidad no será hallada y aborrecida. Las palabras de su boca son iniquidad y fraude; Ha dejado de ser cuerdo y de hacer el bien. Medita maldad sobre su cama; Está en camino no bueno, El mal no aborrece.
 
 
La falta de cordura de quien deliberadamente vive en pecado consiste principalmente en menospreciar el juicio de Dios; y, al mismo tiempo, en no calcular las consecuencias de su maldad.
 
En este salmo, antes de regocijarse en la misericordia de Dios y exaltar Su favor sobre los hombres, David profundiza en la actitud del impío, resaltando su insensatez. El salmista, bajo lo inspiración divina, proclama la falta de temor de Dios y la actitud de burla hacia el Señor por parte de quien vive meditando y actuando en la maldad.
 
Y es que dejar de hacer el bien es haber “dejado de ser cuerdo”; ya que, incluso desde el plano meramente humano y temporal, quien se dedica a dar rienda suelta a la maldad de su corazón está actuando neciamente. 
 
Una persona adultera se mete en líos emocionales y financieros; un individuo que sostiene una actitud perezosa y rebelde termina por perder su trabajo, luego de hacerse aborrecer por los demás; un ladrón y asesino, que vive lucrándose de su maldad, terminará sufriendo el repudio de la sociedad, la cárcel y la muerte; y así se podrían enumerar muchos casos en los que se demuestra que la práctica de la maldad es necedad, aún en este mundo pecaminoso.
 
Pero no debemos olvidar que todo ser humano tiene en su corazón una fábrica de maldad; por lo cual, para no ser insensatos y ofender a Dios, debemos rendirle definitiva y continuamente nuestro ser a Cristo; porque con Él, como dice el salmista, “está el manantial de la vida” y en su luz “veremos la luz” (Salmo 36:9).
 
 

07 de marzo de 2026

 
 
SABER QUE DIOS NOS DEFIENDE
 
Salmos 35:1-3 Salmo de David. Disputa, oh Jehová, con los que contra mí contienden; Pelea contra los que me combatenEcha mano al escudo y al pavés, Y levántate en mi ayudaSaca la lanza, cierra contra mis perseguidores; Dí a mi alma: Yo soy tu salvación.
 
 
Como el salmista, el cristiano que pide a Dios que lo defienda de sus perseguidores está pidiendo conocer aún más el carácter salvador de su Señor; realmente no le importa solo el ser protegido, sino saberse en las manos protectoras de su Señor.
 
Este es otro salmo de David en que abiertamente pide en contra de sus enemigos; y el trasfondo es el mismo: Lo persiguen sin causa (Salmo 35:7). Al final, su satisfacción no se enfoca en el sufrimiento de sus perseguidores, sino en la maravillosa experiencia de ser guardado por el Señor; lo cual manifestó al decir: “Entonces mi alma se alegrará en Jehová; Se regocijará en su salvación” (Salmo 35:9).
 
Es maravilloso saber que Dios nos defiende, pero más sublime es experimentarlo en nuestra vida práctica. Piense bien en las implicaciones del asunto, no se trata de ver sufrir a quienes nos hacen sufrir, sino ser consolados por medio de la seguridad preciosa de que Dios está de nuestro lado.
 
Esta verdad es especialmente valiosa cuando nos hallamos en medio de conflictos en los que parece que nunca saldremos bien librados, así esto sea injusto; porque nos permite confiar en que, así como Cristo pagó por nuestra salvación eterna, también intercede para que seamos guardados por Dios de todo mal en esta tierra; porque si no fuera así, no nos habría enseñado a que oráramos diciendo: “no nos metas en tentación, mas líbranos del mal” (Mt.6:13).
 
¿Está seguro de que Dios lo defiende? Para ello primero debe saberse salvado por la obra redentora de Cristo y luego andar en Su voluntad. Busque su defensa en el Señor.
 
  

06 de marzo de 2026

 
 
RESULTADO DE BUSCAR A DIOS
 
Salmos 34:4, 6 Busqué a Jehová, y él me oyó, Y me libró de todos mis temoresEste pobre clamó, y le oyó Jehová, Y lo libró de todas sus angustias.
 
 
Al buscar sincera y continuamente al Señor en oración, por medio de la fe en su Hijo Jesucristo, el creyente recibirá como resultado la liberación de sus temores y angustias; aun cuando las circunstancias sigan siendo difíciles y atemorizantes.
 
Este salmo trae una descripción previa de la circunstancia en la que fue escrito por David: “cuando mudó su semblante delante de Abimelec, y él lo echó, y se fue”. Esto se refiere a una situación tan atemorizante para David que tuvo que fingir estar loco por miedo a que lo mataran (1Samuel 21:13). Luego, habiendo ya pasado esta situación, David exaltó al Señor por librarlo de sus temores y angustias.
 
En ningún lugar de la Biblia se le asegura al creyente que no pasará por situaciones atemorizantes (Salmo 34:19); pero siempre se le exhorta a buscar al Señor en medio de las mismas, para que pueda ser libre del temor y de la angustia que le impiden actuar sabiamente.
 
El resultado de buscar a Dios, aún en medio de las peores circunstancias, es experimentar la paz que trae Su presencia; porque el Señor es Salvador por naturaleza y porque, al habernos liberado de la condenación eterna del pecado, nos promete su ayuda constante en medio de las circunstancias de esta vida.
 
¿Qué tan terrible es su situación? Clame al Señor como el salmista, confiando en la obra salvadora de Cristo; y será libre del temor y la angustia.
 
 

05 de marzo de 2026

 
 
HERMOSURA DE LA ALABANZA
 
Salmos 33:1 Alegraos, oh justos, en Jehová; En los íntegros es hermosa la alabanza.
 
 
Aunque al alabar a Dios se usen instrumentos que entonan melodías, lo hermoso de la alabanza no se esconde en la música misma, sino en el corazón que se consagra de forma íntegra al Señor, recordando Sus proezas y confiando en Su bondad.
 
David era un músico reconocido por su habilidad para inventar melodías hermosas, y se cree que también inventaba instrumentos; es por ello que menciona instrumentos en los primeros versículos de este salmo. Pero el fundamento de su alabanza no estaba en su música, sino en la integridad de su corazón para con Dios.
 
Cuando se traduce al español “En los íntegros es hermosa la alabanza”, la palabra “hermosa” podría traducirse también como apropiada o conveniente; y esto es porque lo más apropiado, conveniente o lógico es que quienes andan en rectitud, por amor al Señor, lo manifiesten al alabar las obras del Dios al que sirven. 
 
De esta forma la melodía, el ritmo y la armonía que se le pueda dar a la alabanza, solo termina siendo una manera de manifestar la hermosura de un corazón impregnado de pasión por Dios y por su Palabra.
 
Esto debería estremecer a quienes se hagan llamar cantantes cristiano; y especialmente a los cristianos que entonen sus canciones. Porque la alabanza no consiste en buscar los ritmos más modernos, ni en tener las tonadas más elaboradassino en derramar ante Dios un corazón íntegro, que conoce Sus maravillas por medio de Jesucristo, vive siéndole fiel y rebosa de deseos por proclamarlo con gozo.
 
¿Es hermosa su alabanza?
 
 

04 de marzo de 2026

 
 
EL GOZO DE SER PERDONADO
 
Salmos 32:1  Salmo de David. Masquil. Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado.
 
 
Al saberse perdonado, en Cristo, el creyente experimenta el gozo indescriptible de ser reconciliado con el Dios a quien había ofendido a causa de su pecado. Este gozo es más profundo, duradero y real que cualquier alegría que el mundo pueda dar.
 
La transgresión es una violación de los mandamientos divinos que buscan nuestra santidad; el pecado es desviarnos al tratar de hacer la voluntad de Dios, siendo esta buena, agradable y perfecta. Ambas cosas, transgresión y pecado, le suceden a todo ser humano; por lo cual todos quedamos expuestos al justo castigo que merece nuestra naturaleza pecaminosa que se rebela contra Dios y contra Su buena voluntad. 
 
Es por ello que mientras no vayamos a Dios, confesando nuestro pecado y confiando en que Él nos ha perdonado en Cristo, nuestra vida se irá derrumbando desde el interior de nuestro ser. Esta es la razón por la que el salmista expresa: “Mientras callé, se envejecieron mis huesos En mi gemir todo el día” (Salmo 32:3)
 
La realidad es que nadie debería ser perdonado; porque lo justo es que todos paguemos por lo que hacemos. Por esto es que Dios es justo cuando permite que las consecuencias del pecado nos alcancen aquí en la tierra y en la eternidad. Pero Dios mismo, sin dejar de ser justo, sino más bien haciendo gala de Su justicia, ha decidido perdonar la transgresión y cubrir el pecado por medio de la justicia de Cristo.
 
En la cruz Dios descargó sobre Cristo el castigo que merecían los pecados de quienes Él ha perdonado y perdonará; es por ello que todos aquellos que Dios ha perdonado desde la antigüedad, salvándolos de sus pecados y recibiéndolos en el cielo, a pesar de sus transgresiones, han sido salvados en Cristo.
 
Confiese su pecado, crea que ha sido perdonado en Cristo y goce del perdón divino que transforma a un infeliz pecador en un gozoso servidor del Señor.
 
  

03 de marzo de 2026

 
 
DIOS PROTECTOR
 
Salmos 31:19-20 ¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, Que has mostrado a los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres! En lo secreto de tu presencia los esconderás de la conspiración del hombre; Los pondrás en un tabernáculo a cubierto de contención de lenguas.
 
 
Temer a Dios más que a los hombres lleva al creyente a confiar en la mano protectora del Señor; lo cual le da tranquilidad, aun en medio de un ataque tan complejo y traicionero como el del chisme y la calumnia.
 
Algunos no se amedrantan al ver que alguien los agrede físicamente, ni se alteran cuando les hablan de forma ofensiva; pero muchos si se indisponen cuando se saben víctimas de un rumor mal intencionado que llega a poner en tela de juicio su integridad y hasta su vida.
 
Es muy complejo luchar contra los rumores; generalmente, por más que se busque a quien le dio inicio a un chisme y se le confronte, no se alcanza a restituir todo el daño que se ha causado. Es por ello que en la Biblia se testifica como Dios aborrece “El testigo falso que habla mentiras, Y el que siembra discordia entre hermanos” (Proverbios 6:19).
 
El salmista podía alabar a Dios con alegría porque entendía que el Señor lo había escondido para no permitirle ser afectado por la “conspiración del hombre”, cubriéndolo de la “contención de lenguas”, o como se traduce en la nueva versión internacional: “de las lenguas contenciosas”.
 
Si queremos ser cubiertos por Dios, debemos andar como nuestro Señor Jesucristo nos enseñó; y así, aún en medio del chisme y la calumnia, estaremos tranquilos y se cumplirán en nosotros las palabras de nuestro Salvador: “Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros” (Mateo 5:11-12).
 
 

02 de marzo de 2026

 
 
ALEGRÍA EN DIOS
 
Salmos 30:11-12 Has cambiado mi lamento en baile; Desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegríaPor tanto, a ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado. Jehová Dios mío, te alabaré para siempre.
 
 
En cada bendición experimentada en esta tierra, el creyente se goza en el Señor; porque sabe que de Él viene su gozo y que a Él es toda la gloria por cada suceso en su vida. Por ello cuando el cristiano experimenta alegría, la comparte con su Señor.
 
No existe pecado en estar alegre; es más, la Biblia nos manda a vivir alegres en Cristo. Por ello Pablo escribió: “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!” (Filipenses 4:4). El problema del ser humano realmente no consiste en regocijarse, sino en hacerlo por lo que experimenta u obtiene con su pecado; lo cual le impide regocijarse en Dios, ya que esto no glorifica al Señor.
 
Cuántas personas se gozan al recibir dinero producto de una actividad ilícita, o al ver que no han sido “pescados” en una mentira, o al saber que alguien que aborrecen está sufriendo, o al ser infieles a su pareja sin que los descubran. Todo esto nunca podrá ser compartido con Dios; y por ello nunca llegará a ser verdadero gozo y alegría.
 
Claro, la Biblia no niega el deleite humano en el pecado; un ejemplo de ello está en Proverbios 9:17, que dice: “Las aguas hurtadas son dulces, Y el pan comido en oculto es sabroso”; pero tampoco niega las consecuencias espirituales de este gozo carnal, porque en el siguiente versículo dice: “Y no saben que allí están los muertos; Que sus convidados están en lo profundo del Seol” (Proverbios 9:18).
 
¿Prefiere el gozo temporal del pecado, el cual trae muerte espiritual y eterna; o busca que Dios lo transforme, para que cada alegría de su vida sea parte de la alegría eterna de Dios en usted? Recuerde que Cristo dijo: “Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido” (Juan 15:11).
 
 

01 de marzo de 2026

 
 
CONVICCIÓN DEL PODER DE DIOS
 
Salmos 29:10-11 Jehová preside en el diluvio, Y se sienta Jehová como rey para siempreJehová dará poder a su pueblo; Jehová bendecirá a su pueblo con paz.
 
 
Al reflexionar, el creyente comprende que el mismo Dios que dirige los eventos de la naturaleza más majestuosos, según Su voluntad, gobierna sobre todo ser y circunstancia. Y por ello confía en que Dios lo fortalecerá con Su poder y que experimentará Su paz.
 
El salmista proclama que la voz de Jehová truena sobre las muchas aguas (Salmo 29:3-4), quebranta y hace saltar los cedros (Salmo 29:5-6), derrama llamas de fuego (Salmo 29:7), hace temblar el desierto (Salmo 29:8), desgaja las encinas y desnuda los bosques (Salmo 29:9). Al hacer estas declaraciones el salmista demuestra haber entendido que Dios gobierna con Sus mandatos hasta a los más poderosos eventos de la naturaleza: “Voz de Jehová con potencia; Voz de Jehová con gloria” (Salmo 29:4).
 
Esta maravillosa convicción es la que debe envolver a todo cristiano, para que pueda crecer en la fe; porque le hará entender que el poder de Dios está fluyendo en su vida por medio de su entrega a Cristo.
 
Al saber que es tan grande el poder de Dios que obra en nosotros los cristianos, quedamos a merced de una paz indescriptible. Esta es la paz que produce el tener a nuestro favor al Dios que lo controla todo; y todo esto es por la obra de nuestro Salvador.
 
¿Cuál es la fuente de su paz? Fortalézcase en el poder de Dios en Cristo.
 
Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos” (Ef.3:20-21).
 
 

28 de febrero de 2026

 
 
SINCERIDAD AL ACTUAR
 
Salmos 28:3 No me arrebates juntamente con los malos, Y con los que hacen iniquidad, Los cuales hablan paz con sus prójimos, Pero la maldad está en su corazón.
 
 
Aquel que tiene una relación con Dios por medio de Jesucristo, y que es guiado por la Biblia en oración, llega a entender con claridad que la justicia divina no solo recae sobre el que practica el pecado, sino también sobre quien lo maquina. Es por ello que el creyente busca agradar a Dios desde lo más íntimo de su ser.
 
Mientras David entonó este salmo, pidiendo protección y exaltando el carácter salvador de Dios, dejó ver que tenía claro el origen de los actos pecaminosos del ser humano. Él entendía que “los que hacen iniquidad” no siempre van a parecer antisociales; sino que muchas veces se presentaran de forma agradable ante los demás, aunque tengan su corazón lleno de maldad contra el prójimo.
 
Esto marca la diferencia entre quien es un hijo de Dios y quien no lo es; porque a pesar de que el cristiano caiga eventualmente en pecado, su corazón aborrece la práctica del mismo y lucha desde su interior en contra de lo que Dios aborrece. 
 
El creyente verdadero vive erradicando de su alma todo resentimiento, rencor y pensamientos lujuriosos; mientras que los inicuos, los seres humanos comunes y corrientes, habiendo “entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican” (Romanos 1:32).
 
¿A usted le basta con que los demás lo vean con buenos ojos, o vive para agradar a Dios desde lo más íntimo de su corazón? Recuerde que solo Cristo transforma el alma.
 
 

27 de febrero de 2026

 
 
LIBRE DE TEMOR
 
Salmos 27:1 Salmo de David. Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?
 
 
Al saberse en las manos del único Dios verdadero, el cristiano ve como injustificado su temor a las personas; porque mayor que ellas es el Señor, que es quien lo ha recibido en Su reino por medio del sacrificio redentor de Jesucristo.
 
Hoy en día se le llaman fobias a los distintos temores humanos; y casi que hay una por cada persona en el planeta. Pero en este salmo el autor estaba hablando específicamente del temor que pretenden infundir aquellos que persiguen a alguien para asesinarlo.
 
Que terrible es saberse perseguido de muerte; y aún más cuando, como al parecer era el caso de David al escribir este salmo, se es perseguido por el hombre más poderoso de su región y de su época, que en ese momento era el rey Saúl. En ese tipo de circunstancias ni los familiares más cercanos parecen ser de confianza, sino solo el Señor; y es por ello que el salmista declara: “Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Con todo, Jehová me recogerá” (Salmo 27:10).
 
En esos instantes, de atemorizante persecución, hasta los más íntimos amigos nos traicionan. Y debido a que no podemos confiar en ninguna persona, Dios nos enseña a confiar plenamente en Él y a ser libres del temor a los seres humanos.
 
Si usted se sabe en Dios, por medio de la fe en la obra redentora de Cristo, podrá declarar como el salmista: “Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá mi corazón; Aunque contra mí se levante guerra, Yo estaré confiado” (Salmo 27:3)
 
Confíe en que Dios lo protegerá en Cristo, y no se deje llevar por el temor humano.
 
 

26 de febrero de 2026

 
 
AMAR A DIOS ES ABORRECER EL PECADO
 
Salmos 26:8-10 Jehová, la habitación de tu casa he amado, Y el lugar de la morada de tu gloria. No arrebates con los pecadores mi alma, Ni mi vida con hombres sanguinarios, En cuyas manos está el mal, Y su diestra está llena de sobornos.
 
 
La compañía de Dios nos santifica a tal punto que, por amor a Él y a Su voluntadterminamos por desechar toda actividad y compañía que nos lleva a pecar.
 
El salmista lo reconoció abiertamente al decir: “Aborrecí la reunión de los malignos, Y con los impíos nunca me senté” (Salmo 26:5). ¡Qué determinación tan seria es la de amar a Dios por sobre todas las cosas!; porque nos envuelve de tal forma que terminamos por aborrecer al pecado y a las circunstancias o personas que nos llevan a pecar.
 
Esto no quiere decir que el cristiano verdadero termine lejos del mundo, como un ermitaño en medio del bosque; por el contrario, el creyente se acerca y comparte con los más pecadores, pero para ganarlos para Cristo por medio de su testimonio. Y, cuando de compartir momentos muy especiales e íntimos se trate, el hijo de Dios siempre buscará a su Señor y solo se acompañará de aquellos que aman a Cristo realmente.
 
El odio o aborrecimiento es la otra cara de la moneda del amor; porque si usted ama la verdad, aborrecerá la mentira; y si ama la fidelidad, aborrecerá la traición. Por ello, si ama la santidad de Dios, aborrecerá el pecado y la compañía de quienes lo promueven.
 
¿Quiénes le acompañan continuamente y en momentos especiales? Su respuesta revelará si aborrece el pecado y ama a Dios más que a cualquier cosa.
 
  

25 de febrero de 2026

 
 
BASE DEL FAVOR DE DIOS
 
Salmos 25:6-7 Acuérdate, oh Jehová, de tus piedades y de tus misericordias, Que son perpetuas. De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes; Conforme a tu misericordia acuérdate de mí, Por tu bondad, oh Jehová.
 
 
El fundamento de la ayuda divina sobre el creyente no consiste en la perfección de este, sino en el carácter misericordioso de Dios.
 
Es por ello que el cristiano verdadero nunca deja en segundo plano el sacrificio de Cristo; ya que para beneficiarse de la ayuda de Dios, al igual que le sucedió cuando fue salvo, debe apelar a la obra de Cristo como la mayor expresión de misericordia de Dios sobre su vida.
 
Incluso el cristiano más fiel, si ha de pedir algo a Dios, no puede hacerlo basándose en sí mismo; porque por más fiel que sea, también cae eventualmente en pecado. Esto es tan real que “Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él (a Dios) mentiroso, y su palabra no está en nosotros” (1 Juan 1:10).
 
Debemos hacer como el salmista, quien no pedía según su propia fidelidad, sino que más bien esperaba que no le fueran tenidos en cuenta sus pecados; porque sabía que la misericordia divina es la única razón para que Dios nos conteste.
 
Esta es una realidad tan hermosa como humillante, nos obliga a doblegar nuestro orgullo exaltando al Señor por sobre nuestras vidas; y si así oramos, estaremos realmente convencidos de la bondad del Señor para con nosotros, no seremos confundidos con la vanagloria humana.
 
¿Cuál es la base de su oración? ¿La misericordia de Dios en Cristo o sus propias perfecciones? De su respuesta no solo depende que goce del favor divino en esta vida, sino también en la eternidad.
 
 

24 de febrero de 2026

 
 
PUREZA DEL ADORADOR
 
Salmos 24:3-4 ¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; El que no ha elevado su alma a cosas vanas, Ni jurado con engaño.
 
 
Solo quien ama la santidad realmente puede acercarse a Dios conforme a Su voluntad. Porque Dios es la fuente de la santidad, y solo quien ha sido santificado por la obra redentora de Jesucristo, y anda conforme a su fe, puede acceder a Dios; ya que el Señor es perfecto en santidad.
 
No hay nadie que haya podido acceder a Dios por su propia pureza moral; pero si hay muchos que han sido purificados para estar delante de Su presencia. Isaías, un hombre de Dios, tuvo que ser purificado para poder mantenerse delante del Señor; él mismo relata: “Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazasy tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado” (Isaías 6:6-7).
 
Pero esta santidad es más que el simple deseo de ser limpio. La santidad del adorador consiste en el deseo de vivir de una forma que pueda llevarle a ser como aquel a quien adora; y no solo en los momentos en que se presenta ante Él en oración, en ayunos, en vigilias o estudios de la Biblia, sino en todo momento de su vida.
 
El verdadero adorador desea siempre actuar con santidad, vivir  “limpio de manos”; pero desea hacerlo con sinceridad y no mecánicamente, desea ser “puro de corazón”. El Señor Jesús lo resumió así: “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Juan 4:24).
 
Viva y anhele vivir siempre conforme a la pureza del Dios que adora.
 
 

23 de febrero de 2026

 
 
PROVISION COMPLETA
 
Salmos 23:1 Salmo de David. Jehová es mi pastor; nada me faltará.
 
 
Cuando Dios está pastoreando una vida, por medio de la fe en Jesucristo, ninguna de las necesidades que pueda tener dejarán de ser sustentadas; por ello, realmente nada le hará falta.
 
La figura del pastor es hermosamente aplicada a Dios. El mismo Señor Jesucristo, siendo Dios hecho hombre, también la usó para describir su acción salvadora en el capítulo 10 del evangelio de Juan. Esto es lógico, ya que el oficio pastoral es de los más antiguos y nobles.
 
El pastor de ovejas no era, ni lo es aún, un oficio muy deseado; es una labor de sacrificio y de estrato medio o bajo. Para pastorear ovejas reales se necesitaba, y se necesita aún, vivir con ellas hasta llegar a “oler” a oveja; para poder sustentarlas y protegerlas.
 
La labor de llevar a pastos delicados y a aguas tranquilas a las ovejas simboliza el descanso que el Señor da al alma del creyente cuando la alimenta con su Palabra y la consuela con su Espíritu Santo (Salmo 23:1-2). La protección de animales depredadores, que con su vara da el pastor a las ovejas, y la protección de ellas mismas al disciplinarlas para que no se desvíen en caminos peligrosos, simbolizan la protección de Dios sobre el creyente, librándolo de caer en manos de Satanás y del mundo tentador (Salmo 23:4-5).
 
La provisión completa de Dios, física y espiritual, está asegurada para quienes son ovejas del rebaño de Cristo; pero esto solo se disfruta si realmente mantenemos la actitud humilde, obediente y dependiente hacia Dios que una oveja tiene para con su pastor, la actitud de una oveja que ama a su pastor.
 
¿Es usted una oveja de Cristo? Recuerde que solo Él es el buen pastor (Juan 10:11).
 
 

22 de febrero de 2026

 
 
DIOS ES SANTO AUN CUANDO NO RESPONDA 
 
Salmos 22:2-4 Dios mío, clamo de día, y no respondes; Y de noche, y no hay para mí reposoPero tú eres santo, Tú que habitas entre las alabanzas de IsraelEn ti esperaron nuestros padres; Esperaron, y tú los libraste.
 
 
Clamar a Dios, o pedirle con gran vehemencia a causa de una terrible aflicción, y no recibir una rápida respuesta, no significa que Dios deje de ser santo y se haya contaminado de nuestra indiferencia y egoísmo humano; por el contrario, en Su santidad y sabiduría, al no contestar, Dios nos está pasando por un proceso santificador en medio de la aflicción.
 
Esta es la verdadera experiencia del creyente, la misma que la del salmista: Clama a Dios en medio de su gran dolor o aflicción, no niega el hecho de no haber recibido aún respuesta, pero sigue exaltando al Señor como santo y digno de alabanza.
 
Un incrédulo, en esta misma circunstancia, daría rienda suelta a su naturaleza humana pecaminosa; no solamente expresando que Dios no le ha contestado, sino también cuestionando la bondad y misericordia del creador; lo cual, finalmente, sería cuestionar el carácter santo y libre de pecado del Señor.
 
El creyente en Cristo siempre debe recordar que las primeras palabras de este salmo estuvieron en la boca del Señor cuando sufrió bajo el justo castigo de Dios por nuestros pecados (Mateo 27:46), siendo Él perfecto en santidad; y que ya antes Él había dejado claro que no debemos perder la confianza en Su soberano y buen propósito para nuestras vidas cuando sufrimos, cuando dijo: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).
 
¿Cuál es su actitud cuando no recibe una rápida respuesta a su oración? Espere en Dios.
 
 

21 de febrero de 2026

 
 
ALEGRÍA DE LA SALVACIÓN
 
Salmos 21:5-7 Grande es su gloria en tu salvación; Honra y majestad has puesto sobre élPorque lo has bendecido para siempre; Lo llenaste de alegría con tu presenciaPor cuanto el rey confía en Jehová, Y en la misericordia del Altísimo, no será conmovido.
 
 
De todas las bendiciones recibidas, a través de la salvación en Cristo, la que más alegría proporciona es la de tener libre y continuo acceso a la presencia misma de Dios.
 
El Salmo 21 declara lo bien que le había ido al rey al ser bendecido por Dios, pues se le habían concedido las peticiones de su corazón: Corona, largura de días y victoria sobre sus enemigos; pero solo dice que fue lleno de alegría cuando experimentó la presencia de Dios en su vida.
 
Esto es algo que no se puede describir cabalmente con meras palabras; esto es lo que diferencia la verdadera salvación de una mera religión o filosofía. 
 
El hermano Paul Washer cuenta que en su tiempo de misionero en el Perú, luego de llegar de predicar en el interior de la selva, le salieron al encuentro unos predicadores que se presentaron a sí mismos como “testigos de Jehová”; en ese entonces, para no ser conflictivo y al mismo tiempo mostrarles la sequedad de sus convicciones, les describió la maravillosa experiencia de orar a Dios y de percibir lo terrorífica y lo amorosa que resulta Su presencia para quien está en Cristo. Ante tanta alegría, por experimentar la presencia de Dios, estos personajes no supieron que más argumentarle.
 
¿Qué es lo que lo llena de alegría? Porque si es la presencia de Dios, por medio de la fe en Cristo, entonces usted no es un religioso más, ni un mero militante de un pensamiento filosófico. ¿Cuál es la fuente de su gozo? Alégrese en la presencia de Dios.
 
 

20 de febrero de 2026

 
 
CONFIANZA EN DIOS
 
Salmos 20:7-9 Estos confían en carros, y aquéllos en caballos; Mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoriaEllos flaquean y caen, Mas nosotros nos levantamos, y estamos en pieSalva, Jehová; Que el Rey nos oiga en el día que lo invoquemos.
 
 
Confiar en Dios es totalmente lo contrario de confiar en el mundo; porque aunque las estrategias y recursos humanos sean efectivas, si no vienen como directrices y provisiones divinas, solo son un estorbo para el creyente en medio de la dificultad.
 
Los carros tirados por caballos, y los meros equinos montados por habilidosos jinetes, eran codiciados en la antigüedad porque inclinaban la guerra a favor de quienes los tenían en su ejército. Los grandes reyes pensaban en el poderío militar que poseían para ir confiados a la guerra o estar tranquilos en los tiempos de paz; pero David, junto con todos los que servían verdaderamente al Señor, podían proclamar: “Mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria
 
Tal vez al principio parezca ilógico que un cristiano confíe en Dios antes que en su fuerza física, en sus conexiones políticas, en su capacidad financiera, en su habilidad profesional, o en su capacidad intelectual, porque todo esto es lo que el mundo usa para estar confiado; pero al final, cuando todos los que no confían en Dios terminen postrados por aquello en lo que confiaron y el cristiano termine levantado por el que hizo el universo y envío a su Hijo a rescatarlo, se verá lo lógico de confiar en Dios antes que en el mundo.
 
Y tal confianza tenemos mediante Cristo para con Dios; no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios” (2 Corintios 3:4-5).
 
 

19 de febrero de 2026

 
 
AGRADANDO A DIOS
 
Salmos 19:12-14 ¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos. Preserva también a tu siervo de las soberbias; Que no se enseñoreen de mí; Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebeliónSean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío.
 
 
Si solo bastara con lo que cada uno piensa de sí mismo para agradar a Dios, podríamos vivir en el relativismo que la sociedad actual nos presenta; pero el cristiano, quien sabe que la verdad absoluta está en Dios y que esta se ha revelado en Su Palabra, siempre apela al Señor para poder servirle según Su voluntad y no vivir según el criterio humano.
 
Este salmo comienza exaltando a Dios y a la forma en que se ha revelado en la misma creación; pero luego deja la revelación natural y pasa a la escrita, a la Biblia. Este paso de la revelación natural a la escrita es necesario para comprender más claramente la voluntad divina; y, al mismo tiempo, es indispensable para reconocer el pecado en nuestras vidas, y para necesitar e identificar a Jesucristo como nuestro Salvador.
 
En el mundo actual, la mayoría de los que aún creen en la existencia de Dios solo pretenden estar en lo correcto por reconocer que Dios está en todo lugar; las personas se conforman con saber que Dios creo todo y que les habla de Su amor en la creación. Es por ello que se vive distorsionando el mensaje divino, al no reconocer a la Biblia como la expresión más clara de la voluntad del Señor; pues esto le obligaría a cada individuo a poner hasta sus más íntimos pensamientos y deseos bajo la soberana voluntad de Dios.
 
¿Cree en Dios? Porque si es el Dios de la Biblia, usted tendrá que pedirle que le muestre sus errores ocultos, que lo libre de su voluntad soberbia y que le dé tal deleite por lo que Él ha revelado en su Palabra, que usted la ponga por sobre sus propios pensamientos humanos.
 
La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencilloLos mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos” (Salmo 19:7-8).
 
 
 
18 de febrero de 2026

 
 
DIOS SE INDIGNA EN FAVOR DE LOS SUYOS
 
Salmos 18:6-7 En mi angustia invoqué a Jehová, Y clamé a mi Dios. El oyó mi voz desde su templo, Y mi clamor llegó delante de él, a sus oídosLa tierra fue conmovida y tembló; Se conmovieron los cimientos de los montes, Y se estremecieron, porque se indignó él.
 
 
El mismo Dios que con eterno amor y misericordia escoge para Sí mismo a los pecadores por medio de Cristo, llega a protegerlos de tal forma que se muestra terrible al obrar Su justo juicio sobre quienes persiguen a Su pueblo.
 
En el Nuevo Testamento el autor de la carta a los Hebreos escribió: “¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!” (Heb.10:31); y la explicación se encuentra en el versículo inmediatamente anterior: “Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo.” (Hebreos 10:30).
 
Los verdaderos creyentes en Cristo nunca podemos perder la perspectiva de quien es nuestro Dios; porque así como es Él de poderoso para liberarnos de condenación, es terrible para defendernos y/o disciplinarnos cuando es necesario. No es que el Señor deje de amar al juzgar, sino que Su amor no anula Su justicia y santidad, ¡Él es Dios!
 
Es igualmente hermoso e impactante saber que Dios responde nuestro clamor. Es hermoso porque nos muestra Su amor en Cristo para oírnos; pero es impactante porque nos acerca a Su celo ardiente por protegernos. Aunque el creyente en Cristo ya no ora en contra de sus enemigos, sino que los bendice en oración; sí puede clamar a Dios por la sanidad del dolor que la persecución le produce, entendiendo que el Dios omnipotente desplegará Su poder conforme a Su voluntad, aunque ello sea doloroso para sus perseguidores.
 
Aún David, a pesar del fuerte lenguaje que expresó en este salmo, cuando tuvo la oportunidad de vengarse del rey Saúl, que era quien lo perseguía para matarlo, no procedió en su contra, sino que dejó la venganza a voluntad de Dios; y cuando Dios terminó por dejar que Su juicio recayera por completo en Saúl, dejándolo caer en batalla, el mismo David lo lloró (2Sam.1:11-12, 17); porque la intención de David no era que Saúl muriera, solo deseaba ser libre de la persecución.
 
El mismo Dios de David, en los salmos, es el de la carta a los Hebreos en el Nuevo Testamento; y así como es de poderoso Dios para proteger a Su pueblo de sus enemigos físicos, es celoso para disciplinarlo y guardarlo del pecado que lo quiere contaminar.
 
¡Esto debería hacernos levantar un verdadero clamor cuando oramos! ¡Pues el que nos ha salvado, en Cristo, es el Dios Vivo!
 
  

17 de febrero de 2026

 
 
ORACIÓN SINCERA
 
Salmos 17:1 Oración de David. Oye, oh Jehová, una causa justa; está atento a mi clamor. Escucha mi oración hecha de labios sin engaño.
 
 
Para orar a Dios por justicia no basta con que la causa sea justa, se hace necesario que el corazón sea sincero delante de Él; porque tampoco es justo que el Señor conteste una simple expresión de palabras hechas por un mero formalismo que carece de significado y de amor por Él.
 
Es cierto que Dios es justo y que se complace en hacer justicia, porque es su naturaleza; pero también es cierto que Él es soberano y que, conforme a Su visión eterna de las cosas y de la gente, decide cómo, cuándo y dónde hacer justicia a alguien, ya sea para librarlo del mal que le hacen o para permitir que le vengan las consecuencias de su maldad.
 
Entonces, ¿Porque orar a Dios cuando vemos algo injusto, especialmente en nuestra vida? Porque es la demostración de nuestro apego a la voluntad del Señor; y es la respuesta natural de quien ha sido transformado a la imagen de Cristo, a la imagen del Salvador, el cual es justo y santo.
 
Esta es la razón por la que muchos no oramos realmente al pedir justicia; porque, aunque la situación realmente sea injusta, no oramos por la indignación que nos produce ver al mal triunfar; sino por nuestra mera comodidad, o para librarnos de dificultades en esta tierra. Esa oración no es sincera; porque no es “hecha de labios sin engaño
 
Debemos orar porque nos identificamos con el sentir de Dios. Oremos porque nos apegamos más a la voluntad del Señor; y porque de verdad queremos rendirle la nuestra. Oremos porque el Señor es quien nos libra del mal (Mateo 6:13); y no nosotros a nosotros mismos. Si así hacemos, realmente oraremos con sinceridad y seguramente Dios nos responderá, si oramos confiando en que Dios nos oye por la obra de Cristo.
 
 
 
16 de febrero de 2026

 
 
DIOS MISMO ES NUESTRO TESORO
 
Salmos 16:2, 5, 11 Oh alma mía, dijiste a Jehová: Tú eres mi Señor; No hay para mí bien fuera de tiJehová es la porción de mi herencia y de mi copa; Tú sustentas mi suerteMe mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre.
 
 
Ante un mundo tan sumergido en el materialismo fugaz y perecedero, el cristiano comprende que su verdadero tesoro, eterno e inmutable, es el mismo Dios de los cielos; el cual fue ganado para el creyente por la obra de Cristo.
 
Resulta imposible describir a cabalidad la plenitud de gozo que trae el tener a Dios de nuestro lado, siendo el mismo Dios que debería condenarnos por nuestro pecado. Pero, aún así, en este salmo el hombre de Dios, por la inspiración del Espíritu Santo, profiere frases llenas de este deleite indescriptible.
 
Cuando dice: “No hay para mí bien fuera de ti” demuestra lo imposible de comparar a Dios con cualquier bien terrenal; y lo corrobora al proclamar: “Jehová es la porción de mi herencia”. Esto lo dice porque en ese entonces se repartía entre los distintos hermanos la tierra que los padres heredaban y eso se llevaba a cabo al azar, “echando suertes”, para que nadie pudiera adelantarse a la mejor “porción”; pero en el caso del cristiano, este siempre obtiene lo mejor, que es Dios mismo, con Su presencia y atributos.
 
Al final, al decir: “En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre”, el salmista corrobora que nunca cesará la fuente de su gozo, porque emana de la presencia de Dios en su vida; y, además, afirma que podrá contar con la provisión amorosa de Dios, la cual trae consigo “delicias” para quienes le tienen como su más grande tesoro.
 
¿Dónde está su tesoro? Recuerde lo que Cristo dijo: “haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtanPorque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” (Mateo 6:20-21).
 
  
15 de febrero de 2026

 
 
PUREZA DEL ADORADOR
 
Salmos 15:1-2 Salmo de David. Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? El que anda en integridad y hace justicia, Y habla verdad en su corazón.
 
 
El deseo de estar frente a Dios, y de contemplarlo en Su majestad, lleva al creyente a una vida de santidad que va más allá de las apariencias; lo lleva a vivir de verdad, desde su corazón, con el deseo de ser más como Cristo, como su Salvador.
 
Nunca se debería desligar el concepto de adoración del de santidad, así como nunca un corazón adorador deja de ser un corazón que busca la pureza. La experiencia de Isaías, al contemplar en una visión la gloria de Dios, mientras adoraba en el templo, nos muestra el impacto santificador que produce el acercarnos realmente al Señor; ya que Isaías tuvo que clamar: “¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos” (Isaías 6:5).
 
Ser más puro, esa es la bendita convicción del alma que ve su propio pecado, luego de contemplar la santidad y perfección divina. Pero, así como con Isaías, al cual Dios tuvo que mandar a que se le purificara (Isaías 6:6-7); así también nosotros tuvimos que ser purificados por el sacrificio redentor de Cristo, aplicado a nuestras vidas a través de la obra del Espíritu Santo.
 
¿Realmente quiere adorar? ¿En verdad quiere contemplar la hermosura del creador del universo? Entonces venga a Cristo, para que lo limpie con Su sacrificio redentor; y permanezca en Él a través de la oración y la meditación de su Palabra, para que viva en continua santificación por la obra del Espíritu Santo.
 
 

14 de febrero de 2026

 
 
PECADO GENERALIZADO
 
Salmos 14:3 Todos se desviaron, a una se han corrompido; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.
 
 
La gran realidad detrás de la humanidad es que ninguna persona está libre de pecado; y aunque no todos pecan en la misma forma, ni con la misma intensidad, todos si son pecadores y aborrecedores de Dios por naturaleza. Esta realidad exalta el poder y la misericordia de Dios para atraer hacia Sí mismo, por medio de Jesucristo, a quienes no queríamos realmente ir a Él.
 
Los versículos de este salmo son citados por Pablo en el capítulo tres de su carta a los Romanos; y esto lo hizo con el fin de sustentar bíblicamente la doctrina de la depravación total del ser humano.
 
Esta doctrina no enseña que una persona, por mala que sea, no pueda realizar un acto que beneficie a otros; ni que cada ser humano llegue a ser tan empedernidamente dominado por el pecado, como a algunos le sucede; ni que la sexualidad en si misma sea pecaminosa, como algunos deducen por la expresión: “depravación”. No, lo que esta doctrina bíblica me enseña es que ninguno es libre de pecado, que todos por naturaleza nos rebelamos contra Dios y que de una u otra forma el pecado ha contaminado cada área de nuestro ser, por más inteligentes o capaces que seamos.
 
Esto tira al suelo toda auto-justificación y toda tendencia a mirar solo a los más terribles pecadores como culpables. Una muestra de esto es lo que el Señor Jesús le dijo a sus contemporáneos, para sacarlos de la convicción que tenían de que los fallecidos de forma trágica eran los únicos pecadores: “No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente” (Lucas 13:3, 5).
 
Esta verdad es la base de la obra salvadora de Cristo; porque resalta que Él es el único realmente justo, necesario y poderoso para atraer y transformar al corazón humano rebelde.
 
Por ello, los cristianos se saben pecadores; “Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregadosy libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia” (Rom.6:17-18).
 
 
13 de febrero 2026


LA VIDA DEPENDE DE LA RESPUESTA DE DIOS
 
Salmos 13:3 Mira, respóndeme, oh Jehová Dios mío; Alumbra mis ojos, para que no duerma de muerte;
 
 
Percibir que Dios nos responde es tan necesario como el aire que respiramos para vivir; y aunque Su respuesta no disipe todas nuestras dudas, ni cambie todas las circunstancias adversas, nuestro corazón cobrará el aliento necesario para vivir realmente y no meramente sobrevivir en medio de la adversidad.
 
El salmista no fingió como si estuviera en paz, él clamó a Jehová recordando el largo tiempo que llevaba esperando Su respuesta. Él verbalizó lo largo del sufrimiento que había padecido a causa de sus enemigos; pero no dejó de esperar la respuesta de Dios, lo cual lo mantuvo con vida hasta que Dios cambiara totalmente sus circunstancias.
 
Esta actitud sincera, que no esconde el sufrimiento tras una fe fingida, sino que lo revela por medio de una fe verdadera en Dios como salvador, es lo que constituye una auténtica oración en el nombre de Jesús.
 
Si usted lee con detenimiento los salmos se percatará de que, por más desesperado que iniciara su oración, el salmista siempre terminaba lleno de fortaleza espiritual en Dios. La razón de esto es que un verdadero adorador no encuentra consuelo en programarse a sí mismo mentalmente, sino en dejar que Dios mismo trate con su aflicción en medio de la oración.
 
Luego de confesarle a Dios que su vida depende de que Él le responda, el salmista termina este salmo diciendo: “Mas yo en tu misericordia he confiado; Mi corazón se alegrará en tu salvaciónCantaré a Jehová, Porque me ha hecho bien” (Salmo 13:5-6).
 
Si usted cree que su vida depende realmente del Señor y viene a Él sinceramente en oración por medio de la fe en Cristo, puede esperar que Él le llene de la misma alegría que le dio al final a este salmista.
 
 
 
12 de febrero de 2026

 
 
PELIGRO DE EXALTAR LA MALDAD
 
Salmos 12:8 Cercando andan los malos, Cuando la vileza es exaltada entre los hijos de los hombres.
 
 
Aprobar las acciones malvadas, o simplemente ignorarlas para no entrar en conflictos, es lo que permite que proliferen las personas malvadas. Por ello, en vez de buscar ser libre de conflictos, el cristiano debe buscar la reducción de la maldad en la sociedad, denunciando claramente el pecado mientras predica a Cristo.
 
Cuando se deja de denunciar la maldad se termina practicándola por igual, o se termina sufriendo a causa de la multitud que la practica. No llamar a lo malo como malo es terminar por confundir acerca de lo que es bueno; y, cuando así se hace, se termina por sufrir las consecuencias.
 
Mucha gente se queja de la delincuencia; pero aprueban el quedarse con el dinero que otro, sin saber, les da de más en un negocio. Muchos claman para que se acabe la corrupción en los gobiernospero cobran comisiones exorbitantes en sus negocios. La mayoría no aprueba la prostitución, el abuso y la pornografía infantil; pero no dejan de tener pensamientos impuros sobre la sexualidad. Y casi todos aborrecen el sufrir insultos por parte de los malvados; pero usan palabras soeces cuando se enojan.
 
Al final, si se exalta la maldad los malvados prosperaran; y un buen ejemplo de esto son los programas televisivos con mayor audiencia de la actualidad: Series que muestran el narcotráfico, la violencia, la sexualidad ilícita y el robo. Es por ello que hoy, como siempre, pero más que nunca, se debe denunciar con claridad el pecado, teniendo un corazón purificado por el Señor, para que realmente el evangelio de Jesucristo transforme las vidas.
 
Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas” (Efesios 5:11).
 

 
11 de febrero de 2026


SEGURO EN DIOS
 
Salmos 11:1,4 Al músico principal; Salmo de David. En Jehová he confiado; ¿Cómo decís a mi alma, Que escape al monte cual ave? Jehová está en su santo templo; Jehová tiene en el cielo su trono; Sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres.
 
 
Quien realmente cree en el control soberano de Dios y mantiene una relación personal con Él, por medio de Jesucristo, no tiende a huir frente al peligro que le acecha; porque se sabe seguro en su Señor.
 
Muchos de los salmos de David fueron escritos en tiempo de persecución sobre su vida, y en este salmo en particular él comienza por contrastar su confianza en Dios con lo que el mundo le diceDavid compara la actitud de huida con el escape de un ave frágil al monte; y se cuestiona si eso realmente concuerda con su confianza en Dios.
 
A la mitad de este corto salmo, David proclama la base de su confianza en el Señor: “Jehová está en su santo templo” y “Jehová tiene en el cielo su trono”. El que Dios esté en Su templo asegura Su relación continua y abierta para con quienes le sirven conforme a Su voluntad; y el que Dios este en Su trono celestial asegura Su control soberano sobre cada ser humano, incluso sobre los más perversos; pues con Su mirada se “examinan a los hijos de los hombres”.
 
Cristo alentó a sus discípulos diciendo: “Y no temáis a los que matan el cuerpo, más el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno” (Mateo 10:28). Porque, si el que sustenta al universo y juzga a cada ser humano está a favor del cristiano ¿cómo pensar en vivir huyendo ante las dificultades?
 
Si usted está en Cristo, “aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis” (Lucas 12:7).
 
  

10 de febrero de 2026

 
 
NO PENSAR EN DIOS ES MALDAD
 
Salmos 10:4 El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; No hay Dios en ninguno de sus pensamientos.
 
 
Así como tener un concepto correcto de Dios, y relacionarnos con Él reverentemente por medio de Jesucristo, produce bondad y justicia; no pensar en Dios, o distorsionar a propósito Su voluntad, demuestra la maldad del corazón humano y produce más maldad, a pesar de que el pecador se sienta satisfecho en su pecado.
 
En este salmo se habla abiertamente de la maldad; y para ello se recurre a la descripción de las personas más perversas, las cuales son la expresión máxima de lo malo que es el corazón humano. Además, se aclara la relación que existe entre la falta de Dios y la maldad.
 
No es que Dios deje de existir en la vida de quien se sumerge en la maldad, sino que simplemente esta persona deja de pensar en Él, deja de meditar en Su voluntad llena de amor y de bondad, o la distorsiona para no sentirse redargüido en su conciencia.
 
Es por ello que, luego de describir la forma como se maquina la maldad contra las demás personas, el salmista señala que el malo “Dice en su corazón: Dios ha olvidado; Ha encubierto su rostro; nunca lo verá” (Salmo 10:11).
 
Es imposible crecer realmente en bondad para con los demás si no se medita en Dios, queriendo conocer Su voluntad y manteniendo una relación con Él por medio de Jesucristo. Porque si solo se apela a lo que produce el corazón, solo tendremos maldad; “Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatezTodas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre” (Marcos 7:21-23).
 
Pero no olvide lo que la Escritura dice del trato de Dios para con quienes se relacionan verdaderamente con Él: “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado” (Isaías 26:3). 
 
¡Medite en Dios y en Su buena voluntad por medio de Cristo, y tendrá paz! (Filip.4:7-8).
 
 
09 de febrero de 2025

 
 
REFUGIADOS EN DIOS
 
Salmos 9:9-10 Jehová será refugio del pobre, Refugio para el tiempo de angustiaEn ti confiarán los que conocen tu nombre, Por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron.
 
 
Sin importar el grado de necesidad, escasez, dificultad o adversidad, Dios es el único refugio seguro para el que lo conoce; porque Él no desampara a quien le busca de verdad por medio de Jesucristo.
 
En los salmos no se niega la dificultad que pasa el adorador; y nunca se oculta la adversidad. Por el contrario, se reconoce que aquel que viene al Señor puede ser “pobre” o estar pasando por  “tiempo de angustia; pero con la diferencia de que, como creyente, tiene a Dios por su “refugio”.
 
Refugiarse es cubrirse o esconderse de algo; y para hacerlo debidamente se debe hallar un lugar u objeto que resista o sea capaz de contener lo que nos está afectando. Así como una cueva podría refugiarnos de la lluvia durante una tormenta en medio del bosque, o como el árbol de un oasis nos podría refugiar de los rayos del sol en medio del desierto; así también Dios es capaz de cubrirnos en medio de cualquier adversidad.
 
Si es por falta de recursos, Dios es el dueño del oro y la plata (Hageo 2:8); y si es por la angustia que trae el diario vivir, Él da paz que sobrepasa todo entendimiento (Filipenses 4:7). Ya sea que nos atormente algo físico o algo espiritual, Dios puede escondernos bajo Su poderosa presencia y protegernos para no ser afectados más allá de lo que podemos resistir; y todo este refugio solo viene en plenitud por medio de la fe en Cristo.
 
Líbrame de mis enemigos, oh Jehová; En ti me refugio” (Salmo 143:9).
 
 
08 de febrero de 2026

 
 
MISERICORDIA DEL CREADOR
 
Salmos 8:3-4 Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, La luna y las estrellas que tú formasteDigo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, para que lo visites?
 
 
Ante la majestuosidad del universo y la pequeñez del ser humano, el verdadero adorador mantiene una actitud de asombro y agradecimiento con Dios; porque los beneficios que ha recibido solo por ser persona, y la gracia que se le derramó por la obra de Cristo, lo llevan a exaltar a su Creador.
 
Este mismo texto del Salmo ocho en los versículos tres y cuatro, junto con el del versículo cinco, fue citado en el Nuevo Testamento para referirse a la humanidad de Jesús (Hebreos 2:6-8); y esto es porque el hecho de que el ser humano haya recibido tanta autoridad sobre la creación solo se cumple en plenitud en la persona de Jesucristo, quien es el único hombre totalmente santo y justo que ha vivido en esta tierra.
 
Pero, aunque los seres humanos hayan pecado y su autoridad este distorsionada, aún sigue siendo asombrosa la capacidad que Dios nos da a las personas para dominar sobre esta tierra; y esto debería avivar nuestro corazón en agradecimiento al Creador. Poder pensar, imaginar, crear, construir, investigar y muchas otras cosas, que los demás seres vivos solo realizan por mero instinto, es algo que debe llenarnos de gozo.
 
Es más, el poder someter y transformar muchas cosas a nuestro alrededor, siendo nosotros de un poder “menor que los ángeles” (Salmo 8:5), debe revelarnos el privilegio que Dios ha concedido a la humanidad.
 
Al final, el que Dios enviara a Su único Hijo como un ser humano, a pagar en su humanidad por nuestro pecado, debería llevarnos a vivir en eterno agradecimiento y alabanza para con el Creador.
 
¡Que Dios tan maravilloso, que ni siquiera a los ángeles que se rebelaron perdonó; pero que a mí, un simple ser humano, con la sangre preciosa de Su Hijo me redimió!
 
 

07 de febrero de 2026

 
 
DIOS VA MÁS ALLÁ DE LAS APARIENCIAS
 
Salmos 7:9 Fenezca ahora la maldad de los inicuos, mas establece tú al justo; Porque el Dios justo prueba la mente y el corazón.
 
 
La iniquidad y la justicia son más que simples conductas; porque el perseverar en el pecado, o el permanecer haciendo la voluntad de Dios, son comportamientos que brotan del corazón; por lo cual, ante el Dios que conoce el corazón, solo vale la justicia que se practica como consecuencia de haber sido transformado internamente por Cristo. 
 
David no sabía que nuestro Señor Jesucristo sería enviado a pagar por nuestro pecados; pero si entendía, por la obra del Espíritu Santo, que sus acciones justas eran examinadas por Dios hasta lo profundo de su ser, así como lo son las conductas pecaminosas del impío.
 
Esta convicción es la misma que el Espíritu Santo pone en el corazón de un creyente en Cristo, no permitiéndole aferrarse a una vida de apariencias; porque Dios mismo le da hambre y sed de justicia; y, luego de mostrarle que no puede ser tan justo como desearía, le hace venir a Cristo, para que sea justificado por Él.
 
¿Estaría dispuesto a que cada obra de su vida, por justa que parezca, sea probada por Dios? Recuerde que “el Dios justo prueba la mente y el corazón”. Muchas veces los actos más justos son solo por mantener una apariencia, o por conveniencia, o por vanagloria, o por calmar un poco la conciencia de pecado; y todo esto lo ve el Señor.
 
Solo viniendo a Cristo permaneceremos en la justicia de Dios, pues Cristo pagó con su vida en santidad y justicia, no solo para librarnos de la condenación por nuestros pecados, sino que también para liberarnos de una vida de meras apariencias, dándonos por Su gracia un nuevo corazón que le ame y que sea capaz de vivir en la voluntad del Señor.
 
Al que no conoció pecado (a Cristo), por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.” (2 Corintios 5:21).
 


 
06 de febrero de 2026

 
 
LLORAR ANTE DIOS
 
Salmos 6:8-9 Apartaos de mí, todos los hacedores de iniquidad; Porque Jehová ha oído la voz de mi lloroJehová ha oído mi ruego; Ha recibido Jehová mi oración.
 
 
Por más que nos mantengamos estables emocionalmente, mientras pasamos una dificultad, en algún momento podemos caer en gran tristeza; y si así sucede, debemos saber que si nuestro llanto es derramado ante Dios, con la esperanza y la fe puesta en Él, Su mano poderosa actuará sobre quienes buscan nuestro mal.
 
Parafraseando al pastor John Piper, él dijo: “no es bueno quejarse, pero si vas a hacerlo, hazlo ante Dios en oración”. Y así, como con la queja, del mismo modo sucede con el llanto. Aunque no es saludable que lloremos por cada dificultad; si hemos de llorar, hagámoslo ante nuestro Creador y Salvador.
 
La Biblia está llena de hombres y mujeres que, por fuertes que fueran, buscaban al Señor cuando sus ojos se humedecían por el sufrimiento. Esto también le sucedió a Jesús (Juan 11:35); y ratifica nuestra necesidad humana de llevar ante alguien nuestro dolor. ¿Quién mejor que Dios para llorar ante Él, si por medio de Cristo Él nos perdona y socorre?
 
No tema llorar, ni llore solo por temor; tema no aprovechar el momento para descargar el corazón ante aquel que nos dio vida eterna. Porque solo Él, para Su gloria, puede recoger nuestras lágrimas y contestar a nuestro clamor (Salmo 56:8).
 
 

05 de febrero de 2026

 
 
HABLAR PRIMERO CON DIOS
 
Salmos 5:2-3 Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, Porque a ti oraré. Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré delante de ti, y esperaré.
 
 
En vez de vivir diciendo públicamente que confía en Dios y aun así vivir bajo la ansiedad de su débil humanidad, el cristiano fiel prefiere buscar de forma íntima la guía de su Señor todos los días, antes que la voz del mundo o la suya misma le infunda temor o confusión.
 
Como muchos salmos que se atribuyen a David, este debió ser de un tiempo de mucha aflicción, tal vez de cuando era perseguido por el rey Saúl para quitarle la vida; pero en este, de manera muy clara, en medio de su necesidad, David le asegura al Señor que su clamor, su oración, su súplica le llegará de mañana, antes de hablar con cualquier persona.
 
David no solo estaba dispuesto a presentarle a Dios sus palabras, sino su propia vida; por ello dice: “De mañana me presentaré delante de ti”. Y todavía mejor era que no solo se presentaría y expondría su necesidad, sino que también esperaría a que Dios hiciera algo en él; por ello dijo: “y esperaré”.
 
Este es la verdadera motivación de un creyente para orar cada mañana: Los deseos de hablar con su Señor y de entregarle sus necesidades, las ganas de estar frente a su Dios con todo lo que se tiene y lo que se es, y la convicción férrea de que su Señor siempre tiene una provisión nueva para su vida cada día.
 
¿Por qué hablar primero con el familiar o el amigo, si él no tiene el poder para transformarme? ¿Por qué hablarnos a nosotros mismos, sabiendo lo frágil que es nuestra alma? Mejor presentemos nuestras palabras, nuestra vida y nuestra esperanza en primer lugar a Dios cada mañana; y, así, Él se glorificará en nosotros conforme a Su voluntad.
 
Sigamos el ejemplo de nuestro Salvador, de quién dice la Biblia: “Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba” (Marcos 1:35).
 
 

04 de febrero de 2026

 
 
LA ALEGRÍA MÁS GRANDE
 
Salmos 4:7-8 Tú diste alegría a mi corazón Mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mostoEn paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado.
 
 
Para poder dormir en paz es necesario haber tenido alegre el corazón durante el día; pero esto solo será constante cuando nuestra alegría no dependa de lo que poseemos, como todo el mundo lo hace, sino de lo que somos en Cristo, por Su obra redentora.
 
Es necesario probar nuestro corazón en medio de las circunstancias adversas y ver si realmente nuestra más grande fuente de gozo viene de Dios; porque de lo contrario nuestro corazón se deprimirá cuando nos falte aquello de este mundo en lo que hayamos puesto nuestros ojos, y esto seguramente nos quitará la paz durante la noche.
 
La falta de sueño, o el mal dormir, puede ser la demostración de un alma insatisfecha; y el alma que pone su mayor gozo en algo o en alguien de este mundo, muy posiblemente podría verse sin la alegría diaria que produce la paz nocturna. 
 
Solo al percibir la gracia y el amor de Dios por medio de Jesucristo, al librarnos de la condenación por nuestro pecado y darnos vida nueva, nuestra alegría será mayor que la del mundo; y podremos decir como el salmista: “En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado
 
¿Usted necesita abundancia de comida, vestido, deleites, propiedades, amistades, relaciones, reconocimientos o lujos para estar muy alegre? Si es así, su alegría nunca será constante y su sueño será escaso o muy poco reconfortante; pero si su alegría gira en torno a la bendición eterna de haber sido reconciliado con Dios, y de mantener una relación constante con Él, vivirá alegre y dormirá en paz.
 
La esperanza de los justos es alegría; Mas la esperanza de los impíos perecerá” (Proverbios 10:28).
 
 

03 de febrero de 2o26

 
 
LO QUE SE DICE DE MÍ
 
Salmos 3:2-3 Muchos son los que dicen de mí: No hay para él salvación en Dios. Selah. Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; Mi gloria, y el que levanta mi cabeza.
 
 
Para que el creyente se mantenga en el gozo de su Señor no necesita escuchar que otros hablen bien de él, sino recordarse constantemente a sí mismo el bien que Dios tiene a su disposición, de acuerdo a Su voluntad y por la obra redentora de Su Hijo Jesucristo.
 
Al igual que los otros salmos este es una oración para ser cantada; y, al inicio, se le da la autoría a David; pero, también al inicio, se revela que David lo escribió en un momento muy doloroso para su vida, cuando su propio hijo lo perseguía para exterminarlo y quedarse con el trono de Israel.
 
¿Cómo le es posible orar cuando su propio hijo lo quiere matar? Aún más ¿Cómo le es posible cantar a Dios en una situación tan dramática y peligrosa? La respuesta está en que David seguía el impulso divino del Espíritu Santo que lo llevaba a proclamar lo que Dios es, lo que Dios hacía sobre él y lo que Dios tenía como propósito en su vida, y no solo a confesar lo duro de su situación.
 
Orar y cantar a Dios, proclamando las bondades y bendiciones que Él nos da en Cristo, no es en un acto de positivismo humanista; porque debe incluir también una buena parte de confesión personal ante Dios de las dificultades que pasamos, especialmente cuando estas nos vienen de forma muy dolorosa y cuando nos están saturando de información que nos deprime y nos tienta a desconfiar del Señor, como seguramente pasaba con la información que le traían a David acerca de los planes macabros de su hijo.
 
Pero de nada sirve que confiese al Señor mi dificultad y mi condición en medio de la misma, si no he de confesar Sus atributos, contrastando lo que los demás dicen con lo que Dios ha dicho de mí por amor a su Hijo Jesucristo, mi Redentor. 
 
Se piensa que esta era la razón del uso de la expresión hebrea “Selah” en los salmos: Un cambio en el ritmo del canto, ligado al cambio emocional que produce el contrastar una forma de pensar con otra; y, en este caso, David contrastó lo que los demás le decían con lo que Dios mismo le proclamaba con Su amor protector y restaurador.
 
Si realmente Cristo es el Señor de su vida, en vez de vivir proclamando el mal y el temor que el mundo siempre nos querrá infundir, cante junto con David: “Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; Mi gloria, y el que levanta mi cabeza
 
 
02 de febrero de 2026

 
 
EL HIJO DE DIOS
 
Salmos 2:12 Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino; Pues se inflama de pronto su ira. Bienaventurados todos los que en él confían.
 
 
Jesucristo es el único Hijo de Dios; por lo cual, siendo Dios junto con el Padre y el Espíritu Santo, es el único que aplaca la justa ira divina sobre nosotros por nuestro pecado; y, por ello, solo aquel que confía su vida a Él es realmente feliz.
 
Este salmo comienza confesando la rebeldía generalizada de la humanidad en contra de Dios: “¿Por qué se amotinan las gentes, Y los pueblos piensan cosas vanas?” (Salmo 2:1); para luego ir mostrando como esa rebeldía es “Contra Jehová y contra su ungido” (Salmo 2:2-3)contra el rey de Israel de entonces (Salmo 2:6), que era una referencia tipológica que apuntaba especialmente al Mesías ungido que vendría para salvar al pueblo de Dios; por ello el salmo habla de la rebelión humana contra Jesucristo, contra el único Hijo de Dios por naturaleza divina (Salmo 2:7; Hechos 13:33; Hebreos 1:5; 5:5).
 
Después, guiado por el Espíritu Santo, el salmista confiesa el poder de Dios para juzgar a quienes aborrecen al Señor y aman el pecado; mostrando Su autoridad para turbarlos y para finalmente juzgarlos por medio de Jesucristo (Salmo 2:4-5, 8-10).
 
Esto debería llevarnos a servirle al Señor y a alegrarnos en Él (Salmo 2:11); porque ha descargado toda Su autoridad en la persona de Jesucristo, quien ha de juzgar a los vivos y a los muertos; pero también porque Jesucristo es quien ahora nos puede salvar del pecado que atrae la ira de Dios sobre nuestras vidas. 
 
No nos engañemos debido al pecado que reina en la humanidad; porque aunque parezca que las personas pueden vivir muy bien sin el salvador, y hasta en abierta oposición y burla contra Él, nunca agradaremos a Dios ni recibiremos la felicidad que Él da si no nos rendimos a Su Hijo Jesucristo.
 
Ahí está la clave de la felicidad o de la amargura eterna, en honrar o deshonrar a Jesucristo;  porque Él mismo lo aclaró diciendo “esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas” (Juan 3:19). “Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino” (Salmo 2:12).
 
  

01 de febrero de 2026

 
 
LA FELICIDAD DE AGRADAR A DIOS
 
Salmos 1:1-3 Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentadoSino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará.
 
 
La verdadera felicidad del alma consiste en percibir el amor y la ayuda divina que vienen como consecuencia de agradar al Señor.
 
Este salmo deja muy claro que la verdadera prosperidad en esta vida es la que viene de la mano de Dios y que es una consecuencia natural de vivir para agradarlo a Él. Esto no es lo que la mayoría entiendepero si es lo que el verdadero cristiano debería saber; porque para el creyente su vida de santidad es una necesidad imperante a satisfacer, por amor al Señor.
 
Para el hijo de Dios “en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche”; y esto lo lleva a aborrecer el pecado y la compañía de quienes lo inducen al pecado. Es por ello que el creyente vive como el árbol al que le llega una corriente de agua continua, porque permanece empapado de la Palabra de Dios; y, como es lógico, al ser guiado por el Señor, “lo que hace, prosperará”.
 
Es triste ver como muchos solo enfocan su búsqueda de felicidad en la prosperidad temporal y no buscan ser felices en Dios; para que Él, por Su favor soberano, los prospere. Tal vez un motivo por el cual no lo hacen, además de no amar verdaderamente aSeñor, es que no desean esperar hasta que Dios decida prosperarlos conforme a Su voluntad. El verdadero creyente sabe “Que da su fruto en su tiempo”, y que el tiempo lo decide su Señor.
 
¿Quiere verdadera prosperidad? ¿Quiere gozo continuo y resultados de su trabajo a su debido tiempo? Venga a Cristo, quien es la fuente eterna de bendición; y permanezca deleitándose en Él, por medio de Su Palabra, de la oración y del vivir para Su gloria.
 

 


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