Herederos de Dios y Coherederos con Cristo (Romanos 8:16-17)
HEREDEROS DE DIOS EN CRISTO
"El Espíritu mismo da testimonio a nuestro
espíritu, de que somos hijos de Dios.
Y si hijos, también herederos; herederos de
Dios y coherederos con Cristo" (Ro.8:16-17)
SOBREABUNDANTE GRACIA EN CRISTO
"en quien tenemos redención por su sangre,
el perdón de pecados según las riquezas de
su gracia, que hizo sobreabundar para con
nosotros en toda sabiduría e inteligencia" (Ef.1:7-8)
QUE LA GRACIA REINE Y NO EL PECADO
"la ley se introdujo para que el pecado
abundase; mas cuando el pecado
abundó, sobreabundó la gracia; para que...
la gracia reine ...mediante Jesucristo" (Rom.5:20-21)

 


23 de junio de 2026

 
 
DIOS RESPONDE POR EXALTARSE
 
Salmos 143:1, 11-12 Oh Jehová, oye mi oración, escucha mis ruegos; respóndeme por tu verdad, por tu justiciaPor tu nombre, oh Jehová, me vivificarás; por tu justicia sacarás mi alma de angustiaY por tu misericordia disiparás a mis enemigos, y destruirás a todos los adversarios de mi alma, porque yo soy tu siervo.
 
 
La oración debe ser levantada sobre la misma base por la que Dios siempre responde, la cual es que Él sea exaltado en el ejercicio de Sus atributos.
 
Este salmo inicia y culmina citando atributos de Dios como fundamento sólido del clamor a Él; porque la oración, como toda actividad dirigida hacia Dios, debe centrarse en Él, aunque quien ora este pidiendo algo para sí mismo.
 
La adoración envuelve cada aspecto de la vida del cristiano, incluyendo la misma base de la actividad de la oración; por ello, al pedir, el salmista implora a Dios diciendo: “por tu verdad” “por tu nombre” “por tu justicia” y “por tu misericordia”.
 
Nunca debemos pedir con base en nuestros atributos; ya que ante Dios no somos dignos de que Él nos responda. Incluso, el cristiano no debe pedir por su buena conducta, o por su santidad, o por su obediencia; porque no llegan a la medida demandada por Dios; y, porque al hacerlo así, en vez de exaltar al Señor, el cristiano se estaría exaltando a sí mismo.
 
Por el contrario, el cristiano verdadero pide “en el nombre de Cristo”; que es lo mismo que pedir algo a Dios “por su nombre”. Porque Cristo si exhibe a plenitud la gloria divina y es quien nos ha dado acceso al Señor por medio de su sacrificio perfecto en la cruz.
 
Siempre que implore en su petición a Dios por una necesidad personal, no lo haga solamente con fervor, paciencia y disposición a obedecerle, que son maneras de exaltar a Dios en la oración; también relacione claramente al menos una característica del Señor con cada tipo de petición que le eleva; y hágalo en el nombre de Cristo, para que Él sea exaltado. Porque exaltarse a Sí mismo es la principal razón por la cual el Señor responde.
 
 

22 de junio de 2026

 
 
LO QUE NO PERDEREMOS
 
Salmos 142:5 Clamé a ti, oh Jehová; Dije: Tú eres mi esperanza, Y mi porción en la tierra de los vivientes.
 
 
La relación con Dios, por medio de la fe en Cristo, es lo único que ni las más terribles circunstancias de esta vida nos podrán arrebatar.
 
Este versículo es traducido en la versión Palabra de Dios para Todos (PDT) así: “Por eso pido tu ayuda, Señor, tú eres mi refugio; eres todo lo que tengo en este mundo”. Aquí se muestra como el creyente verdadero encuentra refugio y esperanza en Dios, por ser lo único que no le puede ser arrebatado en esta vida.
 
El salmo fue escrito desde una situación extrema de persecución y dificultad, en la cual el autor del salmo había perdido todo y se encontraba habitando en una cueva (Salmo 142:1). El salmista experimentaba gran angustia (Salmo 142:2-3) y se había dado cuenta que no tenía a nadie, humanamente hablando, que lo ayudara o lo defendiera (Salmo 142:4). Es por ello que, al clamar a Dios, el salmista debe reconocer: “eres todo lo que tengo en este mundo” (Salmo 142:5 NVI).
 
Al final, luego de pedir a Dios que lo librara de los que lo perseguían, el salmista termina proclamando: “Porque tú me serás propicio” (Salmo 142). Y lo hizo porque sabía que solo en el Señor hay verdadero refugio; y que solo Él, por Su bondad, puede transformar las circunstancias.
 
Esta debe ser nuestra actitud al orar durante las circunstancias adversas en nuestra vida, cuando experimentamos grandes pérdidas de salud, financieras, familiares, o de cualquier otro tipo. Debemos enfocar nuestra mirada hacia el único que no nos puede ser arrebatadoporque Él mismo se nos ha dado a través de la obra redentora de Su hijo Jesucristo. Debemos contemplarlo y amarlo como nuestra verdadera posesión; para poder refugiarnos en Él en la adversidad y recibir de Él la solución a su debido tiempo.
 
No importa que tan terrible sea su circunstancia, si Cristo lo ha redimido de sus pecados, usted tiene el más grande tesoro en su vida: La presencia de Dios. Refugíese en Él, en oración y estudio de Su Palabra; y espere de Él su respuesta.
 
 

21 de junio de 2026

 
 
ORANDO POR SANTIDAD
 
Salmos 141:3-5 Pon guarda a mi boca, oh Jehová; guarda la puerta de mis labios. No dejes que se incline mi corazón a cosa mala, a hacer obras impías con los que hacen iniquidad; y no coma yo de sus deleitesQue el justo me castigue, será un favor
 
 
Al pedir a Dios que nos guarde para no caer en la tentación, debemos saber que Él puede respondernos a través de personas que nos corrijan.
 
Es hermoso leer el clamor del salmista para que Dios no deje que su corazón se incline “a cosa mala, a hacer obras impías con los que hacen iniquidad. Pero más hermosa aún es su disposición a ser corregido para agradar a Dios, considerando el castigo como “un favor” y la reprensión como “excelente bálsamo” (Salmo 141:5).
 
Es lamentable que otra versión bíblica haya traducido así el versículo cinco: “Que la justicia me golpee, que el amor me reprenda; pues impersonaliza la reprensión, como si no tuviéramos que ser corregidos por alguien de parte de Dios. La disposición del creyente para con Dios debe incluir el amar a quienes lo corrigen, para poder agradar al Señor; así como se proclama en Proverbios 9:8Corrige al sabio, y te amará”.
 
Si oramos a Dios para agradarle, debemos pedirle que nos haga cada vez más como Él, cada vez más santos; y si clamamos por santidad, debemos pedirle que nos dé fortaleza para resistir la tentación, y sabiduría para huir de ella cuando sea conveniente. Pero si oramos por esta clase de actitud, debemos estar listos para que Dios nos envíe personas que nos muestren aquello que nosotros pasamos por alto, y que nos corrijan; porque solo así desarrollaremos un corazón humilde, que sirva de base para una verdadera vida en santidad.
 
No nos desanimemos al ser corregidos, más bien miremos la corrección como una valiosa respuesta de Dios a nuestro deseo de ser cada vez más como nuestro Señor Jesucristo; lo cual debe ser el deseo de todo aquel que verdaderamente se sabe perdonado por Dios. 
 
 

20 de junio de 2026

 
 
DIOS PROTECTOR
 
Salmos 140:1-2 Líbrame, oh Jehová, del hombre malo; Guárdame de hombres violentos, los cuales maquinan males en el corazón, cada día urden contiendas.
 
 
La maldad del ser humano solo puede ser contenida por un Dios soberano que, sin contaminarse con el pecado, pone límites al pecador para favorecer a Su pueblo.
 
Es innegable que algunas personas profundizan más que las demás en el ejercicio del pecado, y llegan a ser un factor desestabilizador de familias y sociedades. Pero la Biblia aclara de muchas maneras que esta maldad no se sale nunca del control soberano de Dios; por ejemplo, en Proverbios 16:4 se proclama: “Todas las cosas ha hecho Jehová para sí mismo, y aun al impío para el día malo”.
 
La persona impía, sin piedad o sin medida en el ejercicio de su maldad, actúa ejerciendo el deseo de su corazón; pero Dios usa sus maquinaciones para obrar Su plan sobre la misma humanidad. Ejemplo de esto es la maldad de los hermanos de José para con él, la maldad de Faraón para con Moisés y su pueblo, y la maldad que Herodes, Pilatos y los líderes Judíos ejercieron contra Jesús; todas fueron terribles, pero ninguna se salió del propósito de Dios.
 
Esta convicción debe llenar el corazón del cristiano cuando ora; ya que sabe que su Señor sufrió a manos de impíos, pero que nunca fue por impotencia o negligencia divina, sino por Su propósito de salvarnos. Es más, el mismo Señor Jesús, al enseñar como orar, nos mandó a pedir: “Líbranos del mal” (Mateo 6:13 RV1960), que más exactamente debería traducirse: “líbranos del maligno” (Mateo 6:13 NVI).
 
Por más difícil que se tornen nuestras vidas a causa de la maldad de otros en nuestra contra, siempre debemos confiar en que Dios está al control, incluso de los impíos. Solo debemos orar a Dios, quien “dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman” (Romanos 8:28 NVI).
 
 

19 de junio de 2026

 
 
DIOS OMNIPRESENTE Y OMNISCIENTE
 
Salmos 139:7 Oh Jehová, tú me has examinado y conocido¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?
 
 
La realidad de un Dios que está en todo lugar a donde vamos, y que conoce hasta lo más profundo de nuestro ser, nos debe impresionar y alentarnos a obedecerlo.
 
El salmista detalla la forma en que Dios sabe todo de él, tanto de su manera de actuar como de su forma de pensar y sentir; esto lo maravilla hasta el punto de expresar: “Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; alto es, no lo puedo comprender” (Salmo 139:6).
 
Y luego de su asombro, el autor del salmo comienza a afirmar la compañía permanente de Dios en su vida, incluso desde el vientre de su madre; y llega hasta el punto de estallar en alabanza diciendo: “Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien” (Salmo 139:14).
 
Esto debería suceder en todo cristiano sincero cuando contempla las implicaciones prácticas de los atributos de Dios sobre su vida, no viendo la omnipotencia y la omnisciencia de Dios solamente como parte de un conocimiento doctrinal que debe tener. Porque tanto el asombro como la alabanza parten de un corazón saturado del conocimiento del Señor; y desembocan en una vida de obediencia a Él.
 
Cada vez que meditamos en el Señor deberíamos decir como el salmista: “¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos! Si los enumero, se multiplican más que la arena; Despierto, y aún estoy contigo” (Salmo 139:17-18). Y al final, ya que Él nos conoce mejor, deberíamos terminar pidiéndole que nos examine y que nos guíe en Su voluntad, para obedecerle (Salmo 139:23-24).
 
Cristo no murió solo para salvarnos de la condenación, dejándonos luego a nuestro criterioÉl pagó para que podamos vivir cada día más conscientes de quien es Dios; y para que por medio del Espíritu Santo vivamos siempre en la alegre y asombrosa necesidad de obrar según Su voluntad.
 
 

18 de junio de 2026

 
 
DIOS SIEMPRE RESPONDE
 
Salmos 138:3 El día que clamé, me respondiste; Me fortaleciste con vigor en mi alma.
 
 
El clamor genuino del creyente en Cristo, al orar, siempre será respondido por Dios primeramente con fortaleza para su alma.
 
El salmista ora con el entusiasmo de quien no duda de las respuestas de Dios, lo cual le da fuerzas para alabar al Señor delante de los supuestos “dioses” del mundo (Salmo 138:1)y para proclamar como Dios debe ser exaltado hasta por los reyes de la tierra (Salmo 138:4-5).
 
El salmista conoce la misericordia y fidelidad de Dios (Salmo 138:2) y sabe que siempre atiende con prontitud a quienes se humillan ante Él (Salmo 138:6). El salmista, como el cristiano genuino, entiende que Dios tiene el propósito de glorificarse en su vida (Salmo 138:8); y que no lo dejará hasta cumplirlo.
 
Todos estos elementos de fe son plenamente establecidos en el corazón del creyente en Cristo cuando medita en Dios a través de Su Palabra, la Biblia; y esto le lleva a orar con confianza en medio de toda situación de angustia, porque sabe que su Señor inmediatamente lo vivificará por la fe (Salmo 138:7), del mismo modo que lo hizo cuando le dio la salvación en Cristo.
 
Nunca debemos dudar de la disposición de Dios por respondernos; porque si nos acercamos a Él por medio de la fe en Cristo, con una actitud humilde, confiando en Su propósito para nuestras vidas y convencidos de la fidelidad del Señor, siempre recibiremos una respuesta; siempre nos levantaremos de orar “con vigor en el alma”.
 
No deje de orar y recibirá la fortaleza que solo Dios sabe, puede y quiere dar a su alma. 
 
 

17 de junio de 2026

 
 
NOSTALGIA DE LA PRESENCIA DE DIOS
 
Salmos 137:1 Junto a los ríos de Babilonia, Allí nos sentábamos, y aun llorábamos, Acordándonos de Sion.
 
 
Añorar el restablecer la relación con Dios, por la eternidades a lo que apunta el anhelo del judío exiliado por volver a Jerusalén en el Antiguo Testamento.
 
Aunque antes de su conversión a Cristo el creyente no hubiera experimentado la plena comunión celestial con Dios, como todo ser humano, si traía en lo profundo de su ser esa nostalgia interna por regresar al paraíso perdido por Adán y Eva al pecar contra Dios. Es por ello que, aunque todos pecan por naturaleza, todos buscan un camino que compense la satisfacción interna de una relación plena con Dios.
 
Unos buscan satisfacer esta necesidad de comunión con Dios a través de sus relaciones con las demás personas, o buscando felicidad en los objetos o en las actividades; pero siempre tratando de trascender a su vida mortal llena de frustración por el pecado. Aun así, muchos terminan cayendo en depresión y falta de satisfacción; por lo cual, hasta las personas que trabajan motivando a los demás terminan deprimidas y pueden llegar al suicidio; porque no saben que lo que añoran es una relación genuina con el Dios de la Biblia.
 
Canciones nostálgicas, vicios, tensión emocional patológica y relaciones interpersonales enfermizas; todas son consecuencias de no estar en plena certidumbre de paz con Dios por medio de Jesucristo; todas son manifestaciones que se asemejan al llanto de los judíos exiliados en Babilonia por querer regresar a lo que habían experimentado de Dios en Sion, en Jerusalén.
 
El ser humano debe venir a Cristo para dejar la vida deprimida por el pecado; y el cristiano apesadumbrado debe recordar que su satisfacción no está en este mundo, sino en el venidero, para así disfrutar en Dios del gozo anticipado de Su presencia eterna, por medio de la oración y del estudio de Su Palabra. 
 
No se deprima, Cristo aseguró haber venido para que Su gozo esté en nosotros y que nuestro gozo en Él sea cumplido. (Juan 15:11).
 
 

16 de junio de 2026

 
 
DIOS ES BUENO Y DIGNO DE ALABAR
 
Salmos 136:1 Alabad a Jehová, porque él es bueno, Porque para siempre es su misericordia.
 
 
La bondad de Dios demostrada en Su obra creadora y redentora debe estimularnos a alabarlo, porque para siempre es Su misericordia.
 
El salmista repite al final de cada versículo “porque para siempre es su misericordia. Al inicio lo hace mientras describe la obra creadora de Dios; pero luego lo hace relatando la forma como Dios liberó al pueblo judío de Egipto. Ambas obras divinas, tanto la creación como la redención de Su pueblo, son muestras de la gran misericordia de un Dios bueno.
 
Este es un muy buen instructivo de alabanza para el cristiano, quien debería alabar a Dios y considerar Su bondad, no solo porque Dios le sustenta sus necesidades, sino porque le creó y le rescató en Cristo. Para describir el sustento que Dios da, el salmista dedica un versículo, el Salmo 136:25; en el cual habla más precisamente de la obra providencial de Dios sobre todos los seres vivos para sustentarlos.
 
¿Cómo no alabar a un Dios que es realmente bueno? Pero, también, ¿Cómo considerar la bondad de Dios si no meditamos en Su misericordia al darnos la existencia y al rodearnos de Su maravillosa creación?. Además, ¿Cómo no alabarle si profundizamos más allá de Su creación y meditamos en la forma como nos liberó de la esclavitud del pecado por medio de Jesucristo? ¡Él es bueno en gran manera y digno de alabar!
 
No permita que las circunstancias adversas y temporales de esta vida distorsionen su visión de la bondad de Dios y le impidan gozarse en Él. Medite en como Él lo creó y lo redimió en Cristo; profundice en Su bondad y alábelo, “porque para siempre es su misericordia”.
 
 

15 de junio de 2026

 
 
ADORACIÓN VIVA
 
Salmos 135:15-19 Los ídolos de las naciones son plata y oro, Obra de manos de hombresTienen boca, y no hablan; Tienen ojos, y no ven;  Tienen orejas, y no oyen; Tampoco hay aliento en sus bocas.  Semejantes a ellos son los que los hacen, Y todos los que en ellos confíanCasa de Israel, bendecid a Jehová; Casa de Aarón, bendecid a Jehová
 
 
Solo la relación espiritual con el Dios verdadero, el cual es Espíritu, produce verdadera alabanza y adoración; todo lo demás es idolatría.
 
Este es otro salmo que hace un llamado a alabar a Dios. Pero, antes de finalizarlo, el salmista describe lo ilógico del culto idolátrico dirigido hacia estatuas sin vida. En el salmo se ilustra con claridad la diferencia entre un supuesto “dios”, que se parece mucho al ser humano pero que no tiene vida, y el Dios verdadero, que sin tener un cuerpo físico, como el ser humano, si tiene la capacidad de relacionarse con él y recibir su adoración.
 
Dios creó al ser humano a su “imagen”, conforme a su “semejanza” (Génesis 1:26), para relacionarse con él; y no hay necesidad de una estructura física para hacerlo. Lo curioso del asunto es que el humano, desenfrenadamente embelesado con la creación, ha preferido usar estructuras físicas que él mismo manipula, haciéndolas parecidas a él, con el fin de constituirlas como su “dios”. Esto es pecado en dos sentidos: El primero es querer usurpar el poder creador de Dios para relacionarse con un ser diferente; y el segundo es preferir la creación antes que al creador; es rebeldía completa contra Dios.
 
Hoy, en muchos entornos religiosos que poseen una estructura lógica mínima, ya no se rinde culto a objetos; pero, al depender de un objeto o de una persona, haciendo de ello la fuente final del gozo personal, se cae en una idolatría igualmente aborrecible. Ni siquiera el amor hacia el familiar más cercano, ni la admiración hacia la persona más ejemplar, ni mucho menos la dependencia de los elementos más básicos para vivir, pueden reemplazar la relación con Dios como la fuente de nuestra satisfacción plena.
 
Si en verdad quiere alabar al Señor, cerciórese de que usted tenga a través de Jesucristo una relación correcta con Él; porque lo demás es idolatría. 
 
 

14 de junio de 2026

 
 
TIEMPOS PARA DIOS
 
Salmos 134:1 Mirad, bendecid a Jehová, Vosotros todos los siervos de Jehová, Los que en la casa de Jehová estáis por las noches
 
 
La adoración brinda un deleite especial en los momentos en los que la mayoría se ocupa en satisfacer sus necesidades personales.
 
Algunos comentaristas bíblicos afirman que “los que estaban en la casa de Jehová por las noches” eran los levitas que trabajaban como centinelas en turno nocturno; y otros piensan que son los peregrinos que llegaban de lejos a Jerusalén buscando adorar al Señor aún por las noches.
 
Lo cierto es que a estas personas el salmista les hace un llamado: “Alzad vuestras manos al santuario, bendecid a Jehová” (Salmo 134:2). Porque un verdadero adorador, un apasionado siervo de Dios, no podía desaprovechar el estar en el lugar oficial de culto sin rendirse en adoración ante el Señor, no importando que fuera de noche.
 
Esto sigue siendo un principio aplicable al creyente de hoy, al que se sabe perdonado, transformado y bendecido en Cristo, al que esta apasionadamente agradecido con Dios por haber sido redimido en la cruz y no quiere desaprovechar su tiempo libre en satisfacer sus deseos egoístas. Es así como, mientras los demás descansan o se relajan según el mundo, el cristiano halla descanso y deleite en adorar al Señor, en escudriñar y meditar en la Palabra de Dios, y en orar fervientemente.
 
El último verso del salmo que dice: “Desde Sion te bendiga Jehová, El cual ha hecho los cielos y la tierra” (Salmo 134:3). Sobre todo hoy en día, cuando ya no miramos hacia el templo de Jerusalén, esto significa que desde la relación con Dios, en los momentos especiales, personales y congregacionales, el Señor nos llenará aún más del gozo de Su presencia.
 
Si usted aparta tiempo libre, descansos u horas vacantes para adorar el Señor, recibirá mayores manifestaciones de Su amor, al tener una comunión apasionada con Él. Recuerde a Cristo, que no tenía tiempo libre en su ministerio, “Mas él se apartaba a lugares desiertos, y oraba” (Lucas 5:16).
 
 

13 de junio de 2026

 
 
ARMONÍA DIVINA
 
Salmos 133:1 ¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es Habitar los hermanos juntos en armonía!
 
 
La presencia de Dios, dada por la fe en Cristo, no solo es para el gozo individual, sino también para la convivencia en armonía de quienes le invocan.
 
Los ejemplos que da el salmista buscan mostrar la cobertura total de Dios sobre Su pueblo: Primero, indica como el aceite, durante la consagración sacerdotal, debía cubrir la totalidad del cuerpo (Salmo 133:2); y, luego, menciona un rocío que cubre desde el monte de Hermón, al norte, hasta los montes de Sion, al sur (Salmo 133:3).
 
Estas dos comparaciones tienen como fin resaltar la obra maravillosa del Señor para mantener unido a Su pueblo. No solo se trata de un llamado a llevarse bien; sino de un impulso a buscar que Su presencia obre, venciendo las diferencias y molestias que normalmente se producen en todo grupo de personas.
 
En medio de una congregación cristiana siempre habrá la posibilidad de discordias o conflictos; y en medio de estas circunstancias, por su mansedumbre y prudencia, resultará evidente quienes son realmente cristianos (1 Co 11:19). Nunca se debe olvidar que el llamado en Cristo es a amarnos los unos a los otros (Juan 15:17) y que este amor incluye perdón, paciencia, tolerancia y humildad. Claro, estas actitudes solo serán permanentes si se dan como fruto de la obra del Espíritu Santo (Gálatas 5:22-23).
 
Esta armonía divina no solo se da como resultado de nuestro esfuerzo por vivir en paz; sino que, más bien, viene como consecuencia de nuestra búsqueda constante de la llenura del Espíritu Santo, por medio de la meditación bíblica y la oración en comunidad. 
 
Solo el Espíritu de Dios puede mantenernos en armonía, hasta el punto de darnos deleite estando juntos. Esto es lo que sucede cuando Él obra en medio de nuestras relaciones.
 
 

12 de junio de 2026

 
 
PRIMERO DIOS
 
Salmos 132:3-5 No entraré en la morada de mi casa, ni subiré sobre el lecho de mi estrado; no daré sueño a mis ojos, ni a mis párpados adormecimiento, hasta que halle lugar para Jehová, morada para el fuerte de Jacob.
 
 
Disponer tiempo y lugar para buscar que Dios habite con agrado en nuestra vida, antes de buscar nuestro beneficio, corrobora nuestro llamado en Cristo.
 
Esta frase de David fue citada por el salmista para mencionarle al Señor sobre este De cómo juró a Jehová, y prometió al Fuerte de Jacob” (Salmo 132:2); para que en ese momento que ellos ya disfrutaban de todo el sistema de adoración que David anheló restaurar, pudieran pedirle: “Por amor de David tu siervo no vuelvas de tu ungido el rostro” (Salmo 132:10); y para que así pudieran estar seguros del favor de Dios sobre sus vidas.
 
Dios respondió afirmativamente ante esta iniciativa, asegurándoles Su favor; pero si se mantenían fieles a Él (Salmo 132:12). Hoy nuestro David es Cristo; porque el Señor es su descendiente en lo humano y el Hijo de Dios en su naturaleza divina. Cristo es mayor que David en cuanto el celo por restaurar el favor y la presencia de Dios en medio de su pueblo; ya que Él mismo se humilló para habitar en medio de nosotros y se sacrificó en la cruz para asegurarnos que pudiéramos disfrutar de la obra del Espíritu Santo por medio de la fe en Él.
 
Pero así como Dios no esperaba de los judíos una actitud diferente a la que tuvo David, tampoco espera que quienes nos llamamos cristianos andemos por el mundo sin pasión por el Señor, por Su reino y por Su gloria en medio de nosotros; ya queaunque esto no nos excluya del nuevo pacto por la sangre de Cristo, mostraría que no lo valoramos.
 
Si Cristo, Su reino y Su gloria son su pasión, Dios será el primero en recibir tiempo y lugar cada día de su vida; porque ni el descanso ni los bienes de esta vida son tan deleitosos como la relación con Él. 
 
No descanse hasta hallar lugar y tiempo para Dios en su vida; y así descansará en Él.
 
 

11 de junio de 2026

 
 
ESPERANDO EN SILENCIO
 
Salmos 131:1-2 Jehová, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron; ni anduve en grandezas, ni en cosas demasiado sublimes para mí. En verdad que me he comportado y he acallado mi alma como un niño destetado de su madre; como un niño destetado está mi alma.
 
 
La capacidad de aguardar pacientemente a que Dios nos responda se perfecciona cuando silenciamos todo cuestionamiento y descansamos como niños en Sus brazos.
 
El salmista ve al niño recién destetado como una muy buena ilustración del reposo de quien verdaderamente confía en Dios; y sabemos esto porque en el primer versículo expone con claridad esta confianza, indicando que ella le evitó la búsqueda desesperada de grandezas.
 
Debemos entender que lo que vio el autor del salmo probablemente fue como un niño pasaba de demandas egoístas al aquietamiento en su ser interior, a la quietud y tranquilidad que le producía la compañía de la madre luego del momento de ser amamantado y mientras esperaba ser alimentado de nuevo, o al ser abrazado y consentido por ella durante la etapa del destete o del dejar de ser amamantado. En todo caso, descansa al confiar en su madre.
 
Esto dice mucho de cómo debemos ejercitarnos en la fe; y muestra como una persona que sabe orar, y esperar en Dios con paciencia, es mucho más sabia que aquella que le demanda irrespetuosa y egoístamente a Dios; ya que esta última actúa como lo haría un niño que aún no ha aprendido a identificar cuando está en los brazos de la que lo ha amamantado.
 
Conociendo la fidelidad de Dios en Cristo y experimentando de continuo su amoroso cuidado, podemos llegar a esperar con la paciencia y mansedumbre que da su Espíritu, hasta que se nos responda. Esto nos librará de angustias y glorificará aún más al Señor. 
 
 

10 de junio de 2026

 
 
CORAZÓN PERDONADO
 
Salmos 130:1, 3-4 De lo profundo, oh Jehová, a ti clamo. Jehová, si mirares a los pecados, ¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse? Pero en ti hay perdón, Para que seas reverenciado.
 
 
La oración de quien se sabe perdonado por Dios es tan genuina e intensa como profundo es su amor por Cristo; porque Él pagó por su perdón.
 
La oración debe ser intensa: “Señor, oye mi voz; Estén atentos tus oídos a la voz de mi súplica” (Salmo 130:2). La oración debe ser expresión de genuina dependencia de Dios: “Esperé yo a Jehová, esperó mi alma; en su palabra he esperado. Mi alma espera a Jehová más que los centinelas a la mañana, más que los vigilantes a la mañana” (Salmo 130:5-6). Y la oración debe ser el mecanismo gozoso a través del cual se conozca mejor el carácter de Dios: “Espere Israel a Jehová, Porque en Jehová hay misericordia, Y abundante redención con él; y él redimirá a Israel De todos sus pecados” (Sal.130:7-8).
 
Todo esto es cierto; pero solo se dará en la medida en que se ame profundamente a Cristo por Su obra redentora. Porque a través de Él recibimos el perdón.
 
Todo este fervor al orar solo fluirá de nuestro corazón cuando entendamos, valoremos y exaltemos a Cristo como nuestro redentor.
 
Busquemos entonces la seguridad de la fe en Cristo, para que nuestras palabras a Él sean verdadera oración, para que sean la oración de un corazón perdonado.
 
 

09 de junio de 2026

 
 
DIOS LIBERA DEL DOLOR
 
Salmos 129:2,4 Mucho me han angustiado desde mi juventud; Mas no prevalecieron contra míJehová es justo; Cortó las coyundas de los impíos.
 
 
El tormento continuo sobre el creyente debe conducirlo a depender firmemente del Señor; porque Dios es el único que le garantiza el ser liberado del dolor, ahora o en la eternidad, pero a través de Cristo.
 
Este salmo está escrito para que los israelitas se identificaran con su padecimiento en manos de otros pueblos, y para proclamar la liberación por parte de Dios; lo sabemos porque el primer versículo dice: “Mucho me han angustiado desde mi juventud, Puede decir ahora Israel”.
 
Cuando esto sucede en una persona, cuando ella ha sido angustiada desde su juventud, sufriendo a manos de personas malvadas ¿Le sirve de algo? ¿Hay alguna bendición oculta para el creyente en Cristo que sufre mucho a manos de personas llenas de maldad? Pues sí, porque en Lamentaciones 3:27 se escribe: “Bueno le es al hombre llevar el yugo desde su juventud”, dando en los versículos anteriores la razón: “Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca. Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová” (Lamentaciones 3:25-26).
 
Nunca sufrimos sin que Dios esté al control de las circunstancias; y por más terrible que sea lo que padecemos a manos de otros, si somos discípulos de Cristo, como nuestro Señor, usaremos el sufrimiento para darle gloria a Dios, esperando en Su voluntad y dejando que su Espíritu moldee nuestro corazón a Su imagen. Porque tarde o temprano el Señor nos librará de quienes nos han hecho daño.
 
“Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal” (1 Pedro 3:17); Dios nos liberará del sufrimiento a su tiempo.
 
 

08 de junio de 2026

 
 
FRUTO DE OBEDECER A DIOS
 
Salmos 128:1 Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová, Que anda en sus caminos.
 
 
Andar en la voluntad de Dios, conforme al evangelio de Jesucristo, traerá paz espiritual; pero también dará fruto en las diferentes actividades de esta vida, porque se goza del favor divino.
 
El autor del salmo está convencido que el fruto natural de temer al Señor se verá reflejado en el trabajo y en el hogar; del trabajo escribe: “Cuando comieres el trabajo de tus manos, Bienaventurado serás, y te irá bien” (Salmo 128:2); y del hogar expresa: “Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa; Tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa” (Salmo 128:3).
 
No es ilógico que prospere aquel que hace todo “de corazón, como para el Señor y no para los hombres” (Colosenses 3:23); y quien siempre hace todo “para la gloria de Dios”. Lo natural sería que le sucediera conforme se dijo de José: “que todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano” (Génesis 39:3).
 
Pero, lamentablemente, aún dentro de los creyentes en Cristo, la falta de sujeción plena a la voluntad de Dios, y la forma incorrecta de ver la prosperidad material, tiende a alejarnos de esta dicha.
 
Sobre todo, nos estorba el ver la prosperidad de la misma forma egoísta y vanagloriosa en que la ve el mundo; y no para glorificar a Dios con nuestros bienes. Esto último deberíamos hacerlo beneficiando a otros y solventando las misiones y la extensión del evangelio. Pero la perspectiva mundana nos ha impedido bendecir y ser realmente bendecidos en esta tierra.
 
Recordemos que Dios si quiere bendecirnos, pero para Su gloria y no para la nuestra; por lo cual, por medido de Cristo, podemos hacernos receptores de las palabras de la tercera carta de Juan: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” (3 Juan 1:2).
 
 

07 de junio de 2026


  
DIOS EDIFICA
 
Salmos 127:1 Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guardia.
 
 
La seguridad del creyente no radica en la habilidad humana, sino en la obra de Dios a través de las vidas de quienes se esfuerzan en Su gracia.
 
El salmista exclama: “Por demás es que os levantéis de madrugada, y vayáis tarde a reposar, Y que comáis pan de dolores; Pues que a su amado dará Dios el sueño” (Salmo 127:2). Él sabía que la ansiedad y la desesperación no son características predominantes en una persona que trabaja bajo la voluntad y el favor de Dios; pero había visto como muchos trabajaban desesperadamente al caer en el error de confiar en sus propias fuerzas.
 
Es más, por los demás versículos del salmo, podemos deducir que al hablar de “edificar la casa” no solo estaba hablando de la construcción, sino que también hablaba de la formación de un hogar; y a su vez, al hablar de “cuidar una ciudad”, estaba pensando en sus habitantes y no solo en sus edificaciones.
 
El salmista habla de la dicha de llenarse de hijos (Salmo 127:5), viéndolos como bendiciones del Señor (Salmo 127:3), dirigiéndolos conforme a los principios bíblicos (Salmo 127:4) y disfrutando de su ayuda en las dificultades (Salmo 127:5). Él ve esto como el favor de Dios al edificar un hogar.
 
Si usted está convencido que trabaja para la gloria de Dios en Cristo, conforme a la voluntad del Señor y por bendecir a las personas que lo rodean, especialmente a su familia; entonces descanse en el Señor, porque Él es quien edifica.
 
 

06 de junio de 2026

 
 
FELICIDAD SOÑADA
 
Salmos 126:1-2 Cuando Jehová hiciere volver la cautividad de Sion, Seremos como los que sueñanEntonces nuestra boca se llenará de risa, Y nuestra lengua de alabanza; Entonces dirán entre las naciones: Grandes cosas ha hecho Jehová con éstos.
 
 
La manifestación final de amor de Dios hacia Su pueblo, en respuesta a su clamor, traerá consigo la gran felicidad que siempre se soñó: Ir a casa con el Señor.
 
El salmista compara el día en que Israel fuera restaurado a su tierra con un sueño; porque solo en sueños podían experimentar esa felicidad, hasta que Dios los restituyera a su lugar.
 
Igualmente, los creyentes en Cristo, teniendo el deseo de que Cristo venga a transformar este mundo de pecado, o soñando con estar un día para siempre con Él en la eternidad, experimentaremos una felicidad sin límites al ver respondida de forma plena y definitiva la mayor de nuestras oraciones: “Venga tu Reino” (Mateo 6:10).
 
Y no es que el cristiano sea un cobarde o un escapista, como mal interpretan algunos falsos maestros de la actualidad, sino que la felicidad de ver la mano de Dios respondiéndonos en esta vida no se puede comparar a la dicha de ser reunidos con los creyentes de todos los tiempos, las razas y los lugares para deleitarnos por la eternidad en nuestro Salvador.
 
Más bien, conforme la Biblia enseña, quienes solo ven como gran felicidad las respuestas de Dios a sus peticiones terrenales muestran su tendencia carnal; y, en el peor de los casossu falta de espiritualidad verdadera. Porque por más que aludan que quieren permanecer más tiempo para hacer la obra de Cristo en la tierra, solo van en contra del espíritu del misionero que trabaja por la recompensa en el cielo.
 
Pablo no tuvo reparos en reconocer su “deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor”; aunque entendiera que “quedar en la carne es más necesario” por causa del servicio ministerial a las personas. (Filipenses1:23-24).
 
Recuerde que nuestra mayor felicidad, y con la que siempre debemos soñar, es la de estar en la plena y eterna presencia de nuestro Señor; porque ese es nuestro hogar, así como Jerusalén era el de los judíos, a pesar de vivir lejos de ella.
 
 

05 de junio de 2026


 
ESTABILIDAD DEL CREYENTE
 
Salmos 125:1 Los que confían en Jehová son como el monte de Sion, Que no se mueve, sino que permanece para siempre.
 
 
La confianza en el Señor da estabilidad al creyente; porque no le permite depender de su propia y frágil humanidad, sino del Dios eterno.
 
En el versículo dos el salmista enfatiza que es la obra del Señor la que garantiza al creyente su permanencia, al decir: “Como Jerusalén tiene montes alrededor de ella, Así Jehová está alrededor de su pueblo Desde ahora y para siempre”; y en el siguiente versículo aclara que la estabilidad que Dios da a sus siervos es la de no caer en pecado, al decir: “Porque no reposará la vara de la impiedad sobre la heredad de los justos; No sea que extiendan los justos sus manos a la iniquidad” (Salmo 125:3).
 
Esta es la razón por la que el salmo termina con la siguiente petición: “Haz bien, oh Jehová, a los buenos, Y a los que son rectos en su corazón. Mas a los que se apartan tras sus perversidades, Jehová los llevará con los que hacen iniquidad; Paz sea sobre Israel” (Salmo 125:4-5). Por ello, la verdadera estabilidad que debemos pedirle a Dios, para que experimentar Su paz en nuestras vidas, es la de ser guardados por Él de una vida de pecado.
 
El pecado no solo nos estorba en nuestra relación con Dios, sino que también nos hace ser fluctuantes e inestablesy nos lleva a perder la paz que solo viene de Dios. Pero si confiamos en que Dios nos ha librado de la esclavitud del pecado, por medio del sacrificio de Cristo, y vivimos accediendo ante su presencia en oración y estudio bíblico continuo, nuestra confianza en Él aumentará y viviremos tranquilos y estables en medio de la turbulencia del mundo actual.
 
¡Nada como ser estables, teniendo el alma en paz! ¡Confíe en el Señor!
 
 

04 de junio de 2026

 
 
DIOS ES LA SALIDA
 
Salmos 124:2-3 A no haber estado Jehová por nosotros, Cuando se levantaron contra nosotros los hombresVivos nos habrían tragado entonces, Cuando se encendió su furor contra nosotros.
 
 
La escapatoria de la trampa, que nos tienden quienes desean nuestro mal, no consiste en huir de ellos ni en enfrentarlos; sino en cerciorarnos de que Dios está de nuestro lado por medio de la fe en Cristo. Porque Él es poderoso para socorrernos en medio de la más grande persecución.
 
Este salmo es atribuido a David, un hombre que fue perseguido por más de una década por el rey de la época en Israel. David fue buscado injustamente para ser asesinado por el ejército del pueblo escogido por Dios; y, a pesar de haber pasado por las peores circunstancias, sobrevivió para ver al Señor liberarlo de sus perseguidores y llevarlo al trono de Israel.
 
No importa que tan grandes sean nuestros enemigos terrenales, ni que tanto sean usados por el ejército espiritual que lucha contra los hijos de Dios, lo importante es permanecer bajo la poderosa mano de Dios por medio de la fe en Jesucristo; porque, por más terrible que sea el sufrimiento que nos impriman, nunca podrán afectar nuestra alma; y, al final, seremos liberados del tormento por el Señor, ya sea en esta vida o en la eternidad.
 
De no ser porque Cristo nos reconcilió con nuestro Padre celestial, estaríamos a merced de nuestros enemigos físicos y espirituales; pero hoy podemos decir como David: “Nuestra alma escapó cual ave del lazo de los cazadores; Se rompió el lazo, y escapamos nosotros. Nuestro socorro está en el nombre de Jehová, Que hizo el cielo y la tierra” (Salmo 124:7-8).
 
 

03 de junio de 2026

 
 
DEPENDENCIA DE DIOS
 
Salmos 123:1-2 A ti alcé mis ojos, A ti que habitas en los cielosHe aquí, como los ojos de los siervos miran a la mano de sus señores, Y como los ojos de la sierva a la mano de su señora, Así nuestros ojos miran a Jehová nuestro Dios, Hasta que tenga misericordia de nosotros.
 
 
La oración del creyente no se eleva como un mecanismo de presión sobre Dios, sino como una expresión reverente de dependencia del Señor y de plena sujeción a Su voluntad.
 
Esto es claro por toda la Biblia; puesa pesar de los pasajes bíblicos en que pareciera que el siervo del Señor ha logrado “arrebatar” la respuesta de Dios por medio de su oración, siempre el contexto nos revela que Dios es quien está al control.
 
El salmista, como todo verdadero creyente, no se siente desanimado porque Dios es más alto que él, sino que alza su mirada al Señor; ni tampoco se siente desalentado porque debe mirar a Dios como un esclavo mira a su Señor, sino que decide contemplar Su grandeza y esperar en Él, hasta que le responda por misericordia. Él no confía en lo bueno de su ser, ni en la perfección de su oración; Él confía en que Dios es misericordioso.
 
Para el cristiano, que recuerda como Cristo enseñó a orar: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” (Mateo 6:10), no le debe quedar difícil aceptar que su oración debe ser sumisa y que su victoria final en oración es someterse a la voluntad de Dios; pues en Su misericordia, asegurada en Cristo, el Señor sabe cómo, cuándo, dónde y de qué manera responder a la petición.
 
No se desanime al orar cuando vea que Dios no obra al ritmo que usted desea, sino aliéntese en saber que mientras usted ora, espera y depende del Señor, Él lo estará acoplando a Su voluntad misericordiosa en Cristo, dándole verdadera respuesta de lo alto.
 
 

02 de junio de 2026

 
 
ALEGRÍA DE ENCONTRARSE CON DIOS
 
Salmos 122:1 Cántico gradual; de David. Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos.
 
 
El gozo de adorar a Dios nace del corazón realmente enamorado del Señor; y este amor por Dios capacita al creyente para amar a sus hermanos y para apasionarse por reunirse con ellos para contemplar a su Salvador.
 
Al identificar la casa de Dios como el templo judíoy recordar que este estaba en Jerusalén, el salmista oró por la ciudad. Pero él lo hizo por amor a Dios y por amor a quienes también aman al Señor; lo cual se ve claramente al final del Salmo, cuando el salmista explica el motivo de su oración por Jerusalén diciendo: “Por amor de mis hermanos y mis compañeros Diré yo: La paz sea contigo. Por amor a la casa de Jehová nuestro Dios Buscaré tu bien” (Salmo 122:8-9).
 
¡Qué gran amor se le debe tener a Dios para alegrarse al ser invitado a congregarse en un Iglesia cristiana! Aun sabiendo que hasta los mismos que hacen la invitación, así estén muy apasionados con el Señor, también tienen dificultades, tentaciones y actitudes que no son de nuestro agradopero que, aun así, seguimos entusiasmándonos por adorar junto con ellos.
 
Este amor es dado por Dios mismo y es tan grande que nos permite amar a los demás hasta el punto de soportarlos, perdonarlos y ayudarlos. Este, entonces, es el amor que debe habitar en el corazón de cada persona que asiste regularmente a una Iglesia cristianaporque es el amor de Cristo (Juan 15:9, 12-17).
 
Alegrémonos y “considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos” (Hebreos 10:24-25).
 
 

01 de junio de 2026 

 
 
AYUDA DIVINA
 
Salmos 121:1-2 Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorroMi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra.
 
 
La verdadera ayuda viene de lo alto, del que lo hizo todo y lo controla todo; porque solo Dios, por medio de la fe en Cristo, nos puede socorrer completa y constantemente.
 
Alguien que nos cuide de nuestros propios errores constantemente (Salmo 121:3), que nos pueda proteger todo el tiempo y en todo lugar (Salmo 121:4,8), que nos pueda fortalecer ante las circunstancias adversas, o cambiarlas si es necesario (Salmo 121:5-6), y que pueda librar de maldad nuestro corazón (Salmo 121:7); ese solo puede ser Dios.
 
Solo Dios tiene la capacidad y la intención de guardarnos integralmente, para exhibir Su gloria en nuestras vidas; por lo cual se hace necesario que quien busca la ayuda completa de Dios se someta por entero al señorío de Cristo, porque Él es quien ha obtenido el favor divino para el pecador por medio de Su obra redentora.
 
El Señor no desea que busquemos su ayuda a medias, o que simplemente imploremos su socorro en ciertas áreas de nuestra vida; Él desea socorrernos por entero en todo aquello que nos perjudica, incluyendo nuestro propio pecado. Tan seria y determinada es esa voluntad de Dios, que envió a su Hijo a pagar en la cruz, para que podamos reconciliarnos con Él y disfrutar de Su ayuda plena y eterna.
 
Quien solo quiere ayuda momentánea y parcial, mira a su alrededor; pero si usted quiere socorro continuo, poderoso y total, debe mirar a lo alto. Mire a Cristo, quien murió para darle el favor de Dios, y quien está en el cielo, junto al Padre, intercediendo por quienes le han rendido su vida. 
 
 

31 de mayo de 2026

 
 
LIBERTAD DE LA ANGUSTIA
 
Salmos 120:1-2 A Jehová clamé estando en angustia, Y él me respondióLibra mi alma, oh Jehová, del labio mentiroso, Y de la lengua fraudulenta.
 
 
Para poder vivir en medio de un mundo que perturba con la mentira y el engaño, debemos permanecer en continua comunión con Dios por medio de la fe en Cristo; ya que Él consiguió ponernos en paz cuando pagó con su vida por nuestros pecados y puede librarnos de caer en angustia por el pecado de los demás hacia nosotros.
 
La situación del salmista es expresada más claramente al final del salmo: “Mucho tiempo ha morado mi alma con los que aborrecen la paz. Yo soy pacífico; mas ellos, así que hablo, me hacen guerra”. Esto demuestra que vivía en un ambiente hostil, lleno de amargura y conflicto.
 
Hoy no es muy diferente, aunque las guerras se manifiestan más abiertamente en ciertas partes del mundo, todas las culturas viven en guerra interna. La envidia, los celos, los pleitos, las murmuraciones y las difamaciones son el pan diario en medio de este mundo; y aunque algunos lo hagan de forma más refinada, de todas formas terminan por producir conflictos, alterando la paz y llevando a muchos a la angustia.
 
Cristo es el “Príncipe de paz” (Isaías 9:6); es por eso que nos dijo: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14:27). Él es quien nos ha dado paz con Dios por medio de su sacrificio; y aunque nos advierte: “En el mundo tendréis aflicción”, también nos invita a buscar la paz en Éldiciendo: “pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).
 
Sea realista, en el mundo siempre encontraremos personas y situaciones angustiosas; pero si usted tiene a Cristo como el verdadero pacificador del alma, podrá mantenerse en paz en medio de la aflicción. Busque al Señor en oración continua y Él le responderá.
 
 

30 de mayo de 2026

 
 
VIDA EN LA PALABRA DE DIOS
 
Salmos 119:92-93 Si tu ley no hubiese sido mi delicia, Ya en mi aflicción hubiera perecidoNunca jamás me olvidaré de tus mandamientos, Porque con ellos me has vivificado.
 
 
Ser cristiano es más que simplemente saber algo de lo que Dios revela de Sí mismo en Su Palabra, es deleitarse y sustentarse con todo lo que ella transmite del Señor.
 
Este salmo es el más largo de todos en la Biblia; y está creado como un acróstico, que busca exaltar la grandeza de la Palabra de Dios al citarla como “ley”, “testimonios”, “mandamientos”, “justos juicios”, “estatutos” y “Palabra”. Cada vez que hablaba de ella, el salmista expresaba bienaventuranza, deleite, búsqueda de todo corazón, regocijo, deseo, vivificación, consuelo, apego y amor; porque a través de las Sagradas Escrituras él recibía todo de Dios.
 
Hoy no es distinto, porque aunque estemos bajo la gracia de la salvación en Cristo Jesús, y aunque el Espíritu Santo habite en el cristiano, siguen siendo las Escrituras el manantial de donde Dios hace brotar todo lo que Él es para el creyente.
 
A esta fuente inagotable, que es la Palabra de Dios, acude todo aquel que esté sediento del Señor; y en ella encuentran deleite desde el recién convertido a Cristo hasta el más veterano de los creyentes; porque todos estamos expuestos a la aflicción y a la tentación que tienden a enfriar nuestra fe con el pecado de este mundo, pero todos somos encendidos, avivados, consolados y afirmados al encontrarnos con la hermosura y perfección de Dios en Su Palabra.
 
Busque a Dios en la faz de Jesucristo por medio de las Escrituras; pero hágalo con hambre y sed de Él, para que perciba en cada parte de la Biblia como el mismo Cristo sale a su encuentro. Recuerde que Jesús dijo: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí” (Juan 5:39). 
 
 

29 de mayo de 2026

 
 
DIOS ES DIGNO
 
Salmos 118:1, 8-9 Alabad a Jehová, porque él es bueno; Porque para siempre es su misericordiaMejor es confiar en Jehová Que confiar en el hombreMejor es confiar en Jehová Que confiar en príncipes.
 
 
La fidelidad de Dios nos permite acudir a Él con confianza. Porque Su ayuda misericordiosa depende de la obra de Cristo y no de la inestabilidad del ser humano pecadorlo cual nos hace proclamar que Él es el único digno de nuestra confianza.
 
Muchos dicen que la crisis de la actualidad no es sino una crisis de líderes con credibilidad, que faltan personas que proyecten estabilidad personal, además de la estabilidad profesional.
 
No es ilógico que políticos, deportistas, empresarios o líderes religiosos famosos sean criticados por su conducta moral; porque, aunque muchos digan que lo importante es que sean “profesionales” en lo que hacen, y que su vida personal solo les compete a ellos, la mayoría entiende que alguien que no es confiable en lo personal no puede ser confiable en las demás áreas de su vida.
 
El salmista pone en alto relieve el contraste entre confiar en el hombre y confiar en Dios; yno importando la eminencia de la persona que se nos presente como digna de confianza, como los “príncipes”, el salmista recalca que “Mejor es confiar en Jehová”.
 
Por más ejemplares que sean las personas con las cuales nos rodeamos, al final, como dijo Cristo: “Ninguno hay bueno, sino uno: Dios” (Mateo 19:17); y el alimentar nuestra confianza en Él, por medio de la oración y el estudio bíblico, nos liberará de las desilusiones que produce el apoyarnos desmedidamente en el ser humano.
 
 

28 de mayo de 2026

 
 
ALABAR A DIOS POR SU FIDELIDAD
 
Salmos 117:1-2 Alabad a Jehová, naciones todas; Pueblos todos, alabadle. Porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia, Y la fidelidad de Jehová es para siempre. Aleluya.
 
 
La fidelidad de Dios a Su propósito de glorificarse en quienes ha salvado de toda clase de pueblo, por medio de Jesucristo, es la verdadera base de la alabanza.
 
No hay alabanza verdadera sin acciones que alabary no hay acciones que alabar sin una noble característica personal que las sustente. Y si esto sucede para con las personas, que fluctúan y cambian continuamente de parecer, mucho más para con Dios, quien es estable debido a Su perfección.
 
Detrás de la obra salvadora de Dios, extendida a todos los pueblos de la tierra por medio de la fe en Jesucristo, existe Su firme propósito de engrandecer Su misericordia, al liberarnos de la condenación y la esclavitud del pecado. Por ello, para alabarlo con sinceridad y alegría, debemos meditar en que Su fidelidad es para siempre.
 
Es por ello que la alabanza al Señor no solo debe ser un cúmulo de emociones que presumimos ir dirigidas hacia Él, como la alegría, el agradecimiento y la satisfacción; sino que más bien la alabanza a Dios debe componerse de expresiones emotivas que nacen de la convicción que nos produce meditar en lo fiel que es el Señor.
 
Piense en Dios y como se presenta en Su Palabra, medite en la forma en que se presentó al pueblo Judío sin que ellos lo merecieran y los sostuvo como Su pueblo especial para traer a través de ellos a Su hijo al mundo. Luego, profundice, conforme la Biblia lo enseña, en la maravillosa misericordia de Dios al extender la salvación a todo tipo de pueblo, por medio de la fe en Cristo. Y, finalmente, aterrice esta obra de Dios a su vida, reflexionando sobre su pecaminosidad y meditando en cómo, aun así, el Señor lo ha salvado de la condenación eterna y es fiel para santificarlo todos los días.
 
Si después de meditar así en la fidelidad del Señor su corazón no salta de deseos por alabarlo, junto con todos aquellos que Él también ha salvado de todo pueblo, entonces ni se esfuerce por balbucear una sola palabra de alabanza ante Él. Pero si realmente se encuentra convencido de la fidelidad de Dios en Cristo, alábelo con todo su ser. 
 
 

27 de mayo de 2026

 
 
AMANDO AL DIOS QUE OYE
 
Salmos 116:1-2 Amo a Jehová, pues ha oído Mi voz y mis súplicasPorque ha inclinado a mí su oído; Por tanto, le invocaré en todos mis días. 
 
 
La gran atracción que el Señor ejerce sobre Sus hijos es la forma personal en que los atiende, por estar ellos bajo el Señorío de Cristo. Él atiende, escucha y responde las súplicas de Sus hijos; y esto lleva a Sus hijos a invocarle más todos los días.
 
El salmista invocó al Señor en angustia y dolor (Salmo 116:3), cuando estaba postrado (Salmo 116:6) y estando afligido en gran manera (Salmo 116:10); para descubrir en cada ocasión que “Clemente es Jehová, y justo; Sí, misericordioso es nuestro Dios” (Salmo 116:5).
 
¡Qué hermoso es experimentar el amor personal de Dios al ser atendidos por Él en nuestro clamor! ¡Qué experiencia tan maravillosa es ser recibidos por el gran Rey de reyes a través de la obra salvadora de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo! Esto nos enamora y nos hace buscarle más, confesando: “Amo a Jehová, pues ha oído Mi voz y mis súplicas”.
 
En un mundo en que cada vez se oye menos a los demás con verdadera intención de ayudar desinteresadamente, es maravilloso saber que el único ser que realmente no nos necesita ha decidido recibirnos misericordiosamente en Cristo y escucharnos con amor y disposición genuina.
 
Anímese a venir humildemente a Cristo, para ser recibido ante el Padre celestial; y luego de ser lleno de Su gracia y misericordia, por medio del Espíritu Santo, nunca querrá dejar de derramar su corazón ante Él.
 
 

26 de mayo de 2026

 
 
DIOS OBRA PARA GLORIFICARSE
 
Salmos 115:1 No a nosotros, oh Jehová, no a nosotros, Sino a tu nombre da gloria, Por tu misericordia, por tu verdad. 
 
 
La oración y el clamor que levanta el creyente ante Dios deben estar claramente fundamentados en la exaltación del Señor, conforme a Su misericordia y Su verdad; para que sirva de contraste contra la idolatría, la cual siempre tiende a disfrazarse de piedad y desvía la gloria de Dios hacia Su creación o hacia el mismo creyente.
 
El salmista contrasta claramente la verdad de Dios con la falsedad de la idolatría. En la primera mitad del salmo, este se dedica a mostrar la falta de vida de las estatuas que sirven de ídolos a las distintas religiones; demostrando que solo el Dios invisible, y que “todo lo que quiso ha hecho” (Salmo 115:3), es el único y verdadero Dios vivo.
 
En la segunda mitad del salmo, luego de aclarar la verdad sobre el único Dios, el salmista pasa a exhortar a su pueblo a confiar en el Señor con base en la misericordia divina. Solo el Dios verdadero puede ser realmente misericordioso con quienes le invocan y proclaman Su gloria; porque los ídolos, “Semejantes a ellos son los que los hacen, y cualquiera que confía en ellos” (Salmo 115:8); pero a los que buscan al Dios verdadero se les debe recordar: “confía en Jehová; Él es tu ayuda y tu escudo” (Salmo 115:9).
 
Aun en la actualidad, quienes invocan un “dios” diferente al que se revela en la Biblia, tienden a menospreciar nuestra fe en el Señor porque sus falsas deidades hacen parte de su entorno; pero “Nuestro Dios está en los cielos” (Salmo 115:3), donde también ascendió nuestro Señor Jesucristo y desde donde Él nos responde para glorificarse a través de nosotros en medio de este mundo pecador.
 
Recuerde que Dios nos responde para glorificarse y no simplemente para complacernos; “No a nosotros, oh Jehová, no a nosotros, Sino a tu nombre da gloria”. 
 
 

25 de mayo de 2026

 
 
SEÑORÍO DEL SALVADOR
 
Salmos 114:1-2 Cuando salió Israel de Egipto, la casa de Jacob del pueblo extranjeroJudá vino a ser su santuario, e Israel su señorío. 
 
 
Así como el pueblo de Israel fue rescatado por Dios de la esclavitud en Egipto, para convertirse en siervo del Señor; de la misma forma el cristiano, si quiere ver la mano de Dios moverse a su favor, mientras peregrina en esta tierra, debe vivir plácidamente sometido a la voluntad de aquel que lo liberó de la esclavitud del pecado.
 
Los demás versículos de este salmo están llenos de expresiones hermosas que simbolizan las maravillas hechas por el Señor, mientras sacaba a Israel de Egipto y mientras lo llevaba por el desierto a la tierra prometida. Por ejemplo, expresiones como “El mar lo vio, y huyó; El Jordán se volvió atrás” (Salmo 114:3) aluden al poder del Señor para abrir el mar rojo cuando salieron de Egipto bajo el mando de Moisés, y para abrir el Jordán cuando llegaban a la tierra prometida bajo el mando de Josué.
 
De la misma forma hoy, los creyentes en Cristo, podemos percibir la mano soberana de Dios, desde que nos sacó de un mundo lleno de pecado hasta cuando nos lleve a Su presencia en la eternidad. Pero solo somos conscientes de ello si nos maravillamos por la obra de Dios en nosotros, mientras nos sometamos a Él como nuestro dueño y Señor.
 
Ningún creyente ha sido llamado a ser solamente salvado de la condenación, pero sin ser llamado a someterse al Señorío de Cristo. Porque no hay tal cosa como tener a Cristo como Salvador pero no como Señor; así como no existe un solo cristiano verdadero que no sea un discípulo de Cristo.
 
Ver las maravillas del Señor, o por lo menos percibirlas en su real magnitud sobre nuestras vidas, tiene como requisito indispensable someter cada área de nuestro ser a Su Señorío, a Su dominio. ¡Que se diga de nosotros que realmente somos siervos del Altísimo! 
 
 

24 de mayo de 2026

 
 
PODER MISERCIORDIOSO
 
Salmos 113:5-6 ¿Quién como Jehová nuestro Dios, Que se sienta en las alturasQue se humilla a mirar en el cielo y en la tierra? 
 
 
Contemplar a Dios, por medio de la fe en Cristo, llena al creyente de confianza suficiente como para esperar del Señor grandes respuestas a las oraciones; porque Su poder y santidad fluyen a través de Su gracia y misericordia en Cristo.
 
El salmista comienza exaltando al Señor, llegando a concluir que “Excelso sobre todas las naciones es Jehová, sobre los cielos su gloria” (Salmo 113:4). En medio de su contemplación es iluminado con la verdad gloriosa de que ni en la tierra ni en el cielo hay alguien tan sublime como Dios.
 
Pero, inmediatamente, al querer aplicar esta verdad, queda aún más extasiado al darse cuenta que ese mismo Dios, que está sobre todo, también se inclina a cuidar, sustentar y ayudar a quienes ha creado en el cielo y en la tierra. Su poder y santidad, que lo separan de todo, quedan a disposición de todos por medio de Su misericordia; lo cual fue logrado para el creyente, concretamente, por medio de la obra redentora de Cristo.
 
Y así, el salmista expresa los alcances prácticos de esta verdad, diciendo: “El levanta del polvo al pobre, y al menesteroso alza del muladar, para hacerlos sentar con los príncipes, con los príncipes de su pueblo. El hace habitar en familia a la estéril, que se goza en ser madre de hijos. Aleluya.” (Salmo 113:7-9).
 
No es difícil para Dios llevarnos de la peor situación a la más alta posición, ni sacarnos de la más grande infertilidad a una gran productividad. Pero para todo esto debemos conocerlo, contemplarlo y someternos a Su señorío; pues así Él obrará grandemente en nosotros, por amor a Su propio nombre y por medio de Jesucristo. 
 
 

23 de mayo de 2026

 
 
LA FELICIDAD DE TEMER A DIOS
 
Salmos 112:1 Aleluya. Bienaventurado el hombre que teme a Jehová, y en sus mandamientos se deleita en gran manera. 
 
 
Las verdaderas bendiciones de Dios se disfrutan como consecuencia de amarle, servirle, respetarle y honrarle.
 
Este salmo fue escrito como un acróstico con las letras del alefato Hebreo, teniendo un sentido didáctico para fijar en la memoria la verdadera prosperidad del siervo de Dios, la cual se da en toda persona que “teme a Jehová”.
 
Desde el primer versículo del Salmo queda claro que todas las bendiciones terrenales que disfruta el hombre de Dios solo son bendiciones porque teme a Jehová; o porque “en sus mandamientos se deleita en gran manera”, lo que es igual a temer reverentemente a Dios.
 
Ser bienaventurado, dichoso o feliz, realmente depende de si se ama al Señor hasta el punto de deleitarse en Su voluntad; ya que solo entonces el poder de la descendencia (Salmo 112:2), los bienes en el hogar (Salmo 112:3), la fama en medio del mundo pecador (Salmo 112:4), la ayuda misericordiosa (Salmo 112:5) y la estabilidad en medio de las circunstancias (Salmo 112:6-8) vendrán como consecuencia de un corazón transformado y sostenido por la confianza en Dios y en Sus mandamientos.
 
Es así también como el cristiano genuino solo es realmente feliz cuando su prosperidad en esta tierra viene como consecuencia de su sujeción amorosa a los mandatos y principios bíblicos; porque se deleita en ellos, ya que ama al que lo salvó en la cruz.
 
Si usted realmente ama la voluntad del Señor, realmente le teme; y por ello será realmente feliz. 
 
 

22 de mayo de 2026

 
 
COMPAÑÍA PARA ALABAR
 
Salmos 111:1-2 Aleluya. Alabaré a Jehová con todo el corazón En la compañía y congregación de los rectosGrandes son las obras de Jehová, Buscadas de todos los que las quieren. 
 
 
La mejor compañía para exaltar al Señor es la de quienes aman andar conforme a la voluntad de Dios; porque ellos buscan las obras del Señor y no las suyas propias, y por ello su alabanza es genuina.
 
En un mundo donde se exalta el ego por medio de la auto-superación, la autoestima y la autoimagen, resulta muy difícil encontrar verdaderas alabanzas al Señor; y, lamentablemente, esto sucede en muchas de las autodenominadas “Iglesias cristianas”.
 
Muchas congregaciones se reúnen a exaltar las obras del Señor en sus vidas y terminan exaltando sus propias obras con cantos centrados en la satisfacción y el poder personal. Y no es que esté mal proclamar lo que el Señor hace a través de nosotros por medio de la fe en Cristo; sino que al caer, por la influencia del mundo, en un énfasis desmedido en nuestros logros, inevitablemente terminamos por reducir las obras del Señor a nuestros meros esfuerzos humanos, olvidando que la alabanza a Dios consiste en exaltar Sus obras y no las nuestras.
 
Es mucho mejor reunirnos con personas que humildemente buscan andar en la rectitud de vida que Cristo ganó para ellos y que tienen a la obra redentora del Señor en la cruz como su meditación continua. Porque, seguramente, aunque no sean los más exitosos según el mundo, verdaderamente exaltarán las obras del Señor en sus oraciones, enseñanzas y cantos.
 
Busque las obras del Señor a través de Su Palabra, ámelas más que a sus propias obras; porque vienen de Su mano soberana y misericordiosa. Luego, reúnase con cristianos que hagan lo mismo; así gozarán de una verdadera alabanza al Señor.
 
 

21 de mayo de 2026

 
ESPERANDO EN CRISTO
 
Salmos 110:1 Salmo de David. Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. 
 
 
La promesa mesiánica hecha a Cristo, y profetizada por David en su salmo, debe alentar a cada creyente a ser paciente. Si el Hijo de Dios ha aguardado sin desespero para ejecutar su victoria final, sus discípulosalentados por el ejemplo de nuestro Salvador, debemos aprender a esperar en Dios.
 
Cristo citó este pasaje sobre sí mismo cuando rebatía la limitada comprensión bíblica de los saduceos; y lo hizo diciendo: ¿Cómo dicen que el Cristo es hijo de David? Pues el mismo David dice en el libro de los Salmos: “Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestraHasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus piesDavid, pues, le llama Señor; ¿cómo entonces es su hijo? (Lucas 20:41-44).
 
El señor Jesús sabía que esta era una profecía sobre Su reinado al estilo davídico, aunque Él fuera más grande que David, por ser el unigénito de Dios. Pero, ni Su divinidad, ni Su perfección humana, fueron usadas por Cristo como excusa para ejercer de una vez Su poder al estilo de un reinado totalitario; por el contrario, sabiendo que eso está reservado para Su segunda venida, Jesús vivió y sufrió pacientemente para pagar por nuestros pecados, y ascendió al Padre celestial a esperar el día de Su segunda venida.
 
¡Qué gran ejemplo para quienes nos llamamos Sus discípulos! ¡Cuánta gloria exhibida en la espera paciente y sumisa ante la voluntad soberana de Dios!
 
Si aún no percibimos todo lo que Dios ha dispuesto para nosotros, no es para que nos desesperemos en esta vida, como si no tuviéramos reservada una bendición mayor en la eternidad con Cristo; es para que glorifiquemos a Dios con nuestra paciencia y fe en Él.
 
 

20 de mayo de 2026

 
 
ORAR EN PERSECUCIÓN
 
Salmos 109:1, 2-5, 28 Oh Dios de mi alabanza, no calles; Con palabras de odio me han rodeado, Y pelearon contra mí sin causa. En pago de mi amor me han sido adversarios; Mas yo orabaMe devuelven mal por bien, Y odio por amorMaldigan ellos, pero bendice tú; Levántense, mas sean avergonzados, y regocíjese tu siervo.
 
 
Si hemos de orar para que Dios actúe sobre quienes nos persiguen sin causa, debemos hacerlo sin contaminar nuestro corazón con rencor hacia ellos; pero teniendo el deseo de ver al Señor hacer justicia.
 
Este es un salmo lleno de peticiones a Dios en contra de los adversarios del salmista; peroal mismo tiempo y paradójicamente, en él se revela la actitud correcta frente a la persecución; ya que el salmista le hacía el bien a quienes lo odiaban, exponía su caso ante Dios en oración y solo quería verlos recibir las consecuencias de su maldad para que el Señor fuera exaltado al liberarlo de sus enemigos.
 
Es muy difícil leer tantas expresiones duras en contra de sus adversarios y pensar que David estaba siendo inspirado por Dios en este salmo; pero, al saber que cada uno de ellos “Amó la maldición…y no quiso la bendición” (Salmo 109:17), queda claro que solo estaba pidiendo que las consecuencias de su maldad los alcanzaran justamente.
 
Esta es la gloriosa y a la vez dolorosa realidad del creyente, que teniendo un corazón capaz de amar a sus enemigos, al exponer su caso ante Dios, debe reconocer que la maldad del pecador empedernido demanda la justicia divina. Porque a quien no viene a Cristo para cubrir su pecado, le es totalmente justo que se le dé el pago por su maldad.
 
Debemos seguir respondiendo con amor ante el odio; pero sabiendo que el pecador demanda la justicia divina. Debemos orar para que nuestros perseguidores se conviertan a Cristo y para que sean librados de su maldad, mientras nosotros somos librados de aflicción.
 
 

19 de mayo de 2026

 
 
CORAZÓN ALEGRE
 
Salmos 108:1-2 Cántico. Salmo de DavidMi corazón está dispuesto, oh Dios; Cantaré y entonaré salmos; esta es mi gloriaDespiértate, salterio y arpa; Despertaré al alba. 
 
 
La alegría del corazón del creyente siempre termina por desembocar en Dios; porque de Él es de quien realmente viene. Por lo cual, como David, al iniciar el día con gozo, el cristiano sabe que su corazón está dispuesto para exaltar a su Señor; y madruga a alabarle.
 
Hay días en que se amanece con un gozo inexplicable, en los que luego de respirar profundo el aire es exhalado esbozando una sonrisa. Son esos días en que sin un motivo especial se siente liviana el alma y se posee una actitud dispuesta. En esos días el cristiano verdadero sabe que su alegría viene del corazón de su buen Señor y no resiste el impulso de darle un tiempo de alabanza sincera a Él.
 
Imaginemos a David, el “dulce cantor de Israel” (2 Samuel 23:1), levantándose repentinamente de su lecho, aún sin haber amanecido; y percibiendo un gozo especial en su corazón. Entonces, como una flecha que da en el blanco, percibe que a su mente llegan los recuerdos de las bondades recibidas de su Dios, Su misericordia para con él y para con los suyos, y como Él se ha glorificado en su vida; entonces decide despertar al mismísimo amanecer, cantándole al Señor con sus instrumentos.
 
Esto no solo le pasa al creyente que sabe de música, sino a todo aquel que entiende que Dios es quien pone la tonada de alabanza en el corazón de Sus hijos cuando quiere que le exalten, a pesar de que aún tengan que pedir socorro en la dificultad (Salmo 108:12-13).
 
Si tenemos a Cristo como nuestro salvador y percibimos un gozo especial en nuestro corazón, debemos interpretar que estamos siendo espiritualmente afinados por Él para que le alabemos; así no terminaremos usando esa alegría para exaltar el mundo y sus deleites.
 
¡Cada vez que Dios llene su corazón de gozo, usted llene el trono de Dios con su alabanza!
 
 

18 de amyo de 2026

 
 
DIOS MISERICORDIOSO
 
Salmos 107:19-21 Pero clamaron a Jehová en su angustia, Y los libró de sus afliccionesEnvió su palabra, y los sanó, Y los libró de su ruinaAlaben la misericordia de Jehová, Y sus maravillas para con los hijos de los hombres 
 
 
Para quien conoce el amor de Dios, a través de Cristo, no le es imposible ser restaurado cuando cae; porque sabe que la misericordia del Señor se extiende sobre quienes claman a Él, exaltando Sus maravillas delante de los hombres.
 
El problema del ser humano pecador, incluyendo al que sigue a Cristo, no es solo caer, sino saber levantarse; y, específicamente, del cristiano, quien se supone que comprende la gran misericordia de Dios, se espera que en medio del dolor y de la angustia clame con fe al Señor en cada dificultad.
 
Aun cuando la aflicción sea producto de nuestro propio pecado, y más aún cuando así sucede, nuestra actitud debería ser clamar con todo nuestro ser a Dios para ser restaurados. Pero no deberíamos clamar simplemente basados en nuestra congoja, y menos si ella se debe a nuestro pecado; sino que deberíamos implorar con base al carácter misericordioso de Dios para con el que sufre.
 
No es lo mismo pedir solo porque se sufre, a pedir porque Dios es misericordioso; así como no es lo mismo clamar a Dios porque no queremos sufrir más, a clamar a Él porque queremos que sea exaltado delante de los hombres al restaurarnos.
 
La diferencia radica en la fe; unos piden porque confían en que por el simple hecho de estar en aflicción deben ser ayudados, mientras que el verdadero creyente pone su fe en la misericordia de Dios para con el que sufre, no importando la profundidad ni la clase del sufrimiento.
 
Dios quiera que se diga de nosotros: “clamaron a Jehová en su angustia, Y los libró de sus aflicciones
 
 

17 de mayo de 2026

 
 
ALABANDO LA MISERICORDIA DIVINA
 
Salmos 106:1 Aleluya. Alabad a Jehová, porque él es bueno; Porque para siempre es su misericordia. 
 
 
Si en medio de nuestra adoración recordamos nuestras debilidades y ofensas al Señor, no debe ser para estancarnos en ellas, sino para que arrepentidos reconozcamos lo compasivo que ha sido el Señor con nosotros y así exaltemos Su misericordia.
 
Este salmo 106 también contiene una reseña histórica de la salvación del pueblo judío, pero desde la perspectiva de los muchos errores y las desobediencias que estos tuvieron para con el Señor desde que fueron liberados de Egipto. Y esto es porque el salmista, por inspiración divina, exalta la misericordia del Señor para con los suyos.
 
No es incorrecto mirar atrás para recordar nuestros pecados y rebeliones; claro, si no se hace con deseos de repetirlos, sino con la intención de agradecer la inmensa misericordia de Dios sobre nosotros. Esto debería refrescar nuestro corazón, alentar nuestra alma y glorificar a Dios.
 
¿Cómo exaltar la misericordia de Dios si olvidamos que hemos sido rebeldes para con Él? ¿Cómo magnificar Su gracia en Cristo si dejamos de recordar que le ofendimos de muchas formas y que incluso nos rebelamos abiertamente contra Su señorío? ¿Cómo alabar la misericordia divina si olvidamos que “Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”? (Romanos 5:8).
 
Si en verdad quiere exaltar con alegría la misericordia de Dios en Cristo, paradójicamente, debe recordar con tristeza su pasado rebelde y reconocer que en su presente hay todavía la tentación a desobedecerle; pues solo así podrá proclamar con gran gozo que “él es bueno; Porque para siempre es su misericordia”.
 
 

16 de mayo de 2026

 
 
ALABANZA QUE PREDICA
 
Salmos 105:1-4 Alabad a Jehová, invocad su nombre; Dad a conocer sus obras en los pueblosCantadle, cantadle salmos; Hablad de todas sus maravillasGloriaos en su santo nombre; Alégrese el corazón de los que buscan a JehováBuscad a Jehová y su poder; Buscad siempre su rostro. 
 
 
El contenido bíblico de lo que se canta y se ora cuando se alaba al Señor, al igual que la actitud que refleja una entrega genuina al Salvador, constituye un excelente mecanismo de predicación de la gloria de Dios en Cristo. Claro, es así si se hace con entendimiento del evangelio por la guía del Espíritu Santo.
 
No se trata de gritar muy fuerte, o de sonar los instrumentos de forma estridente; tampoco se trata de ser excelentes músicos o cantores, aunque sería lo ideal; sino de exponer con nuestras voces la obra salvadora del Señor. Es hacer como el salmista de este salmo 105, quien cantando proclamó la obra de Dios sobre el pueblo judío, desde Abraham hasta que entraron a la tierra prometida.
 
Nuestros cantos y expresiones de alabanza deben tener como meta glorificar a Dios publicando la historia de la salvación en Cristo; pueshaciéndolo así, mostramos entrega y verdadera pasión por el Señor; y seguramente servirá de manera efectiva como testimonio del Señor a quienes apenas se acercan a Él.
 
Es cierto que en la alabanza hay espacio para las expresiones personales de agradecimiento al Señor, donde se publiquen experiencias individuales en la relación con Él; pero esto debe ser llevado a su mínima expresión, para maximizar la obra del Salvador, si es que queremos que se enamoren de Él y no de quienes le alabamos.
 
Nuestro objetivo debe ser que nuestro canto, nuestra oración y nuestra alabanza sean un medio poderoso para dar a conocer a Cristo: “Hablad de todas sus maravillasGloriaos en su santo nombre”.
 
 

15 de mayo de 2026

 
 
MEDITANDO EN EL CREADOR
 
Salmos 104:24, 33-34 ¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría; La tierra está llena de tus beneficiosA Jehová cantaré en mi vida; A mi Dios cantaré salmos mientras vivaDulce será mi meditación en él; Yo me regocijaré en Jehová. 
 
 
Si vemos a la naturaleza como expresión del poder creativo de Dios y nos sabemos amados por el Señor a través de su Hijo Jesucristo, cada detalle de este mundo se nos presentará como un beneficio del maravilloso Dios que lo creó, que lo sustenta y que lo usa conforme a Su voluntad.
 
No es ilógico que el ser humano pecador haya caído en idolatría, adorando a la creación antes que al Creador; pues luego de entrar en rebeldía contra Dios, su capacidad para verlo como a un Ser supremo, soberano y amoroso quedó distorsionada por el pecado; y así la hermosura del mundo creado cautivó el corazón humano rebelde, hasta el punto de ponerla en lugar del Dios verdadero.
 
Todas las culturas de todos los tiempos han divinizado algún elemento de la creación, incluyendo al mismo ser humano; como sucede hoy en día en la ciencia moderna, que se ha mezclado con movimientos naturalistas, dándole muchas veces a la naturaleza y a los animales un lugar mayor que al mismo ser humano, cayendo en una idolatría estilizada, pero al fin y al cabo abominable ante el Creador.
 
El salmista exalta a Dios porque entiende que el Señor se ha magnificado al crear, afirmar, controlar y sustentar la creación; e incluso le alaba por usar la creación de manera excepcional y poderosa, cuando así Él lo dispone. 
 
Este debe ser el enfoque correcto del creyente; debemos deleitarnos en Dios al ver cada hermoso detalle de un animal o de una planta, y asombrarnos con un Dios que mantiene en armonía cada parte de la naturaleza por Él creada; porque la dispuso como testimonio de la multiforme sabiduría de Su ser.
 
Abra sus ojos, oídos, olfato, gusto y tacto a todo lo creado por Dios; y sabiendo que en Cristo usted tiene paz con el Creador, vea cada parte Su creación como una bendición para su vida, para así terminar saliéndose de la rutina y poder alabar al Señor con todo su corazón. 
 
 

14 de mayo de 2026

 
 
HABLÁNDONOS A NOSOTROS MISMOS 
 
Salmos 103:1-2 Salmo de David. Bendice, alma mía, a Jehová, Y bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios. 
 
 
Hablarnos firmemente a nosotros mismos, recordándonos la bondad de Dios en Cristo, es la forma de estimularnos a vivir bendiciendo a Dios; porque quien permite que las circunstancias adversas, el mundo pecador o la carnalidad le hablen continuamente, nunca se verá estimulado a alabar sinceramente al Señor.
 
El salmo comienza con una orden del salmista a su propio ser: “Bendice, alma mía, a Jehová”; y esta no es una mera expresión literaria, sino una verdadera exhortación personal que él se hace para impulsarse a alabar al Señor; y no lo hace sin argumentos, él mismo se expone las bendiciones recibidas del Señor, para no olvidar “ninguno de sus beneficios”, porque sabe que así quedará prendado de la bondad de Dios y se verá estimulado a alabarle.
 
Cuantas excusas se escuchan hoy para no alabar a Dios; y precisamente de los labios de quienes dicen conocerle. Hemos dicho en alguna ocasión que estamos demasiado tristes para alabarlo, o que estamos demasiado enfermos, preocupados, o atareados; y hemos olvidado, al menos momentáneamente, las bondades que Dios nos ha brindado por medio de la fe en Cristo.
 
Algunas de estas bondades son enumeradas por el salmista mientras estimula su ser a bendecir a Dios; estas son: Perdón, sanidad, salvación, favor, misericordia, provisión y justicia. Y todas las recuerda como dadas por Dios desde el pasado continuo, sin que el Señor haya cesado en el presente de suministrarlas. Es así como debe hacer todo buen creyente en Cristo que desea vivir una vida de adoración ferviente.
 
Si quiere tener ánimo para exaltar a Dios diariamente, recuérdese a sí mismo las bondades de Dios en Cristo y exhórtese a usarlas como base de su adoración; porque de lo contrario terminará levantando una oración debilitada por las circunstancias adversas. 
 
 

13 de mayo de 2026

 
 
ORACIÓN DEL QUE SUFRE
 
Salmos 102:1, 16-17 Oración del que sufre, cuando está angustiado, y delante de Jehová derrama su lamento. Jehová, escucha mi oración, Y llegue a ti mi clamor. Por cuanto Jehová habrá edificado a Sion, Y en su gloria será visto; Habrá considerado la oración de los desvalidos, Y no habrá desechado el ruego de ellos. 
 
 
El verdadero creyente no cesa de orar mientras sufre. Por el contrario, ve la oración como lo único que no debe dejar de hacer; porque así haya perdido el aliento, debido a la gran aflicción, sabe que su alma, su vida y su situación dependen de Dios.
 
Las descripciones del salmista sobre su sufrimiento son muy ilustrativas: “…mis huesos cual tizón están quemadosMi corazón está herido, y seco como la hierbame olvido de comer mi pan…mis huesos se han pegado a mi carne…soy como el búho de las soledades…velo, y soy como el pájaro solitario sobre el tejado” (Salmo 102:3-7).
 
Todas estas ilustraciones de dolor son expuestas por el salmista ante Dios, ya que él sabe que su único verdadero ayudador es el Señor. Es por ello que, a pesar de saber que es perseguido por sus enemigos y por la adversidad, ve detrás de todo a Dios tratando con su vida, así como Dios lo hizo con el pueblo de Israel.
 
Saber que Dios está al control de las circunstancias que nos hacen sufrires tan necesario como saber que Él está a favor del que sufre; porque, solo el apreciar la combinación de la soberanía y la misericordia de Dios en Cristo, puede traer paz al alma afligida.
 
Siendo misericordioso, Dios nos escuchará; y siendo soberano, Dios dirigirá las circunstancias según Su perfecta voluntad. Y nosotros, siendo fieles a Él, seguiremos orándole; porque sabremos que lo que nos esté pasando está bajo Su soberana y misericordiosa voluntad en Cristo.
 
 

12 de mayo de 2026

 
 
COMPAÑÍAS SANTIFICADORAS
 
Salmos 101:6-7 Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que estén conmigo; El que ande en el camino de la perfección, éste me serviráNo habitará dentro de mi casa el que hace fraude; El que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos. 
 
 
A pesar de que solo Dios puede separarnos para Él, liberándonos de la esclavitud al pecado por medio de la fe en Cristo; esto se afirma y se profundiza cuando nos rodeamos de personas que muestran su pasión por Dios a través de su andar en santidad.
 
La pasión del rey David por agradar a su Señor le impulsaba a aborrecer las relaciones íntimas y permanentes con quienes tenían un corazón perverso y hacían mal a su prójimo (Salmo 101:2-5, 7); y debido a su posición de autoridad, David estaba decidido a desarrollar mecanismos de castigo para los más terribles malhechores (Salmo 101:8).
 
Esa pasión por rodearse de personas de bien era el reflejo de su deseo de estar en continua comunión con un Dios santo. Porque no es posible decir que se ama al Dios de la Biblia si se vive en una placentera relación íntima con quienes más le ofenden.
 
Debemos relacionarnos con todo tipo de personaspara mostrar a Cristo con nuestra vida y con nuestra predicación. Además, si no quisiéramos el contacto con pecadores, no podríamos; porque en tal caso os sería necesario salir del mundo” (1Corintios 5:10). Pero, a pesar de ello, si podemos establecer nuestros más fuertes lazos de amistad y familiaridad con aquellos que nos alimentan la fe por medio de su vida consagrada a Dios.
 
De usted y de su determinación al escoger compañías y amistades depende si progresa en la fe y en la santidad, o si decae en su relación con Dios. Diga como David: “Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que estén conmigo
 
 

11 de mayo de 2026

 
 
ALABAR Y DAR GRACIAS CON ALEGRÍA
 
Salmos 100:1-2,4 Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierraServid a Jehová con alegría; Venid ante su presencia con regocijo. Entrad por sus puertas con acción de gracias, Por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre. 
 
 
Solo quien realmente se sabe creado, sustentado, dirigido y bendecido por Dios en Cristo, puede acercarse a Él con alegría y gratitud, en vez de hacerlo con la tristeza e ingratitud que trae el mundo pecador.
 
Esta alegría rebosante que describe el salmista está muy distante del ritualismo religioso y del deleite mundano; no se queda en la fría relación ceremonial con un “dios” distante, ni cae en la bajeza de la carnalidad de un “dios” hecho a la medida de los gustos pecaminosos del mundo. No; esta alegría nace de ver a Dios tan grande como Creador y tan cercano como Salvador, exaltándolo en Su Gloria.
 
Cada mañana, cada cristiano debería buscar alegremente al Señor; y al congregarse, en cada reunión de la Iglesia, cada asistente debería estar lleno de alegría al encontrarse con su Señor. 
 
Los rostros de los que buscan a Dios, por medio de la fe en Cristo, deberían esbozar una sonrisa que revele su profunda satisfacción por haber sido hechos, sustentados y salvados por Dios; porque aún en los momentos más dolorosos, al acercarse a Dios, cada creyente puede sentir el gozo inquebrantable del encuentro con Su Creador y Señor.
 
Cuando nos enseñó sobre Él, como camino al Padre celestial, Cristo dijo: “Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido” (Juan 15:11). Por ello no hay excusa para vivir en amargura y decepción; ya que Dios mismo es la eterna fuente de nuestro gozo, y solo acercándonos a Él somos llenos de la alegría verdadera. 
 
 

10 de mayo de 2026

 
 
ÉL ES SANTO
 
Salmos 99:5 Exaltad a Jehová nuestro Dios, Y postraos ante el estrado de sus pies; Él es santo.
 
 
La santidad de Dios atrae, asombra y postra en humilde adoración al creyente en Cristo; porque al contemplar la pureza del carácter divino, en la faz del Salvador, el cristiano recuerda que es pecador y al mismo tiempo se sabe santificado por gracia a través del sacrificio del Hijo de Dios.
 
El salmista comienza proclamando la grandeza de la santidad y justicia Dios, antes de hacer un llamado a Su pueblo a exaltarlo; pero luego recuerda como Dios se manifestaba a Moisés y a Aarón, como “invocaban a Jehová, y él les respondía” (Salmo 99:6); y se apoya en la maravilla de que les hablara desde la columna de nube y les perdonara, para volver a invitar al pueblo, diciendo: “Exaltad a Jehová nuestro Dios, Y postraos ante su santo monte, Porque Jehová nuestro Dios es santo” (Salmo 99:9).
 
Su santidad debe ser un estímulo continuo para nuestra adoración, ya que Él nunca deja de ser santo y nosotros nunca dejamos de ser débiles pecadores. 
 
Es cierto que, por la fe en Cristo, Dios nos ha separado del pecado y del mundo para servirle a Él, lo cual significa que nos santificó; pero nunca dejamos de necesitar Su obra santificadora mientras vivimos en este mundo pecaminoso, y mientras estemos en un cuerpo que aún no ha sido glorificado por medio de la resurrección.
 
Su santidad, Su perfección moral, Su belleza de carácter y Su pureza de corazón deberían impactarnos cuando leemos Su Palabra y oramos ante Él. Deberíamos caer postrados ante Su presencia frecuentemente y adorarlo.
 
Si desea saber verdaderamente lo que es adorar, contemple la santidad del Señor y contrástela con su corazón continuamente tentado a pecar; y así caerá postrado ente Él. 
 
 

09 de mayo de 2026

 
 
EVIDENCIAS DE SALVACIÓN
 
Salmos 98:2 Jehová ha hecho notoria su salvación; A vista de las naciones ha descubierto su justicia.
 
 
Así como fue clara y contundente la obra de Cristo para reconciliarnos con Dios, a través de su vida, muerte y resurrección; así mismo Dios hace evidente Su obra salvadora en cada creyente por medio de los frutos de su conversión.
 
El salmista proclama una verdad plasmada en las Escrituras: Dios siempre ha exhibido Su gloria al liberar a Su pueblo; y no solamente se trata de liberarlo de las consecuencias de su pecado, sino de la esclavitud al mismo, la cual no le permitiría relacionarse con el Señor.
 
Al mirar la historia muchos se asombran, incluyendo personas que ni siquiera creen en Dios, al ver la sobrevivencia del pueblo judío en medio de las naciones del mundo. Incluso los enemigos actuales de la nación de Israel, en contra de sus deseos, reconocen la férrea capacidad de preservación de la cultura judía.
 
Todo esto debería llevarnos a reflexionar sobre la salvación en todo el contexto bíblico y verlo aplicado en la mayor obra salvadora de Dios: Sacar a multitudes de personas de todas las naciones, pueblos y culturas de una vida de pecado y de condenación.
 
A través de Cristo se ha hecho notoria nuestra salvación en el calvario; porque su vida perfecta, su muerte sustituta y su resurrección victoriosa fueron presenciadas por muchos testigos oculares (Hechos 13:31; 1Corintios 15:1-8), para que ahora también sea notoria la transformación por la fe de todos aquellos que creen en Él (2Co.5:17).
 
Jesús se humilló públicamente al pagar por nuestra salvación; ahora sirvámosle en santidad para hacer público que nos liberó del pecado y nos reconcilió con Dios. 
 
 

08 de mayo de 2026

 
 
AMOR Y ODIO QUE TRAEN ALEGRÍA
 
Salmos 97:10-12 Los que amáis a Jehová, aborreced el mal; El guarda las almas de sus santos; De mano de los impíos los libraLuz está sembrada para el justo, Y alegría para los rectos de corazónAlegraos, justos, en Jehová, Y alabad la memoria de su santidad.
 
 
Solo quienes aman a Dios, aborreciendo el mal, disfrutarán de Su alegría en medio de un mundo deprimido por el pecado. Porque siempre que se ame a Dios se tendrá que aborrecer u odiar todo tipo de mal; ya que, al amar al Señorsomos atraídos por Su santa naturaleza divina, abandonando todo lo que va en contra de Su santidad. 
 
Este salminicia proclamando “Jehová reina; regocíjese la tierra, Alégrense las muchas costas” (Salmo 97:1). Luego el salmista expone como la naturaleza refleja algunos aspectos del carácter divino. Y al final termina llamando a todo el mundo a aborrecer la idolatría y a servir al Dios verdadero revelado a los judíos en Sion.
 
Es por eso que la conclusión del salmo involucra la alegría de Dios en el creyente y, al mismo tiempo, muestra esta alegría como resultado de amar al Señor y aborrecer el mal. Porque la misma creación que refleja a Dios, tanto en la naturaleza como en los seres humanos, lamentablemente había sido elevada por los hombres a la categoría de “dioses”; lo cual llevó a la maldad que sumerge en la tristeza del pecado a la humanidad.
 
Es por ello que Cristo dijo claramente: “Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo” (Lucas 14:26). No es que Cristo quiera que odiemos a las personas que nos rodean, sino que desea que aborrezcamos el tenerlos a ellos por sobre el amor a Él; Él que aborrezcamos todo tipo de idolatría y de maldad.
 
Si usted ama a alguien, o a algo, más de lo que ama a Dios, terminará por cosechar tristeza; pero si aborrece esto como maldad y pone a Dios como el objetivo de su amor, por medio de la fe en Cristo, será lleno de la alegría que viene del cielo y que nos preserva en la paz del Señor en esta tierra. 
 
 

07 de mayo de 2026

 
 
ALABANZA PÚBLICA
 
Salmos 96:3-7 Proclamad entre las naciones su gloria, En todos los pueblos sus maravillasPorque grande es Jehová, y digno de suprema alabanza; Temible sobre todos los diosesPorque todos los dioses de los pueblos son ídolos; Pero Jehová hizo los cielosAlabanza y magnificencia delante de él; Poder y gloria en su santuarioTributad a Jehová, oh familias de los pueblos, Dad a Jehová la gloria y el poder.
 
 
Una razón para alabar al Señor públicamente es contrastar Su naturaleza divina con el engaño inútil de los falsos “dioses” representados por ídolos.
 
Desde la antigüedad, luego de la caída en el pecado, las diferentes culturas de la humanidad han girado en torno al culto de algún ídolo, o de muchos ídolos, los cuales les servían de representación de sus “dioses”; de tal forma que si tenían un “dios” para cada cosa que necesitaran, así también tendrían un número de ídolos correspondientes, uno para la lluvia, otro para la cosecha, y así sucesivamente.
 
El salmista proclama que el Señor es “Temible sobre todos los dioses” “Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos”; es decir, que son meras imágenes que no poseen vida, ni mucho menos capacidad creativa ni soberanía absoluta como el Dios verdadero.
 
Esta verdad debe ser parte de la oración y de los cantos que cada Iglesia levanta en comunidad y públicamente ante el Señor; porque así se hace contraste entre la práctica del mundo y la Palabra de Dios, exaltando a Dios e inquietando los corazones idólatras.
 
Solo así, sin mencionar la idolatría específica de cada región y de cada corazón, estaremos invitando al inconverso a conocer al Dios de la Biblia; el cual tuvo Su mayor manifestación de gloria y gracia por medio de la vida, muerte y resurrección de Jesucristo.
 
Alabe al Señor públicamente junto con otros cristianos y crea que Dios puede hacer que muchos de los que oyen salgan de su idolatría.
 
 

06 de mayo de 2026

 
 
ADORAR AL CREADOR
 
Salmos 95:6 Venid, adoremos y postrémonos; Arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor.
 
 
La base de la adoración consiste en sabernos salvados en Cristo por el único Dios; pero para ello debemos creer que Él nos hizo, porque solo puede redimirnos y transformarnos aquel que nos creó, solo Él es digno de adoración.
 
Desde el inicio del salmo, el autor invita a adorar a Dios; y la razón que argumenta es: “Porque Jehová es Dios grande, Y Rey grande sobre todos los dioses” (Salmo 95:3). Esta grandeza del Señor radica en Su naturaleza superior, la cual le exalta como el único verdadero Dios; porque solo Él creó todas las cosas, incluyendo aquellos objetos y seres que pretenden tomar su lugar.
 
Es por ello que en la segunda invitación directa a adorar, el salmista define a Dios como: “Jehová nuestro Hacedor”; porque sólo aquel que nos hizo merece realmente que nos postremos y arrodillemos ante Él; y si, además de ello, a pesar de haber pecado rebelándonos contra Él, Dios envió a Su Hijo a salvarnos del castigo y de la esclavitud del pecado, entonces se hace más evidente la dignidad de Su ser cuando se nos invita a adorarlo.
 
Él nos hizo y somos suyos, sea que le sirvamos o no; y meditar en esto nos hará dimensionar la magnificencia de Su gloria en Cristo; y nos llevará a caer de rodillas, en maravilloso asombro, ante Él en adoración.
 
Póstrese y adore al que lo hizo; al que, pudiendo dejarlo a usted bajo el juicio por su pecado, decidió enviar a Su Hijo para salvarlo. Adoremos a “Jehová nuestro Hacedor”. 
 
 

05 de mayo de 2026


DIOS JUSTICIERO
 
Salmos 94:1-2 Jehová, Dios de las venganzas, Dios de las venganzas, muéstrateEngrandécete, oh Juez de la tierra; Da el pago a los soberbios.
 
 
Para descansar en Dios, cuando venimos a Él en oración, no es suficiente con saber que Él es justo; también es necesario creer que imparte Su justicia sobre las personas, especialmente sobre aquellas que menosprecian Su llamado al arrepentimiento.
 
Sería un agravio contra la naturaleza de Dios pensar que Él dejará pasar la falta de quien obra deliberadamente contra Su ley. La mejor demostración de ello es el sacrificio de Cristo; pues en la cruz Cristo sufrió bajo la ira de Dios y sobre Él se descargó el ajusticiamiento que merecíamos cada uno de los que Él iba a salvar.
 
Dicha obra justiciera de Dios puede hacerse evidente en una persona, en esta tierracuando de forma clara se ven las consecuencias de sus pecados deliberados, que es lo que pide el salmista; o puede ser reservada para después de la muerte, cuando se juzgue lo que ahora no es evidente; pues “Los pecados de algunos hombres se hacen patentes antes que ellos vengan a juicio, más a otros se les descubren después” (1 Timoteo 5:24).
 
Es por ello que al pedir que Dios haga justicia, además de estar indignados en contra de las más aberrantes manifestaciones de pecado que presenciamos, debemos dejar todo bajo la voluntad soberana de Dios. En medio de un tiempo donde se están estableciendo leyes en favor del aborto, del matrimonio homosexual y de la discriminación contra la Palabra de Dios, el pueblo de Dios debe orar más fervientemente al Señor por Su intervención.
 
Dios mismo nos ha prohibido ejecutar venganzaporque solo Él es perfectamente sabio y justo para darle el pago del mal al pecador (Romanos 12:19-21). Pero si oraremos más fervientemente, seguramente veríamos más Su mano conteniendo la maldad y trayendo más pecadores al arrepentimiento por medio de la fe en Cristo. Oremos al Señor.
 
 

04 de mayo de 2026

 
 
TRONO FIRME
 
Salmos 93:1-2 Jehová reina; se vistió de magnificencia; Jehová se vistió, se ciñó de poder. Afirmó también el mundo, y no se moveráFirme es tu trono desde entonces; Tú eres eternamente.
 
 
La vida del creyente se fundamenta en la firmeza del gobierno soberano de Dios sobre Su creación; púes aunque los gobiernos humanos, las culturas y las tendencias de la moda cambien a las personas, Dios sigue siendo el mismo y Su control soberano sigue siendo el motivo que nos impulsa a acudir a Él en medio de la inestabilidad del mundo.
 
No hay nada más complejo que el ser humano, y esto es debido a su inestabilidad y continuo cambio; los hombres piensan de una manera hoy y de otra mañana; las personas actúan de una forma hoy y de otra mañana; y conseguir a alguien que verdaderamente sea constante en sus convicciones y en su comportamiento es un reto.
 
En parte esto es normal, debido a que somos seres que debemos buscar amoldarnos a la voluntad de Dios; pero mucho de esta inestabilidad se debe a la tendencia pecaminosa de nuestro ser, porque “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” (Jeremías 17:9).
 
Es por ello que podemos llenarnos de dudas cuando venimos en oración a rendir a Dios cada aspecto de nuestra vida, siendo “semejantes a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra” (Santiago 1:6)Si entendemos que las olas del mar simbolizan nuestras circunstancias, las cuales tienden a movernos de un lado al otro en nuestro interior, entonces debemos dejar de fijarnos en lo fluctuante de nuestra situación y lo cambiante de nuestro ser; pues solo podemos mantenernos firmes si contemplamos la inmutabilidad del gobierno soberano de Dios.
 
El ancla de la fe no está en nuestro propio ser, ni en esta tierra, sino en el mismo trono de Dios que gobierna soberano cada aspecto externo e interno de nuestras vidas. ¡Venga confiadamente a Él en el nombre de Cristo!
 
 

03 de mayo de 2026

 
 
ALEGRÍA PARA CANTAR
 
Salmos 92:1, 4-6 Bueno es alabarte, oh Jehová, Y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo;…Por cuanto me has alegrado, oh Jehová, con tus obras; En las obras de tus manos me gozo¡Cuán grandes son tus obras, oh Jehová! Muy profundos son tus pensamientosEl hombre necio no sabe, Y el insensato no entiende esto.
 
 
Si el canto expresa alegría, el creyente debería ser quien más cantara en este mundo; pues su gozo viene de disfrutar la obra de Dios en Cristo. Esto le conecta con el corazón del Señor y lo sacia de una felicidad que el mundo nunca podrá dar.
 
Muchos son los cantos que se levantan ostentando tener la alegría como base; unos se alegran en su relación conyugal, otros en su fama y otros en sus diversiones carnales. Pero su alegría no sale de la esfera terrenal, aunque la pinten como celestial; es más, algunos llegan a ser denigrantes y aberrantemente pecaminosos en su manifestación de gozo.
 
Solo los cantos que se dirigen al Dios de la Biblia, bajo la guía de su Espíritu y que tienen como base la obra redentora de Cristo, pueden llegar a expresar un gozo más grande y más profundo; ya que proclaman el gozo de la reconciliación con Dios y el disfrute de vivir en Su presencia.
 
No debería haber ni un solo cristiano deprimido, ni creyentes que no sean capaces de entonar un canto al Señor Jesucristo; ya que, por poco oído musical que se tenga, si el corazón se deleita en Dios y en Su obra, meditando en los gloriosos pensamientos y motivaciones del Señor, nuestra alma debería llenarse de palabras hermosas para cantarle.
 
¿A que le canta usted? Si quiere vivir bajo el gozo de Dios, cántele a Él en oración, conforme a Su Palabra y por medio de la fe en Jesucristo.
 
 

02 de mayo de 2026

 
 
RESULTADO DE AMAR A DIOS
 
Salmos 91:14-16 Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombreMe invocará, y yo le responderé; Con él estaré yo en la angustia; Lo libraré y le glorificaré. Lo saciaré de larga vida, Y le mostraré mi salvación.
 
 
La persona que ama a Dios sobre todas las cosas, habiendo rendido su vida al Señorío de Cristo, podrá percibir la protección continua del Señor hasta el día en que sea llevado a Su presencia en la eternidad.
 
El salmo inicia proclamando: “El que habita al abrigo del Altísimo Morará bajo la sombra del Omnipotente” (Salmo 91:1); pero, antes de finalizar, Dios mismo aclara que Su protección viene sobre aquel que ha puesto su amor en Él, pues este es quien realmente habita bajo Su abrigo.
 
Cualquiera puede venir temporalmente a buscar refugio “al abrigo del Altísimo” cuando sufre una calamidad; pero solo alguien que ama al Señor, conforme al llamado del evangelio de Cristo, será quien “habita” continuamente en Él.
 
Cristo reveló lo que debe ser la prioridad para el corazón humano al decir: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente”; y lo hizo porque sabe que quien le ama permanece bajo Su abrigo, y que al glorificar a Dios el ser humano disfruta de Su bendición. Es por ello que también afirmó: “buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33).
 
¿Ama usted a Dios por encima de todo, incluyéndose a usted mismo? ¿Busca continuamente estar bajo el abrigo de la presencia de Dios, en oración y estudio bíblico, por medio de la fe en Cristo? Si es así, Dios le asegura Su protección, conforme a lo que Él considere necesario, para mantenerlo en su caminar hacia el encuentro eterno con Él.
 
 

01 de mayo de 2026

 
 
SABIDURÍA ETERNA
 
Salmos 90:1-2, 12 Oración de Moisés, varón de Dios. Señor, tú nos has sido refugio De generación en generación. Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres DiosEnséñanos de tal modo a contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría.
 
 
El mejor impulso para postrarnos humildemente ante Dios se halla en meditar en la grandeza y eternidad de Su ser; y en compararla con la pequeñez y fugacidad de nuestra vida. Esto, por medio de la fe en Cristo, nos debería llevar a clamar por Su sabiduría.
 
Otra expresión con la que el salmista expone la eternidad de Dios es esta: “Porque mil años delante de tus ojos son como el día de ayer, que pasó, y como una de las vigilias de la noche” (Salmo 90:4). Esta eternidad divina viene a ser la base sobre la cual Dios confronta al hombre en su tiempo de vida limitado, diciéndole: “Convertíos, hijos de los hombres” (Salmo 90:3).
 
Otra forma, en el salmo, de mostrar la fugacidad de la vida humana en la tierraes compararla con la hierba; la cual “En la mañana florece y crece, pero “A la tarde es cortada, y se seca” (Salmo 90:6). Por ello deberíamos reconocer: ¡Que frágiles somos los seres humanos! y ¡Cuánto necesitamos al Dios eterno en nuestras vidas!
 
No necesitamos esperar hasta asistir a un funeral para reflexionar de esta manera. Si simplemente contemplamos al Señor, conforme Su Palabra, dejaremos nuestra jactancia y autosuficienciay empezaremos a clamar por Su guía en cada aspecto de nuestra vida.
 
Recuerde que muchos de nuestros quebrantos en esta vida nos vienen por no saber oír la voz de Dios en Su Palabra. Acuda a Cristo, quien es el único con sabiduría eterna; y así su corta vida tendrá significado real y será verdaderamente útil en Dios.
 
 

30 de abril de 2026

 
 
FIDELIDAD DE DIOS
 
Salmos 89:34-35 No olvidaré mi pacto, Ni mudaré lo que ha salido de mis labios. Una vez he jurado por mi santidad, Y no mentiré a David.
 
 
El sustento de la fe del creyente está en la fidelidad de Dios a sus promesas; porque así como el Señor se comprometió con David y terminó por cumplirle en Cristo, los cristianos podemos confiar en que cumplirá Su propósito en nuestras vidas por medio de Su Hijo.
 
Dios hizo pacto con David; y mucho tiempo después de este rey, aún más cuando los israelitas caían bajo el yugo de los imperios de la época, el pueblo de Israel seguía apelando a las misericordias prometidas a David cuando oraban (2Cr.6:42; Is.55:3). 
 
En este salmo se hace alusión al pacto de Dios con David, recordando como este fue bendecido por el Señor y como la nación entera fue bendecida a través de él. Esto debía servir para sustentar la fe en la fidelidad del Señor y para que no se basaran las oraciones en la perfección de los hombres, sino en las promesas del Señor.
 
Este pacto con David era citado en oración y Dios respondía conforme a las circunstancias de cada época, porque así se honraba Su fidelidad; pero realmente tuvo su cumplimento pleno en Cristo, quien es el descendiente de David que heredó el trono para siempre, primero en el cielo junto al Padre celestial y luego, a su tiempo, en la tierra cuando regrese.
 
Si ellos podían orar con vehemencia, citando las promesas de Dios que aún estaban por cumplirse a plenitud en Cristo ¿Cómo no podremos orar nosotros con confianza, siendo que Cristo ya hizo realidad el cumplimiento de todo lo que Dios había prometido?
 
Debemos alimentar nuestra fe con las promesas de Dios en Cristo, no solo con las que nos hablan de Su ayuda en esta tierra, sino sobre todo con las que nos aseguran primordialmente la eternidad junto a Él; ya que solo así oraremos creyendo que Dios es fiel.
 
 

29 de abril de 2026

 
 
FE EN LA AFLICCIÓN
 
Salmos 88:13 Mas yo a ti he clamado, oh Jehová, Y de mañana mi oración se presentará delante de ti.
 
 
A pesar de no ver salida en medio de las grandes dificultades, debemos mantener nuestra búsqueda de Dios así como el salmista; porque de esta forma, aunque no salgamos aún de la aflicción, estaremos glorificando al Señor por medio de nuestra confianza en Él.
 
De este salmo se ha dicho que es el único que comienza y termina mal; porque comienza con el clamor del salmista en aflicción y termina con su confesión de estar todavía sumergido en ella, viendo a sus amigos en las tinieblas de la ausencia. 
 
Los demás salmos, por mal que empiecen, terminan en gozo; así no se tenga la respuesta física, terminan manifestando que se recibe la paz del Señor por medio de Su presencia. Pero en este salmo el salmista termina su oración y aún sigue perturbado por su aflicción.
 
A pesar de todo esto, este no deja de ser un salmo precioso, porque muestra al corazón del que sufre mirando hacia el Señor a pesar de todo. Además, el salmista reconoce sus fallas y entiende que Dios lo puede estar disciplinando por las mismas; y no culpa de su problema a otras personas, ni al diablo, sino que busca directamente a Dios; ya que esto es lo que hace alguien que realmente tiene verdadera fe en el Señor durante su aflicción.
 
Tal vez usted lleve mucho tiempo sufriendo en esta tierra; pero si ha confiado su vida en el varón de dolores, en Jesucristo; y si no ha dejado de orar al Señor para ser liberado; por más que siga su dificultad, usted la ha vencido; porque “esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe” (1 Juan 5:4). Siga clamando con fe al Señor.
 
 

28 de abril de 2026

 
 
AMOR DE DIOS A UN SITIO
 
Salmos 87:2 Ama Jehová las puertas de Sion Más que todas las moradas de Jacob.
 
 
Siendo el soberano creador del universo, a Dios le place manifestarse de manera especial en donde se invoca Su nombre conforme a Su Palabra. Es por ello que en la antigüedad el Señor se deleitaba grandemente en Jerusalén: la ciudad de Dios; pero hoy se manifiesta amorosamente en el corazón de los cristianos verdaderos y en los lugares donde se reúnen como Iglesia.
 
El que se exalte en el salmo a Sion, por encima de los demás territorios judíos, no es casual; pues todos los judíos sabían la manifiesta determinación del Señor de encontrarse con Su pueblo desde el templo construido allí; y, así mismo, a pesar de que Dios nos ha llamado en Cristo a ser adoradores en espíritu y verdad, para que no dependamos de un lugar y un templo (Juan 4:21-24), si nos reunimos como Iglesia, en Su nombre, estaremos disfrutando allí de Su amor de manera especial.
 
Al reunirnos en un lugar específico como Iglesia, o en familia (Hechos 5:42), adorando al Señor y estimulándonos unos a otros en la fe (Hebreos 10:24-25), podremos percibir una obra maravillosa del amor de Dios en ese lugar; porque a este sitio llegamos con la disposición de encontrarnos con el Señor.
 
En medio de la libertad que gozamos como cristianos, muchos han caído en el error de no destinar un tiempo y un lugar especial para encontrarse con su Señor, ni en la iglesia ni en el hogar; y aunque se alude como excusa estar siempre en comunicación espiritual con Dios (cosa que el creyente siempre debe hacer), se termina por enfriar el corazón, cayendo en un cristianismo más nominal, o de nombre, que real; y todo por no dedicar tiempo y lugar para encontrarnos de forma especial con el Señor, a pesar de que Él nos llama a hacerlo
 
Piense si a usted le gustaría que sus seres amados le dedicaran un tiempo y un espacio especial, además de siempre llevarlo en su corazón; y busque hacer lo mismo con Dios. 
 
 

27 de abril de 2026

 
 
RAZÓN PARA PEDIR
 
Salmos 86:5-7 Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, Y grande en misericordia para con todos los que te invocanEscucha, oh Jehová, mi oración, Y está atento a la voz de mis ruegosEn el día de mi angustia te llamaré, Porque tú me respondes.
 
 
La base de las peticiones en oración no se encuentra simplemente en la necesidad temporal, sino en la eterna bondad de Dios para socorrer a quienes le buscan por medio de la fe en Jesucristo.
 
En el primer versículo del salmo el autor usa su necesidad como justificación para pedir al Señor ayudapero en el resto del salmo basa su petición en la bondad, misericordia y grandeza de Dios. Incluso cuando se menciona a sí mismo, lo hace para ratificar su convicción del carácter amoroso del Señor; ya que al decir el salmista: “soy piadoso”, (Salmo 86:2) está queriendo decirle a Dios: “te soy fiel”; lo cual demuestra que su clamor depende de lo bueno que es Dios para socorrer a sus siervos.
 
No es correcto basar la oración solamente en nuestra necesidad; porque si hemos de pedir, debemos hacerlo con fe; y la fe solo se alimenta de un conocimiento bíblico verdadero de la bondad del Señor. No deberíamos decir que tenemos fe si, en medio de nuestras oracionesnos cuesta reconocer ante Dios que Él ha sido bueno para con nuestras vidas; porque entonces nuestras oraciones serían injustificadas, al levantarlas sin creer realmente en la bondad del Señor para socorrer a los suyos.
 
Mire a la cruz, vea al hijo de Dios dándose como objeto receptor del castigo de Dios que usted merece por su pecado; vea a Cristo resucitando para ir al Padre a interceder para que usted crezca en santificación y llegue a la posterior glorificación con Él en el cielo; y pregúntese: ¿Qué tan bueno ha sido Dios conmigo?
 
Al responderse bíblicamente, y asegurarse de la bondad del Señor, estará listo para pedir en oración; porque “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” (Romanos 8:32). 
 
 

26 de abril de 2026

 
 
PERDÓN DE DIOS
 
Salmos 85:1-3,10 Fuiste propicio a tu tierra, oh Jehová; Volviste la cautividad de Jacob. Perdonaste la iniquidad de tu pueblo; Todos los pecados de ellos cubriste. Reprimiste todo tu enojo; Te apartaste del ardor de tu ira. La misericordia y la verdad se encontraron; La justicia y la paz se besaron.
 
 
Lo maravilloso, inigualable e inmensurable del perdón de Dios, es que hizo ejercicio de Su misericordia sin negar nuestro pecado; y nos dio la paz con Él sin dejar de ejercer Su justicia. Y todo esto lo hizo solo por medio del sacrificio redentor de Cristo.
 
El salmista sabía con claridad que Dios no podía simplemente ignorar el pecado para ejercer Su misericordia y perdonar a Su pueblo, él sabía que en Su justicia Dios debe desplegar Su ira santa para retribuir justamente al pecador por su maldad; pero de una forma milagrosa, por la inspiración del Espíritu Santo, el autor del salmo define el perdón de Dios como una cubierta que Él pone a nuestros pecados para poder reprimir Su justo enojo; y esta cubierta es la propia vida de Cristo en la cruz.
 
Dios no meramente pasó por alto nuestros pecadossino que, para perdonarlos, los tuvo que castigar bajo Su ira en Cristo, mientras colgaba del madero. El Señor no podía ser misericordioso pasando por alto Su justicia, ni podía ignorar la realidad del corazón humano pecador; por ello envió a Su hijo a morir bajo Su ira, ejerciendo Su misericordia en quienes lo reconocemos y le servimos como nuestro Señor y único Salvador.
 
Cuando esto se aclara realmente, por la gracia del Espíritu de Dios, el más pecador se ve tan terrible como es (arrepentimiento) y vive para servir con gratitud a Jesús (fe). Se experimenta la verdadera dicha de ser perdonado por Dios.
 
No rebaje el perdón divino al nivel meramente humano; porque en Cristo “La misericordia y la verdad se encontraron; La justicia y la paz se besaron”. Busque entender verdaderamente el perdón de Dios, para experimentar la dicha de ser perdonado por Él.
 
 

25 de abril de 2026

 
 
ANHELO DEL ADORADOR
 
Salmos 84:2 Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová; Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.
 
 
El deseo principal del adorador es relacionarse de forma completa, continua y profunda con el Dios vivo; es por ello que a través de la fe en Jesucristo se siente atraído a buscar al Señor diariamente, en oración y a través del estudio de la Biblia.
 
El salmista sabía que al estar con Dios se le daría fuerza, poder y protección en medio de la dificultad; y por ello lo menciona en varios versículos de este salmo. Pero su principal deseo era permanecer con el Señor; ya que esto le traía la mayor satisfacción que podía experimentar.
 
El salmista comparaba el estar con Dios con estar en el templo, porque en esa época era el lugar designado para que Dios se manifestara a los israelitas; y es por ello que al orar él pensaba: “mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, Que habitar en las moradas de maldad” (Salmo 84:10).
 
Dios permita que con esa misma pasión por Dios se realicen nuestras oraciones y meditaciones de la Biblia; y que detrás de cada petición que levantemos al Señor, por sencilla que sea, se encuentre el deseo ferviente de profundizar nuestra relación con Él; y que en cada versículo que estudiemos, incluyendo los más prácticos para nuestra vida, estemos buscando conocer más y más de nuestro Señor y Salvador.
 
¡Anhele al Señor más fervientemente de lo que anhela al mundo y a su propia vida; pues así experimentará verdaderamente lo que es orar, cantar y relacionarse con el Dios vivo!
 
 

24 de abril de 2026

 
 
ORAR PARA QUE DIOS ACTÚE
 
Salmos 83:1-3 Oh Dios, no guardes silencio; No calles, oh Dios, ni te estés quieto. Porque he aquí que rugen tus enemigos, Y los que te aborrecen alzan cabeza.  Contra tu pueblo han consultado astuta y secretamente, Y han entrado en consejo contra tus protegidos.
 
 
Aunque Dios no necesita nuestra oración para ejecutar Su voluntad y proteger a Su pueblo, si le ha placido establecer el clamor a Él como un medio de Su gracia; porque de esta forma valoramos más Su obra y dependemos más de Su amoroso cuidado.
 
Dios pudo haber liberado al pueblo de Israel de los Egipcios en el momento en que simplemente había determinado hacerlo; pero, al mismo tiempo que obró conforme a Su perfecta voluntad, lo hizo en respuesta al clamor en oración del pueblo que sufría, según Éxodo 2:23-3:10; y Su respuesta fue a través del nacimiento, vida y ministerio de Moisés.
 
Nunca debemos perder de vista que Dios ha determinado obrar Su voluntad en nosotros; pero que, al mismo tiempo, le ha placido hacerlo por medio de nuestro clamor genuino en oración. Por ello debemos vivir confiados en que Él es poderoso para hacer Su obra en nosotros; pero al mismo tiempo debemos orar con vehemencia, para ver Su mano obrar en situaciones específicas de nuestra vida.
 
No nos excusemos detrás de Su soberanía para no orar con fervor; ni pretendamos menguar Su gloria pensando que sin nuestra oración Dios estaría atado. Dios es glorioso y soberanoaun cuando nos pide orar para actuar sobre nosotros; “porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad” (Filipenses 2:13).
 
Mientras peor sean las circunstancias y mayor sea el silencio de Dios, ore con más fervor; porque a Su tiempo, conforme a Su voluntad, Dios actuará en respuesta a la oración, por medio de la fe en Cristo.
 
 

23 de abril de 2026

 
 
LLAMADO A JUZGAR CORRECTAMENTE
 
Salmos 82:2,4 ¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente, Y aceptaréis las personas de los impíosLibrad al afligido y al necesitado; Libradlo de mano de los impíos.
 
 
Siempre que se tiene autoridad sobre los demás, esta se debe ejercer con el claro objetivo de favorecer al inocente que sufre.
 
Deducimos que debido a Su gran enojo en contra de los jueces de Israel, Dios los llama “dioses” varias veces en este salmo (Salmo 82:1, 6); el tono del Señor es de reclamo en contra de ellos, por su falta de protección a los desvalidos.
 
Se sentían y se comportaban como “dioses” al juzgar a los demás según su propio criterio y no según la voluntad de Dios; desaprovechaban su autoridad y favorecían a los más malvados, en vez de hacer justicia liberando a los oprimidos; pero al final, por mucho que se creyeran “dioses”, caerían muertos bajo el juicio de Dios como cualquier ser humano (Salmo 82:6-7). Esta forma en que Dios describió a los gobernantes fue aprovechada por Cristo para argumentar que si a estos Dios llamó figurativamente “dioses”, no era ilógico para Él llamarse Hijo de Dios si venía de la presencia y esencia misma de Dios Padre (Juan 10:34-36).
 
La interrogante a resolver para nosotros es si usamos bien la autoridad que Dios nos ha dado sobre otros para hacer justicia, o si simplemente nos olvidamos de ayudar a los que sufren por favorecer a quienes nos puedan beneficiar carnalmente al seguir en su maldad.
 
Ya sea en la casa, en el trabajo, en la iglesia, en el estudio, o en cualquier otro lugar donde se nos delegue autoridad sobre otros, debemos recordar que Dios solo espera que actuemos justamente, liberando a los oprimidos y reprendiendo a los malvados. 
 
No olvidemos que solo hay un Dios y nuestra responsabilidad es obrar justamente.
 
 

22 de abril de 2026

 
 
DESOBEDIENCIA LAMENTABLE
 
Salmos 81:13-14 ¡Oh, si me hubiera oído mi pueblo, Si en mis caminos hubiera andado IsraelEn un momento habría yo derribado a sus enemigos, Y vuelto mi mano contra sus adversarios.
 
 
La falta de obediencia humana no toma por sorpresa a Diospero si es usada por Él para mostrarnos cómo menospreciamos Su cuidado cuando nos rebelamos contra Su voluntad.
 
Los milagros y las expresiones de misericordia de Dios nunca le faltaron al pueblo de Israel; pero, aun así, a pesar de tantas expresiones directas de amor y cuidado divino, los israelitas se apartaron del Señor.
 
La desobediencia del pueblo judío, al igual que la nuestra en la actualidad, comenzó con su falta de atención a lo que Dios les decía; y esto queda claro cuando el mismo Señor expresa en este salmo: “¡Oh, si me hubiera oído mi pueblo, Si en mis caminos hubiera andado Israel!”.
 
El no escuchar a Dios, ignorando su Palabra y la revelación dada por el mismo Señor Jesucristo, es el principio de toda desobediencia. Es así como nuestro corazón se rebela desde lo más profundo; y aunque Dios mismo nos hable, no atendemos a sus demandas.
 
El lamento de Dios no se da porque Él esté frustrado, sino porque quiere que entendamos la gran pérdida que sufrimos cuando nos rebelamos contra Su voluntad. Porque lo que Él espera es que nuestro corazón se lamente, al menos por haber perdido las hermosas bendiciones de Dios; y que así retornemos nuestra atención hacia Él, pues Él es el único que nos bendice realmente.
 
 

21 de abril de 2026


RELACIÓN QUE RESTAURA
 
Salmos 80:3 Oh Dios, restáuranos; Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
 
 
La contemplación profunda y permanente del carácter santo de Dios, por medio de la revelación que Él mismo concede a través de Jesucristo, es lo único que realmente restaura al ser humano.
 
El salmista repite la misma frase en tres partes distintas del salmo 80: En el versículo 3, en el 7 y en el 19; y lo hace porque, al pedir que el pueblo de Dios fuera restaurado de todo lo que había sufrido a manos de sus enemigos, fue impulsado por el Espíritu Santo a recordar que la verdadera restauración solo se da al recibir la luz de la relación con el Señor.
 
Ser restaurado es más que simplemente ser librado del sufrimiento y ser vuelto al estado que se tenía antes de la dificultad. Porque después de las grandes aflicciones pueden quedar cicatrices en el alma, como la amargura, el resentimiento, el temor y la ansiedad. Es por ello que solo siendo transformado a la luz del carácter de Dios, simbolizado por Su “rostro”, se puede asegurar una verdadera restauración.
 
Pero nunca debemos olvidar que la contemplación más explícita del carácter santo de Dios fue revelada en la persona de Jesucristo, quien es Dios junto al Padre y al Espíritu Santo (Juan 6:46; 14:9; Romanos 9:5; Filipenses 2:5-6; Tito 2:13; Hebreos 1:1-3); por lo cual, solo podemos hallar restauración verdadera, a tal punto que nunca antes vivimos en nuestra vida, si nos rendimos plenamente a Cristo, contemplándolo como Él se revela en la Biblia y orando fervientemente por ser transformados a Su imagen.
 
Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Corintios 3:18).
 
 

20 de abril de 2026

 
 
LA GLORIA DE DIOS ES EL MOTIVO
 
Salmos 79:9 Ayúdanos, oh Dios de nuestra salvación, por la gloria de tu nombre; Y líbranos, y perdona nuestros pecados por amor de tu nombre. 
 
 
Glorificarse a Sí mismo es el principal motivo de Dios para contestar a nuestra oración; y de ello provienen todas Sus bondades. Esta es la principal razón que lo lleva a ayudarnos a quienes le clamamos en el nombre de Jesús.
 
Por difícil que sea la situación, por grande que sea la necesidad y por terrible que sea la circunstancia, nada esto garantiza que se mueva la mano de Dios en favor de alguien. La realidad es que la misericordia de Dios sobre el que sufre, el amor del Señor sobre el que es despreciado y la provisión y protección del Señor sobre el desamparado, solo vienen como resultado del compromiso de Dios por exaltarse a Sí mismo; o, lo que es igual, todo esto se nos concede por el deseo permanente de Dios de glorificarse en nosotros.
 
Dios se glorifica al exhibir y ratificar ante Su creación la gloria de Sus atributos, incluso aquellos atributos más terribles para el pecador, como Su justicia e ira santa. Esto en un ser humano, como en cualquier criatura, es un pecado terrible, es vanagloria y egolatría; pero en Dios es la justa exaltación de la hermosura del único ser que merece toda la gloria.
 
Si tenemos en mente que Dios quiere expresar Su gloria a través de nuestras vidas, nuestra forma de orar tendrá sentido y seguramente veremos más respuestas; dejaremos de simplemente exhibir nuestra necesidad, enfermedad, pecado o adversidad, y aprenderemos a clamar como el salmista: “Ayúdanos, oh Dios de nuestra salvación, por la gloria de tu nombre; Y líbranos, y perdona nuestros pecados por amor de tu nombre
 
Ore buscando exaltar la gloria del Señor, para que su oración sea verdaderamente acorde a la voluntad de Dios; y así experimentará una transformación en su propia vida. 
 
 

19 de abril de 2026

 
 
EVITANDO LOS ERRORES DEL PASADO
 
Salmos 78:7-8 A fin de que pongan en Dios su confianza, Y no se olviden de las obras de Dios; Que guarden sus mandamientosY no sean como sus padres, Generación contumaz y rebelde; Generación que no dispuso su corazón, Ni fue fiel para con Dios su espíritu.
 
 
Al no olvidar la obra salvadora de Dios registrada en la Biblia y al proclamarla a cada generación, estaremos siendo instrumentos del Señor para evitar el regreso a las manifestaciones pasadas de rebeldía en Su contra.
 
El salmista se extiende al recordar como la historia del pueblo judío está llena de poderosos actos salvadores de Dios y de actos de rebeldía del pueblo; y lo hace para dar ejemplo de cómo debemos enseñar desde la historia sobre las consecuencias de ser rebeldes a la voluntad de Dios.
 
Es cierto que solo con enseñar no se cambia un corazón rebelde y que se necesita la obra sobrenatural de Dios para transformarlo desde su interior; pero, al hacer esto, Dios nos usará para contener en algún grado la maldad, al redargüir las conciencias. Igualmente, a quienes Dios ha de salvar esto les servirá de base para su fe en Dios y para su andar en santidad cuando sean convertidos.
 
Esta es la razón por la que Pedro, recordando la obra salvadora de Dios a través de Jesucristo, escribió: “Por esto, yo no dejaré de recordaros siempre estas cosas, aunque vosotros las sepáis, y estéis confirmados en la verdad presente” (2 Pedro 1:12).
 
Evitemos los errores del pasado, recordémonos siempre la historia de la salvación en Cristo y estimulémonos en la fe y en la santidad del Señor.
 
 

18 de abril de 2026

 
 
TRATO PERSONAL CON DIOS
 
Salmos 77:1 Con mi voz clamé a Dios, A Dios clamé, y él me escuchará. 
 
 
Por mucho que nos rodeemos de personas espirituales que oran a Dios por nosotros y por más que estudiemos y pongamos en práctica las lecciones que nos enseñan las vidas de los más osados hombres de fe en la Biblia y en la historia; siempre tendremos que pasar por circunstancias que nos lleven a clamar a Dios, para así profundizar nuestra relación personal con Él.
 
Dios quiere relacionarse y va a relacionarse personalmente con cada uno de Sus hijos; porque a pesar de su deleite en la congregación que le alaba, Dios no deja de gozarse en la comunión íntima con cada uno de sus siervos. 
 
Esta es la razón por la cual cada uno de los verdaderos cristianos que ha existido y existirá ha llegado o llegará a decir como el salmista: “Con mi voz clamé a Dios, A Dios clamé, y él me escuchará”.
 
Ningún verdadero discípulo de Cristo podrá simplemente decir que solo las voces de otros clamaron a Dios por él, o que solo vivió aplicando lo que vio de la relación de otras personas con Dios; por el contrario, todos y cada uno de los hijos de Dios tendremos que clamar directamente a Dios y nos encontraremos en situaciones que nos harán profundizar nuestra dependencia personal e íntima del Señor.
 
Seamos sensibles al Señor, porque nuestro llamado no es meramente a cumplir Su voluntad, ni a encajar en Su molde bíblico; nuestro llamado, si es que realmente somos cristianos, es a gozarnos en Su presencia y a profundizar nuestra comunión con Su persona a través de la oración ferviente y del estudio diligente de Su Palabra.
 
 

17 de abril de 2026

 
 
DIOS NEUTRALIZA LAS ARMAS
 
Salmos 76:6-7 A tu reprensión, oh Dios de Jacob, El carro y el caballo fueron entorpecidosTú, temible eres tú; ¿Y quién podrá estar en pie delante de ti cuando se encienda tu ira?
 
 
Los cristianos debemos recordar que nuestro Dios es terrible en poder, para así experimentar Su paz en medio de las persecuciones de este mundo, sin importar lo estructurado y poderoso de las armas en nuestra contra.
 
Una de las formas de amedrentar a los enemigos siempre ha sido exhibir el uso de armas modernas de destrucción, como los carros tirados por caballos en la antigüedad; pero esto queda inutilizado cuando Dios decide desplegar Su poderío en favor de Su pueblo.
 
Un recuerdo poderoso, que debe dominar nuestra mente en tiempos de terrible persecución, es la forma en que Dios acabó con los carros tirados por caballos del imperio Egipcio en tiempos de Moisés. 
 
El pueblo caminaba indefenso contra el mar, y eran perseguidos por la gran potencia política y militar de la época, encabezada por el propio Faraón. Este los acorraló con sus carros y sus caballos; pero Dios abrió el mar, para dar salida a Su pueblo, cerrándolo luego violentamente sobre el ejército egipcio y acabando con su poderoso armamento militar.
 
Recuerde que por más avanzadas, estructuradas y destructivas que sean las armas en contra del pueblo de Dios, el Señor puede neutralizarlas; así que no temamos lo que el ser humano nos puede hacer, porque más temible es nuestro Dios, y nos ha salvado de Su propia y justa ira por medio de Jesucristo.
 
 

16 de abril de 2026

 
 
DIOS VENCE EL ORGULLO
 
Salmos 75:5, 10 No hagáis alarde de vuestro poder; No habléis con cerviz erguidaQuebrantaré todo el poderío de los pecadores, Pero el poder del justo será exaltado.
 
 
El gran propósito de Dios de exaltarse por sobre toda Su creación es lógico y natural. Pero que un ser humano no se humille ante Dios, ni espere que Él lo exalte a su debido tiempo ¿qué tiene de lógico?. Por ello, entonces, Dios determina derrotar el orgullo humano por medio de experiencias difíciles en esta vida; y, si es el caso, con su ruina en la eternidad.
 
No es cualquier cosa el orgullo; porque consiste en la exaltación del ego, del yo individual, por sobre los demás, incluyendo a Dios. Aunque la mayoría dice reconocer que Dios está por sobre ellos, en la práctica lo niegan; y esto queda demostrado por la forma como se niegan a someterse a las demandas bíblicas de obediencia y santidad.
 
Al saber que Dios no solo quiere proveerles y ayudarles, sino que también desea señorear o dirigir sus vidas, la mayoría se rebelan ante Su voluntad; aluden que Dios no puede ser tan duro con ellos, que deben ser entendidos, que tienen planes que deben cumplir, o que simplemente no quieren renunciar a cosas, situaciones y personas que el mismo Dios les ha permitido experimentar en esta vida. 
 
La conclusión es sencilla: Se aman más a sí mismos de lo que aman a Dios; esto es orgullo y esto ha de ser doblegado por Dios, porque Él ha de glorificarse en cada ser humano.
 
Recuerde que Cristo resumió la vida cristiana diciendo que primeramente debemos amar a Dios con todo nuestro ser; y esto se traduce en dejar que Cristo sea nuestro Señor (Filipenses 2:9-11).
 
 

15 de abril de 2026

 
 
CUANDO DIOS PERMITE SUFRIMIENTO
 
Salmos 74:10-12 ¿Hasta cuándo, oh Dios, nos afrentará el angustiador? ¿Ha de blasfemar el enemigo perpetuamente tu nombre¿Por qué retraes tu mano? ¿Por qué escondes tu diestra en tu senoPero Dios es mi rey desde tiempo antiguo; El que obra salvación en medio de la tierra. 
 
 
El negar que se sufre, al igual que renegar porque se sufre, son actitudes que impiden llevar el sufrimiento ante Dios. Pero cuando, por la gracia de Dios, se logra exponer clara y continuamente el sufrimiento ante el Señor, Él lo cambia por fe en Su obra salvadora en medio de la tierra.
 
Estos versículos del salmo 74 están en la mitad del salmo, no por su enumeración; sino por ser el punto donde el salmista deja de simplemente exponer la destrucción causada por los enemigos del pueblo de Dios, para recordar las demostraciones terrenales de la obra salvadora del Señor sobre Su pueblo.
 
El salmista inicia describiendo el horror sufrido a manos de quienes no solo destruyeron al pueblo de Dios, sino también los lugares de culto al Señor; pero termina proclamando la grandeza del Señor para salvar. El salmista inicia con un nivel de fe que apenas le alcanza para exponer el sufrimiento y pedir a Dios que no los olvide; pero finaliza en un nivel de fe donde él mismo trae a memoria el poder salvador del Señor, para terminar lleno de esperanza en su corazón.
 
Esto si es orar en medio del sufrimiento. Este tipo de oración bíblica no se parece en nada a las proclamaciones positivistas de moda en las supuestas oraciones de “fe” de hoy en día; ya que en ellas no se alude al poder de Dios para transformar el corazón abatido en oración, sino que se viene ante Dios negando el sufrimiento y haciendo proclamas que aumentan la confianza en el ego de quien orar. Esta nueva forma de “orar” nos dejará más vacíos del poder de Dios, y más llenos de engaño y orgullo.
 
Que su oración sea sincera en medio del sufrimiento, como lo fue siempre la de nuestro Salvador; ya que, si ejercita su fe viniendo de continuo al trono de la gracia, terminará siendo levantado a un mayor nivel de fe en Dios y no viviendo en sus propias fuerzas. 
 
 

14 de abril de 2026

 
 
LA NECEDAD DE ENVIDIAR AL IMPÍO
 
Salmos 73:2-3, 21-22 En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; Por poco resbalaron mis pasos. Porque tuve envidia de los arrogantes, Viendo la prosperidad de los impíos. Se llenó de amargura mi alma, Y en mi corazón sentía punzadasTan torpe era yo, que no entendía; Era como una bestia delante de ti.
 
 
Poner la mirada en el mundo, para anhelar lo que poseen las personas que no aman a Dios, es una torpeza que debe evitar el creyente; porque su felicidad no depende del tesoro terrenal que posee, sino del tesoro espiritual que Cristo ganó para él en la cruz.
 
La situación del salmista llegó a ser tan dramática, al detenerse a envidiar la prosperidad de quienes violan deliberadamente los mandamientos del Señor, que tuvo que confesar: “Se llenó de amargura mi alma, Y en mi corazón sentía punzadas” (Salmo 73:21).
 
Y solo halló paz, recibiendo el entendimiento espiritual que necesitaba, cuando buscó comunión íntima con el Señor; es por ello que dijo: “Cuando pensé para saber esto, Fue duro trabajo para mí, Hasta que entrando en el santuario de Dios, Comprendí el fin de ellos” (Salmo 73:16-17); pues el fin de los que prosperan sin Dios es perecer sin Él.
 
La envidia en el hombre de Dios, así como al salmista, le puede venir disfrazada de indignación ante la aparente injusticia de ver prosperar a quienes peor se comportan y menos buscan a Dios. Pero, al final, sigue siendo envidia; y sigue siendo un menosprecio del tesoro celestial en Cristo, al compararlo con las riquezas terrenales perecederas.
 
Antes de caer en la misma necedad y amargarnos, permanezcamos en comunión con el Señor; para que nuestra alma viva llena de Su amor y Su presencia. Solo así, podremos decirle al Señor con sinceridad: “¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra” (Salmo 73:25). ¡Esto nos liberará del amor al mundo!
 
 

13 de abril de 2026

 
 
INTERCESIÓN POR QUIENES LIDERAN
 
Salmos 72:1 Oh Dios, da tus juicios al rey, Y tu justicia al hijo del rey.
 
 
Si estamos liderando personas, necesitamos que oren por nosotros; y si tenemos líderes sobre nuestras vidas, debemos orar por ellos. Porque la verdadera sabiduría viene de lo alto; viene del mismo Dios que pone en eminencia a algunos, no para que se llenen de orgullo y lideren conforme al mundo, sino para que dependan aún más de Él y sigan los pasos del Señor Jesucristo, quien lideró desde el servicio.
 
Se supone que este salmo es hecho por David, para interceder por su hijo Salomón; y es interesante ver como no pide simplemente que sea inteligente, sabio, justo, prudente, firme de carácter y con los demás virtudes que se suponen como necesarias para liderar. David comienza pidiendo explícitamente que Dios mismo sea quien dé Sus “juicios al rey” futuro; o, dicho de otra manera, que le dé Su “justicia al hijo del rey; porque en ese momento reinaba David.
 
Y la primera conclusión que saca David de la respuesta de Dios, antes de empezar a alabarle por la fama que le dará a su hijo cuando sea rey, está registrada en esta frase: “El juzgará a tu pueblo con justicia, Y a tus afligidos con juicio” (Salmo 72:2). 
 
David entiende que nadie debería ejercer un cargo público, donde influya sobre otros, sin ser transformado y capacitado sobrenaturalmente por Dios; lo cual solo sucede realmente cuando hemos venido a Cristo por medio de la obra del Espíritu Santo. Pues si Cristo es el descendiente de David que sería el rey perfecto del pueblo de Dios; solo viniendo a Cristo, y permaneciendo en Él, tendremos la sabiduría necesaria para ejercer la autoridad que tenemos por Su voluntad.
 
Oremos por quienes dirigen el hogar, el trabajo, la iglesia y el gobierno; para que sean genuinos creyentes en Cristo, gobernados por la guía del Espíritu de Dios; y para que así todos se vean beneficiados y Dios sea glorificado.
 
 

12 de abril de 2026

 
 
FORTALEZA DEL CREYENTE
 
Salmos 71:3 Sé para mí una roca de refugio, adonde recurra yo continuamente. Tú has dado mandamiento para salvarme, Porque tú eres mi roca y mi fortaleza.
 
 
Saber que el Señor mismo ha determinado guardarnos con Su propia presencia, por medio de la obra redentora de Cristo, debe impulsarnos a buscarlo continuamente. Porqueentonces, Él mismo, con todos Sus atributos, se convierte en nuestra fortaleza, nuestro castillo y nuestra roca. 
 
La roca era el símbolo por excelencia de fuerza y fortaleza en la antigüedad; con rocas se construían grandes edificaciones, y también con ellas se peleaba en las batallas. Sobre rocas enormes se cimentaban las construcciones; y bajo ellas, en las cuevas, se protegían los viajeros.
 
Esta es la razón del uso de la roca como símbolo de la fortaleza de Dios al creyente; porque el Señor, con Su propia presencia, sirve de fundamento, de protección, de escudo y de arma en contra de la adversidad al cristiano.
 
Y esto es especialmente importante cuando pasan los años y nuestra humanidad se debilita, como le acontecía al autor del salmo, porque oraba desde su vejez (Salmo 71:9); y lo hacía no para lamentar su desgaste, sino para recordar las obras del Señor (Salmo 71:5, 15), para pedir Su pronto socorro (Salmo 71:12) y a la vez esperar Su ayuda alabándolo por todo lo que ya había hecho en su vida (Salmo 71:14).
 
No es que Dios simplemente mande ángeles a favor de quien está en Cristo, sino que Él mismo se dispone, por el Espíritu Santo, a cubrirlo, levantarlo, protegerlo y fortalecerlo.
 
Nuestra labor es sencilla: Recurrir a Él “continuamente” en oración y por medio del estudio diligente de Su Palabra, dejando de recurrir al mundo por aliento; pues, si así hacemos, entonces podremos decirle como el salmista: “tú eres mi roca y mi fortaleza”.
 
 

11 de abril de 2026

 
 
SENTIDO DE URGENCIA
 
Salmos 70:1 Oh Dios, acude a librarme; Apresúrate, oh Dios, a socorrerme.
 
 
La urgencia real en medio de nuestras dificultades no consiste en que estas sean resueltas, sino en que Dios intervenga; porque nuestra mayor necesidad no es ser libre de conflictos, sino corroborar que Dios está a nuestro favor.
 
El sentido de urgencia que tenemos al clamar a Dios puede llegar a demostrar que tan  convencidos estamos dlo mucho que necesitamos que Él nos socorra. Es por ello que siempre debemos tener cierta medida de urgencia en nuestra oración.
 
Si pedimos a Dios algo que supuestamente es muy importante, que necesitamos que nos responda rápidamente, y que solo Él nos pueda dar, no deberíamos hacerlo de forma simple, como quien pide sin interés; deberíamos usar palabras de angustia, de anhelo, de necesidad urgente. Deberíamos clamar verdaderamente a Dios; porque esto le agrada.
 
En el pasado deben quedar las oraciones frías, que más parecen rezos sepulcralesy las oraciones con expresiones verbales débiles y sin pasión, que nacen del falso concepto de que Dios nos debe algo. Nuestro orar debe ser tan intenso como la convicción de nuestra necesidad permanente del favor de Dios; porque solo así lo honraremos realmente y creceremos en el apego a Su voluntad.
 
Sigamos el ejemplo de nuestro Salvador, ya que “Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente” (Hebreos 5:7).
 
 

10 de abril de 2026

 
 
ALMA ABATIDA POR LAS CIRCUNSTANCIAS
 
Salmos 69:1 Sálvame, oh Dios, Porque las aguas han entrado hasta el alma.
 
 
Cuando las dificultades que suceden a nuestro alrededor terminan por afectar nuestro corazón, no debemos dudar en clamar con todo nuestro ser a Dios; porque solo así mantendremos a salvo lo único que la adversidad nunca nos debería afectar: El alma.
 
El salmista dedica la mayor parte del salmo a describir la forma en que sufre a causa de sus enemigos; él descarga su corazón ante Dios, para encontrar en el Señor fortaleza y terminar gozoso alabándole.
 
Así deberíamos hacer siempre los que nos hemos acercado a Dios por medio de la fe en Cristo, no deberíamos dejar que la adversidad termine por afectar gravemente nuestra almay, tan pronto sintamos que nuestro corazón se ve afectado, deberíamos clamar con todo nuestro ser a Dios, descargar ante Él nuestras angustias y pedir que nos sacie con el gozo de su salvación, para terminar alabándolo desde lo profundo del alma.
 
Depositar ante el Señor las cargas de nuestra alma no debe confundirse con lo que se hace al contarle el problema a un amigo, a un consejero, o a un psicólogo; porque así estos sean hábiles y comprensivos oidores y asesores, nunca podrán sacar de nuestra alma el agua turbulenta de la adversidad que ya se nos ha colado. Solo el Señor puede sanarnos en lo más íntimo de nuestro corazón, con Su amor y Su misericordia.
 
Mas yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas, dice Jehová” (Jeremías 30:17).
 
 

09 de abril de 2026

 
 
SECRETO DEL PODER
 
Salmos 68:35 Temible eres, oh Dios, desde tus santuarios; El Dios de Israel, él da fuerza y vigor a su pueblo. Bendito sea Dios.
 
 
La verdadera fuente del poder del creyente para vencer las dificultades no radica en sí mismo, ni en su propia confianza en Dios, sino en ser capacitado por la fuerza espiritual que viene del Señor; y esta solo la recibe por acercarse continuamente a Su temible presencia, con la confianza de haber sido redimido por Cristo.
 
Nada más lejano de la realidad que el Dios melancólico y pusilánime que muchos profesan, creyendo que si no lo ven así irían contra la verdad de que Dios es amor. El verdadero Dios, el que se revela en el Antiguo y Nuevo testamento, es “fuego consumidor” (Deuteronomio 4:24; Hebreos 12:29) sin dejar de ser “amor” (Génesis 26:24; 2Samuel 7:23; 1 Juan 4:8); y esto, en vez de confundirnos, debería levantar en nosotros un ferviente deseo de adorarle.
 
Es doble la razón por la cual recordar que Dios es temible: Primero, para ser reprimidos del deseo de desobedecerle, al recordar lo dura, aunque justa, que es Su mano para disciplinar a sus hijos (Hebreos 12:6); y segundo, para ser estimulados a buscar en Él la fuerza y vigor para hacer Su voluntad, como motor que impulse nuestra vida en medio de la dificultad.
 
Claro, si no estamos en Cristo, si aún nuestra alma no se ha rendido al Salvador, la temible presencia del Señor debería primeramente impulsarnos a venir a Él para que nos perdone, encontrando fuerzas en Él para vencer al diablo, al mundo y a la naturaleza pecaminosa de nuestra carne. Primero venimos al poderoso Dios por su perdón, para luego fortalecidos en el poder de Su amor.
 
Sin dejar de confiar en el amor de Dios que nos atrae a Cristo, recordemos siempre que Dios es temible; y tomemos fuerzas de Su gran poder, por medio de nuestra relación continua con Él, para vencer toda dificultad.
 
 

08 de abril de 2026

 
 
BENDICIÓN POR MISERICORDIA
 
Salmos 67:1 Dios tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga; Haga resplandecer su rostro sobre nosotros 
 
 
Las verdaderas bendiciones de Dios siempre vienen por medio de Su misericordia, reflejando Su amorosa relación con quienes se han acercado a Él por medio de Jesucristo.
 
Este salmo, en su inicio, trae a memoria parte de la bendición sacerdotal que se impartía sobre el pueblo judío; esta decía: “Jehová te bendiga, y te guardeJehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz” (Números 6:24-26).
 
Esta forma de bendecir muestra el concepto bíblico de bendición como la relación de Dios con nosotros, revelándonos a plenitud Su carácter misericordioso; y muestra que ser bendecidos no es simplemente recibir regalos de Su mano; pues el “rostro” de Dios, mencionado intencionalmente en la bendición, simboliza Su íntima relación con aquellos que Él bendice, lo cual constituye realmente la bendición.
 
No deberíamos anhelar simplemente bendiciones, sino al Dios que nos bendice; no deberíamos pedir simplemente disfrutar de regalos divinos, sino conocer profundamente el carácter misericordioso de un Dios tan generoso que nos amó al punto de dar a su Hijo por nosotros; y no deberíamos olvidar que estas bendiciones son para que los demás conozcan a nuestro glorioso Señor, por lo cual el Salmista afirma: “Para que sea conocido en la tierra tu camino, En todas las naciones tu salvación” (Salmo 67:2).
 
Pongámonos como meta identificar la misericordia de Dios en cada una de sus bendiciones y así disfrutaremos de Él más que de Sus dádivas; pero, para ello, debemos haber reconocido, valorado y rendido nuestra vida a quien es Su más grande regalo, a Cristo, nuestro Salvador. 
 
 

07 de abril de 2026


UN CORAZÓN PREPARADO
 
Salmos 66:18-20 Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, El Señor no me habría escuchadoMas ciertamente me escuchó Dios; Atendió a la voz de mi súplicaBendito sea Dios, Que no echó de sí mi oración, ni de mí su misericordia.
 
 
Al clamar a Dios en oración siempre se debe recordar que es solo por Su misericordia a través de Cristo que el Señor responde. Por ello, quien ora no debe dejarse llevar por el pecadoya que si Dios le responde, lo hace como parte de Su obra santificadora en su vida; y si el que ora se deleita en el pecado, demuestra no desear realmente la respuesta de Dios.
 
Al adorador genuino le es de vital importancia que Dios no eche de Sí su oración, ni quite de sobre su vida Su misericordia; por ello se detiene ante los impulsos que el mundo, satanás y su propia carne le traen a su corazón para vivir en pecado.
 
El tipo de persona que realmente sabe clamar a Dios en oración es aquella que alista su corazón por medio de la fidelidad al Señor. Este es el individuo que a pesar de pecar eventualmente, no se deja atar por el pecado a una vida de iniquidad; y no solo lo hace a nivel de su conducta, lo hace también a nivel de sus pensamientos y sentimientos; él prepara su corazón para Dios.
 
Que ilógico resulta que usted y yo clamemos con todo nuestro ser a Dios, quien ve las intenciones de nuestra alma; y que al mismo tiempo abriguemos pensamientos de lujuria, rencor, venganza, amargura e incredulidad. Ese no es un corazón que se prepara para ver la mano de Dios en su vida.
 
Por ello, pidamos al Señor que prepare nuestro corazón, liberándolo de la perturbación del maligno, de la dureza producida por las circunstancias de la vida, y del amor y el afán por este mundo; así como preparó la buena tierra de la parábola del sembrador (Lucas 8:5-15). Porque solo así podremos recibir sus respuestas y dar fruto en abundancia. 
 
 

06 de abril de 2026

 
 
DIOS RESPONDE
 
Salmos 65:1-2, 5 Tuya es la alabanza en Sion, oh Dios, Y a ti se pagarán los votos Tú oyes la oración; A ti vendrá toda carneCon tremendas cosas nos responderás tú en justicia, Oh Dios de nuestra salvación, Esperanza de todos los términos de la tierra, Y de los más remotos confines del mar.
 
 
La gran dificultad para la oración no se encuentra en si queremos que Dios nos responda, sino en creer que nos responderá; porque aunque a Él vienen todo tipo de personas, no todas lo ven como quien los salva en Cristo de sus terribles pecados, ni como Hacedor y Sustentador de la creación; por lo cualno pueden llegar a creer realmente que les responderá con “tremendas cosas”.
 
Siempre que responde la oración, Dios lo hace “Con tremendas cosas; pero lo hace en “justicia. Por ello, Dios no puede obrar en beneficio real del que clama si este no lo hace en el nombre de Jesús, reconociéndose como pecador merecedor de condenación eterna, pero salvado del juicio y de la esclavitud del pecado por medio de la justicia de su SalvadorAl que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Corintios 5:21).
 
No se conforme con solo sentir profundamente la necesidad por la cual ora, ni con creer meramente que Dios le escucha; busque la fe salvadora en Cristo como el verdadero fundamento de sus peticiones ante Dios, ante el Dios que creó y que sustenta todo lo que existe. Porque solo así obtendrá respuesta del Señor.
 
Es por esto que el salmista dijo: “Bienaventurado el que tú escogieres y atrajeres a ti, para que habite en tus atrios”; porque sabía que quienes somos del Señor, como el salmista, oramos: “seremos saciados del bien de tu casa” (Salmos 65:4). Dios nos responde.
 
 

05 de abril de 2026

 
 
ALEGRÍA QUE LIBRA DEL TEMOR
 
Salmos 64:1,10 Escucha, oh Dios, la voz de mi queja; Guarda mi vida del temor del enemigo. Se alegrará el justo en Jehová, y confiará en él; Y se gloriarán todos los rectos de corazón. 
 
 
La verdadera fórmula para dejar de temer al ser humano no consiste en que Dios nos libre de sufrimientos, sino en que nuestro corazón se regocije en el Señor; porque Él es el único que puede guardar nuestro corazón por medio de la fe en Cristo.
 
La petición inicial y principal en este salmo no es que el salmista fuera librado de sus enemigos, sino del temor de sus enemigos; porque, a pesar de que también deseaba que Dios no dejara que sus enemigos lo encontraran (Salmo 64:2), el salmista sabía que el temor sí lo perseguiría a todo lugar; y porque, a pesar de saber que al final Dios juzgaría severamente a su enemigos, su alma no encontraría reposo en ello si seguía teniéndoles un miedo continuo.
 
La gran esperanza del salmista estaba en que el Señor, a su debido tiempo, haría justicia sobre todos los que persiguen sin causa a Sus siervos (Salmo 64:4, 7), llenando así de alegría el corazón de los justos. Porque la alegría de saberse en comunión con el Señor, con Su amor y Su misericordia, es producida por la misma fe en Dios que vence el temor al hombre (Salmo 64:10).
 
Hoy también, al saberse redimido por Cristo, el cristiano puede gozarse en su Señor y vivir confiado en Él; siendo librado del temor continuo y paralizante hacia el ser humano.
 
Sea libre del temor al hombre, confiando en Cristo por medio del poder del Espíritu Santo. Alégrese en el Señor y viva confiado en Él.
 
 

04 de abril de 2026

 
 
SED DE DIOS
 
Salmos 63:1-3 Dios, Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, En tierra seca y árida donde no hay aguas, Para ver tu poder y tu gloria, Así como te he mirado en el santuarioPorque mejor es tu misericordia que la vida; Mis labios te alabarán.
 
 
La mayor bendición del creyente no consiste en disfrutar las dádivas de Dios, sino en estar plenamente satisfecho con la relación que el Señor le brinda por medio de la fe en Cristo.
 
En la introducción del salmo se nos informa que fue escrito por David “cuando estaba en el desierto de Judá”, lo cual nos da una imagen mental de las circunstancias que rodeaban al salmista y que se resumen en la frase: “tierra seca y árida donde no hay aguas”, simbolizando la aflicción por la que pasaba.
 
Lo impresionante es que el escritor deseaba más fuertemente a Dios que al agua; y por ello la sed física le sirvió de ilustración de su sed de Dios. Esta sed no era casual, era una obra milagrosa del Señor en su corazón; esta sed le venía de recordar lo maravilloso de estar junto a Dios en el santuario; esta sed era el reflejo de un alma que se había deleitado en Dios y que entendía que no hay nada mejor que Su misericordia y amor.
 
Hoy también sigue siendo un milagro obrado por el Espíritu de Dios el que alguien desee a Dios por sobre todas las cosas y se acerque realmente a Él por medio de la obra redentora de Cristo. Pero, a su vez, en los verdaderos cristianos, sigue siendo el resultado de venir continuamente ante el Señor en oración, en meditación de las Escrituras y en el culto congregacional.
 
Si no quiere vivir eternamente insatisfecho, a causa de las necesidades continuas en su vida, debe estar satisfecho en Dios por la fe en Cristo; y, si así sucede, esto se reflejará en que su mayor satisfacción será la relación con su Salvador.
 
 

03 de abril de 2026

 
 
QUIETUD DEL ALMA
 
Salmos 62:1 En Dios solamente está acallada mi alma; De él viene mi salvación.
 
 
Solo al estar plenamente convencidos de la obra salvadora de Dios sobre nuestras vidas, podremos experimentar el silencio de nuestra alma reposando en la paz del Señor.
 
De poco valen las terapias sicológicas, las medicaciones psiquiátricas, las sesiones de relajamiento, o las distracciones de actividades de entretenimiento; porque si Cristo no está gobernando el corazón e impartiendo Su paz divina al alma, el relajamiento mental, la sedación medicada, el bienestar físico y la diversión pasarán, y nos dejarán a merced del ruido producido por nuestra angustia interior.
 
El alma solo calla de quieta tranquilidad cuando se encuentra en paz con su Hacedor, así el resto de la creación esté en su contra; y solo estamos en paz real con Dios cuando reconocemos la maldad del pecado de nuestro ser, el cual clama por la justicia divina sobre nosotros; pero porque entendemos que esa justicia se descargó sobre Cristo para reconciliarnos con Dios.
 
No importa cuán ruidosa sea esta vida, ni que tan estruendosa sea la arremetida en su contra; si Cristo es su Señor, usted está en paz con Dios y su vida puede ser dominada por la quietud y el silencio que dan reposo al corazón.
 
Busque a Cristo, permanezca meditando Su obra salvadora, y dando frutos de su conversión; y su alma estará cada vez más en calma.
 
 

02 de abril de 2026

 
 
ORACIÓN QUE LEVANTA
 
Salmos 61:1-2 Oye, oh Dios, mi clamor; A mi oración atiendeDesde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare. Llévame a la roca que es más alta que yo
 
 
La mejor forma de ser levantado por encima de las dificultades es clamar a Dios en oración; porque así Dios mismo nos sacará de la profundidad en la que estemos, para afirmarnos sobre la roca de Su poder.
 
El clamar, que es una forma intensa de orar en la que se derrama humildemente el alma ante la majestad de Dios, nos pone a merced del poder divino; ya que este poder está a disposición de quienes se acercan al Señor por medio de la fe en Jesucristo y saben que Él es la “roca de nuestra salvación” (Salmo 95:1; Romanos 9:33; 1Corintios 10:4).
 
Por más profunda que sea nuestra depresión en medio de la dificultad, Dios mismo nos levanta cuando clamamos y gemimos, confiando en la obra salvadora de Cristo; porque nuestra alma es remontada sobre la base de la obra perfecta del Hijo de Dios, donde toda tribulación se ve pequeña, por más profunda y terrible que sea.
 
Clame, gima, ore intensamente al Señor; y si siente que desmayará ante la dificultad, ore más, gima más y clame más, confiando en Cristo, en que Él es la roca de la salvación. Porque si nos sacó del futuro castigo en las profundidades del infierno, pagando por nuestros pecados y liberándonos del dominio de la naturaleza pecaminosa, ¿Cómo no va a poder sacarnos de cualquier aflicción temporal de esta vida?
 
Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre” (Salmo 73:26).
 

 
01 de abril de 2026

 
 
VERDADERA AYUDA
 
Salmos 60:10-11 ¿No serás tú, oh Dios, que nos habías desechado, Y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitosDanos socorro contra el enemigo, Porque vana es la ayuda de los hombres.
 
 
La mejor ayuda, en medio de cualquier batalla, es la del único que controla las circunstancias; la del que en Su soberanía ha permitido, por algún buen propósito, que nos persigan; la de aquel que no está limitado como los hombres; la ayuda de Dios.
 
Este salmo también fue escrito en medio de las circunstancias más duras de persecución mortal en contra del salmista; y nos deja ver como el alma del creyente se ve sobrenaturalmente inclinada a pensar que detrás de todo su sufrimiento está Dios; pero no para culparlo, como hace el incrédulo, sino para buscar ayuda en el Señor, y así entender Su propósito en medio del conflicto.
 
Si queremos verdadera ayuda, en medio de las más terribles tribulaciones y dificultades de esta tierra, debemos apelar a Dios, quien es el único que nos libró de la más tremenda enemistad que teníamos, nos libró de la enemistad con Él mismo. Pues éramos enemigos de Él a causa de nuestro pecado; y, a pesar de ello, nos reconcilió con Él por medio de Cristo (Romanos 5:10).
 
El cristiano sabe que su más terrible enemigo era Dios mismo, quien debido a Su justicia debía condenarnos por nuestro pecado; pero Él nos reconcilió en Cristo dando satisfacción a Su justicia, al castigar en la cruz a Cristo en nuestro lugar y al aceptarnos como sus hijos para liberarnos del pecado que nos esclavizaba.
 
¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” (Romanos 8:31-32) ¡Él es mi ayuda!
 
 

31 de marzo de 2026

 
 
BENDICIÓN DE SER GRANDEMENTE PERSEGUIDO
 
Salmos 59:9 A causa del poder del enemigo esperaré en ti, Porque Dios es mi defensa.
 
 
Entre más fuerte sea quien nos persigue, mayor ha de ser nuestra confianza en Dios; porque solo Él puede amparar en Cristo a quienes permanecen bajo Su voluntad.
 
Detrás de todo gran sufrimiento hay una gran oportunidad de aprender a confiar en el Señor; no solo porque ya no nos queden fuerzas para resistir, sino porque no hay otra fuente de poder inagotable para el alma como Él.
 
No hay persecución política, económica, social, laboral, familiar o personal que sea capaz de derrotar al alma que confía plenamente en Dios; porque, aunque nos puedan afectar de muchas formas, nunca nos podrán separar del gozo de sabernos amados y sostenidos por Dios en Cristo.
 
Claro, para poder ser imbatible en nuestro interior, no debemos confiar en nuestros recursos externos, sino en la poderosa fuente de poder que fluye del Espíritu de Dios cuando nuestro corazón satisfecho en la obra de Cristo y seguro de la relación que Dios Padre mantiene por gracia con nosotros. Este poder solo fluye en quienes verdaderamente se han rendido totalmente a Cristo, renunciando a vivir para satisfacer su corazón pecaminoso y buscando deleitarse realmente en Dios.
 
Si usted está en Cristo, piense en las grandes dificultades como oportunidades maravillosas para aumentar su confianza en Dios. Porque, “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venirni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Rom.8:37-39).
 
 

30 de marzo de 2026

 
 
ANTES DE JUZGAR
 
Salmos 58:1-2 Oh congregación, ¿pronunciáis en verdad justicia? ¿Juzgáis rectamente, hijos de los hombresAntes en el corazón maquináis iniquidades; Hacéis pesar la violencia de vuestras manos en la tierra.
 
 
Cada ser humano es propenso a juzgar a los otros olvidando lo que maquina en su propio corazón; y el corazón purificado por la fe en Cristo, aunque tenga un mejor discernimiento entre el bien y el mal, solo disminuye sus prejuicios si vive liberándose de toda malicia.
 
Este es un salmo dedicado a exponer la expresión elevada de la maldad humana; y para ello inicia proclamando que el corazón malicioso, a pesar de su maldad, tiende a convertirse en juez moral de los demás. Lo peor es que el salmista describe que esta circunstancia era generalizada en su entorno; y que la congregación entera (o la mayoría) creía pronunciar justicia y juzgar rectamente, pero su corazón era una máquina de maldad.
 
Hay que recordar que por maduro que sea un cristiano, si descuida su vida de comunión con el Señor, quedándose a merced de su viejo hombre, podría llegar a recaer en maldad; porque la fábrica de ella está en su propio corazón.
 
Revisemos nuestro corazón y oremos a Dios con constancia; para no hallarnos maquinando maldad, sino más bien siendo productores de buenos pensamientos (Fil.4:8). Porque a través de Cristo “Ciertamente hay galardón para el justo; Ciertamente hay Dios que juzga en la tierra.” (Sal.58:11).
 
 

29 de marzo de 2026

 
 
CONSUELO DEL ALMA
 
Salmos 57:1 Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí; Porque en ti ha confiado mi alma, Y en la sombra de tus alas me ampararé Hasta que pasen los quebrantos.
 
 
Mientras sufre, el verdadero cristiano puede encontrar alivio en la comunión con su Señor; ya que por más terrible que sea la situación, esta no puede llegar hasta donde penetra la cobertura del amor divino en Cristo, hasta lo más profundo del alma.
 
Es interesante la figura con que el salmista ilustra la forma en que Dios hace sentir su consuelo al creyente: “en la sombra de tus alas. Coello hace referencia a que la altura del Señor sobre nuestras vidas no le impide proyectarnos Su protección; pero, a su vez, hace necesario que vivamos conscientemente bajo Su sombra protectora (“me ampararé”), si queremos experimentar Su misericordia y consuelo durante las situaciones que nos quebrantan el alma.
 
Buscar al Señor en medio de la angustia no puede ser solo una opción entre tantas para nuestro corazón, sino la única oportunidad real de alivio para nuestro ser. Y debemos hacerlo con constancia y determinación, no permitiéndonos quedar fuera de “la sombra de sus alas; porque quedaríamos a merced de la fragilidad de nuestro humano corazón.
 
Antes de buscar refugio en actividades, diversiones, personas o vicios, póstrese ante Jesucristo el Hijo de Dios; entréguele su vida para siempre, si aún no lo ha hecho; y permanezca bajo la sombra protectora de Su presencia, a través de la oración y de la meditación de su Palabra todos los días.
 
 

28 de marzo de 2026

 
 
LIBRE DE TEMOR AL HOMBRE
 
Salmos 56:3-4 En el día que temo, Yo en ti confíoEn Dios alabaré su palabra; En Dios he confiado; no temeré; ¿Qué puede hacerme el hombre?
 
 
Solo la confianza en Dios puede desplazar el temor al ser humano; porque quien ha rendido su vida a Cristo, y camina en Él, ha pasado a ser del equipo de los protegidos por el Señor.
 
Ser protegido por el Señor no necesariamente significa que un ser humano no nos pueda afectarpero si indica que el corazón se deleita en meditar y exaltar la maravillosa obra salvadora de Diosy por ello el temor se disipa. Porque, al vivir profundizando en la obra redentora de Cristo, se llena de seguridad el corazón. 
 
Para un creyente debería ser tan ilógico temerle al hombre, como para el hijo del dueño de una gran compañía multinacional de tecnología sería ilógico el temer que algún individuo le robara el computador; ya que su papá tiene muchos más y es más poderoso en ese aspecto. Es por ello que la continua meditación y profundización en el amor salvador, que Dios nos da en Cristo, genera una confianza más grande que el temor a todas las dificultades y amenazas de los hombres; pues estas no se igualan a Dios y a Su poder..
 
La respuesta a la pregunta del salmista “¿Qué puede hacerme el hombre?” es tan lógica como dramática; porque en esta vida son múltiples las formas en que el pecador propina sufrimiento a sus enemigos, pero nunca se podrán igualar a todo lo que Dios tiene preparado en el infierno, por la eternidad, para quienes no siguen a Jesús, de lo cual se nos libra por la fe en el Salvador. Lo que hombre hace contra alguien no se comprara con lo que Dios puede hacer a favor de los suyos y en contra de los que se le oponen (Lucas 12:4-5).
 
Confíe en Dios, creyendo y confiando en Cristo; pero asegúrese de entender bien la obra del Salvador, porque solo así dejará de temer lo que le pueda hacerle el hombre.
 
 

27 de marzo de 2026

 
 
ACTITUD DE GUERRA
 
Salmos 55:16-18 En cuanto a mí, a Dios clamaré; Y Jehová me salvaráTarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, Y él oirá mi vozEl redimirá en paz mi alma de la guerra contra mí, Aunque contra mí haya muchos.
 
 
Para el creyente no existe la guerra contra quienes lo persiguen, sino la lucha por someterse a la voluntad de Dios por medio de la oración; porque sabe que solo así el Señor lo fortalecerá y lo ayudará sobrenaturalmente para que salga bien librado en su corazón.
 
La verdadera victoria no consiste en derrotar a los demás, sino en mantenerse firme en contra de los impulsos vengativos que vienen al corazón mientras se es atacado por otros. Pero para que esto no sea una simple acción de reprimirse a sí mismo, el individuo debe encontrar un gozo mayor en esperar que Dios obre a su favor, en vez del deleite de actuar en sus propias fuerzas; y esto solo se logra de rodillas ante el Señor.
 
La oración tiene esa característica maravillosa de poner el alma en contacto con su Creador, especialmente cuando se ha entendido, reconocido y seguido a Cristo como Salvador. 
 
En la oración, mientras se clama, no solo se expresan los sentimientos que a Dios le agradan, también se rinden a los pies del Señor las emociones más oscuras que quieran arraigarse en el alma. Finalmente, si se clama con constancia (“Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré”), encontraremos la victoria de ser dominados por el gozo del Señor, como fruto de nuestra experiencia con Él, aunque estemos siendo fieramente atacados por el mundo.
 
¡Gane de rodillas sus batallas, en vez de ser derrotado por los amargos sentimientos de quien lucha contra los demás!
 
 

26 de marzo de 2026

 
 
INSTRUMENTOS DE DIOS
 
Salmos 54:4 He aquí, Dios es el que me ayuda; El Señor está con los que sostienen mi vida.
 
 
Al recibir la ayuda de Dios, nunca debemos olvidar que Él manda personas específicas a sostenernos de una u otra forma; porque solo así podremos identificar claramente la respuesta del Señor a través de esas vidas y evitaremos sumergirnos en la angustia.
 
Siempre que estemos en una situación difícil estaremos tentados a ver como inútil la compañía y la colaboración de las personas que el Señor nos envía. Pero, si queremos salir de la dificultad, levantando nuestro corazón, debemos enfocarnos en las personas que Dios mueve para socorrernos. Solo así recobraremos la confianza, no en nosotros, sino en Dios.
 
Existe la famosa doctrina moderna de confianza en sí mismo, la cual se supone que nos dará éxito seguro y nos librará de la amargura; pero, al ver cómo nos fallamos y al usar mecanismos pecaminosos para calmar el dolor físico y/o espiritual que producen nuestras fallas, nos damos cuenta que lo que realmente debemos hacer es confiar en el Señor.
 
Debemos alimentar nuestra confianza en Dios; porque, si queremos ser ayudados por Él sin que nos retire Su apoyo, debemos aprender a ser agradecidos, tanto con el Señor como las personas que Él usa como instrumento de nuestra bendición. 
 
Este agradecimiento va más allá de una oración de acción de gracias, o de un regalo para aquel que Dios usa como su instrumento; nuestro agradecimiento llega a su mejor expresión cuando también ayudamos a otros.
 
Dé siempre gracias al Señor por las personas que Él le envía como instrumento de Su bendición; y muy posiblemente usted también terminará convirtiéndose en uno de los que ayudan a otros, así como el Samaritano de la parábola de Jesús (Lucas 10:29-37).
 
 

25 de marzo de 2026

 
 
NEGAR A DIOS
 
Salmos 53:1 Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, e hicieron abominable maldad; No hay quien haga bien.
 
 
La negación de Dios no consiste meramente en pensar que Él no existe, sino en negarle el Señorío de algún aspecto de nuestra vida para neutralizar la conciencia y profundizar en el pecado. Es por ello que todos, por ser pecadores, de una u otra forma hemos negado a Dioal no someternos totalmente a Él.
 
Este salmo es predominantemente trágicoporque en él se expone la base del pecado humano. Es por ello que Pablo, en su carta a los Romanos, al exponer el pecado de la humanidad, cita el versículo 3 del salmo 14, el cual es igual al versículo 3 de este salmo 5se trata el mismo tema: “Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” (Romanos 3:12).
 
Por leve que parezca un pecado, ver la práctica del pecado como una forma de negación de Dios nos ayudará a no minimizar nuestra culpa y nos llevará directamente a los brazos del Salvador por perdón y transformación. Si no se hace así, estaríamos cauterizando nuestra conciencia, creyendo que no es tan grave lo que hacemos.
 
Esta verdad es la base del Evangelio, es la que nos lleva a tener hambre y sed de Cristo, de Su obra salvadora; y es la que nos mantiene firmemente apegados al Salvador.
 
Evangelicemos sin perder la perspectiva de lo abominable que es ante Dios el pecadoy así tampoco nos enfriaremos en nuestra relación con Él. Pues solo en Cristo somos realmente salvados de la condenación por nuestros pecados y de la esclavitud a nuestra propia pecaminosidad.
 
 

24 de marzo de 2026

 
 
MALDAD DEL PODEROSO
 
Salmos 52:1 ¿Por qué te jactas de maldad, oh poderoso? La misericordia de Dios es continua.
 
 
Lo peor de la persona que se aprovecha de su influencia o autoridad, para profundizar en la práctica del pecado, es que se enorgullece de ello. Pero, el creyente entiende que esto es una ofensa directa en contra del Dios que extiende Su misericordia todos los días sobre el ser humano para salvarlo del pecado por medio de la fe en Cristo.
 
Aunque son muchos los mecanismos a través de los cuales se puede hacer el mal, la esencia de esta actitud se resume en la frase: “Amaste el mal más que el bien, La mentira más que la verdad” (Salmo 52:3). 
 
Nuestra pasión por el bien, especialmente por la fuente del bien, quien es Dios, nos impedirá perseverar en el mal. Pero sino no estamos apasionadamente comprometidos con Dios, poco a poco nos iremos involucrando en la práctica del mal, perseverando en ella; e iremos encontrando argumentos para enorgullecernos de los resultados prácticos que obtenemos con esta actitud.
 
Es muy fácil encontrar un negociante que se enorgullece de su éxito al hacer negocios usando mentiras, o un político que ve como exitosa la victoria que ha conseguido con base en sobornos, o un sencillo estudiante que exhibe con orgullo la buena nota que ha obtenido haciendo trampa en un examen; porque todos ellos viven apasionados con las comodidades temporales y así menosprecian la misericordia continua de Dios, la cual los llama a arrepentirse para obtener la vida eterna en Cristo.
 
En contraste, el verdadero cristiano, amando a Dios por sobre este mundo, puede decir con el salmista: “Pero yo estoy como olivo verde en la casa de Dios; En la misericordia de Dios confío eternamente y para siempre” (Salmo 52:8).
 
 

23 de marzo de 2026

 
 
MOTIVO DEL ARREPENTIMIENTO
 
Salmos 51:10-12 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de míNo me eches de delante de ti, Y no quites de mí tu santo EspírituVuélveme el gozo de tu salvación, Y espíritu noble me sustente.
 
 
Más allá de la bendición de una nueva oportunidad para continuar, y de la posibilidad de no llegar a recibir todo lo que merecemos por nuestros pecados; los cristianos genuinos deberíamos arrepentirnos principalmente porque cuando pecamos se nos trunca lo más valioso que poseemos, que es la relación íntima con Dios por medio del Espíritu Santo.
 
David pecó deliberada y aberrantemente al adulterar con la mujer de Urías; y también al hacer que pusieran a este miembro de su ejército en un lugar de la guerra donde lo mataran rápidamente. No solo le robo la esposa a Urías; además le mintió y lo mandó a matar.
 
Lo sorprendente de la oración de David es que en ella no pide a Dios que no le quite a Betsabé de su lado, ni que no toque al hijo que habría de tener con ella; lo que David pide es simple y a la vez glorioso: Que no se le retire al Espíritu Santo, que no le abandone el gozo de la salvación de Dios.
 
Si usted es de los que solo dan señales de arrepentimiento cuando lo descubren; y si cuando confiesa su culpa solo piensa en no sufrir las consecuencias terrenales de su error; pues, entonces, debe evaluar su vida espiritual. Porque, por grave que sea su falta, el temor más grande de su corazón al pecar debería ser el estorbar su relación armoniosa con Dios.
 
Claro, nuestra relación con Dios solo puede darse por la obra redentora de Cristo, e igualmente solo puede restaurarse a través de Su obra intercesora continua; pero si esta relación no es lo que nos importa, entonces ¿Para qué queremos andar en santidad? ¿Solo para no sufrir en este mundo? ¿Solo para tener buena reputación? ¿O porque aún pensamos que mientras mejor nos comportemos hay más posibilidades de no terminar en el infierno? 
 
Mi amigo, quien tiene a Dios, a su Hijo Jesucristo y a su Santo Espíritu como su mayor tesoro, nunca pensaría en otra cosa más que en agradar a su Señor; y, por ello, al pecar, su arrepentimiento se genuino, porque glorificará a Dios. 
 
¿Qué motiva su arrepentimiento luego de caer ante una tentación?
 
 

22 de marzo de 2026

 
 
EL CORAZÓN DE LA ADORACIÓN
 
Salmos 50:14-15 Sacrifica a Dios alabanza, Y paga tus votos al AltísimoE invócame en el día de la angustia; Te libraré, y tú me honrarás.
 
 
Aún desde el Antiguo Testamento, en donde Dios mismo había establecido el sacrificio de animales para acercarse a Él, se hace el énfasis de la adoración en el corazón del adorador; porque el adorador debía estar tan satisfecho en Dios, que la sola expresión de sus labios debía ser el primero de sus sacrificios ofrecidos ante el Señor.
 
Para resaltar la inutilidad de los sacrificios animales ofrecidos de forma mecánica ante Él, Dios habla irónicamente en el salmo 50 diciendo: “Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti; Porque mío es el mundo y su plenitud¿He de comer yo carne de toros, O de beber sangre de machos cabríos?” (Salmo 50:12-13).
 
Esto no quiere decir que el Señor no haya establecido los sacrificios de animales en el viejo pacto, sino que estos tenían un propósito mayor que el mero hecho de realizarlos. Primeramente debían llevar al ofrendante a reflexionar sobre su pecado y a asegurar su arrepentimiento por ofender al Señor; pero, también, proféticamente, debían apuntar al salvador, a Cristo, como ofrenda perfecta por el pecado (Hebreos 10:1-18).
 
Lamentablemente, hoy también continúa el mismo problema de querer adorar a Dios sin tener un corazón realmente enfocado en Él. Muchos, aun estando en congregaciones con la más sana y centrada doctrina cristiana bíblica, solo realizan actos litúrgicos, ceremoniales, ritualistas o religiosos de forma mecánica; pero su corazón está lejos de Dios.
 
Asegúrese de que su corazón esté satisfecho en el Dios de la Biblia, para que sus labios sacrifiquen verdadera alabanza y sus actos cumplan la voluntad de Dios. Esto le dará seguridad en el día de la angustia, para clamar con fe a su Señor.
 
  

21 de marzo de 2026

 
 
DIFERENTES FINALES
 
Salmos 49:15-17 Pero Dios redimirá mi vida del poder del Seol, Porque él me tomará consigo. Selah. No temas cuando se enriquece alguno, Cuando aumenta la gloria de su casaPorque cuando muera no llevará nada, Ni descenderá tras él su gloria.
 
 
La base de la felicidad del creyente en esta vida no son sus bienes, sino el Dios que le da más que bienes terrenales y le da vida eterna. Es por ello que el creyente no teme a quienes son poderosos; pues aunque parezcan ser los más bendecidos ahora, al final, en la eternidad, cuando perezcan sin Dios, se verá su verdadera condición.
 
Como dice el salmista, “aun los sabios mueren y perecen del mismo modo que el insensato y el necio” (Salmo 49:10). Pero aun así los creyentes se diferencian de los impíos en que estos últimos no podrán mantenerse ante Dios al final de su vida; pues “Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano, Ni dar a Dios su rescate” (Salmo 49:7). Pero a los siervos del Señor ya les ha sido pagada su redención por Cristo, con Su sangre.
 
¿No es hermoso saber que al final todo terminará? Ya que, por mucho que hayamos sufrido, Dios nos tiene reservada Su salvación por la obra de Cristo para redimirnos. Esto debería estimularnos a dejar de temer al hombre, por poderoso que este sea; y debería llenarnos del gozo verdadero de la salvación.
 
En el final todo será diferente a como se pudo haber visto en esta vida. Si usted está en Cristo, crea esto, confiéselo y úselo como motor de su obediencia y fidelidad a Dios.
 
 

20 de marzo de 2026

 
 
DIOS ETERNO
 
Salmos 48:14 Porque este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre; Él nos guiará aún más allá de la muerte.
 
 
Como el Dios que servimos es eterno, estamos convencidos de que nos guiará eternamente. Es por ello que sabemos que estaremos con el más allá de la muerte; porque para ello fue que Cristo nos redimió.
 
Luego de exaltar al Señor por Su grandeza y Sus maravillas sobre Su pueblo en esta vida, el salmista finaliza confesando que la eternidad de su Dios le hará disfrutar a Su pueblo hasta “más allá de la muerte”.
 
Esto se enseña con mayor claridad en el Nuevo Testamento; pero también es lo que muchos no aceptan en la actualidad. Porque no solo hay denominaciones religiosas enteras que enseñan que no hay vida después de la muerte; sino que también hay quienes distorsionan la vida eterna que Cristo ganó para nosotros en la cruz.
 
La mayoría, en su afán materialista, piensan que estar con Dios eternamente es disfrutar de los mismos deleites terrenales, solo que viéndolos como más sublimes. Pero lo que la Biblia muestra es que el deleite del creyente en el cielo será esencialmente Dios mismo.
 
El gozo después de la muerte consiste en que “Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre. No es que simplemente nos dé Sus bendiciones; sino que Su misma presenciasantificadora, amorosa, benigna y justa, nos satisfará por la eternidad.
 
Piénselo, ¿Quiere vivir eternamente con Dios por lo que Él mismo es, o solo por Sus bendiciones? Recuerde que Sus bendiciones temporales solo son un anticipo de la bendición de Su presencia en la eternidad.
 
 

19 de marzo de 2026

 
 
ADORACIÓN EMOTIVA
 
Salmos 47:1-2 Pueblos todos, batid las manos; Aclamad a Dios con voz de júbiloPorque Jehová el Altísimo es temible; Rey grande sobre toda la tierra.
 
 
Si el corazón del creyente se llena de un temor reverente al meditar en el infinito poder de Dios; entonces no ha de extrañarnos que, al exaltar la misericordia de Dios para con nosotros en Cristo, los creyentes tengamos expresiones emotivas y espontáneas de gozo.
 
Mucho se ha especulado y mucho se ha abusado de las emociones en medio de la adoración pública. Por ello hay quienes han llegado a reprimir las manifestaciones emotivas hasta el punto de condenar a quien se salga del orden litúrgico establecido; y hay quienes han llegado a darle tanta rienda suelta a las emociones que, por su comportamiento, fácilmente se podrían confundir con los pacientes de un hospital psiquiátrico.
 
Ambos extremos alegan buscar la gloria de Dios, los unos al querer exaltar al Señor como un Dios de orden y los otros al querer exaltar al Señor como un Dios más personal, el cual se relaciona íntimamente con las necesidades afectivas de Su pueblo. La verdad es que ambos tienen razón y para ambos se encuentra sustento bíblico; pero solo se logra una perspectiva sana cuando se busca el punto de equilibrio en Dios.
 
Los salmos son la mejor prueba de la aceptación divina de expresiones emotivas en la adoración, ya que los aplausos y gritos de alegría son mencionados en varios de ellos; y, por mucho que se diga que esto fue solo para la época del viejo testamento, es evidente que no se restringe en la adoración neo-testamentaria.
 
Por ello, aun cuando siempre debamos seguir el orden en la adoración pública, también debemos estar atentos y ser sensibles a la dirección divina; para que el mismo Dios nos dirija a expresar nuestra adoración de formas diferentes, formas más espontáneas, que reflejen el gozo profundo de la salvación de un modo especial, pero sin perder el orden eclesial.
 
El gozo de servir a un Dios vivo y lleno de misericordia se puede ver en la adoración pública.
 
 

18 de marzo de 2026

 
 
DIOS ES MÁS FUERTE
 
Salmos 46:1-3 Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulacionesPor tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, Y se traspasen los montes al corazón del marAunque bramen y se turben sus aguas, Y tiemblen los montes a causa de su braveza
 
 
En la mente del creyente retumba la grandeza de su Dios por encima de los estruendos de sus tribulaciones; y por ello no se deja consumir por el temor, sino que usa las adversidades para avivar su fe en Dios como su ayudador y protector por la obra redentora de Cristo.
 
Sería terrible ver a un monte traspasarse al centro del turbulento mar, porque ya solo ver al mar embravecido es atemorizante; pero eso no llega a ser tan terriblemente poderoso como el poder del Dios que creó el universo y que crea nuevas vidas por medio de la fe en Cristo.
 
Esta es la razón por la cual, en el mismo salmo, Dios nos habla así: “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios” (Salmo 46:10); para que, al recordar que Él es más poderoso que cualquier cosa que nos pudieran ocurrir, podamos decir con el salmista: “Jehová de los ejércitos está con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob” (Salmo 46:7, 11).
 
No pierda la perspectiva; para aquel que está en Cristo, Dios es su amparo y su fortaleza. ¡El Señor es más fuerte que su dificultad!
 
 

17 de marzo de 2026

 
 
REINADO DIVINO
 
Salmos 45:6 Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; Cetro de justicia es el cetro de tu reino.
 
 
En Cristo se reúne la soberanía universal de Dios con la autoridad de un rey terrenal; por ello el cristiano entiende que por medio de su Salvador no solo ha obtenido perdón, sino que también ha entrado a formar parte de un reino eterno.
 
Este salmo tiene como objetivo exaltar al rey; pero, al elevar de manera extrema las virtudes de un monarca, se puede concluir que habla proféticamente de un personaje que superará por mucho a todos los grandes líderes terrenales; porque su reino irá más allá en autoridad que cualquier otro, hasta el punto de que su reino sea el mismo gobierno eterno de Dios. Por todo esto concluimos que aquí se proclama proféticamente a Cristo.
 
Al pensar así no hacemos una interpretación caprichosa de este pasaje, sino que nos ajustamos a lo que el Nuevo Testamento interpreta; ya que en Hebreos 1:8-9, cuando el autor está exponiendo la supremacía de Cristo sobre los profetas y sobre los ángeles, se cita textualmente el Salmo 45:6-7.
 
No deberíamos pensar que rendir la vida a Cristo es simplemente obtener un boleto de entrada al cielo, sino más bien deberíamos verlo como el ser introducidos en Su reino para ser Sus súbditos fieles; y si realmente así nos ha sucedido, al percatarnos de la grandeza de nuestro Rey, deberíamos acompañar al autor del salmo 45 a adorar a nuestro Soberano, exaltando la hermosura de Su gobierno eterno y justo.
 
Si usted está en Cristo, no debe esperar hasta morir para disfrutar de su salvación; sino que ahora, por medio del sometimiento voluntario a su Soberano, usted puede ser lleno del gozo que produce nuestro Rey en sus siervos al relacionarnos con Él; pues Él, que es el “más hermoso” para nuestra alma, nos hará hermosos de corazón para Él (Salmo 45:2, 11).
 
 

16 de marzo de 2026

 
 
SUFRIMIENTO GARANTIZADO
 
Salmos 44:22 Pero por causa de ti nos matan cada día; Somos contados como ovejas para el matadero.
 
 
Sin perder el gozo eterno de saberse en comunión con Dios por la fe en Cristo, el creyente nunca debe olvidar que el mundo lo ha de tratar en algún grado como a su salvador. El creyente maduro sabe que debe sufrir y que de alguna forma sufrirá; pero también sabe clamar a su Señor en medio del sufrimiento que los enemigos de Dios le causan.
 
El salmista comienza reconociendo las obras salvadoras de Dios que sus antepasados judíos le han contado, y proclama que Dios es el salvador de Su pueblo y le alaba; pero, inmediatamente, cuando comienza a reflexionar sobre cuánto están sufriendo a manos de los ejércitos de los pueblos enemigos, le dice a Dios: “Nos entregas como ovejas al matadero, Y nos has esparcido entre las naciones” (Salmo 44:11).
 
Esta es la realidad inminente que se ha vivido en todos los tiempos contra quienes Dios escoge como Su pueblo; pues es la respuesta lógica de un mundo que aborrece a Dios, Sus mandamientos y Su verdadera oferta de salvación en Cristo. Es por ello que Pablo, luego de exponer la persecución en contra del creyente diciendo: “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?” (Romanos 8:35), inspirado por el Espíritu de Dios, citó el Salmo 44:22 y agregó: “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó” (Romanos 8:36-37).
 
El mundo seguirá haciéndonos sufrir para que abandonemos a Dios, sin entender que es entonces cuando más nos aferramos al amor de Dios en Cristo; porque la promesa divina no es que vamos a dejar de ser perseguidos por el mundo, sino que en medio de dicha persecución experimentaremos más plenamente el amor de nuestro Salvador.
 
 

15 de marzo de 2026

 
 
TRISTEZA INNECESARIA
 
Salmos 43:1-2 Júzgame, oh Dios, y defiende mi causa; Líbrame de gente impía, y del hombre engañoso e inicuoPues que tú eres el Dios de mi fortaleza, ¿por qué me has desechado? ¿Por qué andaré enlutado por la opresión del enemigo?
 
 
Si Dios está a favor del creyente que es perseguido injustamente; y si Él ha prometido librarlo, protegerlo y fortalecerlo por la fe en Cristo; entonces, entristecerse en extremo por las persecuciones es ilógico e innecesario.
 
¿Qué necesidad tenemos de preocuparnos hasta el punto de deprimirnos? ¿Acaso esto solucionará nuestra adversidad? ¿Acaso esto cambiará el corazón de nuestros perseguidores? No, solo Dios puede cambiar corazones y circunstancias; y si Él está a favor de nosotros, no debemos deprimirnos.
 
Es en esos momentos, cuando tendemos a deprimirnos, que debemos recordar las palabras de nuestro Salvador: “...no temáis a los que matan el cuerpo, más el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. ¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro PadrePues aun vuestros cabellos están todos contadosAsí que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillosA cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 10:28-32).
 
No se deje deprimir; si Dios defiende su causay si realmente usted está rendido a Cristo, Él será su fortaleza.
 
 

14 de marzo de 2026

 
 
FUENTE DE PAZ
 
Salmos 42:5 ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.
 
 
En medio de la turbación interna que se produce como reacción natural ante las situaciones conflictivas, el creyente retorna al estado de paz que Cristo ganó para él en la cruz cuando se enfoca deliberadamente en exaltar la obra salvadora de su Señor.
 
No se trata de negar el abatimiento o la turbación del alma, sino de encaminar todo esto al Señor; así como se conduce un rebaño del peligro de los depredadores a pastos delicados y a aguas mansas (Salmo 23:2-5).
 
Es por ello que, usando la simbología detrás de las necesidades de los animales en el desierto, el salmista inicia proclamando: “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma míaMi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?” (Salmo 42:1-2).
 
La Nueva Versión Internacional traduce este primer versículo del salmo así: “Cual ciervo jadeante en busca del agua, así te busca, oh Dios, todo mi ser”; con lo cual se ilustra aún más la necesidad imperiosa de Dios que el adorador debe tener cuando está atribulado o en angustia.
 
Es nuestro deber, si es que somos verdaderos creyentes en Cristo, no dejar que nuestra alma se sumerja en la angustia, sino deliberadamente conducirla a Dios en adoración.
 
No se deje abatir; cualquiera que sea su adversidad, busque a Cristo; Él dijo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).
 
 

13 de marzo de 2026

 
 
DIOS ASEGURA RECOMPENSA
 
Salmos 41:1-3 Bienaventurado el que piensa en el pobre; En el día malo lo librará Jehová. Jehová lo guardará, y le dará vida; Será bienaventurado en la tierra, Y no lo entregarás a la voluntad de sus enemigos. Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor; Mullirás toda su cama en su enfermedad.
 
 
En ningún lugar de la Biblia se asegura que el fiel creyente de Dios estará totalmente libre de dificultades; pero Dios si promete que cuando tenga dificultades le recompensará por su fidelidad y su generosidad en medio de ellas.
 
Protección en el día malo, felicidad en la tierra, liberación de los enemigos, provisión y aliento a pesar de la incapacidad y de la enfermedad; estas son las promesas de Dios para quien, compungido por el Señor y deseoso de ayudar a los demás, piensa en glorificar a Dios ayudando a otros.
 
Todo esto es una realidad para quien vive meditando en la Palabra de Dios, orando con fervor para cumplirla y ayudando a otros a que conozcan al Señor. Dios es verdaderamente fiel en pagarles a sus hijos todo lo que hacen por lo demás; pero lo hace especialmente con aquellos que lo hacen de corazón, con quienes antes de ayudar al pobre “piensan” en él.
 
¿Piensa usted en quien tiene necesidad? ¿Ya sea cercano o lejano? Porque aunque haga mucho por él, Dios sabrá si usted en verdad lo hace con pensamientos de misericordia hacia el necesitado para la gloria del Señor, o si por el contrario lo hace por un mero sentimiento prepotente de lástima y de búsqueda de gloria personal.
 
Recuerde: “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombressabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís” (Colosenses 3:23-24).
 


12 de marzo de 2026

 
 
CONFIANZA DEL CREYENTE
 
Salmos 40:17 Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.
 
 
Aun en las más grandes dificultades, el verdadero creyente logra sostenerse por medio de su confianza en que Dios piensa continuamente en su bien. Es así como el cristiano puede orar con persistencia y esperar pacientemente a que el Señor le conteste.
 
Nuestra aflicción y necesidad no limita la ayuda de nuestro Señor; lo cual debería quedarnos claro desde el momento mismo en que, por la gracia de Dios, nacimos de nuevo para rendirnos a Cristo como nuestro Salvador.
 
Nunca tuvimos posibilidades de reformarnos a nosotros mismos hasta el punto de poder llenar la medida de la perfección divina; pues nos sumergimos tanto en determinados tipos de pecado que, así fueran poco repudiados por la sociedad, estos llegaron a esclavizarnos y a descomponernos la vida. Ni siquiera intentábamos rendirnos a Dios verdaderamente; porque nuestros mejores esfuerzos religiosos solo eran meros mecanismos para calmar nuestra conciencia; pero, aun así, desde antes de la fundación del mundo, Dios pensó en nosotros, nos escogió para ser salvos en Cristo, envió a Su Hijo a redimirnos y luego su Santo Espíritu nos dio vida para creer en Él. ¿Cómo no creer que Dios piense en nosotros a pesar de nuestra aflicción?
 
Tener claro que las circunstancias no limitan a nuestro Salvador, y vivir confiados en Su buena voluntad para con nosotros, nos fortalecerá y sostendrá en la dificultad; y esto no nos permitirá desfallecer en la oración, sino que nos dará paciencia para esperar la respuesta.
 
Al final, podremos cantar con el salmista: “Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamorY me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. (Salmo 40:1-2).
 
 

11 de marzo de 2026

 
 
SENSATEZ DEL CREYENTE
 
Salmos 39:4 Hazme saber, Jehová, mi fin, Y cuánta sea la medida de mis días; Sepa yo cuán frágil soy.
 
 
Entender la fragilidad de nuestro ser nos hará necesitar cada día más al Salvador. Es por ello que Dios nunca permite que el creyente olvide su condición sin Cristo.
 
En medio de la distorsión moderna del evangelio, se le enseña a los cristianos a nunca dudar de sí mismos, bajo la excusa de que esto sería dudar del poder de Cristo en nosotros. Pero esto no es más que una forma bien elaborada de egolatría, en la que el Salvador es reducido a un simple motivador del supuesto campeón que llevamos dentro.
 
Debemos clamar por sensatez y orar para no confundir a Dios, en nosotros, con nosotros usando a Dios; lo cual solo es posible cuando, por Su amor misericordioso, el mismo Señor nos confronta con nuestra fragilidad humana. Esto se da por medio de Su trato personal con nosotros, a través de la oración y la meditación correcta de la Biblia, o por medio de las circunstancias.
 
Oremos para que sea de la forma ideal, a través de la comunión continua con el Señor, que seamos aterrizados y puestos en conciencia de nuestras debilidades y de nuestra necesidad de vivir en dependencia continua del Salvador.
 
Aprendamos a reconocer nuestras debilidades y a ponerlas bajo la gracia de Diosasí como Pablo, que llegó a decir: “de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo” (2 Corintios 12:9).
 
Recuerde que Cristo es el poderoso; y que entre más reconozca su debilidad, más necesitará usted al Salvador. Pero, también, más podrá experimentar el poder de Cristo sobre su vida.
 

10 de marzo de 2026

 
 
RELACIÓN ENTRE JUICIO Y PECADO
 
Salmos 38:3 Nada hay sano en mi carne, a causa de tu ira; Ni hay paz en mis huesos, a causa de mi pecado.
 
 
Reconocer realmente el pecado en nuestra vida está directamente relacionado con la aceptación de la justa represión divina; ya que incluso el cristiano verdadero, el que confía en la obra de Cristo para salvarlo, entiende que el Padre celestial debe disciplinarlo para formar su carácter en Cristo.
 
No es bueno andar negando el derecho que Dios tiene de ejercer juicio sobre el hombre, solo por no causar escándalo en las personas. Es por ello que no debemos andar culpando al mundo ni al diablo por todo lo que nos sucede; porque, aunque ambos actúen en contra de los mandamientos divinos, ninguno de los dos deja de estar bajo el dominio soberano del Señor.
 
Dios mismo usa al mundo y a Satanás para conducir al inconverso a Cristo y para disciplinar y santificar al verdadero creyente; porque, al permitir que una calamidad o una enfermedad le ocurra, Dios está advirtiendo anticipadamente del castigo eterno al inconverso y le está recordando el llamado a la santidad al creyente.
 
Es por ello siempre necesario que nos examinemos continuamente para saber si estamos padeciendo a causa de una conducta pecaminosa nuestra; porque el mismo Dios que pagó con la sangre de Cristo por nuestro perdón definitivo, también lo hizo por nuestra santificación continua.
 
Recuerde que, al orar todos los días, Cristo nos mandó a pedir: “perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores” (Mateo 6:12)Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas” (Mateo 6:14-15)
 
Esta advertencia de Cristo no pretende poner en duda Su capacidad de perdonarnos, sino que busca asegurarnos Su capacidad de santificar a aquellos a quienes convierte en hijos de Dios por la fe en Él.
 
¿Entiende que Dios puede y debe dejarnos sufrir muchas veces por nuestro pecado? Pues entonces siga el consejo que Cristo le dio a la mujer adúltera después de perdonarla: “vete, y no peques más” (Juan 8:11).
 
 
 
09 de marzo de 2026

 
 
CLAVE PARA QUE DIOS RESPONDA
 
Salmos 37:4-5 Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará.
 
 
Saber lo que hace que Dios nos responda, y que actúe a nuestro favor, es muy fácil; consiste en deleitarnos en Él y entregarle nuestras vidas para que las dirija. Lo difícil es cumplirlo en nuestras fuerzas humanas tan limitadas; por lo cual debemos clamar a Él para que nos haga deleitar en Su presencia y en Su voluntad revelada en Cristo.
 
El pastor Jhon Macarthur, aludiendo a este texto, planteó que quien le pide a Dios para agradarlo debe pedir lo que quiera; porque si se deleita en Dios y en Su voluntad, lo que pida será conforme al corazón de Dios y el Señor gozosamente le responderá. Es por ello que deleitarnos en Dios, y encomendarnos totalmente a Él, es la clave para ver respondidas nuestras oraciones y para percibir al Señor actuando poderosamente en nuestras vidas.
 
Lo triste es que muchos de los que hoy se llaman cristianos están haciendo todo al revés; primero se deleitan en sí mismos y en sus caprichos, para luego venir a pedirle a Dios que intervenga a su favor. Pero, cuando así se hace, no se ora realmente; y por ello lo pedido no llega ni al techo del lugar donde se hizo la petición.
 
No debemos olvidar que el objetivo general de este salmo es que el creyente no se impaciente al ver como prosperan quienes no se deleitan en Dios (Salmo 37:1, 7), y que aprenda a esperar hasta el final su recompensasin dejar de vivir para agradarlo a Él (Salmo 37: 29, 34, 37, 40); pues, al final, el que aborrece al Señor sufrirá su justo castigo (Salmo 37:2, 9-10, 20, 22, 38).
 
Es por ello que nuestro objetivo no debe ser simplemente que Dios nos responda cada petición, para suplir nuestra necesidad temporal; sino que nos enseñe a deleitarnos siempre en Él, para ver cómo nos responde según Su perfecta voluntad.
 
¿Dios y Su voluntad es su deleite? ¿Su Palabra, meditada en oración, es la guía que inspira su vida? Porque si realmente es así, debería poder pedir lo que quiera y serle concedido.
 
  

08 de marzo de 2026


LOCURA DEL PECADOR
 
Salmos 36:1-4 La iniquidad del impío me dice al corazón: No hay temor de Dios delante de sus ojosSe lisonjea, por tanto, en sus propios ojos, De que su iniquidad no será hallada y aborrecida. Las palabras de su boca son iniquidad y fraude; Ha dejado de ser cuerdo y de hacer el bien. Medita maldad sobre su cama; Está en camino no bueno, El mal no aborrece.
 
 
La falta de cordura de quien deliberadamente vive en pecado consiste principalmente en menospreciar el juicio de Dios; y, al mismo tiempo, en no calcular las consecuencias de su maldad.
 
En este salmo, antes de regocijarse en la misericordia de Dios y exaltar Su favor sobre los hombres, David profundiza en la actitud del impío, resaltando su insensatez. El salmista, bajo lo inspiración divina, proclama la falta de temor de Dios y la actitud de burla hacia el Señor por parte de quien vive meditando y actuando en la maldad.
 
Y es que dejar de hacer el bien es haber “dejado de ser cuerdo”; ya que, incluso desde el plano meramente humano y temporal, quien se dedica a dar rienda suelta a la maldad de su corazón está actuando neciamente. 
 
Una persona adultera se mete en líos emocionales y financieros; un individuo que sostiene una actitud perezosa y rebelde termina por perder su trabajo, luego de hacerse aborrecer por los demás; un ladrón y asesino, que vive lucrándose de su maldad, terminará sufriendo el repudio de la sociedad, la cárcel y la muerte; y así se podrían enumerar muchos casos en los que se demuestra que la práctica de la maldad es necedad, aún en este mundo pecaminoso.
 
Pero no debemos olvidar que todo ser humano tiene en su corazón una fábrica de maldad; por lo cual, para no ser insensatos y ofender a Dios, debemos rendirle definitiva y continuamente nuestro ser a Cristo; porque con Él, como dice el salmista, “está el manantial de la vida” y en su luz “veremos la luz” (Salmo 36:9).
 
 

07 de marzo de 2026

 
 
SABER QUE DIOS NOS DEFIENDE
 
Salmos 35:1-3 Salmo de David. Disputa, oh Jehová, con los que contra mí contienden; Pelea contra los que me combatenEcha mano al escudo y al pavés, Y levántate en mi ayudaSaca la lanza, cierra contra mis perseguidores; Dí a mi alma: Yo soy tu salvación.
 
 
Como el salmista, el cristiano que pide a Dios que lo defienda de sus perseguidores está pidiendo conocer aún más el carácter salvador de su Señor; realmente no le importa solo el ser protegido, sino saberse en las manos protectoras de su Señor.
 
Este es otro salmo de David en que abiertamente pide en contra de sus enemigos; y el trasfondo es el mismo: Lo persiguen sin causa (Salmo 35:7). Al final, su satisfacción no se enfoca en el sufrimiento de sus perseguidores, sino en la maravillosa experiencia de ser guardado por el Señor; lo cual manifestó al decir: “Entonces mi alma se alegrará en Jehová; Se regocijará en su salvación” (Salmo 35:9).
 
Es maravilloso saber que Dios nos defiende, pero más sublime es experimentarlo en nuestra vida práctica. Piense bien en las implicaciones del asunto, no se trata de ver sufrir a quienes nos hacen sufrir, sino ser consolados por medio de la seguridad preciosa de que Dios está de nuestro lado.
 
Esta verdad es especialmente valiosa cuando nos hallamos en medio de conflictos en los que parece que nunca saldremos bien librados, así esto sea injusto; porque nos permite confiar en que, así como Cristo pagó por nuestra salvación eterna, también intercede para que seamos guardados por Dios de todo mal en esta tierra; porque si no fuera así, no nos habría enseñado a que oráramos diciendo: “no nos metas en tentación, mas líbranos del mal” (Mt.6:13).
 
¿Está seguro de que Dios lo defiende? Para ello primero debe saberse salvado por la obra redentora de Cristo y luego andar en Su voluntad. Busque su defensa en el Señor.
 
  

06 de marzo de 2026

 
 
RESULTADO DE BUSCAR A DIOS
 
Salmos 34:4, 6 Busqué a Jehová, y él me oyó, Y me libró de todos mis temoresEste pobre clamó, y le oyó Jehová, Y lo libró de todas sus angustias.
 
 
Al buscar sincera y continuamente al Señor en oración, por medio de la fe en su Hijo Jesucristo, el creyente recibirá como resultado la liberación de sus temores y angustias; aun cuando las circunstancias sigan siendo difíciles y atemorizantes.
 
Este salmo trae una descripción previa de la circunstancia en la que fue escrito por David: “cuando mudó su semblante delante de Abimelec, y él lo echó, y se fue”. Esto se refiere a una situación tan atemorizante para David que tuvo que fingir estar loco por miedo a que lo mataran (1Samuel 21:13). Luego, habiendo ya pasado esta situación, David exaltó al Señor por librarlo de sus temores y angustias.
 
En ningún lugar de la Biblia se le asegura al creyente que no pasará por situaciones atemorizantes (Salmo 34:19); pero siempre se le exhorta a buscar al Señor en medio de las mismas, para que pueda ser libre del temor y de la angustia que le impiden actuar sabiamente.
 
El resultado de buscar a Dios, aún en medio de las peores circunstancias, es experimentar la paz que trae Su presencia; porque el Señor es Salvador por naturaleza y porque, al habernos liberado de la condenación eterna del pecado, nos promete su ayuda constante en medio de las circunstancias de esta vida.
 
¿Qué tan terrible es su situación? Clame al Señor como el salmista, confiando en la obra salvadora de Cristo; y será libre del temor y la angustia.
 
 

05 de marzo de 2026

 
 
HERMOSURA DE LA ALABANZA
 
Salmos 33:1 Alegraos, oh justos, en Jehová; En los íntegros es hermosa la alabanza.
 
 
Aunque al alabar a Dios se usen instrumentos que entonan melodías, lo hermoso de la alabanza no se esconde en la música misma, sino en el corazón que se consagra de forma íntegra al Señor, recordando Sus proezas y confiando en Su bondad.
 
David era un músico reconocido por su habilidad para inventar melodías hermosas, y se cree que también inventaba instrumentos; es por ello que menciona instrumentos en los primeros versículos de este salmo. Pero el fundamento de su alabanza no estaba en su música, sino en la integridad de su corazón para con Dios.
 
Cuando se traduce al español “En los íntegros es hermosa la alabanza”, la palabra “hermosa” podría traducirse también como apropiada o conveniente; y esto es porque lo más apropiado, conveniente o lógico es que quienes andan en rectitud, por amor al Señor, lo manifiesten al alabar las obras del Dios al que sirven. 
 
De esta forma la melodía, el ritmo y la armonía que se le pueda dar a la alabanza, solo termina siendo una manera de manifestar la hermosura de un corazón impregnado de pasión por Dios y por su Palabra.
 
Esto debería estremecer a quienes se hagan llamar cantantes cristiano; y especialmente a los cristianos que entonen sus canciones. Porque la alabanza no consiste en buscar los ritmos más modernos, ni en tener las tonadas más elaboradassino en derramar ante Dios un corazón íntegro, que conoce Sus maravillas por medio de Jesucristo, vive siéndole fiel y rebosa de deseos por proclamarlo con gozo.
 
¿Es hermosa su alabanza?
 
 

04 de marzo de 2026

 
 
EL GOZO DE SER PERDONADO
 
Salmos 32:1  Salmo de David. Masquil. Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado.
 
 
Al saberse perdonado, en Cristo, el creyente experimenta el gozo indescriptible de ser reconciliado con el Dios a quien había ofendido a causa de su pecado. Este gozo es más profundo, duradero y real que cualquier alegría que el mundo pueda dar.
 
La transgresión es una violación de los mandamientos divinos que buscan nuestra santidad; el pecado es desviarnos al tratar de hacer la voluntad de Dios, siendo esta buena, agradable y perfecta. Ambas cosas, transgresión y pecado, le suceden a todo ser humano; por lo cual todos quedamos expuestos al justo castigo que merece nuestra naturaleza pecaminosa que se rebela contra Dios y contra Su buena voluntad. 
 
Es por ello que mientras no vayamos a Dios, confesando nuestro pecado y confiando en que Él nos ha perdonado en Cristo, nuestra vida se irá derrumbando desde el interior de nuestro ser. Esta es la razón por la que el salmista expresa: “Mientras callé, se envejecieron mis huesos En mi gemir todo el día” (Salmo 32:3)
 
La realidad es que nadie debería ser perdonado; porque lo justo es que todos paguemos por lo que hacemos. Por esto es que Dios es justo cuando permite que las consecuencias del pecado nos alcancen aquí en la tierra y en la eternidad. Pero Dios mismo, sin dejar de ser justo, sino más bien haciendo gala de Su justicia, ha decidido perdonar la transgresión y cubrir el pecado por medio de la justicia de Cristo.
 
En la cruz Dios descargó sobre Cristo el castigo que merecían los pecados de quienes Él ha perdonado y perdonará; es por ello que todos aquellos que Dios ha perdonado desde la antigüedad, salvándolos de sus pecados y recibiéndolos en el cielo, a pesar de sus transgresiones, han sido salvados en Cristo.
 
Confiese su pecado, crea que ha sido perdonado en Cristo y goce del perdón divino que transforma a un infeliz pecador en un gozoso servidor del Señor.
 
  

03 de marzo de 2026

 
 
DIOS PROTECTOR
 
Salmos 31:19-20 ¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, Que has mostrado a los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres! En lo secreto de tu presencia los esconderás de la conspiración del hombre; Los pondrás en un tabernáculo a cubierto de contención de lenguas.
 
 
Temer a Dios más que a los hombres lleva al creyente a confiar en la mano protectora del Señor; lo cual le da tranquilidad, aun en medio de un ataque tan complejo y traicionero como el del chisme y la calumnia.
 
Algunos no se amedrantan al ver que alguien los agrede físicamente, ni se alteran cuando les hablan de forma ofensiva; pero muchos si se indisponen cuando se saben víctimas de un rumor mal intencionado que llega a poner en tela de juicio su integridad y hasta su vida.
 
Es muy complejo luchar contra los rumores; generalmente, por más que se busque a quien le dio inicio a un chisme y se le confronte, no se alcanza a restituir todo el daño que se ha causado. Es por ello que en la Biblia se testifica como Dios aborrece “El testigo falso que habla mentiras, Y el que siembra discordia entre hermanos” (Proverbios 6:19).
 
El salmista podía alabar a Dios con alegría porque entendía que el Señor lo había escondido para no permitirle ser afectado por la “conspiración del hombre”, cubriéndolo de la “contención de lenguas”, o como se traduce en la nueva versión internacional: “de las lenguas contenciosas”.
 
Si queremos ser cubiertos por Dios, debemos andar como nuestro Señor Jesucristo nos enseñó; y así, aún en medio del chisme y la calumnia, estaremos tranquilos y se cumplirán en nosotros las palabras de nuestro Salvador: “Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros” (Mateo 5:11-12).
 
 

02 de marzo de 2026

 
 
ALEGRÍA EN DIOS
 
Salmos 30:11-12 Has cambiado mi lamento en baile; Desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegríaPor tanto, a ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado. Jehová Dios mío, te alabaré para siempre.
 
 
En cada bendición experimentada en esta tierra, el creyente se goza en el Señor; porque sabe que de Él viene su gozo y que a Él es toda la gloria por cada suceso en su vida. Por ello cuando el cristiano experimenta alegría, la comparte con su Señor.
 
No existe pecado en estar alegre; es más, la Biblia nos manda a vivir alegres en Cristo. Por ello Pablo escribió: “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!” (Filipenses 4:4). El problema del ser humano realmente no consiste en regocijarse, sino en hacerlo por lo que experimenta u obtiene con su pecado; lo cual le impide regocijarse en Dios, ya que esto no glorifica al Señor.
 
Cuántas personas se gozan al recibir dinero producto de una actividad ilícita, o al ver que no han sido “pescados” en una mentira, o al saber que alguien que aborrecen está sufriendo, o al ser infieles a su pareja sin que los descubran. Todo esto nunca podrá ser compartido con Dios; y por ello nunca llegará a ser verdadero gozo y alegría.
 
Claro, la Biblia no niega el deleite humano en el pecado; un ejemplo de ello está en Proverbios 9:17, que dice: “Las aguas hurtadas son dulces, Y el pan comido en oculto es sabroso”; pero tampoco niega las consecuencias espirituales de este gozo carnal, porque en el siguiente versículo dice: “Y no saben que allí están los muertos; Que sus convidados están en lo profundo del Seol” (Proverbios 9:18).
 
¿Prefiere el gozo temporal del pecado, el cual trae muerte espiritual y eterna; o busca que Dios lo transforme, para que cada alegría de su vida sea parte de la alegría eterna de Dios en usted? Recuerde que Cristo dijo: “Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido” (Juan 15:11).
 
 

01 de marzo de 2026

 
 
CONVICCIÓN DEL PODER DE DIOS
 
Salmos 29:10-11 Jehová preside en el diluvio, Y se sienta Jehová como rey para siempreJehová dará poder a su pueblo; Jehová bendecirá a su pueblo con paz.
 
 
Al reflexionar, el creyente comprende que el mismo Dios que dirige los eventos de la naturaleza más majestuosos, según Su voluntad, gobierna sobre todo ser y circunstancia. Y por ello confía en que Dios lo fortalecerá con Su poder y que experimentará Su paz.
 
El salmista proclama que la voz de Jehová truena sobre las muchas aguas (Salmo 29:3-4), quebranta y hace saltar los cedros (Salmo 29:5-6), derrama llamas de fuego (Salmo 29:7), hace temblar el desierto (Salmo 29:8), desgaja las encinas y desnuda los bosques (Salmo 29:9). Al hacer estas declaraciones el salmista demuestra haber entendido que Dios gobierna con Sus mandatos hasta a los más poderosos eventos de la naturaleza: “Voz de Jehová con potencia; Voz de Jehová con gloria” (Salmo 29:4).
 
Esta maravillosa convicción es la que debe envolver a todo cristiano, para que pueda crecer en la fe; porque le hará entender que el poder de Dios está fluyendo en su vida por medio de su entrega a Cristo.
 
Al saber que es tan grande el poder de Dios que obra en nosotros los cristianos, quedamos a merced de una paz indescriptible. Esta es la paz que produce el tener a nuestro favor al Dios que lo controla todo; y todo esto es por la obra de nuestro Salvador.
 
¿Cuál es la fuente de su paz? Fortalézcase en el poder de Dios en Cristo.
 
Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos” (Ef.3:20-21).
 
 

28 de febrero de 2026

 
 
SINCERIDAD AL ACTUAR
 
Salmos 28:3 No me arrebates juntamente con los malos, Y con los que hacen iniquidad, Los cuales hablan paz con sus prójimos, Pero la maldad está en su corazón.
 
 
Aquel que tiene una relación con Dios por medio de Jesucristo, y que es guiado por la Biblia en oración, llega a entender con claridad que la justicia divina no solo recae sobre el que practica el pecado, sino también sobre quien lo maquina. Es por ello que el creyente busca agradar a Dios desde lo más íntimo de su ser.
 
Mientras David entonó este salmo, pidiendo protección y exaltando el carácter salvador de Dios, dejó ver que tenía claro el origen de los actos pecaminosos del ser humano. Él entendía que “los que hacen iniquidad” no siempre van a parecer antisociales; sino que muchas veces se presentaran de forma agradable ante los demás, aunque tengan su corazón lleno de maldad contra el prójimo.
 
Esto marca la diferencia entre quien es un hijo de Dios y quien no lo es; porque a pesar de que el cristiano caiga eventualmente en pecado, su corazón aborrece la práctica del mismo y lucha desde su interior en contra de lo que Dios aborrece. 
 
El creyente verdadero vive erradicando de su alma todo resentimiento, rencor y pensamientos lujuriosos; mientras que los inicuos, los seres humanos comunes y corrientes, habiendo “entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican” (Romanos 1:32).
 
¿A usted le basta con que los demás lo vean con buenos ojos, o vive para agradar a Dios desde lo más íntimo de su corazón? Recuerde que solo Cristo transforma el alma.
 
 

27 de febrero de 2026

 
 
LIBRE DE TEMOR
 
Salmos 27:1 Salmo de David. Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?
 
 
Al saberse en las manos del único Dios verdadero, el cristiano ve como injustificado su temor a las personas; porque mayor que ellas es el Señor, que es quien lo ha recibido en Su reino por medio del sacrificio redentor de Jesucristo.
 
Hoy en día se le llaman fobias a los distintos temores humanos; y casi que hay una por cada persona en el planeta. Pero en este salmo el autor estaba hablando específicamente del temor que pretenden infundir aquellos que persiguen a alguien para asesinarlo.
 
Que terrible es saberse perseguido de muerte; y aún más cuando, como al parecer era el caso de David al escribir este salmo, se es perseguido por el hombre más poderoso de su región y de su época, que en ese momento era el rey Saúl. En ese tipo de circunstancias ni los familiares más cercanos parecen ser de confianza, sino solo el Señor; y es por ello que el salmista declara: “Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Con todo, Jehová me recogerá” (Salmo 27:10).
 
En esos instantes, de atemorizante persecución, hasta los más íntimos amigos nos traicionan. Y debido a que no podemos confiar en ninguna persona, Dios nos enseña a confiar plenamente en Él y a ser libres del temor a los seres humanos.
 
Si usted se sabe en Dios, por medio de la fe en la obra redentora de Cristo, podrá declarar como el salmista: “Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá mi corazón; Aunque contra mí se levante guerra, Yo estaré confiado” (Salmo 27:3)
 
Confíe en que Dios lo protegerá en Cristo, y no se deje llevar por el temor humano.
 
 

26 de febrero de 2026

 
 
AMAR A DIOS ES ABORRECER EL PECADO
 
Salmos 26:8-10 Jehová, la habitación de tu casa he amado, Y el lugar de la morada de tu gloria. No arrebates con los pecadores mi alma, Ni mi vida con hombres sanguinarios, En cuyas manos está el mal, Y su diestra está llena de sobornos.
 
 
La compañía de Dios nos santifica a tal punto que, por amor a Él y a Su voluntadterminamos por desechar toda actividad y compañía que nos lleva a pecar.
 
El salmista lo reconoció abiertamente al decir: “Aborrecí la reunión de los malignos, Y con los impíos nunca me senté” (Salmo 26:5). ¡Qué determinación tan seria es la de amar a Dios por sobre todas las cosas!; porque nos envuelve de tal forma que terminamos por aborrecer al pecado y a las circunstancias o personas que nos llevan a pecar.
 
Esto no quiere decir que el cristiano verdadero termine lejos del mundo, como un ermitaño en medio del bosque; por el contrario, el creyente se acerca y comparte con los más pecadores, pero para ganarlos para Cristo por medio de su testimonio. Y, cuando de compartir momentos muy especiales e íntimos se trate, el hijo de Dios siempre buscará a su Señor y solo se acompañará de aquellos que aman a Cristo realmente.
 
El odio o aborrecimiento es la otra cara de la moneda del amor; porque si usted ama la verdad, aborrecerá la mentira; y si ama la fidelidad, aborrecerá la traición. Por ello, si ama la santidad de Dios, aborrecerá el pecado y la compañía de quienes lo promueven.
 
¿Quiénes le acompañan continuamente y en momentos especiales? Su respuesta revelará si aborrece el pecado y ama a Dios más que a cualquier cosa.
 
  

25 de febrero de 2026

 
 
BASE DEL FAVOR DE DIOS
 
Salmos 25:6-7 Acuérdate, oh Jehová, de tus piedades y de tus misericordias, Que son perpetuas. De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes; Conforme a tu misericordia acuérdate de mí, Por tu bondad, oh Jehová.
 
 
El fundamento de la ayuda divina sobre el creyente no consiste en la perfección de este, sino en el carácter misericordioso de Dios.
 
Es por ello que el cristiano verdadero nunca deja en segundo plano el sacrificio de Cristo; ya que para beneficiarse de la ayuda de Dios, al igual que le sucedió cuando fue salvo, debe apelar a la obra de Cristo como la mayor expresión de misericordia de Dios sobre su vida.
 
Incluso el cristiano más fiel, si ha de pedir algo a Dios, no puede hacerlo basándose en sí mismo; porque por más fiel que sea, también cae eventualmente en pecado. Esto es tan real que “Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él (a Dios) mentiroso, y su palabra no está en nosotros” (1 Juan 1:10).
 
Debemos hacer como el salmista, quien no pedía según su propia fidelidad, sino que más bien esperaba que no le fueran tenidos en cuenta sus pecados; porque sabía que la misericordia divina es la única razón para que Dios nos conteste.
 
Esta es una realidad tan hermosa como humillante, nos obliga a doblegar nuestro orgullo exaltando al Señor por sobre nuestras vidas; y si así oramos, estaremos realmente convencidos de la bondad del Señor para con nosotros, no seremos confundidos con la vanagloria humana.
 
¿Cuál es la base de su oración? ¿La misericordia de Dios en Cristo o sus propias perfecciones? De su respuesta no solo depende que goce del favor divino en esta vida, sino también en la eternidad.
 
 

24 de febrero de 2026

 
 
PUREZA DEL ADORADOR
 
Salmos 24:3-4 ¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; El que no ha elevado su alma a cosas vanas, Ni jurado con engaño.
 
 
Solo quien ama la santidad realmente puede acercarse a Dios conforme a Su voluntad. Porque Dios es la fuente de la santidad, y solo quien ha sido santificado por la obra redentora de Jesucristo, y anda conforme a su fe, puede acceder a Dios; ya que el Señor es perfecto en santidad.
 
No hay nadie que haya podido acceder a Dios por su propia pureza moral; pero si hay muchos que han sido purificados para estar delante de Su presencia. Isaías, un hombre de Dios, tuvo que ser purificado para poder mantenerse delante del Señor; él mismo relata: “Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazasy tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado” (Isaías 6:6-7).
 
Pero esta santidad es más que el simple deseo de ser limpio. La santidad del adorador consiste en el deseo de vivir de una forma que pueda llevarle a ser como aquel a quien adora; y no solo en los momentos en que se presenta ante Él en oración, en ayunos, en vigilias o estudios de la Biblia, sino en todo momento de su vida.
 
El verdadero adorador desea siempre actuar con santidad, vivir  “limpio de manos”; pero desea hacerlo con sinceridad y no mecánicamente, desea ser “puro de corazón”. El Señor Jesús lo resumió así: “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Juan 4:24).
 
Viva y anhele vivir siempre conforme a la pureza del Dios que adora.
 
 

23 de febrero de 2026

 
 
PROVISION COMPLETA
 
Salmos 23:1 Salmo de David. Jehová es mi pastor; nada me faltará.
 
 
Cuando Dios está pastoreando una vida, por medio de la fe en Jesucristo, ninguna de las necesidades que pueda tener dejarán de ser sustentadas; por ello, realmente nada le hará falta.
 
La figura del pastor es hermosamente aplicada a Dios. El mismo Señor Jesucristo, siendo Dios hecho hombre, también la usó para describir su acción salvadora en el capítulo 10 del evangelio de Juan. Esto es lógico, ya que el oficio pastoral es de los más antiguos y nobles.
 
El pastor de ovejas no era, ni lo es aún, un oficio muy deseado; es una labor de sacrificio y de estrato medio o bajo. Para pastorear ovejas reales se necesitaba, y se necesita aún, vivir con ellas hasta llegar a “oler” a oveja; para poder sustentarlas y protegerlas.
 
La labor de llevar a pastos delicados y a aguas tranquilas a las ovejas simboliza el descanso que el Señor da al alma del creyente cuando la alimenta con su Palabra y la consuela con su Espíritu Santo (Salmo 23:1-2). La protección de animales depredadores, que con su vara da el pastor a las ovejas, y la protección de ellas mismas al disciplinarlas para que no se desvíen en caminos peligrosos, simbolizan la protección de Dios sobre el creyente, librándolo de caer en manos de Satanás y del mundo tentador (Salmo 23:4-5).
 
La provisión completa de Dios, física y espiritual, está asegurada para quienes son ovejas del rebaño de Cristo; pero esto solo se disfruta si realmente mantenemos la actitud humilde, obediente y dependiente hacia Dios que una oveja tiene para con su pastor, la actitud de una oveja que ama a su pastor.
 
¿Es usted una oveja de Cristo? Recuerde que solo Él es el buen pastor (Juan 10:11).
 
 

22 de febrero de 2026

 
 
DIOS ES SANTO AUN CUANDO NO RESPONDA 
 
Salmos 22:2-4 Dios mío, clamo de día, y no respondes; Y de noche, y no hay para mí reposoPero tú eres santo, Tú que habitas entre las alabanzas de IsraelEn ti esperaron nuestros padres; Esperaron, y tú los libraste.
 
 
Clamar a Dios, o pedirle con gran vehemencia a causa de una terrible aflicción, y no recibir una rápida respuesta, no significa que Dios deje de ser santo y se haya contaminado de nuestra indiferencia y egoísmo humano; por el contrario, en Su santidad y sabiduría, al no contestar, Dios nos está pasando por un proceso santificador en medio de la aflicción.
 
Esta es la verdadera experiencia del creyente, la misma que la del salmista: Clama a Dios en medio de su gran dolor o aflicción, no niega el hecho de no haber recibido aún respuesta, pero sigue exaltando al Señor como santo y digno de alabanza.
 
Un incrédulo, en esta misma circunstancia, daría rienda suelta a su naturaleza humana pecaminosa; no solamente expresando que Dios no le ha contestado, sino también cuestionando la bondad y misericordia del creador; lo cual, finalmente, sería cuestionar el carácter santo y libre de pecado del Señor.
 
El creyente en Cristo siempre debe recordar que las primeras palabras de este salmo estuvieron en la boca del Señor cuando sufrió bajo el justo castigo de Dios por nuestros pecados (Mateo 27:46), siendo Él perfecto en santidad; y que ya antes Él había dejado claro que no debemos perder la confianza en Su soberano y buen propósito para nuestras vidas cuando sufrimos, cuando dijo: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).
 
¿Cuál es su actitud cuando no recibe una rápida respuesta a su oración? Espere en Dios.
 
 

21 de febrero de 2026

 
 
ALEGRÍA DE LA SALVACIÓN
 
Salmos 21:5-7 Grande es su gloria en tu salvación; Honra y majestad has puesto sobre élPorque lo has bendecido para siempre; Lo llenaste de alegría con tu presenciaPor cuanto el rey confía en Jehová, Y en la misericordia del Altísimo, no será conmovido.
 
 
De todas las bendiciones recibidas, a través de la salvación en Cristo, la que más alegría proporciona es la de tener libre y continuo acceso a la presencia misma de Dios.
 
El Salmo 21 declara lo bien que le había ido al rey al ser bendecido por Dios, pues se le habían concedido las peticiones de su corazón: Corona, largura de días y victoria sobre sus enemigos; pero solo dice que fue lleno de alegría cuando experimentó la presencia de Dios en su vida.
 
Esto es algo que no se puede describir cabalmente con meras palabras; esto es lo que diferencia la verdadera salvación de una mera religión o filosofía. 
 
El hermano Paul Washer cuenta que en su tiempo de misionero en el Perú, luego de llegar de predicar en el interior de la selva, le salieron al encuentro unos predicadores que se presentaron a sí mismos como “testigos de Jehová”; en ese entonces, para no ser conflictivo y al mismo tiempo mostrarles la sequedad de sus convicciones, les describió la maravillosa experiencia de orar a Dios y de percibir lo terrorífica y lo amorosa que resulta Su presencia para quien está en Cristo. Ante tanta alegría, por experimentar la presencia de Dios, estos personajes no supieron que más argumentarle.
 
¿Qué es lo que lo llena de alegría? Porque si es la presencia de Dios, por medio de la fe en Cristo, entonces usted no es un religioso más, ni un mero militante de un pensamiento filosófico. ¿Cuál es la fuente de su gozo? Alégrese en la presencia de Dios.
 
 

20 de febrero de 2026

 
 
CONFIANZA EN DIOS
 
Salmos 20:7-9 Estos confían en carros, y aquéllos en caballos; Mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoriaEllos flaquean y caen, Mas nosotros nos levantamos, y estamos en pieSalva, Jehová; Que el Rey nos oiga en el día que lo invoquemos.
 
 
Confiar en Dios es totalmente lo contrario de confiar en el mundo; porque aunque las estrategias y recursos humanos sean efectivas, si no vienen como directrices y provisiones divinas, solo son un estorbo para el creyente en medio de la dificultad.
 
Los carros tirados por caballos, y los meros equinos montados por habilidosos jinetes, eran codiciados en la antigüedad porque inclinaban la guerra a favor de quienes los tenían en su ejército. Los grandes reyes pensaban en el poderío militar que poseían para ir confiados a la guerra o estar tranquilos en los tiempos de paz; pero David, junto con todos los que servían verdaderamente al Señor, podían proclamar: “Mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria
 
Tal vez al principio parezca ilógico que un cristiano confíe en Dios antes que en su fuerza física, en sus conexiones políticas, en su capacidad financiera, en su habilidad profesional, o en su capacidad intelectual, porque todo esto es lo que el mundo usa para estar confiado; pero al final, cuando todos los que no confían en Dios terminen postrados por aquello en lo que confiaron y el cristiano termine levantado por el que hizo el universo y envío a su Hijo a rescatarlo, se verá lo lógico de confiar en Dios antes que en el mundo.
 
Y tal confianza tenemos mediante Cristo para con Dios; no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios” (2 Corintios 3:4-5).
 
 

19 de febrero de 2026

 
 
AGRADANDO A DIOS
 
Salmos 19:12-14 ¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos. Preserva también a tu siervo de las soberbias; Que no se enseñoreen de mí; Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebeliónSean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío.
 
 
Si solo bastara con lo que cada uno piensa de sí mismo para agradar a Dios, podríamos vivir en el relativismo que la sociedad actual nos presenta; pero el cristiano, quien sabe que la verdad absoluta está en Dios y que esta se ha revelado en Su Palabra, siempre apela al Señor para poder servirle según Su voluntad y no vivir según el criterio humano.
 
Este salmo comienza exaltando a Dios y a la forma en que se ha revelado en la misma creación; pero luego deja la revelación natural y pasa a la escrita, a la Biblia. Este paso de la revelación natural a la escrita es necesario para comprender más claramente la voluntad divina; y, al mismo tiempo, es indispensable para reconocer el pecado en nuestras vidas, y para necesitar e identificar a Jesucristo como nuestro Salvador.
 
En el mundo actual, la mayoría de los que aún creen en la existencia de Dios solo pretenden estar en lo correcto por reconocer que Dios está en todo lugar; las personas se conforman con saber que Dios creo todo y que les habla de Su amor en la creación. Es por ello que se vive distorsionando el mensaje divino, al no reconocer a la Biblia como la expresión más clara de la voluntad del Señor; pues esto le obligaría a cada individuo a poner hasta sus más íntimos pensamientos y deseos bajo la soberana voluntad de Dios.
 
¿Cree en Dios? Porque si es el Dios de la Biblia, usted tendrá que pedirle que le muestre sus errores ocultos, que lo libre de su voluntad soberbia y que le dé tal deleite por lo que Él ha revelado en su Palabra, que usted la ponga por sobre sus propios pensamientos humanos.
 
La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencilloLos mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos” (Salmo 19:7-8).
 
 
 
18 de febrero de 2026

 
 
DIOS SE INDIGNA EN FAVOR DE LOS SUYOS
 
Salmos 18:6-7 En mi angustia invoqué a Jehová, Y clamé a mi Dios. El oyó mi voz desde su templo, Y mi clamor llegó delante de él, a sus oídosLa tierra fue conmovida y tembló; Se conmovieron los cimientos de los montes, Y se estremecieron, porque se indignó él.
 
 
El mismo Dios que con eterno amor y misericordia escoge para Sí mismo a los pecadores por medio de Cristo, llega a protegerlos de tal forma que se muestra terrible al obrar Su justo juicio sobre quienes persiguen a Su pueblo.
 
En el Nuevo Testamento el autor de la carta a los Hebreos escribió: “¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!” (Heb.10:31); y la explicación se encuentra en el versículo inmediatamente anterior: “Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo.” (Hebreos 10:30).
 
Los verdaderos creyentes en Cristo nunca podemos perder la perspectiva de quien es nuestro Dios; porque así como es Él de poderoso para liberarnos de condenación, es terrible para defendernos y/o disciplinarnos cuando es necesario. No es que el Señor deje de amar al juzgar, sino que Su amor no anula Su justicia y santidad, ¡Él es Dios!
 
Es igualmente hermoso e impactante saber que Dios responde nuestro clamor. Es hermoso porque nos muestra Su amor en Cristo para oírnos; pero es impactante porque nos acerca a Su celo ardiente por protegernos. Aunque el creyente en Cristo ya no ora en contra de sus enemigos, sino que los bendice en oración; sí puede clamar a Dios por la sanidad del dolor que la persecución le produce, entendiendo que el Dios omnipotente desplegará Su poder conforme a Su voluntad, aunque ello sea doloroso para sus perseguidores.
 
Aún David, a pesar del fuerte lenguaje que expresó en este salmo, cuando tuvo la oportunidad de vengarse del rey Saúl, que era quien lo perseguía para matarlo, no procedió en su contra, sino que dejó la venganza a voluntad de Dios; y cuando Dios terminó por dejar que Su juicio recayera por completo en Saúl, dejándolo caer en batalla, el mismo David lo lloró (2Sam.1:11-12, 17); porque la intención de David no era que Saúl muriera, solo deseaba ser libre de la persecución.
 
El mismo Dios de David, en los salmos, es el de la carta a los Hebreos en el Nuevo Testamento; y así como es de poderoso Dios para proteger a Su pueblo de sus enemigos físicos, es celoso para disciplinarlo y guardarlo del pecado que lo quiere contaminar.
 
¡Esto debería hacernos levantar un verdadero clamor cuando oramos! ¡Pues el que nos ha salvado, en Cristo, es el Dios Vivo!
 
  

17 de febrero de 2026

 
 
ORACIÓN SINCERA
 
Salmos 17:1 Oración de David. Oye, oh Jehová, una causa justa; está atento a mi clamor. Escucha mi oración hecha de labios sin engaño.
 
 
Para orar a Dios por justicia no basta con que la causa sea justa, se hace necesario que el corazón sea sincero delante de Él; porque tampoco es justo que el Señor conteste una simple expresión de palabras hechas por un mero formalismo que carece de significado y de amor por Él.
 
Es cierto que Dios es justo y que se complace en hacer justicia, porque es su naturaleza; pero también es cierto que Él es soberano y que, conforme a Su visión eterna de las cosas y de la gente, decide cómo, cuándo y dónde hacer justicia a alguien, ya sea para librarlo del mal que le hacen o para permitir que le vengan las consecuencias de su maldad.
 
Entonces, ¿Porque orar a Dios cuando vemos algo injusto, especialmente en nuestra vida? Porque es la demostración de nuestro apego a la voluntad del Señor; y es la respuesta natural de quien ha sido transformado a la imagen de Cristo, a la imagen del Salvador, el cual es justo y santo.
 
Esta es la razón por la que muchos no oramos realmente al pedir justicia; porque, aunque la situación realmente sea injusta, no oramos por la indignación que nos produce ver al mal triunfar; sino por nuestra mera comodidad, o para librarnos de dificultades en esta tierra. Esa oración no es sincera; porque no es “hecha de labios sin engaño
 
Debemos orar porque nos identificamos con el sentir de Dios. Oremos porque nos apegamos más a la voluntad del Señor; y porque de verdad queremos rendirle la nuestra. Oremos porque el Señor es quien nos libra del mal (Mateo 6:13); y no nosotros a nosotros mismos. Si así hacemos, realmente oraremos con sinceridad y seguramente Dios nos responderá, si oramos confiando en que Dios nos oye por la obra de Cristo.
 
 
 
16 de febrero de 2026

 
 
DIOS MISMO ES NUESTRO TESORO
 
Salmos 16:2, 5, 11 Oh alma mía, dijiste a Jehová: Tú eres mi Señor; No hay para mí bien fuera de tiJehová es la porción de mi herencia y de mi copa; Tú sustentas mi suerteMe mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre.
 
 
Ante un mundo tan sumergido en el materialismo fugaz y perecedero, el cristiano comprende que su verdadero tesoro, eterno e inmutable, es el mismo Dios de los cielos; el cual fue ganado para el creyente por la obra de Cristo.
 
Resulta imposible describir a cabalidad la plenitud de gozo que trae el tener a Dios de nuestro lado, siendo el mismo Dios que debería condenarnos por nuestro pecado. Pero, aún así, en este salmo el hombre de Dios, por la inspiración del Espíritu Santo, profiere frases llenas de este deleite indescriptible.
 
Cuando dice: “No hay para mí bien fuera de ti” demuestra lo imposible de comparar a Dios con cualquier bien terrenal; y lo corrobora al proclamar: “Jehová es la porción de mi herencia”. Esto lo dice porque en ese entonces se repartía entre los distintos hermanos la tierra que los padres heredaban y eso se llevaba a cabo al azar, “echando suertes”, para que nadie pudiera adelantarse a la mejor “porción”; pero en el caso del cristiano, este siempre obtiene lo mejor, que es Dios mismo, con Su presencia y atributos.
 
Al final, al decir: “En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre”, el salmista corrobora que nunca cesará la fuente de su gozo, porque emana de la presencia de Dios en su vida; y, además, afirma que podrá contar con la provisión amorosa de Dios, la cual trae consigo “delicias” para quienes le tienen como su más grande tesoro.
 
¿Dónde está su tesoro? Recuerde lo que Cristo dijo: “haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtanPorque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” (Mateo 6:20-21).
 
  
15 de febrero de 2026

 
 
PUREZA DEL ADORADOR
 
Salmos 15:1-2 Salmo de David. Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? El que anda en integridad y hace justicia, Y habla verdad en su corazón.
 
 
El deseo de estar frente a Dios, y de contemplarlo en Su majestad, lleva al creyente a una vida de santidad que va más allá de las apariencias; lo lleva a vivir de verdad, desde su corazón, con el deseo de ser más como Cristo, como su Salvador.
 
Nunca se debería desligar el concepto de adoración del de santidad, así como nunca un corazón adorador deja de ser un corazón que busca la pureza. La experiencia de Isaías, al contemplar en una visión la gloria de Dios, mientras adoraba en el templo, nos muestra el impacto santificador que produce el acercarnos realmente al Señor; ya que Isaías tuvo que clamar: “¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos” (Isaías 6:5).
 
Ser más puro, esa es la bendita convicción del alma que ve su propio pecado, luego de contemplar la santidad y perfección divina. Pero, así como con Isaías, al cual Dios tuvo que mandar a que se le purificara (Isaías 6:6-7); así también nosotros tuvimos que ser purificados por el sacrificio redentor de Cristo, aplicado a nuestras vidas a través de la obra del Espíritu Santo.
 
¿Realmente quiere adorar? ¿En verdad quiere contemplar la hermosura del creador del universo? Entonces venga a Cristo, para que lo limpie con Su sacrificio redentor; y permanezca en Él a través de la oración y la meditación de su Palabra, para que viva en continua santificación por la obra del Espíritu Santo.
 
 

14 de febrero de 2026

 
 
PECADO GENERALIZADO
 
Salmos 14:3 Todos se desviaron, a una se han corrompido; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.
 
 
La gran realidad detrás de la humanidad es que ninguna persona está libre de pecado; y aunque no todos pecan en la misma forma, ni con la misma intensidad, todos si son pecadores y aborrecedores de Dios por naturaleza. Esta realidad exalta el poder y la misericordia de Dios para atraer hacia Sí mismo, por medio de Jesucristo, a quienes no queríamos realmente ir a Él.
 
Los versículos de este salmo son citados por Pablo en el capítulo tres de su carta a los Romanos; y esto lo hizo con el fin de sustentar bíblicamente la doctrina de la depravación total del ser humano.
 
Esta doctrina no enseña que una persona, por mala que sea, no pueda realizar un acto que beneficie a otros; ni que cada ser humano llegue a ser tan empedernidamente dominado por el pecado, como a algunos le sucede; ni que la sexualidad en si misma sea pecaminosa, como algunos deducen por la expresión: “depravación”. No, lo que esta doctrina bíblica me enseña es que ninguno es libre de pecado, que todos por naturaleza nos rebelamos contra Dios y que de una u otra forma el pecado ha contaminado cada área de nuestro ser, por más inteligentes o capaces que seamos.
 
Esto tira al suelo toda auto-justificación y toda tendencia a mirar solo a los más terribles pecadores como culpables. Una muestra de esto es lo que el Señor Jesús le dijo a sus contemporáneos, para sacarlos de la convicción que tenían de que los fallecidos de forma trágica eran los únicos pecadores: “No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente” (Lucas 13:3, 5).
 
Esta verdad es la base de la obra salvadora de Cristo; porque resalta que Él es el único realmente justo, necesario y poderoso para atraer y transformar al corazón humano rebelde.
 
Por ello, los cristianos se saben pecadores; “Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregadosy libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia” (Rom.6:17-18).
 
 
13 de febrero 2026


LA VIDA DEPENDE DE LA RESPUESTA DE DIOS
 
Salmos 13:3 Mira, respóndeme, oh Jehová Dios mío; Alumbra mis ojos, para que no duerma de muerte;
 
 
Percibir que Dios nos responde es tan necesario como el aire que respiramos para vivir; y aunque Su respuesta no disipe todas nuestras dudas, ni cambie todas las circunstancias adversas, nuestro corazón cobrará el aliento necesario para vivir realmente y no meramente sobrevivir en medio de la adversidad.
 
El salmista no fingió como si estuviera en paz, él clamó a Jehová recordando el largo tiempo que llevaba esperando Su respuesta. Él verbalizó lo largo del sufrimiento que había padecido a causa de sus enemigos; pero no dejó de esperar la respuesta de Dios, lo cual lo mantuvo con vida hasta que Dios cambiara totalmente sus circunstancias.
 
Esta actitud sincera, que no esconde el sufrimiento tras una fe fingida, sino que lo revela por medio de una fe verdadera en Dios como salvador, es lo que constituye una auténtica oración en el nombre de Jesús.
 
Si usted lee con detenimiento los salmos se percatará de que, por más desesperado que iniciara su oración, el salmista siempre terminaba lleno de fortaleza espiritual en Dios. La razón de esto es que un verdadero adorador no encuentra consuelo en programarse a sí mismo mentalmente, sino en dejar que Dios mismo trate con su aflicción en medio de la oración.
 
Luego de confesarle a Dios que su vida depende de que Él le responda, el salmista termina este salmo diciendo: “Mas yo en tu misericordia he confiado; Mi corazón se alegrará en tu salvaciónCantaré a Jehová, Porque me ha hecho bien” (Salmo 13:5-6).
 
Si usted cree que su vida depende realmente del Señor y viene a Él sinceramente en oración por medio de la fe en Cristo, puede esperar que Él le llene de la misma alegría que le dio al final a este salmista.
 
 
 
12 de febrero de 2026

 
 
PELIGRO DE EXALTAR LA MALDAD
 
Salmos 12:8 Cercando andan los malos, Cuando la vileza es exaltada entre los hijos de los hombres.
 
 
Aprobar las acciones malvadas, o simplemente ignorarlas para no entrar en conflictos, es lo que permite que proliferen las personas malvadas. Por ello, en vez de buscar ser libre de conflictos, el cristiano debe buscar la reducción de la maldad en la sociedad, denunciando claramente el pecado mientras predica a Cristo.
 
Cuando se deja de denunciar la maldad se termina practicándola por igual, o se termina sufriendo a causa de la multitud que la practica. No llamar a lo malo como malo es terminar por confundir acerca de lo que es bueno; y, cuando así se hace, se termina por sufrir las consecuencias.
 
Mucha gente se queja de la delincuencia; pero aprueban el quedarse con el dinero que otro, sin saber, les da de más en un negocio. Muchos claman para que se acabe la corrupción en los gobiernospero cobran comisiones exorbitantes en sus negocios. La mayoría no aprueba la prostitución, el abuso y la pornografía infantil; pero no dejan de tener pensamientos impuros sobre la sexualidad. Y casi todos aborrecen el sufrir insultos por parte de los malvados; pero usan palabras soeces cuando se enojan.
 
Al final, si se exalta la maldad los malvados prosperaran; y un buen ejemplo de esto son los programas televisivos con mayor audiencia de la actualidad: Series que muestran el narcotráfico, la violencia, la sexualidad ilícita y el robo. Es por ello que hoy, como siempre, pero más que nunca, se debe denunciar con claridad el pecado, teniendo un corazón purificado por el Señor, para que realmente el evangelio de Jesucristo transforme las vidas.
 
Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas” (Efesios 5:11).
 

 
11 de febrero de 2026


SEGURO EN DIOS
 
Salmos 11:1,4 Al músico principal; Salmo de David. En Jehová he confiado; ¿Cómo decís a mi alma, Que escape al monte cual ave? Jehová está en su santo templo; Jehová tiene en el cielo su trono; Sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres.
 
 
Quien realmente cree en el control soberano de Dios y mantiene una relación personal con Él, por medio de Jesucristo, no tiende a huir frente al peligro que le acecha; porque se sabe seguro en su Señor.
 
Muchos de los salmos de David fueron escritos en tiempo de persecución sobre su vida, y en este salmo en particular él comienza por contrastar su confianza en Dios con lo que el mundo le diceDavid compara la actitud de huida con el escape de un ave frágil al monte; y se cuestiona si eso realmente concuerda con su confianza en Dios.
 
A la mitad de este corto salmo, David proclama la base de su confianza en el Señor: “Jehová está en su santo templo” y “Jehová tiene en el cielo su trono”. El que Dios esté en Su templo asegura Su relación continua y abierta para con quienes le sirven conforme a Su voluntad; y el que Dios este en Su trono celestial asegura Su control soberano sobre cada ser humano, incluso sobre los más perversos; pues con Su mirada se “examinan a los hijos de los hombres”.
 
Cristo alentó a sus discípulos diciendo: “Y no temáis a los que matan el cuerpo, más el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno” (Mateo 10:28). Porque, si el que sustenta al universo y juzga a cada ser humano está a favor del cristiano ¿cómo pensar en vivir huyendo ante las dificultades?
 
Si usted está en Cristo, “aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis” (Lucas 12:7).
 
  

10 de febrero de 2026

 
 
NO PENSAR EN DIOS ES MALDAD
 
Salmos 10:4 El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; No hay Dios en ninguno de sus pensamientos.
 
 
Así como tener un concepto correcto de Dios, y relacionarnos con Él reverentemente por medio de Jesucristo, produce bondad y justicia; no pensar en Dios, o distorsionar a propósito Su voluntad, demuestra la maldad del corazón humano y produce más maldad, a pesar de que el pecador se sienta satisfecho en su pecado.
 
En este salmo se habla abiertamente de la maldad; y para ello se recurre a la descripción de las personas más perversas, las cuales son la expresión máxima de lo malo que es el corazón humano. Además, se aclara la relación que existe entre la falta de Dios y la maldad.
 
No es que Dios deje de existir en la vida de quien se sumerge en la maldad, sino que simplemente esta persona deja de pensar en Él, deja de meditar en Su voluntad llena de amor y de bondad, o la distorsiona para no sentirse redargüido en su conciencia.
 
Es por ello que, luego de describir la forma como se maquina la maldad contra las demás personas, el salmista señala que el malo “Dice en su corazón: Dios ha olvidado; Ha encubierto su rostro; nunca lo verá” (Salmo 10:11).
 
Es imposible crecer realmente en bondad para con los demás si no se medita en Dios, queriendo conocer Su voluntad y manteniendo una relación con Él por medio de Jesucristo. Porque si solo se apela a lo que produce el corazón, solo tendremos maldad; “Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatezTodas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre” (Marcos 7:21-23).
 
Pero no olvide lo que la Escritura dice del trato de Dios para con quienes se relacionan verdaderamente con Él: “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado” (Isaías 26:3). 
 
¡Medite en Dios y en Su buena voluntad por medio de Cristo, y tendrá paz! (Filip.4:7-8).
 
 
09 de febrero de 2025

 
 
REFUGIADOS EN DIOS
 
Salmos 9:9-10 Jehová será refugio del pobre, Refugio para el tiempo de angustiaEn ti confiarán los que conocen tu nombre, Por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron.
 
 
Sin importar el grado de necesidad, escasez, dificultad o adversidad, Dios es el único refugio seguro para el que lo conoce; porque Él no desampara a quien le busca de verdad por medio de Jesucristo.
 
En los salmos no se niega la dificultad que pasa el adorador; y nunca se oculta la adversidad. Por el contrario, se reconoce que aquel que viene al Señor puede ser “pobre” o estar pasando por  “tiempo de angustia; pero con la diferencia de que, como creyente, tiene a Dios por su “refugio”.
 
Refugiarse es cubrirse o esconderse de algo; y para hacerlo debidamente se debe hallar un lugar u objeto que resista o sea capaz de contener lo que nos está afectando. Así como una cueva podría refugiarnos de la lluvia durante una tormenta en medio del bosque, o como el árbol de un oasis nos podría refugiar de los rayos del sol en medio del desierto; así también Dios es capaz de cubrirnos en medio de cualquier adversidad.
 
Si es por falta de recursos, Dios es el dueño del oro y la plata (Hageo 2:8); y si es por la angustia que trae el diario vivir, Él da paz que sobrepasa todo entendimiento (Filipenses 4:7). Ya sea que nos atormente algo físico o algo espiritual, Dios puede escondernos bajo Su poderosa presencia y protegernos para no ser afectados más allá de lo que podemos resistir; y todo este refugio solo viene en plenitud por medio de la fe en Cristo.
 
Líbrame de mis enemigos, oh Jehová; En ti me refugio” (Salmo 143:9).
 
 
08 de febrero de 2026

 
 
MISERICORDIA DEL CREADOR
 
Salmos 8:3-4 Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, La luna y las estrellas que tú formasteDigo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, para que lo visites?
 
 
Ante la majestuosidad del universo y la pequeñez del ser humano, el verdadero adorador mantiene una actitud de asombro y agradecimiento con Dios; porque los beneficios que ha recibido solo por ser persona, y la gracia que se le derramó por la obra de Cristo, lo llevan a exaltar a su Creador.
 
Este mismo texto del Salmo ocho en los versículos tres y cuatro, junto con el del versículo cinco, fue citado en el Nuevo Testamento para referirse a la humanidad de Jesús (Hebreos 2:6-8); y esto es porque el hecho de que el ser humano haya recibido tanta autoridad sobre la creación solo se cumple en plenitud en la persona de Jesucristo, quien es el único hombre totalmente santo y justo que ha vivido en esta tierra.
 
Pero, aunque los seres humanos hayan pecado y su autoridad este distorsionada, aún sigue siendo asombrosa la capacidad que Dios nos da a las personas para dominar sobre esta tierra; y esto debería avivar nuestro corazón en agradecimiento al Creador. Poder pensar, imaginar, crear, construir, investigar y muchas otras cosas, que los demás seres vivos solo realizan por mero instinto, es algo que debe llenarnos de gozo.
 
Es más, el poder someter y transformar muchas cosas a nuestro alrededor, siendo nosotros de un poder “menor que los ángeles” (Salmo 8:5), debe revelarnos el privilegio que Dios ha concedido a la humanidad.
 
Al final, el que Dios enviara a Su único Hijo como un ser humano, a pagar en su humanidad por nuestro pecado, debería llevarnos a vivir en eterno agradecimiento y alabanza para con el Creador.
 
¡Que Dios tan maravilloso, que ni siquiera a los ángeles que se rebelaron perdonó; pero que a mí, un simple ser humano, con la sangre preciosa de Su Hijo me redimió!
 
 

07 de febrero de 2026

 
 
DIOS VA MÁS ALLÁ DE LAS APARIENCIAS
 
Salmos 7:9 Fenezca ahora la maldad de los inicuos, mas establece tú al justo; Porque el Dios justo prueba la mente y el corazón.
 
 
La iniquidad y la justicia son más que simples conductas; porque el perseverar en el pecado, o el permanecer haciendo la voluntad de Dios, son comportamientos que brotan del corazón; por lo cual, ante el Dios que conoce el corazón, solo vale la justicia que se practica como consecuencia de haber sido transformado internamente por Cristo. 
 
David no sabía que nuestro Señor Jesucristo sería enviado a pagar por nuestro pecados; pero si entendía, por la obra del Espíritu Santo, que sus acciones justas eran examinadas por Dios hasta lo profundo de su ser, así como lo son las conductas pecaminosas del impío.
 
Esta convicción es la misma que el Espíritu Santo pone en el corazón de un creyente en Cristo, no permitiéndole aferrarse a una vida de apariencias; porque Dios mismo le da hambre y sed de justicia; y, luego de mostrarle que no puede ser tan justo como desearía, le hace venir a Cristo, para que sea justificado por Él.
 
¿Estaría dispuesto a que cada obra de su vida, por justa que parezca, sea probada por Dios? Recuerde que “el Dios justo prueba la mente y el corazón”. Muchas veces los actos más justos son solo por mantener una apariencia, o por conveniencia, o por vanagloria, o por calmar un poco la conciencia de pecado; y todo esto lo ve el Señor.
 
Solo viniendo a Cristo permaneceremos en la justicia de Dios, pues Cristo pagó con su vida en santidad y justicia, no solo para librarnos de la condenación por nuestros pecados, sino que también para liberarnos de una vida de meras apariencias, dándonos por Su gracia un nuevo corazón que le ame y que sea capaz de vivir en la voluntad del Señor.
 
Al que no conoció pecado (a Cristo), por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.” (2 Corintios 5:21).
 


 
06 de febrero de 2026

 
 
LLORAR ANTE DIOS
 
Salmos 6:8-9 Apartaos de mí, todos los hacedores de iniquidad; Porque Jehová ha oído la voz de mi lloroJehová ha oído mi ruego; Ha recibido Jehová mi oración.
 
 
Por más que nos mantengamos estables emocionalmente, mientras pasamos una dificultad, en algún momento podemos caer en gran tristeza; y si así sucede, debemos saber que si nuestro llanto es derramado ante Dios, con la esperanza y la fe puesta en Él, Su mano poderosa actuará sobre quienes buscan nuestro mal.
 
Parafraseando al pastor John Piper, él dijo: “no es bueno quejarse, pero si vas a hacerlo, hazlo ante Dios en oración”. Y así, como con la queja, del mismo modo sucede con el llanto. Aunque no es saludable que lloremos por cada dificultad; si hemos de llorar, hagámoslo ante nuestro Creador y Salvador.
 
La Biblia está llena de hombres y mujeres que, por fuertes que fueran, buscaban al Señor cuando sus ojos se humedecían por el sufrimiento. Esto también le sucedió a Jesús (Juan 11:35); y ratifica nuestra necesidad humana de llevar ante alguien nuestro dolor. ¿Quién mejor que Dios para llorar ante Él, si por medio de Cristo Él nos perdona y socorre?
 
No tema llorar, ni llore solo por temor; tema no aprovechar el momento para descargar el corazón ante aquel que nos dio vida eterna. Porque solo Él, para Su gloria, puede recoger nuestras lágrimas y contestar a nuestro clamor (Salmo 56:8).
 
 

05 de febrero de 2026

 
 
HABLAR PRIMERO CON DIOS
 
Salmos 5:2-3 Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, Porque a ti oraré. Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré delante de ti, y esperaré.
 
 
En vez de vivir diciendo públicamente que confía en Dios y aun así vivir bajo la ansiedad de su débil humanidad, el cristiano fiel prefiere buscar de forma íntima la guía de su Señor todos los días, antes que la voz del mundo o la suya misma le infunda temor o confusión.
 
Como muchos salmos que se atribuyen a David, este debió ser de un tiempo de mucha aflicción, tal vez de cuando era perseguido por el rey Saúl para quitarle la vida; pero en este, de manera muy clara, en medio de su necesidad, David le asegura al Señor que su clamor, su oración, su súplica le llegará de mañana, antes de hablar con cualquier persona.
 
David no solo estaba dispuesto a presentarle a Dios sus palabras, sino su propia vida; por ello dice: “De mañana me presentaré delante de ti”. Y todavía mejor era que no solo se presentaría y expondría su necesidad, sino que también esperaría a que Dios hiciera algo en él; por ello dijo: “y esperaré”.
 
Este es la verdadera motivación de un creyente para orar cada mañana: Los deseos de hablar con su Señor y de entregarle sus necesidades, las ganas de estar frente a su Dios con todo lo que se tiene y lo que se es, y la convicción férrea de que su Señor siempre tiene una provisión nueva para su vida cada día.
 
¿Por qué hablar primero con el familiar o el amigo, si él no tiene el poder para transformarme? ¿Por qué hablarnos a nosotros mismos, sabiendo lo frágil que es nuestra alma? Mejor presentemos nuestras palabras, nuestra vida y nuestra esperanza en primer lugar a Dios cada mañana; y, así, Él se glorificará en nosotros conforme a Su voluntad.
 
Sigamos el ejemplo de nuestro Salvador, de quién dice la Biblia: “Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba” (Marcos 1:35).
 
 

04 de febrero de 2026

 
 
LA ALEGRÍA MÁS GRANDE
 
Salmos 4:7-8 Tú diste alegría a mi corazón Mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mostoEn paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado.
 
 
Para poder dormir en paz es necesario haber tenido alegre el corazón durante el día; pero esto solo será constante cuando nuestra alegría no dependa de lo que poseemos, como todo el mundo lo hace, sino de lo que somos en Cristo, por Su obra redentora.
 
Es necesario probar nuestro corazón en medio de las circunstancias adversas y ver si realmente nuestra más grande fuente de gozo viene de Dios; porque de lo contrario nuestro corazón se deprimirá cuando nos falte aquello de este mundo en lo que hayamos puesto nuestros ojos, y esto seguramente nos quitará la paz durante la noche.
 
La falta de sueño, o el mal dormir, puede ser la demostración de un alma insatisfecha; y el alma que pone su mayor gozo en algo o en alguien de este mundo, muy posiblemente podría verse sin la alegría diaria que produce la paz nocturna. 
 
Solo al percibir la gracia y el amor de Dios por medio de Jesucristo, al librarnos de la condenación por nuestro pecado y darnos vida nueva, nuestra alegría será mayor que la del mundo; y podremos decir como el salmista: “En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado
 
¿Usted necesita abundancia de comida, vestido, deleites, propiedades, amistades, relaciones, reconocimientos o lujos para estar muy alegre? Si es así, su alegría nunca será constante y su sueño será escaso o muy poco reconfortante; pero si su alegría gira en torno a la bendición eterna de haber sido reconciliado con Dios, y de mantener una relación constante con Él, vivirá alegre y dormirá en paz.
 
La esperanza de los justos es alegría; Mas la esperanza de los impíos perecerá” (Proverbios 10:28).
 
 

03 de febrero de 2o26

 
 
LO QUE SE DICE DE MÍ
 
Salmos 3:2-3 Muchos son los que dicen de mí: No hay para él salvación en Dios. Selah. Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; Mi gloria, y el que levanta mi cabeza.
 
 
Para que el creyente se mantenga en el gozo de su Señor no necesita escuchar que otros hablen bien de él, sino recordarse constantemente a sí mismo el bien que Dios tiene a su disposición, de acuerdo a Su voluntad y por la obra redentora de Su Hijo Jesucristo.
 
Al igual que los otros salmos este es una oración para ser cantada; y, al inicio, se le da la autoría a David; pero, también al inicio, se revela que David lo escribió en un momento muy doloroso para su vida, cuando su propio hijo lo perseguía para exterminarlo y quedarse con el trono de Israel.
 
¿Cómo le es posible orar cuando su propio hijo lo quiere matar? Aún más ¿Cómo le es posible cantar a Dios en una situación tan dramática y peligrosa? La respuesta está en que David seguía el impulso divino del Espíritu Santo que lo llevaba a proclamar lo que Dios es, lo que Dios hacía sobre él y lo que Dios tenía como propósito en su vida, y no solo a confesar lo duro de su situación.
 
Orar y cantar a Dios, proclamando las bondades y bendiciones que Él nos da en Cristo, no es en un acto de positivismo humanista; porque debe incluir también una buena parte de confesión personal ante Dios de las dificultades que pasamos, especialmente cuando estas nos vienen de forma muy dolorosa y cuando nos están saturando de información que nos deprime y nos tienta a desconfiar del Señor, como seguramente pasaba con la información que le traían a David acerca de los planes macabros de su hijo.
 
Pero de nada sirve que confiese al Señor mi dificultad y mi condición en medio de la misma, si no he de confesar Sus atributos, contrastando lo que los demás dicen con lo que Dios ha dicho de mí por amor a su Hijo Jesucristo, mi Redentor. 
 
Se piensa que esta era la razón del uso de la expresión hebrea “Selah” en los salmos: Un cambio en el ritmo del canto, ligado al cambio emocional que produce el contrastar una forma de pensar con otra; y, en este caso, David contrastó lo que los demás le decían con lo que Dios mismo le proclamaba con Su amor protector y restaurador.
 
Si realmente Cristo es el Señor de su vida, en vez de vivir proclamando el mal y el temor que el mundo siempre nos querrá infundir, cante junto con David: “Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; Mi gloria, y el que levanta mi cabeza
 
 
02 de febrero de 2026

 
 
EL HIJO DE DIOS
 
Salmos 2:12 Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino; Pues se inflama de pronto su ira. Bienaventurados todos los que en él confían.
 
 
Jesucristo es el único Hijo de Dios; por lo cual, siendo Dios junto con el Padre y el Espíritu Santo, es el único que aplaca la justa ira divina sobre nosotros por nuestro pecado; y, por ello, solo aquel que confía su vida a Él es realmente feliz.
 
Este salmo comienza confesando la rebeldía generalizada de la humanidad en contra de Dios: “¿Por qué se amotinan las gentes, Y los pueblos piensan cosas vanas?” (Salmo 2:1); para luego ir mostrando como esa rebeldía es “Contra Jehová y contra su ungido” (Salmo 2:2-3)contra el rey de Israel de entonces (Salmo 2:6), que era una referencia tipológica que apuntaba especialmente al Mesías ungido que vendría para salvar al pueblo de Dios; por ello el salmo habla de la rebelión humana contra Jesucristo, contra el único Hijo de Dios por naturaleza divina (Salmo 2:7; Hechos 13:33; Hebreos 1:5; 5:5).
 
Después, guiado por el Espíritu Santo, el salmista confiesa el poder de Dios para juzgar a quienes aborrecen al Señor y aman el pecado; mostrando Su autoridad para turbarlos y para finalmente juzgarlos por medio de Jesucristo (Salmo 2:4-5, 8-10).
 
Esto debería llevarnos a servirle al Señor y a alegrarnos en Él (Salmo 2:11); porque ha descargado toda Su autoridad en la persona de Jesucristo, quien ha de juzgar a los vivos y a los muertos; pero también porque Jesucristo es quien ahora nos puede salvar del pecado que atrae la ira de Dios sobre nuestras vidas. 
 
No nos engañemos debido al pecado que reina en la humanidad; porque aunque parezca que las personas pueden vivir muy bien sin el salvador, y hasta en abierta oposición y burla contra Él, nunca agradaremos a Dios ni recibiremos la felicidad que Él da si no nos rendimos a Su Hijo Jesucristo.
 
Ahí está la clave de la felicidad o de la amargura eterna, en honrar o deshonrar a Jesucristo;  porque Él mismo lo aclaró diciendo “esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas” (Juan 3:19). “Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino” (Salmo 2:12).
 
  

01 de febrero de 2026

 
 
LA FELICIDAD DE AGRADAR A DIOS
 
Salmos 1:1-3 Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentadoSino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará.
 
 
La verdadera felicidad del alma consiste en percibir el amor y la ayuda divina que vienen como consecuencia de agradar al Señor.
 
Este salmo deja muy claro que la verdadera prosperidad en esta vida es la que viene de la mano de Dios y que es una consecuencia natural de vivir para agradarlo a Él. Esto no es lo que la mayoría entiendepero si es lo que el verdadero cristiano debería saber; porque para el creyente su vida de santidad es una necesidad imperante a satisfacer, por amor al Señor.
 
Para el hijo de Dios “en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche”; y esto lo lleva a aborrecer el pecado y la compañía de quienes lo inducen al pecado. Es por ello que el creyente vive como el árbol al que le llega una corriente de agua continua, porque permanece empapado de la Palabra de Dios; y, como es lógico, al ser guiado por el Señor, “lo que hace, prosperará”.
 
Es triste ver como muchos solo enfocan su búsqueda de felicidad en la prosperidad temporal y no buscan ser felices en Dios; para que Él, por Su favor soberano, los prospere. Tal vez un motivo por el cual no lo hacen, además de no amar verdaderamente aSeñor, es que no desean esperar hasta que Dios decida prosperarlos conforme a Su voluntad. El verdadero creyente sabe “Que da su fruto en su tiempo”, y que el tiempo lo decide su Señor.
 
¿Quiere verdadera prosperidad? ¿Quiere gozo continuo y resultados de su trabajo a su debido tiempo? Venga a Cristo, quien es la fuente eterna de bendición; y permanezca deleitándose en Él, por medio de Su Palabra, de la oración y del vivir para Su gloria.
 

 


Este sitio web fue creado de forma gratuita con PaginaWebGratis.es. ¿Quieres también tu sitio web propio?
Registrarse gratis